Cold Heart 8

Cold Heart 8

«Cold Heart» Fic TWC de TKHTLLL

Capítulo 8

Bill y yo acabamos de subir las escaleras, yo riendo y platicando un poco mientras él me escuchaba atento hasta que nos detuvimos en el pasillo de la casa, frente a las puertas que separaban distintas habitaciones, y me apoyé en la pared, mirándolo un poco atontado cuando paré de reír. — fue divertido. — dijo Bill en referencia a nuestra salida luego de unos cortos segundos en silencio, mirando en dirección a las escaleras y luego regresó su vista a mí. — ¿Sabes? Hay algo que dijiste que ronda mi cabeza desde hace semanas. — me acomodé mejor en mi lugar, mirándolo con interés.

—¿Ah sí? ¿Qué fue?

Bill subió su vista de vuelta a mis ojos, separando brevemente sus labios en busca de decir algo, pero nada salió de su boca, teniendo que sonreír un poco mientras se encogía de hombros. — es tonto, pero cuando dije que tenías malos gustos… y me preguntaste si alguien que gustara de mí tendría malos gustos, ¿A qué te referías con lo que dijiste antes de irte? Mierda, no sé si lo recuerdas. — rió un tanto apenado, como casi nunca lo veía y pasándose un mechón de cabello tras la oreja. Yo relamí mis labios, conteniendo una sonrisa. — tal vez entendí mal.

—¿Qué entendiste?

—Es algo estúpido, olvídalo. — le restó importancia, negó un poco con la cabeza, separándose de la pared y se inclinó un poco a su izquierda buscando el pomo de la puerta con intenciones de entrar a su habitación, pero inmediatamente lo tomé de la muñeca, haciéndolo detener. Pude notar como se tensaba con el agarre y rápidamente aflojé este. Había olvidado por completo su obsesión con el espacio personal. — no sé porque entendí algo loco como si tú gustaras de mí, fue raro como lo dijiste. — explicó, relamiendo sus labios y se encogió de hombros cuando solté su muñeca. — solo me da curiosidad saber que querías decir en realidad, espero no me veas raro, sé que es algo loco.

No pude evitar reír y negué de inmediato. — no me parece raro, tal vez se entendió eso. — me encogí de hombros, apretando un poco los labios. Tenía que contenerme, mierda, si le decía algo me rompería un cuadro en la cabeza. — eso… sería una locura, ¿No? Que tú… me gustaras.. ¿Tú crees que sería desagradable? — dije en tono lento y precavido, buscando que tal vez, solo tal vez y en otra dimensión dijera: «No, Tom, sería increíble» claaaro, lo más natural y realista. Lo estaba viendo en espera de una respuesta negativa a mi pregunta, pero él rápidamente asintió formando una mueca de desagrado.

—Por supuesto, que asco. — dijo como si fuera lo más obvio del mundo, con una expresión genuina de desagrado y yo seguí mi risa de forma más desanimada, asintiendo. Bill tomó aire, viéndome con una pequeña sonrisa. — al final, eres mi hermano, estoy comenzando a verte de esa forma. Como… si fueras mi mejor amigo. — mis labios se extendieron en una sonrisa amplia. Mi pecho se había puesto cálido con esas palabras. Al menos me estaba considerando como algo.

—Bill… eres muy importante para mí. — dije dando un paso más cerca, y él asintió, dejándome seguir hablando. — te quiero, ¿Sabes? Te quiero mucho, aunque hayamos estado un tiempo separados, nada compara lo cercanos que éramos… en serio me alegra saber que me estás apreciando.

Bill apartó un momento la mirada, como si no supiera que responder a mi muestra de afecto, pero rápidamente devolvió la vista a mí cuando mis dedos se deslizaron por el mechón de cabello cayendo sobre su rostro, haciéndolo a un lado con delicadeza, como si fuera a romperse solo con esa caricia. — somos lo más parecido al otro, es normal ser cercanos y llevarnos bien. — sonrió brevemente, devolviendo su vista al suelo, pero no pude responder. Quería abrazarlo, besarlo, mierda, hacer algo, lo que sea estaba bien, pero no, solo me quedé ahí, congelado en ese incómodo silencio mientras mi vista se mantenía fija en los labios de Bill, húmedos, rosados naturalmente, tan deseosos a simple vista. ¿Qué podría pasar? Era un beso solamente. O creo que eso fue lo que pasó por mi mente cuando acabé inclinándome en busca de besarlo. Había girado la cabeza por pura casualidad y mis labios iban directo a su mejilla, pero como si fuera flash, Bill reaccionó en seguida. Unos reflejos impresionantes. — ¡Hey, no! — gritó luego de hacerse para atrás como primera reacción y sus manos fueron a mi pecho, empujándome bruscamente hasta que sus brazos se estiraron por completo. Él acabó pegado a la pared de forma torpe, ¿Y yo? Yo choque de forma brutal con un mueble en el pasillo, haciendo caer un jarrón y la lámpara tras este al suelo. El jarrón se hizo añicos.

—¡¿Qué fue eso?! — gritó mamá desde el primer piso y ambos miramos el jarrón roto en el suelo, pero Bill no se quedó conmigo, de inmediato salió corriendo a las escaleras, listo para acusarme, y yo corrí detrás suyo, brincando de dos escalones para tratar de alcanzarlo, y vaya que lo hice, no logró escapar, acabando atrapado desde atrás por mí para taparle la boca. Sus brazos estaban atrapados entre los míos aún cuando mamá estaba frente a nosotros, viéndonos con una ceja alzada. — Tom, suelta a Bill, que quiere decirme algo.

Por supuesto que me resistí unos segundos, pero no tenía de otra, y finalmente bufé, soltando a Bill de mala gana y él me empujó lejos suyo. — Tom rompió el jarrón del pasillo y tiró una lámpara. — me acusó, pero ya era tarde para negarlo, por lo que solo le di una mirada de advertencia y él solo se cruzó de brazos.

—¡Tom! — mamá alzó la voz, y mi expresión se relajó, apartando mi vista de Bill para mirar a mi madre, quien parecía estar a punto de arrancarme la cabeza, con la vena de la frente saltada, la cara un poco roja y entonces lo recordé… el jarrón que le había regalado mi padre. — ¡Tú…! ¡Agh! ¡Limpia lo que rompiste y cuando regrese tendremos una charla muy seria! — mamá no era una madre agresiva, y rápidamente se dió la vuelta, tomando su bolso y saliendo de casa lo más rápido que pudo, quizá para calmarse y no explotar en mi contra.

De inmediato apreté los puños, mirando de vuelta a Bill, pero él se apresuró a hablar. — si no hubieras tratado de besarme no habría pasado nada de esto. — dicho eso se dió la vuelta con los brazos cruzados y se alejó de mí lleno de indignación.

—¡Bill! ¡Joder, esto es una exageración! — me quejé, pero fui ignorado. Al parecer acababa de darle paso a la ley del hielo de mi querido Bill, porque desde ese momento pasé de ser su único amigo a ser una pared más en la casa, por más tiempo del que creí. — mierda, Bill, fue un impulso. — una vez más hablé, después de estarle persiguiendo por toda la casa, pero nada, seguía ignorándome, y con toda la razón del mundo, después de todo, si traté de besarlo.

No en la boca, claro, y eso bajaba mucho la gravedad de lo que hice si no fuera por el empujón que recibí antes de lograr completar lo que buscaba.

¡Ni siquiera tenía sentido! ¡Mamá estaba molesta conmigo y aún así el ofendido era él! ¿Cuantas razones podía tener? Ninguna, mi mayor pecado fue invadir su famosísimo espacio personal. Eres un tonto, Tom.

Ya pasaba la hora de que estuviera ignorándome, ahora estaba sirviéndose un plato de frutas variadas sin mirarme, aunque yo estaba apoyado en la barra a su lado, antojándome de su comida mientras él pasaba por mi lado como si fuera un mueble más a su alrededor hasta que regresó a su habitación conmigo detrás suyo tal cual un perro hambriento, pidiéndole que me diera un poco.

Mínimo logré entrar a su habitación. — hey, no puedes seguir ignorándome. — me quejé mientras Bill se tumbaba en su cama, y yo me senté en el piso, con la cara decaída.

—Si puedo.

—Quedamos en que ya no me ibas a alejar.

—También quedamos en que me ibas a tener paciencia. — por fin me miró. — dejé que te me acerques, que me toques y que me llames de formas que no me gustan, lo único que no quería eran besos y eso no te importó.

Besos…

Si no fuera Bill pensaría que sus reacciones son porque siente algo por mí y al ser hermanos quiere detenerlo, pero sabiendo como es él me creía totalmente todo lo que me dijera. — ya, ya, está bien… dime que es lo que no toleras y no lo haré, ¿Eso te parece mejor?

—Los besos, en cualquier lugar, que me toquen cualquier parte del cuerpo que no sean mis brazos o los hombros… y que me abracen. Son cosas muy íntimas, no me gustan.

Lo que más quería hacer era lo que él no soportaba, porque yo me moría de ganas por abrazarlo, tocarlo y besarlo en cada parte de su cuerpo. Me obligué a callarme, presionando un poco los labios. — guardaré distancia entonces. — él aceptó casi de inmediato y dejamos de lado la conversación para seguir como estábamos, yo sentado en el suelo porque tristemente en la habitación de Bill no había otro lugar donde acomodarse a parte de su cama, y claro, no me permitiría ni loco que me acerque a esta, como justo ahora. Y él solo estaba bocabajo, justo con su pecho en el borde de la cama para alcanzarme con la fruta que constantemente me daba en la boca.

Bill no era tan malo como llegaba a parecer, aunque me estuviera ignorando seguía dándome de comer aunque sea. Obvio sin mirarme o soltando suspiros cansados para quejarse indirectamente, pero mínimo seguía.

Finalmente rompió el silencio.

—Tom, ¿Cuántas novias has tenido? — estaba tan concentrado en la comida que por un momento tardé en responderle, ¿Y cómo no estarlo si cada fruta que llevaba a mi boca él la mordía antes?

—He tenido… no lo sé, demasiadas novias, he perdido la cuenta.

—¿Has amado a tantas personas?

—No, no es eso, es que no me las tomé en serio, además no necesito tener una pareja estando enamorado de ella. — me encogí de hombros y abrí la boca para comer otra de las fresas que acababa de morder. A Bill solo le gustaba comer el inicio de estas porque según él: «lo demás no está bueno» aunque dejaba la mitad de la fresa abandonada.

—¿Y te has enamorado? — asentí.

—Ahora mismo estoy enamorado, pero esa persona no me corresponde. — si había algo que me gustaba eran las indirectas… aunque no era tan divertido cuando la otra persona no las entendía.

—¿Por qué no?

—No lo sé, nuestra situación es muy complicada, Bill.

Su mirada se apartó de las fresas, completamente serio para mirarme con curiosidad, e insistió con él tema. — ¿Cómo es su relación?

—Yo quiero a esa persona y esa persona solo me trata mal… digamos que soy insignificante a sus ojos. — mi hermano tenía que estar tonto para no entender, pero no lo hizo.

—Que mala persona… — negó con desaprobación. — son exagerados, no estás tan mal para las personas comunes.

—¿Y para ti si?

—No intentes cambiar el tema a mí o discutiremos de nuevo. — dijo tirando una uva justo en mi cara, y no pude evitar reír, sacándole una sonrisa. — el punto es que para los demás no tendría que haber razones para rechazarte, somos gemelos después de todo. — sonreí al igual que él, quien metió una fresa más en mi boca antes de levantarse de la cama y sentarse a mi lado en el suelo.

—¿Por qué preguntabas?

—Me da curiosidad todo eso del amor, solo a veces, me pregunto que se sentirá.

¿Te gustaría vivirlo?

—Tal vez… solo por un día. — dijo riendo. — siempre he creído que el amor hace débil a las personas, haces estupideces por ese alguien, la mayoría de veces sufres y al final termina acabándose ese amor, no vale la pena… piénsalo, es un bucle, nunca sales de eso, con cada pareja piensas que es tu amor verdadero, te decepcionan y en vez de gastar tu tiempo en ti, repites el patrón, una y otra vez, es patético, la gente busca algo tan básico.

—¿Y tú cómo sabes? Nunca has amado a nadie, ¿O sí lo has hecho? — negó, pero yo pensé un poco en lo que dijo. — aunque bueno, tampoco estás tan equivocado, hasta ahora lo único que he sentido con amar a alguien ha sido dolor… pero eso es lo bonito del amor, dar todo de si mismo por la otra persona, perder el orgullo y demostrar que alguien te importa.

—¿Y sufrir?

—Creo que si no quieres sufrir entonces tampoco quieres amar… Es muy distinto amar y querer a alguien, si solo piensas que vas a ser feliz y prefieres huir cada que hay un problema entonces no amas a esa persona.

Hizo una pequeña mueca y se encogió de hombros, restando importancia a ese punto. — ¿Y es verdad lo de las mariposas en el estómago?

—Mmm… Supongo que si, nunca las he sentido pero creo que el momento donde las sienta será cuando por fin pueda estar con la persona que amo.

—Pasa más tiempo con esa persona. — dijo con obviedad.

—Eso es lo que intento, Bill.

—Se seguro de ti mismo y no te detengas hasta que esa persona te corresponda, ¿Si? ¿Ya sabe que la quieres? — negué con la cabeza, en silencio cuando Bill se giró a verme, y sin decir nada pasó su dedo pulgar por la comisura de mis labios, limpiando el pequeño trozo de fresa en estos antes de seguir hablando. — confiésale lo que sientes, se más directo.

—Realmente estoy tomando en cuenta tus consejos, Bill, pero nunca has sentido ni estado con nadie y…

Fui interrumpido. — y eso no es importante, de todas formas sé lo que te puede ayudar porque es lo básico, ni tú ni yo sabemos algo del amor.

—Sigo pensando que deberías dejarte llevar y conocer a alguien.

—Si sintiera algo por alguien lo intentaría, pero… te juro que me dan tan igual las personas..

—También yo te daba igual, no querías convivir conmigo pero ahora que lo hiciste estamos hablando tranquilos.

—Tampoco es algo que me guste tanto.

—Pero no estás incómodo ni nada de eso, lo mismo podría pasar si te dejaras llevar con una persona.

—No creo llegar a hacerlo… No tengo la iniciativa para estar con alguien todo el día, a penas y lo hago contigo porque vivimos juntos, pero con otra persona me sería más difícil.

—No encuentro la diferencia con vivir cerca o lejos, aún podrían estar en contacto. — rodo los ojos, dejándose caer en el suelo con aburrimiento y negó.

—Siempre olvido responder mensajes de texto, me aburre estar con una sola persona o conocerla a profundidad.

—¿Y entonces que es lo que te atrae en alguien?

—No lo sé, para que alguien me llame la atención tiene que tener algo que me haga querer estar cerca, y hasta ahora nadie lo tiene… además tampoco me siento listo para eso, vamos, ni siquiera soporto que se me acerquen, soy un antisocial de mierda. — nunca lo había escuchado abrirse tan tranquilo conmigo, era una de las conversaciones más agradables que habíamos tenido. — yo no sé para que hablo de que tiene que tener alguien si nunca me ha atraído una persona.

—Sigo con lo mismo, antes a penas hablabas, ahora te abres más conmigo, dejaste que te tocara y hemos estado juntos todo el día. — tomé sus manos, dándoles un pequeño apretón. Era lo más que podía hacer con él, y lo disfrutaba como nunca, sus manos eran suaves aunque cada que las tocaba sentía que estaban más heladas que el día anterior incluso si trataba de darles calor. Sus uñas estaban perfectamente pintadas y cuidadas, amaba observarlas, me parecía increíble pensar que él solo se arreglaba así.

Bill suspiró, soltándose suavemente del agarre y se sentó de vuelta, apoyando las manos en el suelo para apoyarse en estas. — pero tú no quieres que me abra más con otra persona.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque tú me lo dijiste, tonto, y porque a mí tampoco me gustaría que tú hagas lo mismo con otra persona que conmigo, quiero ser… el único que te haga sufrir, al menos por ahora. — ambos comenzamos a reír.

—Solo quieres que te preste atención a ti, ¿Cierto? Eres un egocéntrico, Bill. — a este punto me dolían las mejillas de tanto sonreír, pero no podía evitarlo cada que estábamos juntos, incluso en ese momento, tratando de contenerme.

Y pensar que antes se me caracterizaba por ser el más intimidante y serio de mis amigos, ¡Ja! Ojalá me vieran ahora, yo era el perro faldero de Bill, parecía un idiota enamorado.

—Digamos que lo soy. — se encogió de hombros, volviendo a su expresión neutra. — oye, pero no estaba jugando, es en serio… no quiero que trates a nadie mejor que a mí, y yo tampoco lo haré. — esa idea me gustaba, él se limitaría a mí y yo a él.

—Entonces yo solo te trato bien a ti y tú solo te abres conmigo. Es un trato justo. — asintió y se levantó del suelo. — ¿A dónde vas?

—Lavaré esto… Tom, mañana vayamos a clases, ¿Si? No es bueno faltar tanto, mis calificaciones van a bajar. — solo asentí y le dejé ir, realmente me aburría estudiar pero era mejor estar ahí que quedarme solo en casa cuando él se iba a clases.

&

—¡Georg, te juro que estamos mejor que nunca! Ambos quedamos en que él solo se abriría conmigo y yo con él, ¿No es perfecto? ¡Por fin me estoy ganando a Bill! — dije entusiasmado, pegando brincos sobre la banqueta mientras Georg y mi amigo rubio caminaban a mi lado, cargando todos nuestras mochilas en el hombro.

—¿Y tú de verdad crees que lo va a cumplir? — interrumpió Andreas, cruzándose de brazos con una cara de berrinchudo para reírse. Venga, ni siquiera estaba hablando con él. — te lo dijo para tenerte detrás suyo, Tom, deja de emocionarte.

—Tú lo dices porque tienes celos de Bill y quieres ser él. — le pique en las costillas de forma juguetona, haciéndole quejarse y doblarse un poco en la dirección contraria. Georg y yo reímos, pero Andy volvió a hablar, más serio.

—Yo no tengo celos de tu hermano, te lo estoy diciendo porque él no se abre solo contigo, yo lo ví con otro tipo.

—¿De qué hablas ahora? Vamos, amigo, lo que pasa es que no quieres que le de más prioridad a Bill que a ti. — comencé a reír, dándole un pequeño empujón, pero él negó. Bien, estaba en serio molesto.

—No lo digo por eso, Tom, lo digo porque literalmente todos hablan de él y el tal Cornell, su novio. — dijo de mala gana, y mi sonrisa titubeó, genuinamente confundido por ese comentario repentino. Tenía que ser un chiste, pero Andreas insistió, mirando a Georg. — ¿Estoy mintiendo? Dile la verdad, no me dejes solo en esto, tú también los viste… ¡Dilo!

—Si… si, Tom, yo también los vi. — agregó Georg, solo para confirmar. Paré mis pasos en seco, mi sonrisa se había esfumado, si fuera algo solo de Andreas no me importaría, pero ahora que Georg también lo confirmó… no podía tomarlo a la ligera, él quería demasiado a Bill, no mentiría, no lo haría solo para ayudar a Andreas en sus escenas de celos.

—¿De dónde sacaron eso? — los miré a ambos.

—Sé que no es lo que querías oír, Tom, pero al parecer es verdad… mira, a mí no me consta nada, y a Andreas tampoco, solo se le ha visto con un tipo.

—¿Y por qué dirían que es su novio entonces? Tal vez es su amigo, es normal que haga amigos nuevos.

—No, no, no, yo si los vi besándose. — afirmó Andreas, completamente seguro de lo que decía, mierda, parecía disfrutar de la situación.

—Es mentira… — murmuré. — estás mintiendo, lo veo en tu cara. — le di un empujón a Andreas, uno que lo hizo tambalearse hacia atrás. — me están mintiendo los dos, el tal Cornell ni siquiera existe.

—Basta, Tom. — Georg se puso entre ambos, deteniendo mis empujones. — hasta yo mismo los ví, es un chico negro, alto, cabello rizado, será fácil de diferenciar, puedes comprobarlo por ti mismo… ¡O pregúntale a Bill! No te desquites con nosotros, no estamos mintiendo.

—Te lo dije.

—Los hemos visto varias veces platicando en los pasillos, Tom, no es algo que solo Andreas o yo podamos decir.

Negué varias veces con la cabeza, dando un paso atrás y tragué saliva. — necesito verlo yo… no les creo nada. — mi respiración estaba agitada, se me estaba nublando la vista. De repente todo se me había venido abajo de nuevo… otra vez Bill lo había hecho.

Parecía que ese pequeño monstruo disfrutaba lastimarme, empezaba a creer que solo mentía porque sabía que seguiría creyéndole como un idiota… como un imbécil, y si, eso era, un imbécil. Claro, solo se abriría conmigo, que estúpido fui al creerle.

—Hazlo, Tom, sabes que me agrada Bill, no tengo porque mentir sobre algo de él.

—Ya… cállate, Georg. — hablé entre dientes, intentando calmarme.

—Tú eres nuestro amigo y no nos parece justo que pienses que te está dando una prioridad cuando hace lo mismo con todos. — dijo Andreas, abrazándome por los hombros, pero no me quedé ahí, solté un gruñido, empujando a un lado por tercera vez a Andreas antes de irme casi corriendo lo que quedaba de camino a clases. Necesitaba verlo por mí mismo.

A penas llegué, me puse a buscar a mi hermano como loco, cegado de la rabia, venga, tenía que decírmelo él mismo a la cara, si él me decía que no era verdad… me sería suficiente.

Aún después de todo quería creer que no, que no me mintió para yo seguir detrás de él… en el fondo realmente creía que Bill no sería capaz de eso, podía ser muy hiriente, pero mentiroso no.

No me molestaba que se abriera con los demás, me molestaba que quisiera que yo esté detrás suyo y le de toda mi atención a él diciéndome cosas que son mentira, que me haga sentir especial por avanzar con él aunque sea un poco.

Esta vez no sería un estúpido, no me dejaría llevar por su apariencia… por su apariencia, si, lo único que me gustaba de él ahora que lo pensaba, ¿Qué más podría gustarme? Lo único que recibía de él eran mentiras y rechazos.

Si me confesaba que era verdad no seguiría detrás suyo, sería el fin de todo, a penas lo viera no me importaría si tenía clases, primero me diría las cosas a la cara.

Pero no fue necesario, no tuvo que decirme nada, negarlo o confirmarlo, yo mismo lo vi.

Bill estaba ahí, sentado junto al tal Cornell… si, tenía que ser él, era la misma descripción física que Georg me dió, y mi hermano se veía de lo más cómodo a su lado, como nunca lo había estado conmigo. Hablaban y leían el mismo libro juntos, uno al lado del otro.

Apreté los puños con fuerza, dando un paso al frente en amago por acercarme, pero me contuve, golpeando la puerta de uno de los salones que estaba a mi lado con tanta fuerza que esta se abrió por completo.

Nunca había sentido celos de ninguna mujer, nunca me había molestado ver a la persona que me gustaba con otra persona, pero con Bill era distinto, me hervía la sangre al verlo tan cómodo con otra persona, después de tantos intentos, de todo lo que le di, de mis esfuerzos, halagos y acercamientos, solo tuvo que llegar ese tipo y se lo ganó en seguida.

¿Qué tenía él que no tenía yo?

—Tom… — la mano de Georg se apoyó en mi hombro, dándole un pequeño apretón. — Bill no es bueno para ti.

—Si, te ha demostrado una y mil veces que no siente nada por nadie, ahora te hace creer algo que no es verdad para que sigas detrás suyo. — genial, ahora tenía que darle la razón a Andreas, gracias, Bill.

—Pero me está lastimando, mierda… ¡¿Qué putas le hice yo?! — grité, tirando de mi gorra hacia abajo para cubrirme la cara y me deslicé lentamente por la pared, sentándome en el suelo. Me sentía desesperado, no podía entender que pasaba por la cabeza de Bill al engañarme de esa forma.

—Tom, ¿Volverás a…?

—¡No! ¡Que se vaya a la mierda! Él y su puto novio, yo ahí no vuelvo. — esta vez hablaba en serio, no iba a hacer lo mismo conmigo otra vez.

Después de eso me fui a clase con esa misma molestia, ignore a Andreas todo el tiempo, a mis amigos, a los profesores, a cualquiera que se me acercara… estaba cansado, cansado de Bill, cansado de mis sentimientos y cansado de mí mismo, por no saber controlarme, por ponerme como un estúpido cuando de mi hermano se trataba.

Pero aún así en vez de estar más molesto con Bill mi mayor enojo era contra ese Cornell, seguramente esto era lo que Andreas sentía con Bill, que eran competencia.

Hasta la salida seguí sin despedirme de nadie, me fui directo a casa, si Bill ya se había ido, bien por él, si no lo había hecho, también.

Saludé a mamá y me fui directo a mi habitación, la cual cerré con seguro antes de tumbarme en mi cama, dispuesto a dormir.

Tenía demasiadas cosas que pensar, ¿Estaba yéndome muy al extremo? ¿No era para tanto? Quizá no se abría tanto con él como conmigo aunque fuera su novio… Quizá solo habían hablado un par de veces y Georg o Andreas lo habían malinterpretado.

Aunque no, Andreas los vió besándose, contra eso no podía hacer nada, solo estaba buscando excusas para perdonarlo.

Habían muchas opciones, pero en este momento prefería creer la peor de todas, era lo mejor para mí, lo mejor para él y lo mejor para todos.

El sonido de la puerta intentando ser abierta me hizo sentarme de inmediato, seguido de unos toques en la misma cuando esta no se pudo abrir por el seguro. — Tom, déjame pasar, te tengo que contar algo que me pasó hoy. — cerré los ojos con fuerza, la dulce voz de Bill me hacía querer abrirle de inmediato y escuchar como fue su día, pero no lo haría. — ¿Tom?… ¿Estás dormido?

De nuevo lo ignore y después de varios segundos pude escuchar la puerta de su habitación ser cerrada. Se había ido.

Mi pecho dolía, dolía demasiado, pero Bill no era bueno para mí, al contrario, me lastimaba cada vez más, sentía como si me golpearan en el pecho de solo pensar en él, incluso cuando estábamos aparentemente bien.

Debíamos estar separados.

Continúa…

Espero les guste. Gracias por la visita 😉

por admin

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