
“Busco una Familia” Fic de Aura Johannessen
Capítulo 1: El Engaño
La familia Kaulitz vivía en una casa grande y muy bonita. Estaban llenos de dinero y grandes lujos. La familia era muy pequeña, pero eran felices. Gordon era el padre, Simone la madre y Bill, el pequeño hijo. Ellos se la pasaban juntos en sus días libres, iban al parque, a comer fuera, o a veces a un parque de diversiones. Aunque Simone, no podía acompañarlos muchas veces, tenía mucho que hacer y dejaba a su marido a y su hijo solos, lo cual los hacía muy unidos. A veces Simone se iba por días y dejaba a Bill muy intrigado. Se preguntaba por qué su madre casi nunca estaba, se preocupaba un poco, pero su padre le decía que era por el trabajo.
Y así se pasaban los años. Simone muchas veces fuera de casa, Bill y Gordon juntos. Ya estaban acostumbrados. Cuando su madre llegaba, el pequeño saltaba hacia ella llenándola de abrazos y besos por lo mucho que la amaba. Era una sensación muy hermosa cuando estaban todos juntos. Amor, cariño, emoción, la familia era perfecta. Bill siempre agradecía por aquello. Su padre era un buen hombre, trabajador y divertido, y su madre, a pesar de no estar siempre, era dulce, buena y amorosa. Bill estaba seguro de que su familia duraría para siempre, nada malo pasaría. Eso creía.
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Bill volvía a casa después de un largo día de escuela. Había cumplido catorce años hace una semana, y su madre no estuvo para él, fue una pena, pero ahora había vuelto, y ya no podía esperar para estar con ella. Aceleró el paso ansioso por verla, y también por ver los regalos que tenía para él. En solo un par de minutos llegó a casa. Sacó sus llaves y abrió la puerta con una gran sonrisa.
—Ya llegué— anunció.
—Bill, cariño, ¿cómo estás?— preguntó su madre acercándose a él, quien saltó sobre ella para abrazarla.
—Te extrañé— susurró en su oído.
—Yo también— dijo. –Vaya, ya estás tan grande y también muy guapo.
—Gracias— sonrió.
—Tengo un regalo para ti— dijo mientras le pasaba una caja con un listón rojo de decoración.
Bill la tomó entre sus manos, y abrió la caja. Se encontró con una pequeña y muy bonita libreta. –Es preciosa— susurró. –Gracias mamá.
—Tu padre me contó que te gustaba escribir, así que pensé que esto te gustaría.
—Me encanta.
Se abrazaron por un momento, hasta que se fueron para almorzar. Su padre ya estaba ahí esperándolos. Toda la familia unida. Charlaron por mucho rato mientras comían, Bill tenía mucho por contarle a su madre, de verdad estaba muy feliz. Al terminar de comer, su padre se fue a trabajar, pero Simone se quedó y el pelinegro subió a su habitación para hacer tareas. Tal vez al terminar iría con su madre a algún lugar. Tal vez a comer helado.
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Bill pasó las blancas hojas de su nueva libreta mientras examinaba cada hoja con delicadeza y mucha atención. Miraba sus lindas decoraciones y acariciaba cada página. Se dejó caer en su cama y luego dejó la libreta en su escritorio. Suspiró, estaba un poco cansado, pero no quería ir a dormir. Dio un gran bostezo, y abrazó la almohada.
—Ah…ah.
Bill se levantó de golpe. ¿Qué era ese ruido? Prestó atención. –Ah… ah.
—¿Gemidos?— se preguntó. Bajó de su cama mientras seguía los ruidos, en busca de quién los producía. Llegó a la habitación de sus padres, el centro de aquél sonido. La puerta estaba medio abierta, miró por ahí, y se encontró con algo que nunca se pudo haber imaginado. Su madre tenía sexo, pero no con su padre, era otro hombre.
El pelinegro se alejó de ahí con una mano en la boca sin poder creer lo que había visto. Pronto varias lágrimas inundaron su rostro. Corrió hacia su habitación para llorar. No podía creer que su madre fuera capaz de hacer tal cosa. Se ahogó entre gritos y más llantos y cayó al suelo. –No, no, no, esto no es real— se dijo tratando de tranquilizarse, sin embargo todo era real. Eso no se podía quedar así, tenía que hacer algo. Tomó su celular y llamó a su padre.
—¿Aló?— se escuchó la voz de Gordon.
—Papá— dijo Bill entre llantos.
—¿Bill, que pasó? ¿Por qué lloras?
—Es… es que… Waaa— se ahogó en llantos.
—Bill, tranquilo, respira y luego cuéntame.
—Está bien— dijo entre hipos. Respiro hondamente como le dijo, y al estar un poco más calmado, le dijo. –Es que… es algo horrible papá, no sé cómo decirlo.
—Solo dilo.
—Bueno, estaba en mi cama y de pronto escuché sonidos extraños, gemidos. Y luego llegué a tu habitación, y me encontré con mamá… pero estaba… estaba… estaba teniendo sexo con otro hombre— dijo y volvió a hundirse en llantos. Hubo silencio en la otra línea, Bill sentía que su padre no se lo creía.
—¿Eso es cierto?
—Sí.
—No…— susurró Gordon más para sí mismo. –Voy para allá— el pelinegro pudo notar la tristeza en sus palabras. Nada andaba bien.
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Bill no quiso salir de su habitación por nada del mundo cuando su padre llegó a casa. Aunque estar ahí encerrado no impedía que no escuchara los gritos de sus padres. Era algo que nunca se habrían imaginado de Simone, ella siempre fue una madre tan buena, pero tenía este secreto oculto. Ahora el pelinegro entendía por qué siempre salía de casa y no volvía. Los había dejado por ese otro tipo, quien al parecer, tenía diez años más que su madre. Bill estaba bastante dolido, pero el que no podía aguantar ese dolor era Gordon. Él la amaba más que a cualquier otra cosa en el mundo, y saber eso, era horrible. Y fue todavía peor cuando supo la historia completa.
Simone había estado con Gordon desde los 19 años de edad y se querían mucho, pero un día Gordon hizo un viaje a Estados Unidos para terminar con sus estudios. En todo ese tiempo, Simone había encontrado otro hombre, Jorg, era mayor para ella, pero solo con tener sexo se conformaban, eso no se comparaba al gran amor que Gordon sentía por ella. Simone se embarazó tiempo después, dando a luz a Tom. En cuanto Gordon volvió del viaje, ella hizo como si nada y se casaron. Jorg sabía eso, pero no le importaba, mientras tanto se quedó con Tom. Después de un tiempo Simone se embarazó, pero esta vez de Gordon, y nació Bill. Todo ese tiempo estuvo al tanto de las dos familias, y nadie se dio cuenta hasta ahora. Todo este tiempo todo fue un gran engaño, un engaño muy cruel.
Al terminar los gritos, Gordon entró a la habitación de su hijo, encontrándolo llorando en su cama. Se sentó al lado y acarició sus largos cabellos. —¿Bill?— susurró con voz triste.
El pelinegro quitó la cara de la almohada en la que lloraba y lo miró. Su padre comenzó a contarle toda esa historia, y después las malas noticias. –Nos divorciamos.
—No te mereces a esa mujer— dijo Bill abrazando a su padre.
—Lo sé— murmuró sin dejar de acariciar esos cabellos. –Ahora, tú vivirás con tu madre, con tu padrastro Jorg, y tu hermanastro Tom— anunció. El pelinegro se separó del abrazo y lo miró con el ceño fruncido.
—¡No quiero vivir con ellos! ¡Quiero vivir contigo papá! ¡Ellos no son mi familia!
—Pero es lo que se decidió.
—¡No! ¡No me van a obligar!
—Bill, tranquilo, sé que esto no estará bien ni para mí ni para ti, pero no te preocupes, todo estará bien, prométeme que serás buen chico con ellos.
Bill lo miró a los ojos, no lo pudo evitar, debía obedecerle, y lo haría. –Está bien, seré bueno.
—Okey.
—¿Y tú a dónde irás?
—Viviré en un apartamento.
—Pero prométeme que seguirás adelante, no te dejes vencer por esto— pidió Bill. Conociendo a su padre, podría pasarle cualquier cosa mala. Y no quería eso.
—Está bien.
Después de algunas lágrimas y unos cuantos te quiero, Gordon fue a empacar todo, mientras Bill estaba sentado en la sala. Simone le presentaba a Jorg, aunque al pelinegro le importaba un carajo, solo quería estar con su padre verdadero. También le comenzaron a hablar sobre su hermanastro. Tom. Sonaba interesante, pero a pesar de eso, no le importaba en absoluto, odiaría todo lo que tuviera que ver con su “no” madre y con Jorg. Ahora sentía que todo ese mundo perfecto en el que había vivido desaparecía, e iba directo al mundo real. Cruel y ruin, tal como siempre fue. No quería estar con esa familia del demonio, su verdadera familia era su padre, nadie más, y lo estaban separando de él. No podía imaginarse su nueva vida sin él, nadie con quien charlar, con quien contar, estaría solo, para siempre.
& Continuará &
¡Hola! Espero que este nuevo Fic les haya llamado la atención. Será un poco corto, como de unos siete u ocho capítulos máximo. Gracias por leer.