
Administración: Cuando subí el fic «Líneas de dolor», pensé que era de lyra, pero ella me aclaró que Lyra_acuario era otra autora, así que me puse muy contenta cuando encontré otra de sus obras. Ahora disfruten del drama de este nuevo/viejo fic
Fic Twc de Lyra_acuario
Capitulo 1: Las declaraciones que se van
“Creer es amar.” (Hugo)
Bill bajo sus ojos lánguidamente por todo el papel. Su corazón latía con fuerza y no era precisamente porque estuviese feliz. Apretó los dientes e hizo una bola de papel la revista. Tom, quien entraba justo a la habitación lo vio con una ceja levantada. —Cállate.
—No he dicho nada.— se defendió el mayor levantando las manos. Bill bufo y cruzo sus piernas bajo la mesa, mientras recargaba su mentón sobre la palma de su mano. Estaba total y absolutamente irritado. —¿paso algo?
—Dije que te callaras.
Tom arrugo la frente y se molesto. —Habla.
El moreno lo miro de reojo. Sabía que su hermano no tenía la culpa de lo que le pasaba, pero no podía evitarlo. Desde que había tomado esa revista y leído el artículo acerca de él, la cólera había entrado como droga por sus venas. Bill estaba tan molesto que apenas y podía hablar. Sonrió de la misma forma que lo hacia ante las cámaras a Tom. —Nada.
Tom sabia que Bill sonreía forzado. Eran gemelos después de todo. Además, no hacía falta más que dos dedos de frente para ver que su hermano estaba turbado. Suspiro y camino hasta la cama. Sentándose y recargando sus codos sobre sus rodillas. Las manos de Tom quedaron cruzadas. —Bill.
—Hmmm.
—Dime que pasa.
El moreno ladeo la cabeza y se levanto. Al hacerlo con tanta brusquedad la silla cayó hacia atrás. Tom se sobresalto. Bill cruzo sus brazos sobre su pecho y lo miro. —La revista me ha criticado.
—¿Y?
Bill arrugo la frente. La verdad, muchas revistas lo criticaban. No era como si le importara mucho. En el mundo de los medios, muchos artistas tenían que luchar contra ello. Bill suspiro, toda persona tiene su límite y él había tocado el suyo. —Ha dicho que no se besar. Que le tengo miedo a las relaciones y que por ello… estoy solo.— mascullo.
Lo que Bill realmente quería decir, era que le dolía que dijeran que él estaba <<solo>>
El mayor levanto una ceja y miro hacia sus lados. —¿solo eso?
—Solo eso.— Bill lo fulmino con la mirada. —Tom.
—Vale, vale, vale. No te enojes. ¿Desde cuando les prestas atención?
—Desde que me di cuenta de que tienen razón.
Tom frunció el seño. —¿Qué quieres decir?
—Probablemente no se besar.— Llevo una mano bajo su mentón. El mayor no sabia que decirle, incluso tenia ganas de reírse, pero sabia que esa sin lugar a dudas no era una buena idea. —¿no sabes?
Bill suspiro. —Yo no soy como tu.
Camino hasta su hermano y sentó, recargándose en sus palmas. Bill miro hacia la pared. —Tal vez, debería cambiar.
El mayor se tenso. No imaginaba a su hermano como otro. El pensamiento lo turbaba y lo hacia enfurecer. —Debería ir a un bar, conocer a una tía y…
—Basta.— Tom no quería seguir oyéndole. Bill se giro a verlo y levanto una ceja.
—¿Y a ti que te pasa?
Tom mascullo molesto. —Olvídalo.
—Tom.
—No es nada.— Suspiro, se dejo caer contra la cama. Bill no dejaba de mirarlo. —Solo…
El menor le animo dándole unas palmadas en su pierna. —¿solo que?
Suspiro. —Solo no me gusta… no quiero… tu no puedes ser como yo. Bill.
El vocalista arrugo la frente. —¿no quieres que te quite la popularidad?
—¡que! ¡No! No se trata de eso.— El mayor se mordió el labio inferior. Bill miro su pircing. —Solo… tú no eres vació.
Habían tocado un punto que siempre esquivaban. Bill miro a su hermano durante largo rato. Bill no se consideraba vació, quizás un poco superficial. Arrugo la frente. —La gente ya no cree en los sentimientos, Tomi.
—No.— Admitió Tom. —Ellos no, pero tu si.
Bill lo medito. Tom se sentía extraño, no sabia porque habían acabado con ese tema. —¿piensas que creo en el amor?
Tom arrugo la frente. A el no le gustaba llamarlo “amor” pero vio a Bill, el hueso de su clavícula y lo tensa de su quijada. —Si.— Dijo con determinación.
—Vaya.— exclamo Bill sorprendido. Cerró sus palmas sobre la tela de la cama. Pensó para el durante unos momentos y acabo por decir: No creo.
—¿no crees?— Bill negó con su cabeza. Tom se sentó de golpe, quedando bastante juntos. —No mientas. Tu si que crees.
El moreno se rió. —Vamos, Tom ¿en serio no me conoces?
El mayor arrugo la frente. —Te conozco… Por eso. Si. Por eso lo digo.
Bill no dijo nada. Se encogió de hombros. —El amor no alimenta.— Suspiro y jalo un mechón de su cabello. —Te funciona mas a ti que a mi, ¿cierto?
—¿funcionarme?— Tom bufo y miro hacia la mesa. Allí había un vaso con agua. —¿Cuánto crees que duran mis relaciones?
—¿me ves en relaciones?
Ambos abrieron la boca pero callaron. —Estoy solo.
—No estás solo.
—Creer en el amor no me ha ayudado en nada.
—Bill.
—Incluso llevo un año o más sin besar a alguien.
Tom admitió que eso era un reto. Suspiro. Sin darse cuenta su mano asió la de su menor. Bill dirigió su mirada de sus manos al agarre de Tom, y finalmente a su cara. El mayor tenía una seria cara de concentración. A Bill le pareció gracioso. —Tu si que has tenido oportunidad.
El mayor meneo la cabeza. —No. Yo no. Soy superficial.
Bill arrugo las aletas de su nariz. —A mi me gusta la moda. Me gusta verme bien. Leo los periódicos.— Pateo el pie de Tom cuando este torció los ojos. —Si, Tom, leo el periódico.— bufo. El mayor sonrió. —Me importa el físico. Si. El físico.
—Aja ¿y? Eso no te hace superficial.— Animo Tomas. —Tú eres mas lindo que yo.
Bill no supo porque se sonrojo. —Lo soy.
Ambos rieron. Bill no iba a negar que tenía el ego un poco crecido. Suspiro. —Pero estoy solo.
—Vale, y vuelve el burro al trigo.
—¿y que significa eso?
—No se, lo escuche por ahí.
Bill torció los ojos. No se percato de que Tom aun le seguía apresando la mano. —Pero eso será lo que haré…
—Bill.
—No se trata de querer, ni de amar. Simplemente de disfrutar.— Sonrió a su hermano. —Yo también soy joven y no quiero llegar a viejo pensando que no he vivido.
—Hablas como viejo.
Bill se rió, encogiendo los hombros. —Primero, a besar a alguien.
Tomas arrugo la nariz. —No quiero que beses a alguien.
—No es como si lo fuese a hacer delante de ti.
El mayor suspiro. —¿de verdad no sabes besar?
Bill no supo cuantas veces se había reído ese día. A veces, para hacer más liviana la verdad hay que reírse. —No es solo besar. Hmmm. En definitiva no es eso.
—¿entonces que es?— La voz de Tom sonó mucho mas alta de lo que quiso. Bill lo miro fijamente.
—He olvidado lo que se siente.
Un minuto de silencio. —¿sabes? Aunque no lo creas, y se que no lo crees, ya he estado con otras personas.— meneo la cabeza. —En ese entonces, a pesar de que no era muy popular, tenía mi impacto.
Tom se sintió traicionado por esa verdad. —¿Quién?
Bill reparo en su tono. Y apretó el secreto contra las paredes de su cerebro. —¿te acuerdas cuando dimos ese concierto en Japón?
—¿ah?
—Hi mi… no, no era así.. Hi ka… no, era… Hi—mi—zu. Si. Creo que decía así.
Tom arrugo la frente. —¿y que mierda significa eso?
—Secreto.
El mayor apretó los dientes. Bill levanto su mano, soltándose de Tom.
—No beses a nadie.
—Venga, pues, deja el drama. Eres un poco diva, Tomi.— Bromeo el menor. Y se agacho para quitarse los zapatos. Era tarde, y estaba cansado.
—Tú eres la diva.
—Bueno, a mí me queda.— Admitió el menor. —Pero no me sigas. Debes ser original.
Tom suspiro. Aun quería decirle que no quería que besara a alguien. Bill termino por sacarse los zapatos y las medias. —¿sabes?
—¿Humm?— Tom se sentía triste.
—No.
—¿Qué?
—No. No es buena idea.
—¿Qué?— El mayor se estaba exasperando. Bill estaba sobre la cama. Lo miro.
—Eres mi hermano.
—Oh. Creí que lo sabias.
Bill le golpeo. —Los hermanos hacen lo que sea por el otro.
Al mayor no le gusto el tonito. —¿Qué me vas a pedir?
—Pero hay un límite.— Suspiro. Pasaron unos minutos antes de que volviese hablar. —Bésame.
—¿¡Qué, qué!?
—Ya pues, que no te estoy pidiendo matrimonio.
Tom lo miro boquiabierto. Bill torció los ojos y pensó en lo malo de su idea. Suspiro. —Solo lo dije porque no querías que besase a alguien.— Se encogió de hombros.
Bill gateo hasta el centro de su cama. Tom y Bill dormían juntos. Arrugo la frente. —Tom ¿no crees que es un poco nena dormir juntos?
Tom aun estaba pensando en su proposición.
—¿Tom?
Meneo su mano frente a el. —¿Tom? ¿Tomi?
Bill suspiro y le dio un zape. —Tomas Kaulitz ¿puedes bajar de Marte? He escuchado que Júpiter es bonito, pero estamos en la tierra.
—¿tu quieres que te bese?
El menor lo vio con una ceja levantada. —¿querer?
—Me lo preguntaste.
—Tomas, quiero sentir. No amar.— Meneo la cabeza. —Además, fue una mala idea. Si. Muy mala. Anda, quítate de la ropa y mueve tu culo para aquí.
Tom lo miro desde la punta de la cama. —Bill.
—Ya. Perdona. No lo volveré a decir. A veces tiendo a decir estupideces.
—¿de verdad quieres besar a alguien?
Bill lo pensó durante unos minutos. —No solo quiero besar.
El mayor sintió unos revoloteos dentro de su estomago. Tom estaba seguro de que no era alcohol. —¿Qué quieres exactamente?
El vocalista se arrepintió desde lo mas hondo de su corazón. —Lo que quiero, tu no me lo puedes dar. Así que anda ya, olvida lo que dije y acuéstate.
—No tienes pijama.
—Da igual.— corto. —Ven y échate.
—No soy una vaca.
Bill se rió. —Un poco.
El mayor torció los ojos, bajo sus manos hasta el borde de su camisa y se la saco. Bill le seguía atento. El guitarrista con los pies se quito los zapatos. Y cuando Bill se dio cuenta, Tom entro en bóxer a la cama. El menor sintió su calor y se estremeció. Las palabras eran fuertes, las emociones psicológicas. Bill pensó que si no hubiese tentado por el beso, no estaría pensando en Tom como alguien… delicioso.
Arrugo la frente, se saco la camisa y los pantalones. Tom le veía fijo. Bill termino igual, en bóxer. El aire acondicionado estaba encendido y la habitación fría. Bill se encogió entre las sabanas, e inconcientemente su cuerpo busco a Tom. Ambos se miraron fijamente. Alineando sus cuerpos perfectamente. Se hundieron cara a cara, abdomen a abdomen. Sus piernas se entrelazaron y aunque podían haber estado mucho más cerca, Bill no podía evitar sentirse tímido. Algo en su posición era tan calladamente íntimo que le animaba.
—Billa.
El menor se estremeció por el tono, en especial por el apodo. —¿Qué?
—Yo…
—Olvídalo, Tom. No voy a besarte.
—Tú lo propusiste.
—No soy del montón.
Tom arrugo la frente. —No te veía como del montón.
—Tengo sentimientos.— Bill se odio por antes haber dicho que no creía en el amor. Tom se aprovecho.
—Dijiste que no creías en el amor.
—No en el amor de amantes.— dijo. —Pero si siento por ti.
Tom guardo silencio. A lo lejos, podía escuchar los sonidos de la noche. Los carros andar y frenar. Las risas lejanas y un perro aullar. Tom pensó en Sccoty y después pensó en Bill. —¿besarías a Georg?
Bill sintió un escalofrió. —Tampoco estoy tan desesperado.
—Pero me besarías a mí.
—Lo dije en broma, Tomi.
—Se supone que yo soy mas peligroso.— Bill arrugo la frente. —Deberías de temerme.
—Vale, ya. Se lo pediré a Gustav.
Los ojos del mayor se abrieron como platos. —¿te gustan los tíos?
Bill lo miro fijamente. —No he estado con… Tom ¿Qué parte de…
El moreno no pudo continuar, Tom se había inclinado hacia delante, chocando sus labios con el menor. Ninguno de los dos cerró los ojos y tampoco movieron sus bocas. La mano de Tom descansaba sobre la cintura de Bill, y a pesar del frió una gota de sudor corría por la nuca de ambos.
Tom se separo y Bill no supo que decir. Escucharon algo vibrar, Bill sabia que era el celular de Tom.
—Tom…
Bill noto que su hermano tenia los ojos vidriosos. —Somos hermanos, no deberíamos…
—Si. Lo se, por favor no me lo repitas.
El mayor se aparto y miro el techo. —Joder. Eso fue… extraño.
El vocalista pensó que Tom estaba a punto de llorar.
—No fue realmente un beso ¿sabes?— Intento remediar el menor. Imito a su hermano y miro el techo, era blanco. Bill noto que algo se había despertado en el. Algo que lo avergonzaba. —Tom.
—Supongo que debería irme.
Bill se sintió decepcionado. Aunque no sabia porque. —Olvida lo que paso.
—Yo…
—Somos hermanos, esto… esto no significo algo…
—Pero…
—Te dije que no creía en el amor.
El mayor se levanto. Bill miro la curvatura de su espalda. —Si. Pero, tú creías en mí.
—Tomi.— La voz de Bill era un susurro. —No paso nada ¿vale?
—Yo… Lo siento.
Bill asintió lentamente. Su corazón le dolía, no podía soportarlo más. Estiro su mano y apretó su hombro. —Debería irme, supongo.
El mayor abrió los ojos como plato. —No es…
—¿recuerdas aquella vez que nos quedamos en la casa de la abuela?— Tom le miro confundido. —Cuando estaba fumigando la casa y… vale, olvídalo, no recuerdas.
—¿paso algo?
Bill lo miro. —¿quieres saber?
—Ya abriste la boca.— Siseo Tom. La sonrisa del menor se ancho, el mayor noto su objetivo: Bill quería distraerlo, quería que olvidase lo del beso.
No pudo evitar sentirse un poco mal. Entonces, lentamente volvió a la cama. Bill tenía la cabeza recostada sobre la almohada. Lo miraba de lado. Tom hizo lo mismo, y sus ojos volvieron a conectar. —Ese día… me besaste.
Los ojos del mayor se abrieron desmesuradamente. —¿en serio?
—Por eso.— Bill llevo una mano hasta el cabello de Tom, y echo una rastra hacia atrás. —No tienes que preocuparte por mí. O por el beso. Tomi, somos hermanos. Y eso, ha sido una demostración de amor.
El mayor pensó que Bill era muy maduro, o quizás (y su corazón dolió) muy solo. Bill era solo. Y Tom lo descubrió ese día. Sus ojos picaron suavemente, el guitarrista cerró los ojos. De repente se sentía avergonzado. El no podía llorar. No podía, era el mayor y debía dar ejemplo.
—Entonces…— susurro. —¿puedo hacerte demostraciones de amor más seguido?
Bill rio bajo. A Tom le encanto el sonido. El menor seguía acariciándole. —¿es lo que quieres?
—¿tu lo quieres?
El menor meneo la cabeza. —Eres mi gemelo.
—Bill.
—Puedes abrazarme, y… bueno, no creo que sea conveniente que me beses.— Tom abrió sus ojos. —Pero todo lo que venga de ti, será bienvenido.
El castaño sintió su corazón encogerse. Llevo su mano hasta la mano de Bill que le acariciaba. La apreso y la contuvo contra su mejilla. —¿desde cuándo dejaste de creer?
Bill no le entendió. Tom suspiro. —En… bueno, tú sabes…
—No sé, Tom.
—El amor.— soltó a secas. El menor rio. —¿Por qué?
—Tom, eso no es importante.— el mayor le apretó con fuerza. —Tengo todo lo que quiero.
—No.
—Te tengo a ti.— Bill rio. —Aunque no sé hasta cuándo.
—Billa.
—Me estás hablando de amor… Tomas, tu no hablas de amor.
El mayor lo vio sorprendido. Y algo dentro de él se encendió ¿Por qué hablaba del amor?
El vocalista se dio cuenta se confusión y se acerco, apretando sus labios en su frente. Tom sintió su corazón detenerse. Fue allí donde lo comprendió. —Buenas noches, Tomi.
—Yo… Buenas noches, mi Billa.
Tom se había dado cuenta de algo. El no creía en el amor. Pero cuando pensaba en Bill, una palabra arcaica se formaba en su cerebro. Su corazón latía con fuerza y… si, Tom se dio cuenta del amor. Su amor era Bill. Pero era jodido y erróneo. Bill ya no creía. Era como si sus papeles se hubiesen invertido.
Tom se sintió triste, pero pensó que aún le quedaba tiempo. Bill no se iba a ir de su lado.
Continúa…
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