Busco una familia 3

Busco una familia 3

Busco una Familia” Fic de Aura Johannessen

Capítulo 3: Muestras de Afecto

 Habían pasado meses y Tom todavía seguía con el corazón destrozado. No podía sacarse esas palabras de Bill de su cabeza, lo atormentaban cada noche, cada mañana al despertar, todo el día. Sentía que no podría seguir viviendo así. —No vale la pena vivir en un mundo en el cual el amor de tu vida  te odia— Se decía a sí mismo. A veces sentía las ganas de suicidarse, pero tampoco quería dejar a Bill solo con las personas a las que más odia, sus padres. Tom había tomado una decisión. Si no podía hablarle, verle, tampoco tenerlo cerca, lo ayudaría con el tema de sus padres. Y ya había hecho mucho.

Cuando el pelinegro no quería bajar a comer, le dejaba un plato de comida en su puerta, y para su sorpresa, después encontraba el plato vacío. Cuando sus padres le preguntaban algo a Bill, el rastudo les respondía con un: “Y eso qué te importa” También se había enfrentado a sus padres por el amor de su vida.

Flash Back

Tom fue directamente a la habitación de sus padres con el ceño fruncido y rabia en su rostro y en todo su interior, estaba decidido. Abrió la puerta de un portazo y comenzó con un grito. —¿¡Por qué le hacen eso a Bill!?

Aquel grito llamó la atención del pelinegro, quien pasaba por ahí en ese momento, y al reconocer la voz de su hermanastro, se quedó intrigado y quiso escuchar más. Puso su oído sobre la puerta y prestó atención.

¿De qué hablas Tom?— preguntó Simone.

No lo dejan en paz, y eso es injusto, siempre tienen que estar sobre él como si de verdad fueran sus padres. ¿Acaso no entienden que lo único que él quiere es ver a su verdadero padre por al menos un día?— el rastudo decidió ir directo al grano.

Tom, este asunto no es de tu incumbencia— dijo Jorg.

¡Sí lo es! ¿¡No ven que está sufriendo!? ¡Todo esto es una tortura para él! ¡No deberían obligarlo a quererlos! ¡Porque nunca lo hará!

¡Basta!— gritó su madre.

¡No voy a parar hasta que ustedes lo dejen en paz! ¡Él no nos quiere, a ninguno de nosotros! ¡Y nunca lo hará! ¡Dejen de intentarlo!

Ya es suficiente— dijo su madre empujando a Tom para que saliera de la habitación.

No, no lo es. ¡Y tú deberías sentir compasión por él!— le gritó evitando ser empujado por ella. — ¡Tú fuiste la que inició con este problema! ¡Si no le hubieras sido infiel a Gordon nada de esto hubiera pasado!

¡Tom!

¡Piénsalo! ¡¿Si de verdad hubieras amado a Bill seguirías con este puto pedófilo?!— grito apuntando a su padre, sin importarle el insulto que le había dado.

¡Thomas! ¡Vete a tu habitación! ¡Estás castigado!— gritó su padre mientras lo sacaba de una patata de su cuarto.

El pelinegro, quien había escuchado toda la discusión, se separó de la puerta para que nadie notara que estaba ahí. Vio a Tom salir mientras se sobaba el trasero por la patata que había recibido, y lentamente se dirigió a su habitación. El rastudo, a pesar de estar castigado, no se sentía culpable ni nada de eso, en realidad, se sentía genial. Si se trataba de Bill, haría todo por él.

Fin Flash Back

La hora del almuerzo había terminado, y sus padres ya se habían ido al trabajo. Tom tomó un plato y lo llenó con una gran cantidad de todo lo que habían comido ese día para llevárselo a Bill como siempre hacía. Y además, hoy había comido Spaquetti, el plato favorito del pelinegro. Se dirigió a su habitación y la dejo delante la puerta. Le dio unos golpecitos, y luego corrió a su cuarto.

El menor abrió la puerta, encontrándose con la comida. Sonrió, y tomo el plato en sus manos, y se metió a su pieza nuevamente para comer. La primera vez que recibió comida, no entendió nada. Le había preguntado a Mary si era ella la que le llevaba eso, pero no. Hasta que un día descubrió que era Tom. Había hecho cosas tan lindas por él. Tal vez ya era hora de hablar con él.

Comió toda la comida con gusto, y antes de dejar el plato en la puerta nuevamente, dejó una nota con él. Cerró su puerta, pero no se separó de ella, esperaba a que su hermanastro llegara para leer la nota.

No paso mucho tiempo hasta que escuchó pasos acercarse a su puerta, seguro era él. Pues sí lo era. Tom recogió el plato vacío, y no puedo ignorar que había algo más allí, una nota. Y era de Bill. Sintió una gran emoción subir desde sus pies hasta su cabeza erizando su piel y poniéndole las rastas de punta, quería leerlo, pero decidió ir primero a dejar la vajilla en la cocina y luego leerlo, y así lo hizo. Tomo el papelito en sus manos y clavó su vista en él.

Me gustaría hablar un rato contigo.

Era un mensaje muy corto, pero bastó para llenar de alegría al rastudo. Se dispuso a ir a la habitación del pelinegro, suspiró, y llamó a la puerta.

—Pase— se escuchó la voz de Bill desde el otro lado. Tom abrió la puerta lentamente, encontrándose con el amor de su vida.

—Hola— dijo en un susurro.

—Hola— respondió el pelinegro un poco tímido. Hubo un buen momento de silencio después. Ambos no sabían cómo actuar ni qué decir, se sentían muy tímidos. Además había pasado ya tanto tiempo desde que cruzaban miradas.

—Tom— llamó el pelinegro rompiendo el silencio.

—¿Qué pasa?

—Yo… ah… yo— no pudo terminar de hablar, porque fue interrumpido por varias lágrimas que salieron de sus ojos, seguidos por llantos.

—¿Bill?— Tom comenzó a preocuparse, no le gustaba cuando lloraba.

—Lo siento tanto, lo siento, lo siento, lo siento— dijo simultáneamente mientras caía al suelo víctima del llanto. –Lo siento, lo siento, lo siento.

—¿Por qué lo sientes?

—Nunca debí haberte gritado, tú siempre fuiste tan bueno conmigo, y yo, yo te pagaba de esta forma, lo siento mucho— dijo entre sollozos. De repente, sintió unas cálidas manos que acariciaban su espalda, seguida de algo cálido y de buen olor, Tom lo estaba abrazando.

—No tienes que sentirlo, no importa Bill…

—Claro que importa, te lastimé— dijo aferrándose más al otro cuerpo sin dejar de llorar.

—Bill, eso ya pasó, deja de llorar por favor— acunó el rostro del pelinegro entre sus manos y secó sus lágrimas. –Estoy bien, no pasa nada.

—No, no estás bien. Todo este tiempo te estuve gritando, insultando, herí tu corazón con mis palabras. Lo siento tanto.

El rastudo miró al pelinegro a los ojos, y le dio un beso en la frente. –No te preocupes por eso, si quieres podemos empezar de nuevo.

—Okey— dijo el pelinegro un poco más tranquilo. Tom terminó de secar algunas de sus lágrimas, y se quedaron haciendo contacto visual por mucho tiempo, mientras el rastudo acariciaba sus largos cabellos oscuros.

—Te amo— susurró Tom en el oído del otro.

—Yo también.

Sonrieron un poco. El mayor acarició las mejillas del menor y se sintió muy atraído a esos labios con los que a veces solía soñar. Se acercó un poco invadido por la tentación.

—¿Tom?

No hubo tiempo para más preguntas, sus labios ya estaban unidos en un beso. El pelinegro se quedó en shock. No podía creer lo que estaba pasando, su propio hermanastro lo estaba besando. ¿Cómo era eso posible? ¿Acaso era un sueño? No, no lo era, era la vida real. Quiso separarse de aquella muestra de afecto, pero los movimientos del mayor y la delicia de su boca lo invadieron. Sintiéndose esclavo de aquellos labios, le siguió el beso con pasión y amor. Dejó que sus manos vagaran sobre los hombros del otro, mientras sus deditos jugueteaban con sus rastas. Unas manos bajaron por su espalda lentamente y volvieron a subir acariciando su piel con un dulce tacto de que solo Tom podía transmitirle. El momento era tan increíble que Bill se vio obligado a gemir provocando al rastudo. Terminaron acostados entre el suelo sin separarse de aquel increíble beso que los tenía como locos. Tom introdujo su lengua con la intención de jugar con la de Bill, quien acepto aquella propuesta.

—Mmm Bill— gimió entre el beso comenzando a excitarse. El pelinegro abrió los ojos después de escucharlo, y todo acabo.

No pudo evitar sentirse extraño. ¿Qué acababa de pasar? ¿Por qué lo hacía? ¿Por qué Tom lo besó? Esto no estaba bien, ambos eran hombres, y, hermanastros. Empujó a Tom y se puso de pie mientras lo miraba sin lograr entender nada. –Vete— le ordenó mientras le daba la espalda.

—Pero, Bill…

—Vete— repitió.

—Lo siento, yo, no quería, es que…

—¡Tom ya vete!— gritó.

El rastudo bajo la cabeza y salió de ahí. Lo había arruinado. Todo ya iba tan bien. Al fin ya iba a poder hablar con él, podrían ser amigos, no, más que eso. Pero con aquel beso, todo se había perdió. Por un momento pareció un momento tan mágico y único. Sin embargo debió haberlo pensado mejor antes de hacerlo, fue todo un tonto. Ahora Bill ya no querría hablarle por mucho tiempo.

Por otro lado, el pelinegro no dejaba de preguntarse: ¿De cómo pasó eso? ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué le seguí? ¿Qué fue lo que hice?

Estaba muy preocupado, ya no estaba seguro si quisiera dirigirle la palabra nuevamente, pero de algo estaba muy seguro. A pesar de que ambos sean parientes, y del mismo sexo, lo disfrutó. Lo disfrutó bastante. No quería aceptarlo, pero fue algo increíble y mágico. 

&   Continuará   &

Oh por dios que beso jajaja. ¿Creen que Bill logre aceptar que en realidad le gustó un poco? ¿O creen que no volverá a hablar con Tom nunca más? ¿Habrá alguna sorpresa más adelante? Todo eso en el siguiente capi. Gracias por leer.

por Aura Johannessen

Escritora del fandom

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