Con toda la sal 7

Con toda la sal 7

Fic TOLL de Namyukaulitz

Capítulo Final

La cortina se movía suavemente con el viento que entraba por la ventana.

La cuna que, era un regalo de Jorg, se balanceaba con cuidado por la brisa fría que entraba, hasta que el balanceo se detuvo con unas pequeñas manos que apenas se podían aferrar a la orilla de la cuna.

Ben observó a la bebé dentro de la cuna, poniéndose de puntillas.

—Bec ya no es el único bebé —murmuró, viendo a su sobrina, Bill se lo había explicado, que esa bebé era familia, él era tío de ella.

Aunque no lo entendía, cómo era que él, con cinco años era tío de una bebé, se supone que los tíos eran adultos, no niños como él y Bec, que también era tío a los tres años.

Bec le jaló de la camisa, y Ben bajó la mirada.

—Quiero verla —dijo Bec.

Ben extendió los brazos para tomar a Bec, pero antes de poder hacerlo, unas manos pálidas tomaron al niño más pequeño y lo alzó.

—Ella también quiere verte —musitó Tom, cargando al niño e inclinándose sobre la cuna.

Ben vió al de rastas rubias, sabía que se llamaba Tom y que era el papá o mamá de Saoirse, eso no lo entendía muy bien, pues aunque se veía como un hombre le daba el pecho a Saoirse para que comiera, como cuando su madre le daba el pecho a Bec y él sabía que eso sólo lo hacían las mamás, y también que Tom era el novio de su hermano mayor, los había visto dándose besos cuando estaban juntos en la playa.

—¡Ah! Aquí están los niños —Simone entró en la habitación de su hijo mayor, sonriendo con tranquilidad al ver que sus hijos estaban ahí.

Tom se giró viendo a la madre de Bill.

—Espero que los niños no hayan estado molestando a Saoirse —expresó Simone, viendo a Bec en los brazos del de rastas.

—Ellos sólo querían verla, ella también está feliz por verlos —respondió Tom.

Simone asintió, soltando un pequeño suspiro, quedándose callada y acercándose a la cuna donde estaba su nieta, mientras le acariciaba el cabello castaño a Ben.

Vió a esa bebé que tenía los rasgos innegables de su hijo mayor, y también los rasgos singulares de su yerno.

Era una bebé sumamente hermosa, hipnótica como el de rastas.

Bill ya se lo había explicado, en cuanto llegó a visitarlo para las fechas navideñas.

En un principio no se lo pudo creer, pensaba que era una broma, pero Bill nunca había sido de bromas, dudó hasta que vió a Saoirse y fue innegable decir que era hija de su hijo.

Debía decir que, aun después de que Bill se lo explicara detalladamente, ella no lo entendía del todo, sólo sabía que estaban ahí, su nieta y su yerno, que esa era la familia que su hijo tenía ahora.

Su ex marido, Jorg, también habló con ella, lo cual hizo que ella lo asimilara mejor, ese lugar nunca le había gustado a ella, sabía que era extraño y deprimente, razón por la que se fue, pero también recordaba que en el mar habian muchas cosas desconocidas para los humanos todavía, estaba escéptica de que eso fuera verdad, hasta que vió a Tom y Saoirse con sus propios ojos, se veían como humanos normales, pero había algo alrededor de ellos que claramente no lo eran.

Esto sólo lo sabía ella con detalle, sus hijos todavía estaban muy pequeños, y su nuevo marido, bueno, a él simplemente le dijeron que Tom era novio de Bill, que era un chico que había llegado en un barco y se quedó ahí en el pueblo, que Saoirse era su hermana menor, y que eran huérfanos de padres, que no tenían más familia, por eso fueron acogidos por Jorg y Bill.

Conor, su esposo, le creyó, aunque sabía que cada que miraba a Saoirse también miraba a Bill, confundido.

—Tengo que volver a la cocina, Jorg debe necesitar ayuda con los postres, y de seguro Bill y Conor ya vuelven del pueblo, ¿van a quedarse aquí o quieren ir a beber chocolate caliente abajo? —preguntó Simone, viendo a sus hijos y a Tom.

—Voy a quedarme con Saoirse un rato —acotó Tom, giró la cabeza para ver a Bec, que todavía seguía en sus brazos.

—Yo me voy a quedar —manifestó Bec.

Ben tomó la mano de su madre, viendo por última vez a Saoirse. —Yo si quiero chocolate, mamá.

—Bien, entonces bajaré con Ben, si necesitan algo estaremos en la cocina —avisó Simone, saliendo de la habitación de Bill, dejando a Bec con Tom.

Al quedarse solos, Tom cargó a Bec hasta la cama, dejándolo sentado sobre ella, para después volver a la cuna y tomar a Saoirse, sentándose en la cama con Bec a su lado.

Bec gateó hasta él, viendo a Saoirse de cerca.

&

—¿Alguna vez pensaste en verlo así? —preguntó Simone, sirviendo chocolate caliente a su hijo Ben, quien estaba sentando en la mesa de la cocina.

—¿A qué te refieres? —cuestionó Jorg, dándole la espalda mientras cortaba cerezas en pequeños trozos para los postres.

—A todo… Verlo convertido en padre y teniendo una pareja que, bueno, ya sabemos… —respondió Simone.

—No era algo en lo que pensaba, considerando que Bill casi no convivia con muchas personas, sus amigos se fueron y no tuvo novias, pero, considerando también que casi siempre estaba pegado a la playa… —respondió Jorg, sonriendo levemente. —Quizás se quedó porque ya estaba escrito en la arena que su lugar era aquí… Ahora no podrás intentar convencerlo de que estudie la universidad en la ciudad, dudo que quiera alejarse de su hija —rió con suavidad.

Simone se rasco el costado del rostro mientras suspiraba y se le escapaba un risa. —Me encantaría tenerlos cerca en la ciudad, pero supongo que tendré que venir más seguido a verlos, pero eso será difícil cuando Bec esté en la guardería y Ben inicie el parvulario.

—Siempre pueden venir en las vacaciones, ya sabes que esta casa siempre tendrá las puertas abiertas para tí y tus hijos, a Bill le gusta mucho cuando están aquí, y estoy seguro que querrá tener a la abuela de su hija cerca —aseguró Jorg, girando la cabeza para verla, dándole una sonrisa.

—Hubiese querido saber que era abuela antes de venir a aquí, así le hubiese traído ropa y cosas a Saoirse —bufó Simone, acercándose al horno para ver lo que se cocinaba dentro. —Aunque entiendo porque no me envió una carta contándome, si cuando me lo dijo en persona no le creí hasta que me mostró a Tom y Saoirse. La niña es como él y Tom, es simplemente perfecta, Dios, le pediré que me de veinte fotos de ella y que siempre me mande fotos de ella en las cartas.

—¿No crees que seria raro para Conor que quieras tener fotos de «la hermana menor del novio de tu hijo»? —preguntó Jorg, alzando la ceja.

—Él sabe que adoro a los niños, y aunque no sepa que Saoirse es mi nieta, y para él sólo sea «la hermana menor del novio de Bill», son familia, independientemente que versión sea —declaró Simone. —Con el tiempo podemos decirle que Bill y Tom la adoptaron como hija legalmente de ambos, para él no sería raro, ya que Tom «no tiene padres y se está haciendo cargo solo de su hermana menor», para los humanos Tom no está haciendo un rol de hermano mayor, sino de padre, es una mentira sostenible para nuestro mundo humano.

—Es una buena forma de hacer que digiera que Bill y Tom actúen como sus padres en términos humanos, aunque realmente lo son —asintió Jorg.

—¿Crees que tengamos más nietos aparte de Saoirse? —preguntó de repente Simone.

—¡Sí, yo quiero otro sobrino para jugar con ellos! —exclamó Ben.

—Tranquilos —se carcajeó Jorg, dándose la vuelta para verlos. —No esperen que Bill vaya a sobrepoblar el pueblo; no sé si van a tener más hijos… —se alzó de hombros. —Bill tiene un buen trabajo como encargado de la tienda de Gordon, para mantener bien a una familia de dos hijos, además de que yo le ayudo, el pueblo es sencillo y no es caro mantenerse aquí, pero… Seamos honestos, con la naturaleza de Tom es difícil saber eso, supongo que Bill usará preservativos o no lo sé.

—¿Qué son preservativos? —preguntó Ben, viendo a ambos adultos.

—Ehh… —Simone volvió a rascarse el costado del rostro. —Es algo que usan los hombres para evitar que una mujer… y Tom, tengan bebés.

—Cuando seas más grande, cuando tengas la edad de Bill vas a entenderlo, Ben, tu padre Conor o tu madre te lo van a explicar —acompañó Jorg.

—¿Entonces Bibi y Toto ya no van a tener más bebés? —inquirió Ben, frunciendo el ceño y bajando la mirada a su chocolate caliente.

—¿Toto? —preguntó Jorg mientras se reía, buscando a Simone.

—Ben suele llamar a las persona por la dos primeras letras de su nombre, así como «papá y mamá», porque se dice dos veces «pa» o «ma», por eso a Bill le dice Bibi y a Tom le dice Toto, de hecho a ti te llama Jojo, en lugar decirte «papá de Bibi» —explicó Simone. —Con Saoirse todavía tiene problemas, su nombre no se lee como si escribe y no lo entiende muy bien, apenas está aprendiendo las vocales y el abecedario, así que sólo la llama la bebé.

—Oh, entiendo…. —Jorg se acercó a Ben. —Respondiendo a tu pregunta anterior, Ben, por el momento Bibi y Toto sólo tienen a la bebé Saoirse, por el momento sé un buen tío con ella, y si hay otro bebé te avisaremos —le sonrió, dándole una palmada en el hombro, antes de volver a seguir cortando cerezas.

Simone suspiro aliviada y comenzó a buscar los platos en los que servirían la cena.

&

—Entonces… Saoirse es su hermana menor —comentó Conor, quien cargaba con bolsas de bebidas y chucherías.

Su comentario sonaba entre una duda y una afirmación, y Bill podía entender por qué.

—Sí, a Tom no le gusta hablar mucho sobre sus padres, pero no tienen más familia, sólo tiene a su hermana menor —respondió Bill, él cargaba con las botellas de vino que su madre le había pedido, y una bolsa que llevaba una pequeña caja envuelta.

—Ah…. —Conor asintió. —¿Pero tiene tu edad, no? Tener una hermana recién nacida a los veinte años debió haber sido un gran cambio, sobre todo al perder a sus padres, prácticamente es su padre ahora…

—Por eso mismo lo apoyó con Saoirse, no me importa tomar el papel del otro padre, es mi pareja… eso es lo que hacen las parejas, ¿no? Apoyarse —replicó Bill, mirando de reojo a su padrastro.

—Exactamente, por ejemplo, cuando tu madre me contó de tí y tenía ganas de traerte a la ciudad, yo la apoye diciéndole que tendrías una habitación en nuestra casa, puedes llegar siempre que quieras, aunque sé que nadie es capaz de arrancarte de este lugar —se rió con suavidad Conor. —Pero si un día tú, Tom y Saoirse quieren unas vacaciones en un lugar con más sol veraniego, la casa siempre está abierta para ustedes, estoy seguro de que a Ben y Bec les encantaría tenerlos ahí en la casa.

—Gracias, Conor, será algo que tendremos en cuenta —aseguró Bill, aunque sabía que Tom difícilmente estaría cómodo en la ciudad, pero no tenía que ser tan cerrado con la idea ante Conor.

—Entonces, ¿cómo sientes la paternidad, eh? Ya que tomas el papel del otro padre de Saoirse para apoyar a Tom —preguntó Conor. —¿No es difícil cambiar pañales de un momento para otro? Quiero decir, para varios chicos de tu edad, tener veinte años todavía es tener dieciocho y ni siquiera piensan en un embarazo a menos que sea accidental.

Bill desvió la mirada y se mordió el interior de la mejilla, pues técnicamente, Saoirse había sido un embarazo «accidental», aunque no le gustaba verlo de esa forma, aunque en términos humanos lo fuera, en términos de la naturaleza selkie, simplemente fue algo que debía pasar ya que Tom había llegado a ese momento de reproducirse, fue más un descuido de ignorancia humana por su parte, ahora ya lo sabía y lo tenía muy presente, aunque hablando con Tom, sabían que ese momento donde debía reproducirse simplemente lo sentía, ese instinto no avisaba, sólo estaba ahí esperando el momento.

—Sí… La verdad es que si es un cambio muy drástico —se sinceró Bill en voz baja. —No era algo que hubiera imaginado para mí algún día, y creo que eso es lo que más me ha hecho temerle a esto, no sólo es cambiar pañales, sino saber qué es tan pequeña, una bolita blanca frente a una tierra y océano tan inmenso, también me ha hecho amarla como mi hija, sé que no «es mi hija de sangre», pero la estoy criando con Tom. Es lindo pero difícil tener un ser que depende de ti para conocer la tierra… ¡Quiero decir! ¿Tú no temes lo que el mundo pueda depararles a Ben y Bec?

—Es normal tener miedos como padre, pero eventualmente lo hijos encontrarán su destino, yo sé que por más que proteja a Ben y Bec ellos escogen su propio camino, y aprenderán a cuidarse solos, pero independientemente eso, yo les hare saber que mientras esté vivo, siempre estaré para ellos —recitó Conor con simpleza. —Nadie nace sabiendo ser padre, Bill, pero sé que tú y Tom encontraran la forma de criar de buena manera a Saoirse, además, estamos nosotros, tu padre, tu madre y hasta yo para guiarlos en esto.

Bill observó a su padrastro y le sonrió, mientras asentía.

En ese momento llegaron a la casa que estaba al lado del faro, entraron y caminaron directo a la cocina.

—Por fin, volvieron —exclamó Simone, tomando el vino de las manos de su hijo. —¿Y eso? —preguntó, señalando la otra bolsa que Bill cargaba.

Bill sacó la caja de la bolsa y la mostró, era pequeña pero estaba envuelta, era un regalo.

—Ví algo para Saoirse —masculló el azabache con una pequeña sonrisa.

—Los regalos se abren mañana por la mañana —interrumpió Conor, viendo a su hijo Ben. —Los niños buenos esperan tranquilos para abrir los regalos.

Bill rió y asintió. —Sí, creo que es justo hacer que Saoirse espere para abrirlo.

—No creo que Saoirse sepa cuando es Navidad o no —Simone se cruzó de brazos, riendo.

—Lo sé, pero Conor tiene razón, hay que ser justo con los niños —reconoció Bill, sacándose el abrigo y envolviendo en regalo con él. —Lo sacaré mañana, ahora, iré a ver a Tom y Saoirse.

—El pollo saldrá pronto del horno, así que bajan para la cena —avisó Jorg.

—Está bien —Bill les dió una última mirada, antes de subir al tercer piso, a su habitación.

La puerta de su habitación estaba entreabierta, por lo que la empujó suavemente, llevando escondido el regalo de Saoirse en su abrigo.

Tom estaba ahí sentado en la cama con Bec, Saoirse extendía sus manos.

Bill sonrió al verlos, y dejó su abrigó sobre el escritorio, donde en la pared había fotos de Tom y Saoirse, su padre y madre, y sus hermanos menores, además de los dibujos que Ben hacia de todos ellos.

Se sacó el gorro y se soltó su cabello que cayó sobre sus hombros, quedando únicamente en una camiseta de mangas largas y jeans.

Para después acercarse a la cama, tomando a Bec entre sus manos, y sentándose al lado de Tom, dejando a Bec sobre sus piernas.

—¿Todavía no tienes frío? —preguntó Bill, viendo a Tom, que había aprendido a acostumbrarse más a la ropa, pero no usaba cosas muy ajustadas, sólo camisas y pantalones holgados.

Tom negó, alzando la mirada, sonriéndole.

Bec era quien más rápido se había acostumbrado a Tom, ambos eran callados, y Bill creía que por eso se entendian mejor, por el silencio, no era necesario que Bec vocalizara para que Tom lo entendiera.

Eso lo hacía preguntarse si Saoirse iba a ser tan hablantina como Ben o tan reservada como Bec.

—Bec es un buen cachorro con Saoirse, la entiende muy bien… Me hace desear que llegue pronto el momento de tener más cachorros —expresó Tom, viendo a su hija y a Bec.

Bill se atraganto con su propia saliva, tosiendo rápidamente.

Su tos repentina hizo que Tom y Bec lo observaran, incluso su propia hija lo miraba.

—¿Estás bien? —preguntó Tom, viendo con preocupación a su pareja.

Bill asintió, después de dejar de toser.

—Sí… Sólo que… ¿Estás seguro? —cuestionó Bill, pero rápidamente se recordó que Tom no veía el tener hijos de la misma manera que un humano. —Saoirse todavía es una bebé, apenas sale de la etapa de recién nacido…

—Lo sé, pronto será momento de que tenga otro cachorro, los míos tenemos el instinto una vez al año —respondió Tom. —Quiero que Saoirse tenga hermanos… Así como tú tienes a Ben y Bec, y Ben tiene a Bec.

Bill se quedó en silencio, desviando la mirada y haciendo cuentas, sí esa necesidad ocurría una vez al año, y estaban a como dos o tres semanas de cumplir un año desde que se conocieron, fue en dos días que estuvieron juntos, en el segundo específicamente que concibieron a Saoirse, entonces sí, estaban cerca de que ese momento volviera a suceder.

Apretó los labios e infló las mejillas, aunque sabía que era la naturaleza de Tom y a él honestamente la idea no le desagradaba, también lo preocupaba y entristecía a partes iguales, pues Saoirse seguía siendo una bebé, para él era recién nacida envuelta en su abrigo blanco que Tom le había presentado cuando volvió, quería disfrutar de su hija por un tiempo más antes de tener otro hijo.

—¿No quieres…? —preguntó Tom al ver el silencio del azabache.

A lo que Bill soltó aire y lo miró directamente a los ojos.

—¿El siguiente cachorro no puede esperar? —inquirió Bill con suavidad, aunque se daba cuenta que la pregunta resultaba hasta insultante para la naturaleza. —Sí quiero, no es algo que me hagas difícil… —se sonrojó, y bajó la mirada para ver a su hermano menor en sus piernas.

Por más precioso que Tom fuera como un selkie, a Bill le costaba verlo como un cuerpo por el cual sólo sintiera atracción sexual, por más que su deseo propio de su naturaleza humana estuviera ahí, pues tampoco era algo que ignoraba, sólo no pensaba de esa manera casi nunca, por más desnudo que Tom estuviera cuando estaban solos en la habitación o iban a la playa.

Quizás era eso, que veía la desnudez de Tom como tan natural y simple, que sexualizarlo le era difícil, le atraía, sí, fuertemente, admiraba cada curva, cada pliegue con detalle, pero eso era como ver una pintura de arte renacentista.

No es que no tuviera esa «punzada» al verlo, pues como humano seguía teniendo «sus instintos», que se alejaban de la cercanía física con propósito de reproducción, sino simplemente de placer.

No dudaba que Tom también fuera capaz de ver la cercanía como algo que se sentía bien, pues su cuerpo humano también compartía funciones normales de un humano promedio, sólo que naturaleza lo dictaba de otra forma, que su placer no vendría tanto del momento, aunque lo disfrutara, sino del posible resultado.

Pero también estaba el hecho de que cuando concibieron a Saoirse, Tom se fue para tener a su hija en un lugar que considerara seguro, sabía que le había dicho a Tom que si deseaba irse nuevamente, iba a esperarlo como lo hizo en casi todo un año, pero no quería pasar un año solo y que Saoirse no viera a su madre/padre, por casi un año, pues ella también lo necesitaría.

—Temes que me vaya otra vez —dijo Tom, no era una pregunta, era una afirmación, presintiendo que era lo que mantenía a Bill haciendo pausas de silencio. —Saoirse se quedará aquí contigo… En la parte de su hogar que está en la tierra.

Bill asintió suavemente.

—Respeto si decides volver al mar, eso es una promesa de mí parte aunque me preocupe pues no tienes tu piel, pero Saoirse se quedará aquí mientras tú estás haya, como parte humana, va a sentir tu ausencia —masculló Bill. —Sé que tener un parto en la tierra para ti es impensable y hasta incómodo, estando rodeado de los tuyos es más cómodo y seguro, y realmente comprendo eso, porque es bueno para ti y para nuestros cachorros…

Tom se quedó callado y bajó la mirada para ver a su hija, la cual estaba envuelta en su abrigo de piel blanco, aunque también vestía ropa de bebé humano, ella a comparación de Tom estaba muy cómoda con la ropa humana, aunque el selkie casi siempre mantuviera a su hija envuelta en su piel, permitiendo únicamente que Bill se la quitara cuando la bañaba y cambiaba.

En todo ese casi un año que Tom estuvo lejos de Bill, nunca lo olvidó, ningún detalle, ningún rasgos, ningun lunar o marca, el color de su cabello, el tono de su voz, nada, por eso cuando nació Saoirse, aparte de ver su piel, también lo vió a él en ella, y eso lo hacía sentir muy bien, que Saoirse en su forma humana le recordara a Bill, aunque también reconocía sus propios rasgos en ella.

Cuando ella nació, lo primero que hizo a aparte de cargarla y alimentarla, fue tocarle el cabello negro con el que habia nacido, tenia la misma textura que el de Bill.

Al ver a su hija a los ojos, esos ojos que eran tan humanos como salvajemente anormales, sintió el pecho extraño, y sintió la garganta apretada, no podía pasar saliva.

La apegó a su pecho y apretó los ojos, pequeñas lágrimas se deslizaron por sus mejillas, a lo que de inmediato sintió la calidez de Bill acariciarle la mejilla.

—Ella va a necesitarte en sus primeros años, y creo que tú también… —masculló Bill, sin dejar de acariciarle la mejilla.

—Nosotros no sentimos esa aflicción en el pecho al dejar a los cachorros, pero ella… es como Bec, son pequeños y necesitan ayuda —acotó Tom, viendo a Bec, recordando como cuando se quedaba con el niño tenía que ayudarlo a alcanzar esas pequeñas cosas de colores intensos que sabía se llamaban «juguetes», porque él todavía era incapaz de alcanzarlo por su cuenta.

Bill movió la cabeza de manera afirmativa, viendo a su hermano menor y luego a su hija, eran pequeños, incluso Ben que tenía cinco años todavía necesitaba ayuda para muchas cosas, no estaba listo para ser independiente, incluso él mismo tenía ayuda de su padre en cosas pequeñas, pero al final necesitaba ayuda.

Observó al de rastas, que seguía dejando escapar lágrimas, sabía que Tom amaba a su hija tanto como él, pero para un selkie el afecto de manera humana era algo que todavía aprendía, incluso con Bill su afecto de pareja a veces podía resultar distante comparación de como es al afecto entre dos humanos, pero Bill no se lo tomaba personal, sabía que Tom lo quería a su forma, pero Saoirse, ella era una niña mitad selkie y mitad humana, y la parte humana en ella no iba a comprender porque la persona que le daba el pecho para alimentarla y la cargaba en silencio, se apartaba de ella por meses, no iba a comprenderlo pero sí a sentirlo.

—El mar me ha dado tres cosas muy valiosas para mí, un lugar donde siento que pertenezco, aunque sea en la costa, mi otra mitad… —Bill lo observó fijamente a los ojos. —Y mi hija, tengo un hogar, una familia que está entre la tierra y el mar. Me gusta ser tu pareja y ser padre de ella, por eso… También me gustaría vivir los primeros años de Saoirse a tu lado, que estés cuando empiece a caminar o diga su primera palabra. Que no la dejes sola en sus momentos más importantes, incluso si ella no los recuerda, pero sentirá que estuvimos ahí.

Su vida y la de Tom eran de distintos mundos, diferentes hogares, pero ahora esas dos vidas eran una, una niña que no solo tenía los rasgos físicos de ambos, sino la posibilidad de vivir en sus dos hogares, la tierra nunca iba a salir de Bill, así como el mar nunca iba a salir de Tom, pero Saoirse iba a necesitarlos a los dos para entender sus hogares.

Bill pensaba guiarla cuando fuera al parvulario, así como sabía que Tom iba a guiarla en el fondo del mar.

Y él quería estar en cada momento de la vida de su hija, hasta que esta tomara su camino, ya fuera el mar o tierra.

—Sé que es naturaleza, Tom, no es algo que puedas decidir, pero ella merece sentir que estamos ahí, tu piel húmeda y mi piel cálida —continuó Bill. —No estoy diciendo que no vayamos a tener más cachorros, porque eso te lastimaría, es algo que quieres que te hace sentir bien, pero que yo deje mi vida en tí cada año es exponerte a peligros por la falta de tu piel, dejar a Saoirse sin su madre, yo puedo esperar pero… honestamente, me volvería una piedra si nunca más volviera a verte, los riesgos siempre existen, nada es seguro, tanto en la tierra como en el mar. También tener otro cachorro hará que los míos hagan preguntas, me encantaría que fuera como mi madre que tuvo a Ben y después a Bec, nadie hizo preguntas, porque es normal que de repente un hombre y una mujer humanos tenga otro hijo, pero si a nosotros se nos cuestionaría, porque para los humanos, Saoirse es tu hermana menor, no la ven como mi hija de sangre, sólo de cuidado, es injusto, sí… Pero es la única forma de que tú y ella puedan tener una vida tranquila, podemos tener otro cachorro, Tom, te lo prometo y porque te amo tanto que me gustaría tener otro bebé contigo, y puedo permitirmelo hablando de dinero, pero tendría que ser cuando Saoirse tenga la edad de Bec o Ben, entre los tres a cinco años, quizás cuando ella tenga cuatro años.

Bill se refería a Tom como «madre», para darle un nombre en términos humanos, por más que fuera confuso, ya que tenía un cuerpo masculino pero tenía funciones que se les relaciona a las mujeres que se les llama «madres», no iba cuestionar ese binarismo de género, pues Tom era un selkie masculino pero su cuerpo podía adaptarse para reproducirse y considerando que Tom ya lo había calificado como un «garañón» ya sabía bien cuál era la forma en la que Tom lo veía, por lo que en términos humanos su hija probablemente lo vería a él como su papá y a Tom como su mamá; pero para la tierra y conforme Saoirse creciera iban a necesitar tener palabras para calificar las cosas y que fuera fácil comprender.

Al pensarlo más, imaginaba el momento en el que Saoirse tuviera que hacer una tarea de presentar a su familia en el parvulario o la escuela, como tendría que representar a su mamá como su hermano mayor y a su papá como la pareja de su hermano mayor. Sólo pensarlo se sentía un poco estresado pues sabía que eso podría ser demasiado confuso para Saoirse cuando tuviera que relacionarse con otros niños humanos, pero, tendría a sus tíos Ben y Bec, los cuales eran los primeros niños humanos con los que convivía y sabía que Ben y Bec aunque no lo entendieran realmente, comprendían hasta cierto punto lo que veían, que Tom y él cuidaban a Saoirse porque independientemente de qué forma se les viera como la mentira humana o la verdad, ellos eran sus padres.

Tom lo escuchó atentamente, bajando la mirada con las últimas palabras para ver a Saoirse, que todavía seguía contra su pecho, y asintió lentamente.

—Eres una buena pareja y un buen papá, un garañón sano y fuerte, porque Saoirse nació fuerte, me gusta aparearme contigo por eso… —musitó el selkie.

Bill volvió a sonrojarse y se rió avergonzado, cubriendo las orejas de Bec ante los halagos tan transparentes de Tom, por más que sabía que con tres años Bec no lo entendería.

—Entonces puedo esperar para tener otro cachorro, pero tu preocupación por mí y nuestros cachorros me hace imposible controlar lo que siento —reveló Tom, notando el sonrojo de su pareja, por lo que extendió una de sus manos para tocarle sus mejillas calientes. —Ese momento va a llegar dentro de poco y quiero sentirte, aunque no sé cómo vamos a evitar tener un cachorro, mi cuerpo va a guardar lo que dejes en mí aunque yo decida esperar cuatro años, mi cuerpo no puede esperar más que solo unos meses con Saoirse espere un mes…

Bill tragó saliva, eso era lindo, que Tom quisiera estar con él de ese modo porque se sentía seguro, sabía que Tom de seguro sentía lo mucho que hervía su piel en ese momento, al tocarle las mejillas, por lo que soltó aire por la intentar regularizarse.

—T-tú sabes… —balbuceó Bill, antes de aclararse la garganta para poder hablar bien. —Tú sabes lo que yo siento por ti, lo que me despiertas, y que yo voy a estar para ti en esos momentos… Nosotros los humanos tenemos métodos para evitar tener cachorros, tanto para las personas que los tienen los cachorros como las personas que dejan a los cachorros dentro de estas personas, creo yo voy a tener que usar preservativos… Porque no sé si las pastillas sean algo que funcione en tu cuerpo, lo más seguro son los preservativos —arguyó, bajando la mirada, penoso.

—Preservativos… —repitió Tom, examinando a Bill de arriba abajo, intentando saber qué era y cómo eso podía evitar la concepción de cachorros. —¿Eso va en tu…?

—Te lo voy a explicar y mostrar adecuadamente cuando estemos tú y yo solos, sin Bec ni Saoirse, cerca, complemente los dos dos solos, ¿sí? —Bill alzó la mirada, probablemente cuando llegara ese momento le pediría a su padre que cuidara a Saoirse para que él y Tom pudieran estar solos.

Tom asintió y Bill le beso la mejilla, sonriéndole, pero Tom giró el rostro y le beso directamente los labios, a lo que el azabache correspondió.

—Me gusta besarte —expresó Tom con los ojos entrecerrados y labios entreabiertos, cuando se separaron para tomar aire, aunque él se quedó a milímetros del rostro de Bill.

Bill observó fijamente a Tom, dándose cuenta de lo que estaba sintiendo el selkie. Disfrutaba de los besos, una de las formas de tener fruición más «humano» sin la intención de procrear… se vió tentado a pasar el dedo por sobre sus labios para corroborarlo, pero apretó los ojos y se alejó, no era el momento adecuado, pero se sentía más tranquilo al saber que Tom podía sentirse estimulado fuera de ese momento anual donde tuviera el instinto de reproducirse.

—Estás muy feliz… —notó Tom, al verlo tan verlo tan contenido al alejarse.

—Lo estoy… Creo que es lo más feliz que he estado en muchos años, siento que me va a explotar el pecho —reconoció Bill, abrazando a Bec fuertemente, para después inclinarse a besar la cabeza de su hija y darle un beso fugaz a Tom sobre los labios.

Le dió una mirada a su habitación, desde la cuna junto a la ventana, hasta su armario donde la ropa que variaba entre la suya y la ropa holgada de Tom que Bill usaba primero para dejarle su olor, y ahora las pequeñas prendas de Saoirse, su escritorio, las fotos, los dibujos, los pequeños juguetes regados, y su cama que ahora era más grande, y el sonido constante del mar afuera.

Hace exactamente un año, en nochebuena no se le hubiera pasado por la cabeza que esa sería su realidad en la siguiente nochebuena.

Su vida no estaba mal antes de conocer a Tom, estaba bien, y aunque pasó llorando mucho tiempo por la ausencia de Tom durante casi un año, había vuelto, está ahí, estaban juntos y con una hija, no era la vida que se hubiera imaginado alguna vez, pero ahora contenía un arranque de amor hacia el selkie que tenía enfrente.

—Te amo, Tom —expresó Bill, girando la cabeza para verlo a los ojos.

Tom le sonrió y sus mejillas se tornaron rojizas.

—Bibi, la cena está servida, mamá dice que bajen —interrumpió Ben, entrando en la habitación.

—Tengo hambre —manifestó Bec, alzando la mirada para ver a Bill.

Bill asintió y se bajó de la cama, cargando a su hermano menor.

—Ahora bajamos, bebé —respondió Bill a Bec, antes de ver a su hija.

—Ella ya comió —dijo Tom, adelantándose a la pregunta que sabría que haría su pareja. —Pero si tiene hambre mientras estemos abajo puedo subir a la habitación.

—¿No te duele darle de comer a la bebé, Toto? —preguntó Ben. —Cuando mamá le daba de comer a Bec le dolía.

—No —contestó Tom. —Saoirse come mucho pero está bien así crecerá, yo no siento nada malo, ¿tiene que doler? —preguntó, buscando la mirada de Bill.

Bill meditó su respuesta por unos segundos, cargando a Ben con un solo brazo. Tom nunca solía verse muy cansado o agotado por cuidar y alimentar a Saoirse, incluso durante las noches Bill a veces despertaba porque lo encontraba cargándola cerca de la ventana mientras le tarareaba algo similar a una canción, de las pocas veces que veía a Tom hablándole con palabras y no simplemente con silencios. Sólo que sí le daba hambre mientras o después de darle de comer a Saoirse, supuso que eso era normal, ya que estaba alimentando a otro ser con lo que su cuerpo producía, estaba fascinado con poder vivir eso de cerca pues también aprendía más de la especie de Tom.

—Para algunas mujeres humanas la lactancia es algo difícil… El pecho es una zona sensible —explicó Bill con suavidad. —Algunos bebés muerden y las lastiman.

Tom bajó la mirada para ver su propio pecho cubierto por una camiseta holgada, por la tela no se veía, pero él lo sentía, pesado y lleno, aunque ahora prestaba más atención a eso, todavía podía ver su estomago pero si notaba lo hinchado que se veía comparación de antes.

—Tu madre es una hembra fuerte incluso si le dolía, les dió una buena alimentación a ustedes, son cachorros sanos, también alimento bien a su primer cachorro —declaró Tom, viendo a Ben y Bec, dándoles una sonrisa leve, para después ver a Bill. —Ellos van a ser igual de fuertes y sanos que tú cuando lleguen a su maduración, Simone ha sabido escoger con quienes aparearse, aunque sus cachorros son de diferentes padres, los tres están bien.

—Muchas gracias —la voz de Simone tomó desprevenido a sus hijos, menos a Tom que giró la cabeza en cuanto la sintió acercarse al umbral de la puerta.

Simone le sonrió al de rastas. —Tú también eres… alguien fuerte, mi nieta es preciosa y sana —prosiguió la mayor.

Tom al verla acercarse, la extendió a la bebé, a lo que Simone de inmediato la tomó entre sus brazos.

—¿Cómo supiste qué quería verla? —preguntó Simone con una sonrisa, cargando a la bebé con cuidado.

—Tus ojos —respondió Tom. —Eres cálida y sabes cuidar vida, ella está bien si la cargas.

Bill observó a su pareja y luego a su madre, cuando le presentó a Simone, Tom se había sentido cómodo con ella de inmediato, él suponía que era porque ella también era madre y de cierta forma se entendían en ese aspecto.

El jalón suave de Bec en el cuello de su camisa lo hizo apartar la mirada.

—Ah, Bec tiene hambre, mamá —avisó Bill.

—Estaban tardando en bajar para cenar, así que por eso vine a buscarlos —contestó Simone, saliendo de la habitación mientras cargaba a Saoirse. —Vamos, porque sino se va a enfriar.

Bill y Tom compartieron una mirada, antes de que Tom cargará a Ben, quien al ser cargado comenzó a tocarle las rastas, y bajaron siguiendo a Simone.

La cena comenzó con tranquilidad, Ben y Bec bajándose de sus asientos y jugando debajo de la mesa, y Simone cargando a Saoirse, preguntándole a su esposo Conor que si acaso no era la bebé más hermosa que hubiese visto, y Jorg partía el pollo.

Tom se mantuvo callado, Jorg ya se había adelantado a sus gustos en la comida, por lo que pudo disfrutar de la comida mientras escuchaba a Jorg, Simone y Conor hablar de cosas que él sentía complejas, pero entendía hablaban de las personas que controlaban el lugar, algo llamado «gobierno», la conversación le resultaba confusa pero entretenida al ver lo que hablar de esas personas despertaba en los mayores, desde enojó a risa.

Bill comía tranquilo a su lado, viendo que Tom estaba cómodo y comiendo a gusto.

En un momento Tom se levantó de la mesa y fue a la cocina, por lo que después de unos minutos Bill lo siguió.

Encontrandolo viéndolo por una de las ventanas de la cocina, con los ojos cerrados y dejando que el viento le acariciara el rostro mientras tenía en sus manos un vaso de agua a medio tomar.

—¿Estás bien, Tom? —preguntó Bill, acercándose por detrás, quedandose a su lado.

El selkie asintió, abriendo los ojos.

—El postre con cerezas que Jorg preparó estaba bien, pero cremoso… El chocolate, es algo muy dulce, quería beber agua y… me distraje con el sonido del mar, está tranquilo, como aquí adentro, se siente bien —contó Tom.

—El chocolate suele ser más dulce que las cerezas —asintió Bill, mientras se reía con suavidad. —Está helado, pero es agradable sentir la brisa del mar.

—Sé que hace frío y todavía hay nieve, pero, ¿podemos bajar a la playa mañana? —preguntó Tom, buscando sus ojos.

Bill puso su brazo detrás de su cintura y asintió, podían ir al amanecer, y darle en ese momento el regalo de Saoirse.

Ante el brazo en su cintura, Tom dejó el vaso sobre la encimera y se giró, tomando con suavidad los costados del rostro de su padre, y buscó el contacto de sus labios.

Bill cerró los ojos y correspondió al beso, envolviendo su cintura con ambos brazos.

Saborearon el rastro de las cerezas con chocolate que todavía permanecían en la boca del otro, por lo que Tom profundizó más en sus labios.

Tom intentó meter su lengua entre sus labios, a lo que Bill quitó uno de sus brazos de su cintura, para poder acariciarle la mejilla y separarse.

—Todavía no… Cuando estemos solos —musitó Bill, sobre sus labios.

El selkie asintió, antes de volver a cerrar los ojos y besarlo de nuevo, pero esta vez sin ser demasiado profundo.

Bill le beso los labios y después comenzó a repartir besos sonoros por sus comisuras y mejillas, provocando unas risitas bajas en Tom, que se aferró a sus hombros.

Tom se removía contra él por el cosquilleo, por lo que le rodeó la cabeza con las manos cuidadosamente, dejando una detrás de su cabeza y la otra tomándolo del costado del rostro, dejando besos por todo su rostro.

—Bill —chilló bajó Tom con una sonrisa torcida por la risa, cerrando los ojos, poniendo su mano sobre la mano que Bill tenía en el costado de su rostro.

Bill contuvo su risa en sus labios cerrados mientras le seguía dando besos, para no reírse sobre su cara.

Jorg caminó a la cocina, con Saoirse en sus brazos, pues la niña de repente había comenzando a buscar con la mirada a sus padres cuando estaba en los brazos de Simone, por lo que su ex esposa le dio a la niña para que se las llevara a su hijo y a su yerno.

Pero al verlos en la cocina, decidió no interrumpirlos, dejando que Saoirse viera donde estaban sus padres, para después darse la vuelta y volver al comedor.

—¿Ya viste, Saoirse? Tus papás están bien, hay que dejarlos que se den cariños para que después te los den a ti —masculló Jorg con cariño, a su nieta que parecía más tranquila después de haberlos visto. —Creo que acabas de tener tu primer vistazo de El Beso de Gustav Klimt.

&

La casa ya estaba en silencio, el único ruido era el del mar que también se mantenía calmado.

Todos estaban dormidos, su padre en su habitación, y su madre, su esposo y sus hermanos en la habitación de invitados.

Bill le había puesto seguro a la puerta de su habitación, mientras Tom le daba de comer a Saoirse antes de que fuera el momento de dormir.

Se puso el pantalón del pijama, menos la camisa y la cargó, sacándole el aire, pues aunque era mitad Selkie, Saoirse seguía teniendo las necesidades de un bebé común, Bill nunca había cuidado a un bebé, pero existían los libros para padres en la pequeña biblioteca del pueblo para educarse más aparte de lo que le enseñaban su padre y su madre.

En cuanto Saoirse se quedó dormida en su brazos, la cargó por unos instantes más, le beso la cabeza y después se inclinó sobre la cuna, dejándola sobre ella.

Sonrió con cariño, ladeando la cabeza, viendo a su hija dormir tan plácidamente.

Soltó un bostezo, y sintió los dedos fríos de Tom tocarle la espalda, por lo que se giró.

Tom le dió una mirada a su hija antes de ver a su pareja.

Al haberle dado de comer hacía unos momentos atrás a Saoirse, él también estaba sin camisa.

Bill se tomó el tiempo de verlo, de realmente verlo.

—Sé qué queremos… —musitó Bill. —Pero… No tengo preservativos en este momento, tengo que comprarlos —se disculpó. —Prometo comprarlos lo más pronto que pueda, aunque mañana es Navidad… dudó que la farmacia este abierta.

Tom suspiró y asintió, tomando una de las manos de Bill, para que lo tocara.

Bill tragó saliva y acarició su piel con el dorso de la mano.

Tom lo presionó más contra su piel, en el costado de su cintura, para después acercarse a él, poniendo su brazo en su hombro, presionandose sobre sus labios.

Bill apretó los ojos, inhalando profundamente, dejando de acariciar a Tom para tomarlo por la cintura, mientras correspondía al beso, terminando de pegarse a él.

Tom puso su otro brazo sobre el otro hombro de Bill, y profundizó el beso, por lo que Bill se dejó llevar un poco ante esa intensidad, y con su mano libre se deslizó por el costado de su cadera, bajándole el pantalón para dejarlo desnudo.

Después de retirarle el pantalón, lo tomó detrás de las rodillas y lo alzó, cargandolo, de la misma forma que lo había hecho cuando lo encontró por primera vez.

Su peso, ese que parecía adaptarse a él para que fuera fácil cargarlo, eso seguía ahí, desde que se habían reencontrado, este era el momento donde se dejaba llevar levemente por la necesidad de cercanía y contacto, después de casi un año, Bill esperaba que su sentido de responsabilidad no se nublara.

Tom parecía muy emocionado, eso percibió Bill por el temblor de su cuerpo caliente como una roca bajo el sol, quiso preguntarle si él también había experimentado «frustración» por la falta de cercanía.

Eso sería, honestamente, normal, todos los humanos sienten cierta frustración por la falta de cercanía íntima, Bill ya lo había experimentado, claro, a su edad eso era normal, pero no era algo que lo hundia realmente en sentimientos negativos, en su mayoría todos saben lidiar con eso de una u otra forma, aunque algunas personas se dejen llevar por sus frustraciones haciendo cosas imperdonables.

En este momento confirmaba que Tom podía sentirse así incluso cuando no era el momento para reproducirse, eso sería en unas semanas, pero aun así despertaba ese temblor en él, y Bill se sentía bien con eso, muy bien, muy contento, sentía muchas cosas positivas en ese momento, Tom seguramente lo sentía emanar de su piel y por la forma en que lo besaba, con una contención por querer probarlo.

En todo ese casi año que Bill pasó sin Tom, se sentía solo y frustrado, pero no por motivos de la falta de cercanía íntima, apreciaba el recuerdo de la primera y única vez que habían estado juntos, pero su decaimiento no veía por esa parte, si Tom solo pudiera sentirse de esa manera en esa única vez al año que su instinto fuera reproductivo, para Bill el problema no hubiera sido la falta de cercanía el resto del año, sino que seguía siendo un hombre joven y probablemente se hubiera emocionado de más, esperando atento ese momento, y sí se sentía un poco culpable al pensar eso, pero aunque no lo sexualiaba, sí lo deseaba, pero era un deseo distante a la espera del acercamiento del selkie.

Tom la mayoría del tiempo se mantenía en una temperatura que era como si hubiera salido del mar hacía pocos segundos, frío, húmedo, raras veces su tacto se sentía tibio, pero solo dos veces Bill lo había sentido así de caliente, la vez que intimaron y ahora.

Eso era, muy humano… La forma en la que su sangre reaccionaba al momento.

Lo cargó hasta la cama, donde hizo que ambos se acostaran, él quedando a su lado, no arriba.

Acarició su espalda que comenzaba a estar húmeda por el sudor.

—Tom… —lo llamó Bill, mientras le acariciaba la mejilla con el dorso de la mano. —¿Sabes que yo siempre voy a estar aquí para tí, verdad? Esperándote en la costa, cuidando a Saoirse, besándote…. Quiero consolar cada una de tus lágrimas, sentir cada una de tus alegrías y disfrutar de cada risa que no puedas contener, por eso… Quiero que sepas que cuando te sientas como así como ahora, puedes hacermelo saber, para estar contigo, aunque si quieres sentirte así solo también está bien.

Tom asintió, tomando la mano que acariciaba su mejilla, pasandola por su torso para que Bill lo tocara.

—Lo sé, me gusta estar aquí, verte y sentirte… He aprendido a estar a tu lado incluso con la falta de libertad que tienes en la tierra, aunque tu falta de libertad me haga sentir pena por ti, sé que es parte de tu mundo…. A tu lado estoy bien, a veces incluso me haces olvidar la pérdida de mi piel —expresó el selkie, y bajó la voz. —Si tuviera mi piel, te la daría, confío en ti.

Bill acarició su cintura mientras lo escuchaba. —Eso… es lo más valioso que alguien me ha dicho… Pequeña perla —musitó. —Sé que mi mundo te asusto, pero prometo hacer que Saoirse logre sobrevivir en la tierra, ella es fuerte ya lo has dicho… Siempre dices que es por mí que ella es así, pero también es por ti —continuó, poniendo su dedo índice sobre su pecho.

—Yo sólo le doy su alimento —respondió el selkie, abrió la mano de Bill sobre su pecho, dejándola sobre uno de sus pectorales.

Bill se relamió los labios, sonriendo nervioso mientras se sonrojaba intensamente.

—Hasta que Ben lo mencionó…. No me había percatado de que mi cuerpo había cambiado, sólo lo sentía, pero no me había visto realmente —comunicó Tom, viendo la mano de Bill, apretandola más contra su piel. —Ahora son más abultados…. Antes era totalmente plano.

—Es algo normal, pasa con las mujeres humanas, sus pechos crecen para alimentar a los bebés, pero luego que termina ese periodo vuelve a la normalidad… Aunque a veces puede quedarse así o volverse más pequeños, ¿te preocupa que se quede así? —preguntó Bill, dejando sus mano quieta, sus dedos totalmente extendido en la extensión de su pectoral.

—Saoirse eventualmente dejará de comer de mi pecho… No me miro demasiado al espejo, aunque es como verse reflejado en el agua —respondió Tom. —Jorg me contó porque escogió a Simone para aparearse, la llamó mujer hermosa de buen aspecto… Los humanos escogen a sus parejas basándose en cómo se ven físicamente, pero no por salud o fuerza como lo hacemos nosotros, sino por belleza, quizás no lo entienda porque para mí los míos sin su piel me resultaban agradables a la vista, pero no era eso lo que principalmente nos fijamos para tener cachorros… Aunque te escogí como mi pareja por tu fuerza, y porque tu espíritu se entiende con el mío, eres un macho de tu especie hermoso, tu cuerpo me gusta, me hace pensar y sentir cosas donde no tienes algo que cubra tu piel caliente, supongo que de esa manera se siente escoger una pareja en términos humanos.

Bill no pudo evitar sonreír en grande, soltando una risa floja y avergonzada. Eso lo hacía sentirse muy bien con respecto a verlo con ganas de cercanía íntima, Tom experimentaba lo mismo pero lo había mantenido en silencio, probablemente por no ser un tema que le parecía extraño y malo, sólo normal.

—Me da mucha vergüenza preguntar qué es lo que piensas, pero está bien, eso me hace sentir muy halagado —confesó Bill.

—Ustedes le llaman sueños a lo que pasa por la mente cuando se está dormido…. Yo te he visto sobre mí en la arena —contó Tom. —Estás ahí, en mí, se siente como si estuviera pasando, pero al abrir los ojos me doy cuenta que no, me hace sentir vació.

Si Tom no tuviera su mano prisionera contra su pecho para que lo tocara, Bill se hubiera cubierto el rostro totalmente rojo y caliente con las manos.

No era que no le gustara lo que le escuchaba, le gustaba mucho y eso empezaba a ser un problema que se iba a manifestar en sus pantalones.

—Eso es normal… —dijo Bill, aunque su voz salió entrecortada. —Supongo que has experimentado algo que nosotros llamamos «poluciones nocturnas», está bien sólo significa que estás en la maduración sexual, y que te gusto mucho…. —explicó tranquilo.

—¿Tú sientes lo mismo? —inquirió Tom, curioso.

—Eh…. —Bill desvió la mirada, recordando. —Cuando era más joven, a los catorce o quince años quizás, era algo que me sucedía con frecuencia, estaba en la adolescencia así que era una etapa normal, ahora…La verdad es que no, pero no es nada malo, simplemente ya me regularice a lo que siento, aunque de pensar, tampoco es algo que haga, no es que no te quiera de esa forma, que no quisiera estar en tí, no es algo que no pueda hacer tampoco, verte de esa manera, pero sí es algo difícil, aunque físicamente eres… Ni siquiera tengo palabras para decirlo, lo siento…

Tom ladeó la cabeza, bajando la mirada, quedándose callado por unos instantes.

—Quiero que me toques —expresó Tom, viéndolo directamente a los ojos.

—Este… —Bill se quedó paralizado unos segundos. —Ya lo estoy haciendo.

El selkie negó con la cabeza. —No de esa forma, de la forma en la que lo hiciste cuando nos apareamos para tener a Saoirse.

Eso hizo a Bill sentirse muy animal, por la palabra «apareamos», no era un termino que los humanos usaran para referirse al sexo, pero entendia porque Tom la usaba, aunque personalmente preferia «hacer el amor», para referirse a eso, no le molestaba que lo llamara así.

—Uhmm… Esta bien, pero, tienes que saber algo, yo puedo tocarte porque me lo estas pidiendo explícitamente y quieres en este momento, pero no esperes que siempre te toque de esa forma, tienes que decirmelo así como acabas de hacerlo, ¿está bien? Mis manos siempre van a estar para tí, pero habrá veces que yo no quiera este tipo de contacto, así como tú, y está bien —explicó Bill, mientras su mano se ceñía sobre el pectoral del selkie, sus dedos apretando su piel con suavidad.

Tom asintió y su respiración se volvió entrecortada al sentir el apretón de Bill, pero le sonrió de manera inquieta.

Bill consideró que quizás era un poco injusto que en ese momento Tom estuviera completamente desnudo a su merced, mientras él todavía vestía su pantalón de pijama, y dudaba Tom no se hubiera dado cuenta ya de su reacción inferior.

Pero no quería correr riesgo, aunque él mismo podría llegar a sentirse frustrado, pero se conformaba con explorar su piel, verlo y oírlo, tenía que conseguir preservativos pronto… Pero, aunque lo deseaba, realmente lo hacía, antes de mover sus manos a sus muslos, Bill pasó sus brazos por su cuerpo y lo apretó contra él, abrazándolo.

—Te amo, te amo, te amo —repitió Bill en voz baja, cerca de su oreja, apretando los ojos. —Quiero ser egoísta y quedarme aquí contigo… —musitó.

Tom no respondió, pero posó sus manos en la espalda desnuda de Bill, correspondiendo al abrazo, dejando su rostro en el hueco de cuello.

—Gracias por estar aquí a mi lado, gracias por sentirte así conmigo, gracias por darme una hija —continuó el azabache, bajando su mano izquierda y deslizándola por el costado de su cuerpo, llegando a su muslo, el cual tomó y puso sobre su pierna, para tener espacio.

F I N

Gracias por leer, esperamos te haya gustado el final 😉 Y si te gusta la forma de escribir de NamyuKaulitz, le invitamos a leer más de sus obras pinchando su «perfil»

por Namyukaulitz

Escritora del Fandom

2 comentario en “Con toda la sal 7”
  1. toda esta historia fue tan bella y preciosa, que realmente no tengo palabras para describir

    aunque realmente me quedé con la duda de que le pasó a la piel de tom… pero supongo que sólo aceptaré que fue una tetra del mar de juntarlo con bill

    1. AYYY MUCHAS GRACIAS POR LEER ESTO, de verdad, dattebayo, lo aprecio mucho.
      Y sí, puede verse que el mar actuó para que esto pasara, las entidades no suelen trabajar como de buena o mala manera, simplemente te llevan a tu destino, y creo que verlo de esa manera queda bien tambien con esto.

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