Cisne Negro 3

Cisne Negro 3

«Cisne Negro» (By Acuario25)

Capitulo 3: Viéndote una vez más

& En el castillo al día siguiente &

El corazón del príncipe aún latía de emoción y adrenalina. Al regresar al castillo se encontraba bastante agotado, no le importo que sus amigos estuvieran esperándolo y menos sus reproches seguidos de los de su madre. Había valido la pena el preocupar a todos, ya que de no haberlo hecho jamás hubiese descubierto a esa preciosa criatura. No podía sacarse de su cabeza esos preciosos ojos tan llenos de misterio y miedo, esa boca tan delicada, húmeda y rojiza lo que hubiera dado por besar esos labios, esa piel tan blanca y suavecita que se estremecía cuando se aproximaba y ese largo y negro cabello.

¿Cuál será su nombre? Seguro que es tan hermoso como él —se preguntaba una y otra vez incapaz de conciliar bien el sueño y es que cuando lograba dormir un poco en su mente solo aparecía esa figura tratando de huir de su lado. Lo que hubiese dado por no haber soltado su agarre cuando finalmente lo tomó del hombro y logró girarlo, pero fue inevitable, cuando sus ojos se encontraron quedó completamente hipnotizado por tanta belleza. Quería regresar, necesitaba hacerlo y encontrar a ese angelical cisne negro.

Se levantó de su cómoda cama y decidió arreglarse un poco antes de salir una vez más. Necesitaba ir al pueblo en busca de un libro en especial, sabía que era bastante popular entre los niños, mas no sabía que tan cierta era la información que ahí podría encontrar.

Fue a las caballerizas y tomó a uno de sus caballos preferidos, era un pura sangre completamente blanco, lo monto y fue directo a la librería del pueblo.

En el camino pudo darse cuenta que las personas lo observaban sorprendidas de su presencia, habían pasado años desde la última vez que había estado ahí.

Se bajó del caballo y entró al último local al que le faltaba entrar, mientras rogaba que ahí si estuviera el libro que buscaba.

¿Hay alguien aquí? —Preguntó lo suficientemente alto para ser escuchado, había pilas de libros por doquier, un montón de libreros repletos y bastante polvo.

¡Por aquí! —se escuchó la voz de una anciana.

Caminó por los pasillos, observando miles y miles de libros hasta que su vista se fijó en una anciana que bajaba de unos escalones con algunos libros.

Buenos días, abuela, busco al dueño de la librería, ¿se encuentra?

La estás viendo —dijo mientras le sonreía.

¿Es usted? ¿No cree que está muy anciana para atender un negocio? —pregunto mordiéndose los labios, la mujer parecía bastante cansada y débil para trabajar, su familia era quien debía atenderse de todos sus gastos.

¿Vieja? Pero si solo tengo 115 años de edad y 90 años atendiendo esta librería, he leído todos los libros de este lugar y vendido casi todos en su mayoría.

¿Cuál es su nombre abuela? —preguntó con amabilidad mientras la ayudaba con algunos libros gruesos que apenas si podía cargar,

Mi nombre es Amy Lee.

Bueno, Amy, ¿no tienes familia que te ayude a atender tu negocio? —mordió sus labios al ver todo tan lleno de polvo y desordenado.

Jamás pude tener hijos, mi esposo murió años atrás y jamás pensé en casarme… hubiese contratado a alguien pero… me recordaban mucho a una persona que quise más que aun hermano menor… era un hijo —suspiró tristemente—. Su nombre era Bill Trumper, amaba los libros más que a su propia vida, decía que daría todo por tener una vida como la de un cuento de hadas donde todo fuera felicidad y la tristeza no existiera.

Lo siento mucho… ¿hace cuánto que murió?

Tenía 17 años cuando su madre lo vendió a un extraño para pagar las deudas… vendí mi casa, esta librería la cual mi esposo recuperó después, deje casi todo para buscarlo. De eso ya han pasado 90 años en esa entonces yo tenía 25, dudo que esté con vida y si lo está seguramente el pobrecillo jamás conoció la felicidad, era un soñador, un niño inocente y muy ingenuo.

Lo siento mucho —se disculpó, por la expresión de la mujer claramente le había dolido recordar.

Mejor dime, ¿Qué es lo que estás buscando?

Quiero el libro criaturas del bosque.

¿Criaturas del bosque? Lo siento mucho, pero ese libro ya se agotó.

No me diga eso… necesitaba saber sobre las personas cisnes.

¿Personas cisnes? No querrás decir damas cisne —le sonrió con dulzura.

¿Sabe algo de ellas, abuela?

Por supuesto, ya te he dicho que he leído todos los libros de este lugar. Por lo que sé según la mitología nórdica. Abandonan su hermoso plumaje de cisne cuando quieren bañarse y si se les arrebata, se les puede obligar a quedarse entre los humanos y contraer matrimonio con ellas. Se dice que deben vivir siempre cerca del agua, de otro modo enferman y mueren. También se dice que si un humano consigue su amor, ellas serán felices hasta la muerte. Pero se tiene solo siete días para hacerlo, luego de mirarlas por primera vez, se piensa que luego de ese tiempo el humano morirá. Pero no te lo tomes tan enserio, nadie jamás ha visto una, solo es una leyenda.

Hace poco fui de cacería al bosque que se rumora está encantado —La anciana lo miró fijamente, muy sorprendida.

Por el brillo en tus ojos, esa sonrisa y la forma en que lo dices, viste algo. ¿No es verdad? —El muchacho asintió— ¿Qué fue lo que viste?

Era un lago hermoso, lleno de cisnes blancos y uno hermosamente negro… cuando se vieron todos ellos volaron al cielo menos él —suspiró tal cual enamorado— el sol se ocultó por completo y entonces poco a poco fue tomando una hermosa forma humana, sus plumas se convirtieron en un delicado manto negro que cubría su desnudez, tenía los ojos cerrados y cuando se acercó a la orilla abrió esos bellos ojos, me miró y… huyo de mí.

¡¿En verdad?! ¡¿No me mientes?! —preguntó entusiasmada.

Es la verdad, por esa razón necesitaba el libro, en ese bosque realmente hay criaturas y si quiero verlo una vez más, tengo que estar preparado para todo.

¿Verlo? ¿Es un chico?

S-sí, pero parece un ángel, por favor abuela no se lo diga a nadie —sus nervios y miedo fue evidente si alguien se enteraba las cosas podrían ponerse horribles.

No le diré a nadie, después de todo así es el amor —sonrió al ver lo rojo que se ponía el chico—. Sabes… no hay nadie que sepa más de criaturas mágicas que yo, por desgracia como te comenté ya no tengo ningún tipo de esa clase de libros, todo está en mi cabeza, ¿Por qué no me llevas contigo? Seguro te seré de utilidad, además harías el sueño realidad de esta pobre mujer que tiene un pie en la tumba, de ver aunque sea a un duende.

&

Andrej se había ido del bosque, pero antes dejó un encantamiento para que todo aquel que tratase de entrar con intenciones de matar le fuera imposible.

Eso dejaba más tranquilo al bello cisne por una parte y por otra, se encontraba aterrado. Había escuchado hablar a las doncellas cisne de lo atractivo que era el cazador y de lo mucho que añoraban que regresara para romper el hechizo y poder ser libres.

El hechizo solo se rompía con amor, un hombre tenía que enamorarse de ellas y declarárseles y de ser así todos serian libres incluyéndole… Y Bill no quería eso. Observó a sus compañeras. Todas ellas eran tan hermosas. ¿Quién en su sano juicio no se enamoraría de ellas?

Si tan solo entendieran que el amor es algo por tiempo limitado, se terminará en cualquier momento y entonces… todos seremos humanos otra vez, nos someteremos a una vida donde seremos esclavos del trabajo, del tiempo… envejeceremos, enfermaremos, sufriremos y moriremos, es así como funciona el mundo, todo esta tan lleno de maldad, no existe el amor eterno así como la fidelidad… Si vieran como yo veo las cosas, también cerrarían su corazón por siempre, este es el paraíso aquí no existen las decepciones, ni el dolor, tan solo vivimos para ser quien somos, para disfrutar cada segundo sin ninguna preocupación o remordimiento, no hay maldad ni nada a que temer… solo a que esto llegue a su fin. —El chico de hermosos cabellos negros caminaba aún en su estado cisne y se recostaba bajo un árbol. Esperaba no ver a ese humano nunca más por el resto de la eternidad y que no se le ocurrirá regresar, al menos no en plan curioso por qué entonces tal vez… el hechizo del rubio no sirviera de nada y pudiera entrar.

& En la noche en el bosque &

Amy y el príncipe se adentraron al bosque.

Oye, Abuela, no estoy muy seguro de si fue buena idea traerte.

¿Por qué no? —lo miró un segundo mientras caminaba agarrada fuertemente de su bastón de madera.

Es que… ahí hay criaturas, ¿qué tal si nos topamos con algo peligroso?

Sé cuidarme sola, además yo acepté venir sabiendo los peligros de este lugar—caminó lo más rápido que sus piernas se lo permitían seguida de Tom, quien rápidamente se puso a su lado—. Hay que buscarlo justo en el lugar que estaba.

Eso es en el río, hay que darnos prisa —dijo tratando de no se impaciente por los pasos tan lentos de la anciana.

Llegaron a la orilla del lago, justo cuando los cisnes estaban tomando una forma humana, más al no ver al precioso chico de cabellos negros la mirada del príncipe se oscureció, solamente él le interesaba, a sus ojos no existía nada más hermoso y perfecto que el cisne negro.

Las chicas lo miraron tanto asombradas como asustadas, pero sin duda no perderían la oportunidad de romper el hechizo. El hombre frente a ellas, era sumamente atractivo, de buen cuerpo y sin duda debía estar hipnotizado por su belleza, quizá esa noche una de ellas se quedaría con el sensual hombre, lograría que se le declara y el hechizo daría a su fin. Muy coquetas y queriendo captar la atención de ese muchacho comenzaron a bajar su manto mostrando su exquisita desnudes mientras caminaban a la orilla.

Disculpen, señoritas, busco al cisne negro, ¿saben dónde se encuentra? —Preguntó mientras retrocedía lentamente —las chicas detuvieron su andar y lo miraron interrogantes—. Estoy en este lugar solo por él, ¿saben dónde puedo encontrarlo?

¿Por qué lo buscas? —preguntó una hermosa rubio de bello cuerpo.

¿Me dirán donde esta? —las chicas se miraron entre sí, no podían dejarlo ir.

¿Para qué buscarlo cuando puedes divertirte con nosotras? —dijo una pelirroja muy seductora.

Olvídenlo, lo buscare yo mismo —dijo si más mientras se daba la vuelta seguida de Amy quien no podía apartar su vista de esa imagen, lo que decían las historias eran reales… si tan solo Bill estuviera ahí para mirarlo.

&

Caminaron por mucho tiempo en busca del cisne negro y justo cuando estaba por darse por vencidos, Amy Lee observó una figura que se encontraba de espaldas cubierta por un manto negro bajo un árbol.

Creo que lo encontramos muchacho, ahora solo tienes que quitarle el manto —dijo muy bajito mientras le señalaba a Tom a la figurada añorada.

Sí, eso haré —se apresuró a ir rápidamente hasta él y justo cuando lo tuvo enfrente, se arrodilló con mucha delicadeza para no espantarlo. Acarició su negro y sedoso cabello suspirando mientras trataba de tranquilizar los latidos de su corazón. Miró con deleite ese rostro y acarició esa piel tan delicada, jamás había visto una cara tan hermosa, tan perfecta, parecía un ángel. Pasó su mano por ese cuello y lentamente fue bajando su mano acariciando esa piel hasta tomar el manto el cual lo bajo hasta la cintura. Pudo sentir lo rojo de su rostro y tragó duro mientras se lo quitaba por completo siendo testigo de su sensual desnudes—. Ya tengo el manto… ahora tendrá que casarse conmigo —sonrió como tonto enamorado.

No puede ser —escuchó que decía la anciana a sus espaldas— …Es Bill —susurró para luego ver al príncipe con enfado y golpearlo con el bastón.

¡Oye! —dijo molesto despertando al lindo chico.

¡Regrésale el manto a mi Bill! —ordenó.

El bello chico lentamente abrió los ojos y dio un grito, llamando la atención de los presentes, se maldijo por eso y cubrió su rostro. Buscó con su mano el manto de plumas negras y al no encontrarlo se alteró un poco, palideció al ver que ese hombre lo tenía… si no recuperaba su manto y caía el día moriría al instante.

No, no te asustes hermosa criatura te regresaré tu manto, si….

¡Se lo regresarás sin ninguna condición! —Volvió a decir mientras lo golpeaba a un más fuerte para luego a arrebatarle el manto—. No te asustes Bill, aquí tienes tu manto —dijo amablemente mientras cubría su desnudez.

¿C-como sabe mi nombre? —preguntó asustado mientras retrocedía chocando con el árbol.

Cariño, mírame, soy yo —Tomo su rostro entre sus manos—. Soy Amy Lee.

¿A-Amy Lee? —Preguntó sor prendido y luego reconoció esos bellos ojos azules y esa voz— ¡Amy! —dijo felizmente mientras la abrazaba sin poder evitar llorar.

Mi pequeño, han pasado tantos años —besó su frente— Pero… ¿Cómo es que eres un cisne? Los años no han pasado para ti.

Amy… yo… me hechizaron tan pronto fui comprado —dijo muy feliz.

Cuéntamelo todo, por favor —pidió mientras lo abrazaba una vez más, ignorando al príncipe quien los miraba sin saber que decir… ¿eso significaba que el hermoso chico antes era humano?

& Continuará &

Notas finales: Uno o dos capítulos más y termina.

por Acuario25

Escritora del Fandom

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