
«Cold Heart» Fic Toll de TKHTLLL
Capítulo 2
—¡Tom! ¡Haz tu cama y baja a desayunar! — cerré un momento los ojos al escuchar la voz de mi madre, tomando aire antes de responder.
—¡Eso hago, mamá! — traté de responderle lo mejor posible para que no subiera a retarme y solté un largo suspiro. La almohada cayó en la cama cuando la tiré y seguido me dejé caer yo en la misma.
Es tan molesto que cuando ya estoy haciendo algo por mi cuenta luego mi madre me diga que lo haga. Se me van todas las ganas de seguir haciendo las cosas bien.
Y si, tuve la idea de dejar todo como estaba antes de solo escucharla, pero me iría peor, así que me puse a tender la cama sin quejas durante algunos minutos más para poder ir directo a la cocina, y una vez ahí tomé el plato con mi desayuno ya servido para comerlo lo más rápido que pude, sin darle una mínima mirada a mi madre… segurísimo que me sacaría tema si la volteaba a ver, y no, no podía quedarme a hablar.
Quería irme lo antes posible a clases, aunque bueno, eso era algo no muy normal en mí, llegando siempre tarde a mis clases.
Mi madre veía la forma en que comía, sin terminar lo que llevaba en mi boca cuando ya había metido algo más en esta. — disfruta la comida, hijo… aún falta una hora para que vayas a tus clases, ¿Cuál es la prisa?
Tardé un momento en responder mientras me pasaba el bocado. — quiero caminar un rato… necesito pensar unas cosas. — me encogí de hombros.
Alzó las cejas a modo de asombro cuando me escuchó. — ¿Pensar cosas? ¿Cuáles cosas? — me dió una rápida mirada. Al parecer le sorprendía que su hijo piense, claro, me veía de mente corta con las malas calificaciones que tenía.
Aún así traté de dejarlo pasar y cambié el tema. — ¿Cuándo llegará mi hermano?
—Ah, ya… — comenzó a reír, levantándose para apoyar sus manos en mis hombros y palmear estos. — ya entiendo, es sobre Bill. Debes extrañarlo mucho.
—La verdad… si, lo extraño. — suspiré, removiendo mi comida, a pesar de que mamá odiaba que jugara con ella, no dijo nada esta vez. — pero no es eso por lo que pienso en él… solo… ya sabes, llevamos desde los once años sin vernos, no hemos hablado hace mucho y no sé como vayan a ser las cosas ahora. No sé si le voy a agradar.
—Bill es… un poco difícil de tratar porque no se abre fácilmente a las personas pero es un buen niño, hijo, no te preocupes. — se separó, alejando la silla para sentarse a mi lado. — creo que te extraña.
Alejé mi mirada de la suya un momento, pensando en sus palabras y me aclaré la garganta. —… ¿En serio lo crees?
—Se llevarán bien, y si les cuesta no importa, sigue intentándolo, terminará abriéndose a ti si insistes, pequeño. — me pellizco la mejilla, haciéndome reír en bajo.
Ojalá no sea difícil… sería menos trabajo para mí si ambos cooperamos, pero si se negaba iría viendo con el tiempo si me rendía o no.
—¿Ustedes hablan seguido?
Negó. — una vez al mes estamos en llamada durante tres horas normalmente, me cuenta todo lo que ha pasado desde la última vez que hablamos.
—¿Por qué no le hablas más seguido? También es tu hijo.
—No le hablo porque a él no le gusta, Tom… si no hablamos tan seguido es por su comodidad.
—¿Y por eso tardas tanto en hablarle?
—Así lo decidimos. — se limitó a decir, pero mi mirada fija en ella la hizo resoplar. — … quedamos en que le daría su espacio si hablamos una vez al mes, y eso hicimos.
—Bien… ¿Y por qué nunca me lo pasaste al teléfono? — ambos nos quedamos en silencio… creo que buscaba las palabras correctas para decírmelo.
—Tom… te repito que a él no le gusta hablar mucho, no es por ti, solo se le hace de por si demasiado el hablar conmigo y no, mmm… — tomaba muchos momentos para pensar que diría, comenzaba a estresarme. — no quería hablar con nadie más en ese mome…
—No quería hablar conmigo. — le interrumpí antes de que pudiera terminar de hablar, pero se apresuró a negar.
—No lo veas así, no tiene nada en contra tuyo, Tom.
—No digo que era algo personal, pero si que no quería hablar conmigo, eso lo entiendo, mamá, no soy idiota.
—Tom, insultos en casa no.
—Lo siento.
Ni ella ni yo sabíamos que más decir, lo notaba, y de inmediato se levantó para tomar los platos. — mmm… si tienes que pensar en algo sal ahora, pero no te hagas ideas malas en la cabeza. — apoyó la mano en mi plato, dándome una mirada. — ¿Ya terminaste?
—Si… pero, mamá, no me dijiste cuando llega mi hermano. — comencé a reír, más cuando su cara cambió al darse cuenta de que había olvidado por completo el inicio de la platica.
—Ehhh, a penas yo tenga un día libre iré por él a Leipzig. — hice un puchero, decepcionado por su respuesta. — no hagas esa carita… sabes que la vida de una costurera no es tan fácil como parece, hijo. — bien, mamá se dedicaba principalmente a ser costurera, a parte de trabajos de medio tiempo, y también tenía la ayuda de mi padrastro Gordon… obviamente la mía igual con mi trabajo de medio tiempo en un restaurante.
Aún así me negaba a esperar más tiempo. — déjame hacerlo entonces, mamá, yo te ayudo con la ropa y tú vas por mi hermano.
—Lo extrañas mucho, ¿No?
—No, yo… — hice una pequeña mueca. — ah, no es por eso, solo quiero ayudarte, mamá.
—¿Seguro?
—Si, mamá, estás trabajando todos los días y ahora cuando puedes descansar en vez de hacerlo te irás a otra ciudad en auto… ¿Qué te parece si hoy descansas, yo hago lo que tengas que hacer y mañana te das el día libre para ir por mi hermano?
No tardaría en rendirse, la conocía muy bien. Para mamá yo era como… como su bebé, su príncipe, su vida y siempre cedía a lo que yo quería. —bien… gracias, hijo… gracias por ser tan bueno, me eres de gran ayuda.
Le di una última sonrisa y asentí, dándole un último y fuerte abrazo.
Ahora sí tranquilamente salí de casa, había aceptado mi trato por suerte, ahora sí, solo era cuestión de horas para poder ver a Bill.
Y esperaba que no se malinterpretaran mis intenciones. Si era para ayudarla, claro, aunque la razón principal era obvia… quería ver a mi hermano, y ya no por lo que sentía antes… estaba casi seguro de que ya no sentía nada por él. Al menos nada raro.
Para mentalizarme ví su foto con ese cabello raro por horas, todo el día y toda la noche hasta que no me provocó nada.
La veía y me daba igual, y claro que ahora que estaba seguro de que estaríamos en paz quería verlo cuanto antes, si era en media hora mejor, así tuviera que trabajar y coser esa ropa que tanto odiaba para que mamá fuera por el.
Si supiera donde vive Bill sería yo quien lo buscara personalmente… después de todo me gustaría salir a conocer fuera de Wolmirstedt, pero no tenía ni idea de en que parte de Leipzig se encontraba, si, aún cuando nací ahí. Mi memoria era una mierda.
—¡Tom! — la voz a mis espaldas me hizo girarme. Bien, era Georg, uno de mis amigos, quien venía corriendo en mi dirección hasta estar frente a frente. Chocamos nuestras manos y luego los puños como saludo antes de darnos un corto abrazo y algunas palmadas en la espalda. — Gustav sigue en el departamento, ¿Vamos por él?
—Claro, pero después vamos por Andreas.
Se encogió de hombros. — como sea. — comenzamos a caminar uno a un lado del otro, con calma, después de todo no teníamos prisa. — oye… ¿Y qué haces fuera de casa a esta hora? Siempre llegas tarde a clases.
—Es que tenía coooosas que pensar. — notó el tono en mi voz y sonrió. Sabía que quería decirle que era lo que estaba pasando.
—Cuéntame, te escucho.
—¿Recuerdas a Bill? — De inmediato asintió. — va a volver a casa, y yo… no puedo esperar, me muero de las ansias… quiero verlo, darle un fuerte abrazo y ser igual de inseparable. — tenía una gran sonrisa mientras hablaba, controlándome para no apretarle el brazo a mi amigo por tanta emoción. Realmente quería verlo… Georg era el único que sabía sobre lo que antes sentía por Bill, porque soy estúpido y se me salió contarle una vez, aunque reaccionó bastante bien, como un verdadero amigo a pesar de que me entendió a medias, porque claro, él no tenía un hermano gemelo y menos quería que fuera su novio desde que eran unos niños, pero dijo que no tenía nada de malo mientras esos sentimientos se hayan ido, que solo haya sido algo pasajero e inocente… como lo que fue.
—Eso es… increíble, Tom. — rodé los ojos por su indiferencia y de inmediato comenzó a reír. — ya, ya… me alegra que por fin se vayan a reencontrar, ya pasaron unos buenos años y la verdad… se lo merecen. También me gustaría verlo y saber como es.
—Igual yo, Georg, como no tienes una idea.
Habíamos llegado al departamento de Gustav, donde también vivía Georg temporalmente.
Tocamos su puerta y esperamos a que saliera durante tan solo unos minutos cuando ya estábamos los tres rumbo a la casa de mi mejor amigo, Andreas.
Andreas era mi mejor amigo desde hace años… pero él siempre me mencionaba su miedo por la posibilidad de que Bill volviera, incluso me hacía jurarle que si mi hermano regresaba no lo dejaría a él de lado, pero hasta ese momento yo estaba seguro de que Bill no volvería, así que poco a poco se fue calmando.
Aunque claro, no contaba con que mi padre lo mandaría de regreso a casa, y no me imaginaba el berrinche que haría cuando se enterara que Bill está de regreso… en cosa de nada volvería a estar conmigo.
—¿Y tú a dónde vas, Tom? — las risas burlonas de Gustav y Georg me sacaron de mis pensamientos, volteando detrás mío con rapidez. Mierda, casi me iba de largo por una calle que ni siquiera conocía, la casa de Andreas estaba a pocas viviendas atrás mío.
—Perdón, me distraje un poco. — corrí de vuelta hacia ellos, mientras reía y ellos llamaban a la puerta de Andy.
A penas salió noté su amplia sonrisa y sus ojos iluminarse al verme, y en menos de dos minutos ya se me había tirado encima con un abrazo desde el cuello, apretándome contra su cuerpo. Como siempre me saludaba.
—Ya empezaron los novios. — de nuevo estaban haciendo bromas sobre los sentimientos de mi rubio amigo.
—Ja ja, si, muy graciosos. — a pesar de tono molesto me estaba riendo junto a ellos y Andreas solo se separó un poco enrojecido.
No pasó mucho tiempo en el que ya estuvimos en camino a la preparatoria, entre risas y platicas hasta que llegamos. — cuídense, chicos. — Gustav y Georg se separaron de nosotros. Casualmente les tocó en la misma clase mientras que a mí y a Andreas también nos tocó juntos, así ninguno estaría solo y fue la razón por la que nos hicimos mejores amigos al igual que ellos.
—Ahora si me vas a decir que pasa, Tom. — fruncí el ceño.
—¿Qué?
—Estás en tu mundo desde que salí de clases, andaaaa, ¿Es algo malo? ¿Qué pasa?
—No… no quieres saberlo… te molestarás. — de eso estaba seguro, me iba a asesinar, me dejaría de hablar o me reclamaría por horas aunque claramente no fuera mi culpa, pero prefería evitarmelo.
Sabía como era cuando algo le molestaba, no lo superaría jamás mientras siguiera sucediendo.
—¿Es algo sobre mí? ¡Volviste a robar la pizza que mamá me prepara!
—No sabía que volvió a hacerla, pero gracias por recordarmelo, cuando vaya a tu casa me la comeré.
—Hijo de puta… dime que pasa entonces si no sabías. — recibí un empujón por su parte, ambos reímos.
De cualquier forma se terminaría enterando, daba igual. — Bill está de vuelta. — fui directo al punto, sin darle más vueltas. — va a llegar a casa en cualquier momento. — el silencio que se formó era jodidamente Incómodo. Su risa había parado, estaba serio y en ese momento solo podía recordar las miles de veces que escuché sus «ojalá tu hermano nunca vuelva»… bien, ahora volvería.
Le tenía una especie de envidia, no podía soportar el imaginar que alguien compartía tanto conmigo como lo hacía Bill, sobre todo que siempre él sería mi prioridad si volvía, y claramente se lo había dicho yo mismo, muchas veces.
Solo esperaba que no lo viera como competencia.
—Dile a tu madre que no quieres… no sé… inventa algo.
—Pero yo si quiero que vuelva.
—Tom, por favor, si viene no te acerques demasiado a él… — su tono de suplica no iba a servir esta vez, no, no, claro que no. Podía acceder a muchas cosas que él me pidiera, pero eso no.
—¿Desde cuándo me das órdenes? Sería lo mismo si no nos hubiéramos separado, serías mi amigo y él mi hermano, punto.
—No me cambiarás… ¿Verdad?
—No lo haré, Andy, relájate. — me abrazó con fuerza sin previo aviso.. parecía que estaba a punto de llorar, ¿Tanto miedo le tenía a Bill? — ¿Ahora qué te pasa? — tomé sus mejillas entre mis manos, haciéndole levantar la cabeza. Su rostro estaba rojo, parecía que se aguantaba las ganas de llorar.
No íbamos a dejar de ser mejores amigos ni nada parecido, simplemente alguien iba a llegar a mi vida como lo eran Gustav o Georg, incluso muchos otros amigos que tenía.
¿Qué habría de distinto en tener un amigo más? Tampoco era como si le fuera a dejar de hablar por tener a mi hermano.
—Ahí viene Kathrin. — murmuró al apartar su mirada de la mía y de inmediato lo alejé de mis brazos. Era verdad, mi novia venía hacia nosotros, bella como siempre.
Al estar frente a nosotros no tardé en apoyar una mano sobre su cintura y darle un corto beso sobre sus labios como saludo. — mmm, hola preciosa.
Andreas se aclaró la garganta, haciéndose a un lado. — bien, los dejo, no tarden en entrar a clases. — asentí con una gran sonrisa y me volví a mi novia para volver a abrazar su cintura, ignorando por completo al rubio mientras se iba.
Nuestros labios se unieron nuevamente. No nos habíamos visto en todo el fin de semana y ya me hacía falta sentir sus labios.
Kathrin era mi novia desde hace ya un buen tiempo… la oficial, se podría decir. De todas formas no tardaba en cambiar de pareja, pero con ella se habían alargado las cosas, y no porque la amara, sino porque nos entendíamos muy bien… era comprensiva, liberal y buena en el sexo, lo que necesitaba, además de tener el permiso de estar con otras chicas al mismo tiempo.
—Que linda te ves…
—Ayer también me veía muy linda y no fuiste a verme a mi casa como quedamos. — se cruzó de brazos
Joder, olvidé que habíamos quedado en vernos. — lo siento… ahora tengo cosas importantes en que pensar, amor. — bien, bien, claro que iba a aprovechar mi oportunidad para contarle a todo el mundo que Bill estaba de vuelta ¡Me emocionaba la idea!
—¿Sobre qué?
Suspiré con una gran sonrisa. — me dieron la noticia de que mi hermano menor va a volver, desde hace tres días… estoy feliz, pero no lo sé, llevamos mucho tiempo sin vernos.
Soltó una risita, negando. — no tienes que preocuparte por eso, Tom, es fácil socializar contigo, siempre eres agradable con quiénes lo merecen… con tu hermano será igual.
Tenía razón… me era demasiado fácil hacer amigos a penas conocerlos, ¿Por qué sería diferente con mi hermano menor si literalmente lo conozco desde que nació?
Solo con esas palabras estaba mucho más tranquilo, al llegar ayudaría a mamá con lo que tenía que hacer y pediría dos días libres en el restaurante para que ella vaya por mi hermano.
Era algo justo, todos ganaríamos, yo vería a mi hermano, ella descansaría y él estaría de vuelta en casa… en un verdadero hogar con una economía decente. Estaba casi seguro de que mi padre no podría hacer mucho por él si seguía trabajando como camionero únicamente.
Apenas llegara a mi casa no querría volver a la suya jamás.
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5:34 p. m.
—¡Mamá ya llegué! ¡Traje a Kathrin! — grité, pero no hubo respuesta.
Se suponía que hoy se quedaría en casa y yo le ayudaría con la ropa, ¿En dónde se había metido? Seguramente estaba con Gordon y habían salido a algún lugar, ¿Pero sin avisar? Siempre me decía antes a que hora llegaría, a donde iría, con quien iría y quiénes estarían para saber si yo quería ir también.
—¿No está tu madre?
—Creo que no. — alejé el brazo que rodeaba sus hombros y fui directo a la habitación de mi madre, pero al entrar no encontré a nadie, estaba vacía la casa. — le enviaré un mensaje.
—Pregúntale si volverá temprano… — su tono seductor me hizo reír. Sabía lo que quería, y para ser sinceros, yo quería lo mismo.
—Claro.
Le envié un mensaje, esperaría su respuesta, pero antes quería irme adelantando con mi novia. Éramos unos adictos al sexo, sin vergüenza los dos, la mujer más calenturienta y directa que había conocido, así que claro, cuando queríamos follar lo hacíamos sin pena. La chica perfecta.
Me guardé el teléfono en el pantalón y me giré en su dirección, enterrando mi mano en su cabello rubio sin previo aviso para atraerla y besar sus labios intensamente. De inmediato correspondió, nuestras bocas se movían con pasión y sin tardar más comencé a encaminarla hacia mi habitación, estando a punto de entrar… pero un ruido me hizo detenerme en seco.
Paramos el beso al instante y nos miramos en silencio. — … ¿Escuchaste lo mismo que yo?…
—Si. — de nuevo el mismo ruido, parecía algo cayendo, y venía desde la habitación vacía en la casa. Ahí dentro no había nada porque antes era la habitación de Bill, así que no podía caerse algo por accidente. — déjame ver que es. — no hizo falta que le diga que se quede donde estaba, ella sabía que era peligroso y era mejor quedarse lejos.
Caminé lentamente por el pasillo, con cuidado de no hacer mucho ruido. No tenía miedo, pero si estaba mi novia en casa debía si o si revisar que era lo que estaba pasando.
Igual si fuera un ladrón no creía que fuera tan tonto como para hacer tremendo escándalo.
Quise pensar en cualquier cosa que no sea algo que nos pusiera en peligro… quizá mamá estaba acomodando las cosas de mi hermano para cuando llegara.
Me detuve frente a la puerta y apoyé mi cabeza en esta con intención de oír mejor que pasaba, con el ceño fruncido.
Otro ruido más.
Este era distinto, pero ahora estaba seguro de que alguien estaba ahí dentro, por lo que no tardé en abrir la puerta de golpe, más que todo para que mi novia viera que no le temía a quien fuera que estuviera dentro.
Y entonces no supe como reaccionar, no era para nada lo esperaba ver ahí dentro.
Me quedé paralizado, con los ojos fijos sobre los suyos, totalmente congelado. No sabía que hacer o que decir… esto no era lo que esperaba, ¿En qué momento…?
Era Bill, sentado en una cama que claramente era nueva, pues el colchón estaba aún cubierto con su plástico. Habían cajas y maletas en la habitación, todas perfectamente acomodadas y solo algunos botes de plástico en el suelo, que suponía, eran lo que provocó ese ruido.
Lo que me había dejado paralizado no era su presencia, que también, pero a lo que no podía reaccionar era a su apariencia.
Estaba preparado mentalmente para verlo como en aquella foto con el flequillo tieso sobre su ojo por tanta laca, pero no fue lo que ví, al contrario, tenía el cabello más largo, aunque no pasaba de los hombros… algunos mechones en la parte de arriba eran más cortos, con algo de laca y despeinados, levantados por doquier. Sus ojos seguían pintados de negro y su ropa era como la que usaban los rockeros que veía por las plazas, pero él se veía distinto.
Se veía lindo.
Me estaba ocurriendo lo mismo que me pasó cuando lo ví en la foto y no pude sacármelo de la cabeza… mi pecho dolía por alguna razón.
Podía ser porque ambos llevábamos tanto tiempo sin vernos que lo normal sería sentir el corazón oprimiéndose. Aunque él no se veía sorprendido ni emocionado.
Y por mi lado más bien parecía que los sentimientos que alguna vez tuve intentaban activarse de nuevo… aunque intentaba pensar que no era por eso.
Su mirada era inocente y pura, viéndome hasta que rompió el silencio entre ambos. — ¿Eres mi hermano? — preguntó, sin expresión alguna en su rostro, solo viéndome tranquilo, ¿Y yo?… yo seguía en silencio aún cuando habló. Dios, su carita era como la de un ángel.
¿Cómo podía explicarlo? Nunca había visto una persona tan bella en toda mi maldita vida. Y hablaba en general, hombre o mujer, me era imposible pensar en alguien más lindo que él.
Mi novia se acercó a mí cuando escuchó su voz y una vez estuvo a mi lado se formó una sonrisa en su rostro.
—Tú debes ser Bill, ¿Cierto? — preguntó.
—Si… soy yo. — asintió, bajando la cabeza de inmediato para apartar su vista de la suya. Parecía apenado de solo hablar con mi novia.
—¡Que mono eres!
—Gracias. — se limitó a responder.
—Perdón por la reacción de Tom, seguro no se esperaba que su hermano volviera hoy precisamente, pero dale un momento para que se estabilice. — explicó entre risas y sus manos se apoyaron en mis hombros, frotando estos en busca de hacerme volver a la realidad.
—Bueno.
—En un momento volvemos contigo y…
—No, váyanse por favor. — se apuró a decir, abriendo las manos para pasarlas por encima de sus cosas y que fueran tomadas en cuenta. — como pueden ver estoy haciendo algo y me gustaría estar solo.
—Oh… ¡Claro! — la rubia ni siquiera se detuvo a cuestionarle, solo le sonrió y tiró de mi brazo para guiarme directo a mi habitación, pero yo aún seguía en un especie de shock.
No había podido decirle nada a Bill, no me atreví, mi madre no me dió tiempo a procesar nada… ¿Cuánto rato llevaba él aquí?
A penas hoy en la mañana había hablado con mi madre y ella todavía ni sabía cuando vendría mi hermano por lo ocupada que estaba… pero de repente él estaba ahí, acomodando sus cosas… y mi madre no aparecía por ningún lado.
Ni siquiera me fijé en lo grosero que fue con nosotros, en mi opinión, pues a penas mi novia le quiso hablar él ya la había corrido de la habitación… dios, debí pararlo, ¡Él era el menor ahí! Ushh, tenía que demostrarle quien era la autoridad en esa casa… pero no pude reaccionar, solo me centré en su belleza.
No era buena señal que me estuviera concentrando más en su belleza que en la primera impresión que tuve de él.
¿Pero como podía evitarlo? Era impresionante ver sus facciones.
¿Realmente mi gemelo se podía ver así de lindo?… ¿Eso quería decir que yo era igual de hermoso? No entendía.
Se suponía que éramos iguales, pero si me veía en el espejo en ese mismo instante nos veríamos totalmente distintos.
Y bien, para Kathrin ese encuentro pareció no importarle ni un poco, porque volvió a besarme a penas entramos en mi habitación… beso que intenté seguir, pero segundos después me separé de ella, apoyando mis manos en sus hombros. No lo iba a disfrutar… en ese momento solo podía pensar en mi hermano y así ella tampoco lo disfrutaría. Debía entender que aún no podía procesar lo que estaba pasando.
Bill estaba en casa de nuevo… lo tendría conmigo todos los días como quería… pero por alguna razón ahora tenía una mala sensación… ¿Por qué al verlo sentí que no era buena idea tenerlo presente?
Kathrin me miró confundida por el rechazo. — amor… ahora no.
—Pero… ¿Por qué? Hace un rato tú también querías… ¿Es por tu hermano?
—Si… ¡No! Bueno… — de inmediato intenté corregirme a mi mismo. Mierda, no había pensado en lo que decía. — ah… bien, si… es por él, solo no proceso aún que está de vuelta y siento que sería una falta de respeto hacer esto cuando él está en la otra habitación… ya sabes, mejor luego, ¿Si?
—Entiendo… pero, ¿Quieres que me quede?
Bastó con que dijera que si para que su sonrisa apareciera de nuevo y se subiera a la cama. Se estiró a tomar el control y puso una película a penas me senté a su lado… aunque no le presté atención, estuve todo el tiempo ansioso. Tenía ganas de decirle que se fuera para ir con Bill ahora que estábamos solos, con esas extrañas ganas de preguntarle como había sido el viaje, que tal se sentía aquí… lo que sea, seguro se sentía solo, acababa de llegar a una casa que no conocía y no estaba su madre, ni su hermano con él, además no salía ningún sonido de su habitación, pues claro, no tenía televisión, ni música… se sentiría aburrido.
Si ya teniendo mi guitarra acústica, una bocina pequeña para escuchar música, la radio, una televisión y celular aún me sentía aburrido no me imaginaba como estaría él en ese momento.
Pero sería inútil con mi novia ahí el intentar irme… sabía que Kathrin haría lo que quisiera en cuanto me descuidara, la conocía perfectamente.
Aún cuando le dije que no quería tener relaciones en ese momento le daría totalmente igual.
Y así fue, no tardó en apoyar su mano en mi muslo discretamente, a lo que no dije nada.. solo esperaba a que intentara algo más y no lo dejaría pasar.
En ese rato donde estuvo acariciando mi pierna no hubo problema antes de que su mano se deslizara hasta mi entrepierna, haciéndome resoplar ruidosamente. — joder, te estoy diciendo que no quiero, Kathrin.
Intenté alejarme de ella. — vamooos, tu hermano no nos escuchará… además ya lo habíamos hecho antes y hasta tu mamá estaba presente, no vengas con esas excusas de respeto. — me quedé en silencio… era verdad, ni siquiera le tenía respeto a mi madre… y entonces no pude decir nada más.
No tenía más excusas, mientras más rápido le diera lo que quería más rápido terminaríamos y se iría.
Así que si, estuvimos juntos por casi una hora. Al principio no quería realmente pero terminé disfrutándolo como siempre, estar con ella era increíble, así que me dejé llevar hasta que ambos estuvimos sin energías.
Nos quedamos totalmente dormidos en mi cama, probablemente mamá llegaría por la madrugada, así que aún nos quedaba un rato…
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9:10 p. m.
—Tom… — la voz de Kathrin y como me sacudía sin mucha fuerza me hizo despertar poco a poco, cansado y somnoliento.
Le di una mirada a ella y luego a mi ventana con los ojos entrecerrados aún por el sueño… ya había oscurecido, pero no solo eso, en el piso de abajo se escuchaban platos siendo acomodados, voces y la televisión, estaba prendida.
—¿Ya llegó mi madre?… — mi voz salió más ronca de lo normal, sentándome para tomar mi goma y amarrarme el cabello entre bostezos.
—Creo que si, acabo de despertar también… — ambos seguíamos medio adormilados… pero entonces caí en cuenta. Si mamá había llegado tendría una excusa para pedirle a Kathrin que se vaya.
—Te tienes que ir ya, seguro tendré que estar con ella ahora que mi hermano volvió. — asintió en silencio, levantándose para vestirse con pereza y yo hice lo mismo a los segundos.
No había persona más impaciente que yo en todo el mundo, cuando tenía ganas de algo lo quería en ese mismo instante, y ahora quería hablar con Bill. En mi cabeza lo veía como «si no lo tengo ahora, se irá» pero eso me pasaba con todo prácticamente.
Una vez estuvimos listos salimos de la habitación, bajé casi corriendo las escaleras, no podía esperar más.
A penas llegamos al final lo ví como esperaba, ahí estaba Bill, también mamá y Gordon, los tres comiendo.
Platicaban entre ellos dos y mi hermano solo estaba en silencio, pero los tres dirigieron su vista hacia mi novia y hacia mí cuando se percataron de nuestra presencia.
—Kathrin… Tom, hasta que despiertan, fui hace un rato a la habitación pero estaban… dormidos. — se aclaró la garganta al terminar de hablar.
—Ah… sí, pero Kathrin ya se va, mamá, no te preocupes… ahora vengo. — asintió, y yo tomé la mano de mi novia hasta que llegamos a la puerta de entrada para poder despedirnos.
—Cuando tengas tiempo tienes que presentarme a tu hermano formalmente, Tom… ahora que soy tu novia oficial me gustaría convivir más con tu familia.
—Uhm… ajá, claro, eso estaría bien, ya veremos.
Le di una pequeña sonrisa y besé sus labios como despedida. — adiós, Tomy. — hasta que se fue por fin.
Cerré la puerta a penas la vi irse, yendo de inmediato de regreso al comedor. Prácticamente había corrido hasta ahí, con el ceño fruncido. — ¿Por qué no me dijiste que ya había llegado mi hermano? — no sonó como reclamo, pero tampoco fue el tono más amistoso del mundo.
—Quería que fuera una sorpresa, hijo.
—¿Sorpresa?
—Te veías ansioso por su llegada y decidí ir por él cuando estabas en clases… ¿No dijiste que lo extrañabas? — me quedé en silencio… mi vista fue a Bill, quien solo comía los sándwiches que mamá preparó, en silencio, no se veía decaído, feliz o molesto, solo estaba tranquilo y serio.
A pesar de estar hablando de él en su cara parecía no escucharnos, no nos dió ni una mirada ni nada en lo absoluto, y al final… mamá tenía razón, lo extrañaba, ya lo tenía aquí, ¿Para qué quejarme?
Me acerqué a la mesa para sentarme a su lado… por fin lo tenía más cerca, podía ver mejor su rostro angelical. — ¿Qué tal estuvo el viaje, Bill?…
Levantó la vista de su comida a penas hablé y la llevó a mí, haciendo una pequeña mueca con sus labios. — bien.
—¿No estás cansado? Debió ser un largo viaje y te vi desempacando todas tus cosas, adem…
—No lo estoy. — me interrumpió, de nuevo, su tono no era grosero, solo cortante.
—¿Y ya terminaste de desempacar?
Mamá no tardó en meterse a la conversación, animada. — ¡Oh, si, no tardó nada, hijo! Me sorprende, cuando tú remodelaste tu habitación tardaste dos días y él en unas horas ya arregló toda su habitación. — pareció notar que Bill no quería hablar, así que ella habló por él, pero yo seguía aferrado.
Otra de las cosas que me caracterizaban era lo insistente que era, fácil de notar.
—¿Puedo verla? — dije dirigiéndome a él, de nuevo intentando sacarle tema, pero solo me miró y se apuntó así mismo como diciendo: «¿Me hablas a mí?» — si, tú.
—Como quieras, me da igual. — se encogió de hombros y dejó su sándwich a la mitad sobre el plato. — ¿Puedo irme a mi habitación?
—Pero si solo te di un sándwich y no te lo terminaste, Bill… — murmuró, mirando en silencio el plato, pero a los segundos trató de mostrar una sonrisa de nuevo. — termina ese aunque sea, ¿Si?
No dijo nada, lo tomó y se lo terminó de un bocado, indiferente antes de alejarse de nosotros y subir las escaleras.
¿Había sido por mi culpa? Mi mirada seguía en él, no tardé nada en levantarme de la mesa igualmente. — ehh, yo también voy a mi habitación.
—No, señorito, tú no has ni probado lo que hice y seguro tampoco comiste nada, así que siéntate.
—Mamá… quiero convivir con mi hermano. — dije entre dientes, buscando que me entendiera.
—Come primero entonces y podrás ir a convivir con él.
Aparté la mirada, tratando de no hacer ninguna cara que me provocara un buen regaño, y entonces tuve una idea. —… ya sé… me llevaré uno, y si me da hambre más tarde como de nuevo, ¿Si? Por favor, mamá… solo esta vez.
Ella le dió una pequeña mirada a Gordon, quien permanecía callado desde que llegué, y él solo asintió. — ah… está bien, ve. Gordon y yo guardamos todo.
Asentí y de inmediato me encaminé a las escaleras para ir en dirección de la habitación que ahora era de mi hermano con mi comida en la mano. No tardé en terminar el sándwich que llevaba en mi mano… exquisito, amaba ese tipo de bocadillos, llevaba ensalada de atún por dentro.
—Bill, soy yo… ¿Puedo pasar? — no hubo respuesta a pesar de los llamados en su puerta, pero la misma se abrió segundos después.
—Ve la habitación rápido y déjame dormir, por favor. — dijo a penas abrió, con un tono de irritación bastante notable mientras se apoyaba en el borde de la puerta.
—Claro… — entré a su habitación. Me sentía algo apenado, era claro que no me quería ahí, pero no quería irme. Me acerqué a su cama, viendo todo de forma detenida… todo estaba perfectamente acomodado, para nada oscuro a como imaginaba por su físico, simplemente colores pálidos. — te quedó increíble.
—Lo sé.
—¿Tienes mucho sueño?… Porque me gustaría que platiquemos un rato.
—Si, tengo mucho sueño. — bien, o me odiaba a muerte o me odiaba a secas, pero su mirada y lo cansado que me veía como si quisiera que yo desapareciera no mentían.
—… Bien, lo siento… ¿Todo está bien? ¿Estás molesto?
Por primera vez cambió su expresión cuando frunció un poco el ceño, confundido. — no… no lo estoy.
—Solo no quieres hablar, ¿Verdad? — asintió.
Bueno, era momento de rendirme, si tenía sueño y no estaba molesto eso significaba que mañana estaría mejor.
Ya quería saber si le tocaría en la misma aula que yo cuando entrara a clases, sería terrible si nos separaran también ahí.
—Descansa, Tom. — su voz me hizo salir de mis pensamientos de nuevo. Me tomó del brazo y me llevó hasta estar fuera de su habitación antes de cerrarme la puerta en la cara.
No pude ni reaccionar, Bill acababa de tocarme, así fuera para sacarme de su habitación, lo había hecho, aunque bueno, mi sudadera no permitió sentir su piel directamente, pero para mí fue suficiente para que todo se fuera a la mierda.
Con ese simple roce pude sentir como una corriente de electricidad iba desde donde me tomó hasta mi pecho…
Ahora sí podían llamarme enfermo, incestuoso, cerdo, abominación y lo que se les viniera en mente.
Lo que sentía por Bill no era inocente o pasajero, con tenerlo frente a mí de nuevo fue suficiente para que en toda la noche no pudiera dejar de pensar en él.
—Necesito ir con un psicólogo ahora mismo…
Continúa…
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