Cuando menos te lo esperas 16

Cuando menos te lo esperas 16

Fic TWC de lyra

Capítulo 16

Le dejó descansar, en el hospital estaba seguro. Un agente de policía montaba guardia delante de la puerta de la habitación y solo dejaría pasar al médico que llevaba su caso y a la enfermera particular que le habían asignado.

Y a él, claro. Ni siquiera David pudo franquear la puerta, no se lo permitió. Le dejó esperar en el pasillo y cuando salió vio que no se había movido de su sitio.

No le inspiraba ninguna lástima, en parte era culpa suya el estado de Bill. Si no se hubieran acostado, no se habría ido de la lengua y Bill no hubiera ido a pedirle explicaciones.

Pasó por su lado sin decirle nada y fue directo hasta la máquina de café. Pidió uno bien cargado y se lo tomó allí mismo de pie.

—Tom… ¿has hablado con la policía?—preguntó David, cansado de que le ignorara.

—No he tenido tiempo, mi mayor preocupación era Bill—contestó Tom mirándole fijamente—Tú estabas allí, ¿qué hacías para no poder ir en su ayuda?

—No sabía que había salido de mi piso—se defendió David ofendido—Le vi alterado y le pedí que me esperase mientras me vestía, que le llevaría a esa comida que tenía. Se escapó cuando me di media vuelta, si llego a estar con él nadie le hubiera hecho daño.

Tom le iba a responder cuando el agente encargado del caso de Bill apareció por el otro extremo del pasillo. Cuando quiso hablar con él le pidió tiempo, hasta que no viera por sus propios ojos que su hermano estaba recuperado no se iba a apartar de su lado.

Pasó al lado de David y señaló un rincón aparte, donde se sentó en el borde de la ventana mientras se terminaba el café que llevaba en las manos.

— ¿Podemos hablar ahora?—pidió el agente con suavidad.

—Si por favor, antes no…no podía pensar—se disculpó Tom.

—Lo entendemos. Solo queremos que nos diga si conoce de alguien que quisiera hacer daño a su hermano…

Tom se le quedó mirando alzando una ceja. En el mundo de la moda, como en cualquier trabajo, había sus piques. Pero no se imaginaba a otro modelo atacando a Bill solo para….”salir en la foto”.

Quedaba descartado un compañero, tendría que ser…alguien despechado. No podía pensar en otro motivo…

—Mi hermano recibió un llamada minutos antes—recordó de repente.

— ¿Sabe de quién era?

—No…no me lo dijo, pero le escuché hablar. Sonaba nervioso, se quería deshacer de él cuanto antes…

— ¿De….él?—repitió el agente alzando una ceja.

—Si, él—confirmó Tom fulminándole con la mirada.

¿A esas alturas no sabía que Bill era gay?

—Espere….he recordado que le nombró—susurró frunciendo la frente—Le llamó Conrad, y ya sé quién es.

—¿Un amigo suyo y de su hermano?

—No, solo de mi hermano. Pero sé como localizarlo—dijo Tom resoplando.

Era idiota, tenía que haber hecho memoria antes. Era el tipo que se tiró la otra noche cuando hizo el trío. Y tenía el teléfono de Paul, bueno lo tenía Bill…en el móvil que le habían robado….pero la agencia para la que trabajaba se lo podía proporcionar.

—Tengo que hacer un par de llamadas, en una hora tendré a ese bastardo—dijo Tom levantándose.

Dejó al agente plantado y entró de nuevo en la habitación de Bill. Había dejado su cazadora dentro y su agenda electrónica. La cogió y tras buscar el número de la agencia lo marcó en su móvil.

—Soy Tom Kaulitz—se presentó con voz firme—Necesito urgentemente el teléfono de uno de vuestros modelos, ayer por la tarde trabajó con mi hermano. Se llama Paul… si, espero…

Mientras, miraba a Bill. Dormía con los ojos fuertemente apretados y los labios separados. Se acercó y puso una mano sobre ellos, sintiendo su cálido aliento…el mismo que había estado a punto de no volver a sentir…

—Muchas gracias—murmuró cuando le dieron el número.

Colgó y llamó a Paul sin perder un minuto.

— ¿Hallo?—contestó una voz adormilada.

—Calla y escucha. Soy Tom, el hermano de Bill. Dime ahora mismo donde está el cabrón de tu amigo—exigió procurando no gritar.

— ¿Conrad? —preguntó Paul ya despertándose.

—El mismo—afirmó Tom— ¿Dónde demonios está?

—Pues….le tengo aquí a mi lado…dormido para ser más exactos—murmuró Paul algo cortado—Por favor, no se lo digas a Bill…

Tom ya sabía por dónde iban los tiros y maldijo por lo bajo…

— ¿Has pasado toda la tarde con él?—insistió por si acaso.

—Si, desde que Bill le diera plantón—contestó Paul carraspeando—Me lo encontré y le vi tan apagado que…

—No necesito tantas explicaciones—cortó Tom resoplando—Solo júrame que no se ha movido de tu lado en las últimas dos horas.

—Te lo juro… ¿ha pasado algo?—preguntó ya preocupado.

—Han…han atacado a Bill, y no sé quien ha sido…—contestó Tom dejando escapar un gemido.

Le contó por encima el estado de su hermano y le aseguró que no hacía falta que fuera a verle. Él le diría que había llamado y cuando estuviera en su piso recuperándose podría hacerle una visita.

Colgó el móvil y salió al pasillo a explicarle al agente de policía que sus sospechas eran infundadas. No tenía nada más que contarle y tras despedirse de él entró de nuevo en la habitación de Bill.

Se sentó en una butaca que acercó a los pies de la cama. Desde ella le observó dormir plácidamente mientras pensaba en quien podría haber sido. Era cierto que Bill se mostraba muy maleducado y frío cuando se lo proponía, pero de ahí a que alguien quisiera vengarse… ¿qué podría haber hecho su hermano para que le guardaran un rencor tan profundo?

&

Pasó esa noche en el hospital como precaución, cuando volvió a abrir los ojos ya se sentía algo mejor pero el médico insistió, y Tom también. Pero al día siguiente volvería a su piso tras prometer a regañadientes que pasaría unos días descansando en cama.

Y en ella se encontraba en esos momentos. Tom le había obligado a acostarse nada más llegar del hospital y mientras estaba en la cocina preparándole un té calentito para que se relajara, aun no le había contado una “gran” noticia.

La policía se acababa de marchar, le tomaron declaración en su piso porque así Bill se sentiría más cómodo que en el hospital. No les había podido decir nada en claro, sus recuerdos estaban muy confusos…

Tom les pidió que le dejaran descansar, que ya les llamaría si recordaba algo. Los despidió y entonces fue a preparar ese té. Entró en el dormitorio y se sentó en la cama. Le ayudó a recostarse en las almohadas y tras hacerle dar dos sorbos al té cogió aire y soltó la bomba.

—Viene mamá—dijo sin aliento.

— ¿Mamá? ¿Y por qué?—preguntó Bill resoplando.

—Porque la tuve que llamar, ya has salido en las noticias como víctima de un robo con agresión era mejor que se enterara por mí que al leerlo ella misma—explicó con cansancio Tom.

—Sabes que empezará a agobiarme con lo de siempre…que estoy malgastando mi vida, que me iba mejor antes…—empezó a enumerar él también con cansancio.

—No me moveré de tu lado, entre los dos la convenceremos de que estás bien y que no hace falta que se quede—dijo Tom para calmarle.

Pero Simone Kaulitz era un hueso duro de roer y para la hora de la comida Bill ya se subía por las paredes. Se estaba comiendo la sopa que su madre le había hecho a pesar de que dijo que no tenía hambre, que se conformaba con una ensalada.

—La sopa tiene muchas vitaminas, y tranquilo que no engorda—murmuró Simone suspirando.

Bill resopló y se la tomó en silencio ante su atenta mirada. Cuando terminó dejó que le retirara la bandeja de las rodillas y vio con asombro que se sentaba en la cama. Intercambió una mirada con Tom, que solo pudo encogerse de hombros resoplando.

—He hablado con la policía—empezó a decir Simone—Según tu declaración no sabes quién te atacó…

—Fue todo muy deprisa—dijo Bill con cansancio—Me di la vuelta y alguien me empujó con todas su fuerzas, perdí el conocimiento de inmediato….

— ¿Estás seguro?—preguntó Simone arrugando al frente.

— ¿A qué te refieres?—preguntó Bill poniéndose tenso.

—No sería a lo mejor…un novio despechado…—murmuró Simone.

—Yo no tengo novio—dijo Bill resoplando.

—Vale…uno de los muchos chicos con los que te acuestas, ¿así lo entiendes mejor? — aclaró con dureza Simone.

Tom vio como Bill se mordía los labios conteniéndose para no gritar a su madre. ¿Cómo podía decirle esas cosas? ¿Y en ese tono? De cualquiera se lo esperaba pero no de nadie de su familia. Vale, hacía tiempo que estaban distanciados, su madre no veía con buenos ojos el tipo de vida que había escogido. Más de una vez le soltó la charla de que no podía ir por el mundo como si fuera su dueño, que el día menos pensado le iba a pasar algo que le haría abrir los ojos y darse cuenta de que estaba equivocado.

Y parecía que ese día había llegado…

—Mamá….Bill necesita descansar—intervino Tom carraspeando.

—Déjala Tom, si quiere preguntarme algo que lo haga. ¿Quieres que te de una lista de todos los tíos que me he tirado?—estalló Bill al borde de las lágrimas.

—Bill, no hace falta que seas tan grosero, solo quiero que tengas cuidado con quien haces el amor—dijo Simone suavizándose un poco.

—Es solo sexo mamá—aclaró Bill—No me he enamorado nunca, tú lo sabes.

Viendo que la conversación no iba a ninguna parte, y dolorido por las palabras de su hermano, Tom salió del dormitorio y dejo que se gritasen. En la cocina se reunió con su padrastro, que alzó la mirada del periódico que leía y esbozó una sonrisa. Al igual que él, sabía que cuando Bill y su madre empezaban a hablar no paraban hasta que uno de los dos rompía a llorar.

— ¿Un café? —ofreció Gordon a su hijastro mayor.

—No, gracias—contestó Tom suspirando.

Se acercó a la ventana y se apoyó en ella pensando en su padre. ¿Dónde estaría? Desde que se divorciaron no le habían vuelto a ver por periodos largos de tiempo, siempre era una visita fugaz de cuando en cuando y ya ni eso. Ni llamaba ni escribía, y ellos no tenían ni idea de que podía estar haciendo en esos momentos…

«Puedes estar muerto…y a nosotros nos daría igual. Seguiríamos con nuestras vidas como si nada hubiera pasado, ya que al parecer nosotros te importamos una mierda y el sentimiento es mutuo…»—pensó con mucho dolor.

Siempre pensó que parte del comportamiento de Bill era culpa de su padre. No hubo nadie que le frenara los pies, su madre lo había intentado pero con el paso de los años se había cansado. Y su padrastro….nunca les obligó a hacer nada, no era su verdadero padre y solo intervendría si las cosas se salían de quicio, pero jamás les llegó a castigar por no hacer los deberes o irse a la cama sin lavarse los dientes.

Bill necesitaba alguien en su vida que le dijera lo que estaba bien o mal, y aunque le iba a costar sudores…él se encargaría…

&

Logró echar a su madre tras varios minutos de discusión, la cabeza le estaba matando y eso fue lo que le salvó. Se recostó en las almohadas aún refunfuñando cuando su madre le arropó y prometió quedarse unos días a su lado. Tenía libre la habitación de invitados, pero su madre sabía que necesitaba descansar y lo mejor era alojarse en un hotel para su comodidad.

Eso le hizo respirar aliviado, había limpiado la habitación tras lo ocurrido hacía varias noches y comprado una colcha nueva, pero en el primer cajón de la cómoda estaba todo su arsenal, y…bueno, sabía que su madre no se iba a poner a registrarle el piso, pero si se quedaban a dormir en esa habitación y abría el cajón….sus gritos se escucharían por toda la ciudad…

Pasó el resto del día dormitando hasta que su madre se cansó y se despidió hasta el día siguiente de Tom, que se quedaría esa noche para cuidarle. Cuando escuchó que se cerraba la puerta del piso, decidió que había llegado el momento de levantarse de la cama.

Y en eso estaba cuando Tom entró y puso el grito en el cielo.

— ¡Bill!—llamó enojado.

—Me estoy meando, ¿puedo?—contestó Bill de malas maneras.

—Avísame primero y te ayudo—dijo Tom corriendo a su lado.

— ¿Me la vas a sujetar?—preguntó Bill sonriendo con ironía—Aún sé mear por mí mismo.

Tom pasó de contestarle, Bill nunca cambiaría. Le acompañó hasta el baño y se quedó fuera esperando.

— ¿Quieres cenar algo?—preguntó al aire.

Le escuchó tirar de la cadena y resoplar mientras se lavaba las manos.

—Si te sientes mal…

—Te lo hago saber de inmediato—terminó Bill la frase por él.

Tom puso los ojos en blanco y tomándole del brazo le hizo volver a acostarse. Pero no le dejó solo esa vez. Se desnudó y se metió bajo las sábanas ignorando sus protestas de que esa noche no iban a hacer nada.

—Me apetece dormir contigo—dijo Tom con firmeza—He estado a punto de perderte..

—Tom, no exageres—resopló Bill acomodándose en sus brazos.

En el fondo, era lo que necesitaba en esos momentos, sentirse a salvo. Cerró los ojos y suspiró recostándose en el pecho de Tom, sintiendo como le apartaba el pelo con una mano y le besaba en la frente con cuidado.

— ¿Puedo preguntarte algo? —susurró Tom contra su piel.

Le sintió asentir con la cabeza y cogiendo aire lo exhaló en un profundo suspiro.

— ¿Sabes quién te lo hizo?

Bill alzó la cabeza y le miró arrugando la frente.

—Ya he dicho que no vi…

—A mi no me puedes mentir—cortó Tom—Lo vi en tus ojos, y no lo entiendo. Que no quieras decírselo a la policía…. ¿tienes miedo de que vuelva?

—No…no es eso—murmuró Bill enterrando la cara en su cuello.

Tom sintió que empezaba a temblar y se apresuró a abrazarlo con más fuerza. Se quedó en silencio escuchando su respiración hasta que se hizo más pesada. Pero él no podía dormir, habían atacado a su hermano y como encontrara a quien lo hizo, se lo iba a hacer pagar muy caro.

Continúa…

Gracias por leer. No te vayas sin comentar 🙂

por lyra

Escritora del Fandom

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