Cuando menos te lo esperas 19

Cuando menos te lo esperas 19

Fic TWC de lyra

Capítulo 19

Un frío silencio recorrió todo el cementerio, roto solo por los sollozos de la madre de Gustav, que tras abofetear al ex cantante rompió a llorar con más fuerza y su marido e hija se la tuvieron que llevar. Todas las miradas se dirigieron al muchacho que sosteniéndose en su hermano miraba al suelo sin atreverse a alzar la mirada.

—Bill, vámonos—susurró Tom cogiéndole con más fuerza.

No se había ido al suelo tras la bofetada gracias a sus rápidos reflejos, que viéndole perder el equilibrio le cogió con fuerza por la cintura y seguía sin soltarle. Dio media vuelta llevándoselo con él y pasando al lado de sus padres echó a andar hacia el coche ignorando las miradas de lástimas que le dirigían a Bill.

Les adelantó su padrastro y abrió el coche sin decir nada, esperando a que hubieran entrado para ponerse al volante.

—Está muy afectada—disculpó David a la madre de Gustav.

—Pero no hacía falta que llamara…eso a mi hijo—dijo Simone con firmeza.

Se despidió del antiguo productor y de Georg y se dirigió al coche que ya la esperaba con el motor en marcha. Entró en el y su marido arrancó, llevándolos a todos al piso del ex cantante, que sentado al lado de Tom no se movía ni hablaba, solo se pasaba una mano por su mejilla magullada sintiendo como le bajaban las lágrimas.

—Deberíamos ir a ver qué tal está—murmuró David mirando al bajista.

—Ve tú si quieres—contestó Georg dando media vuelta—Hace tiempo que dejó de importarme lo que les pasara a esos dos.

—Georg, por favor—suplicó David cogiéndole del brazo.

—Por favor, ¿qué?—se encaró Georg con el ex productor—Tiene lo que se merece.

—Bill lo está pasando muy mal, él…—empezó a explicar David.

— ¿Y qué hay del pobre Gustav? Por su culpa está donde está, le dio la espalda cuando más le necesitaba—estalló Georg.

— ¿Y qué hay de ti?—preguntó David sin soltarle—Cada vez que me llamaba pidiendo ayuda, jamás te mencionaba. No me decía que habías ido a verle o llamado al menos. Le abandonaste, al igual que el resto de sus compañeros.

Georg se quedó en silencio sin saber que contestar. Sabía que en parte llevaba razón, tras la disolución de Tokio Hotel no se quedó de brazos cruzados y enseguida encontró otro grupo con el que volvió a alcanzar la fama en poco tiempo, dejando por el camino a su primera novia cuando le pilló en la cama con la cantante del grupo. Fue una situación bochornosa, pero desde entonces decidió que no volvería a tener novia, solo encuentros esporádicos con la primera chica que se le cruzase por el camino, adquiriendo la fama de rompe corazones que ya tuviera su ex compañero de grupo y guitarrista.

Aunque últimamente volvía a estar muy unido a la cantante y en las noticias se hablaba de una relación formal y seria, lo que ninguno de los dos quería…pero era publicidad para el grupo y eso era lo único que importaba en esos momentos.

—Me pasaré esta tarde a verle, ¿vienes conmigo?—insistió resoplando David—Creo que ya es hora de que hagáis las paces, no me gustaría asistir a otro funeral de uno de vosotros viendo que el resto no se habla por algo del pasado que quedó ya muy lejano.

No sabía como lo había logrado, pero Georg acabó asintiendo. Quedaron en verse en el piso de Bill en dos horas y salieron del cementerio.

.

— ¿Te ha dicho algo?—preguntó Simone preocupada.

Desde que llegaran al piso de su hijo pequeño, éste se había encerrado en el baño sollozando. Solo permitió que entrara a verlo Tom, que nada pudo hacer para consolarlo.

—No quiere hablar, solo llorar—explicó Tom suspirando.

—La madre de Gustav ha sido muy cruel, no debería acusar a Bill de matar a su hijo, encima que fue él quien le atacó y robó—estalló Simone.

—No sabemos todos los detalles, cariño—intervino Gordon.

— ¿Qué estás insinuando? ¿Qué nuestro hijo tuvo algo que ver con su muerte?—preguntó Simone fulminando con la mirada a su marido—Él no fue quien le proporcionó la droga, ni quien se la inyectó provocándole la muerte. Mi hijo es inocente.

—Baja la voz mamá—pidió Tom—Bill te puede oír.

—Pues que me oiga, que sepa que su madre estará siempre de su parte—dijo Simone elevando el tono.

Dejó de hablar al ver la puerta del baño abrirse y salir a su hijo. Se asustó al ver su demacrado rostro, con la mejilla derecha sonrosada y los ojos hinchados por el llanto.

—Gustav quiso unos días de vacaciones, y yo me negué en rotundo—explicó Bill con la voz temblorosa—El mimado de tu hijo pequeño estaba radiante de felicidad porque tras haber desfilado una sola vez y al ver que llamaban para más, se creyó tan importante como para mandar a la mierda ese grupo que tanto costó hacer famoso, que formó cuando era un niño pequeño y le dio igual mandar a la mierda a sus compañeros.

Simone se quedó sin habla, nunca antes había preguntado por la disolución del grupo ni escuchado ese tono de rabia incontrolada en la voz de su hijo pequeño.

— ¿Y todo para qué? Se me subió la fama a la cabeza, traté con frialdad a todos los que me rodeaban y me tiré a todos lo que me dio la gana porque ya no tenía que esconderme para no dar mala fama—siguió Bill con su confesión—Me sentí liberado de tan pesada carga, pero ha habido noches en las que echaba de menos todos esos buenos momentos vividos con mis compañeros de grupo, pero mi maldito orgullo me impedía llamarlos y saber de ellos, más porque Gustav tuvo el valor de llamarme marica a la cara…

—Bill—llamó Tom cogiéndole del brazo.

— ¡Iros todos!—gritó Bill soltándose—Hago daño a los que me rodean, no sé qué demonios hacéis a mi lado.

Dio media vuelta y se encerró en el baño de nuevo dando un sonoro portazo. Simone trató de ir a por él, pero Tom se lo impidió poniéndose en su camino.

—Mamá por favor, deja que me ocupe yo—pidió con suavidad.

—Pero…necesita ayuda, tanta rabia acumulada…—murmuró Simone.

—Y tendrá ayuda especializada, hace tiempo que lo llevo pensando y como su representante y hermano haré que no le falte nada—aseguró Tom con firmeza—Pero ahora, necesita tiempo para sobreponerse.

Gordon asintió y cogiendo del brazo a su mujer, se fueron tras hacerle prometer que les llamaría si se ponía peor. Tom lo prometió y tras cerrarla puerta regresó al baño en donde lloraba Bill sentado en el suelo con la espalda apoyada en la pared.

Se sentó a su lado sin decir nada y pasándole el brazo por los hombros le atrajo a su cuerpo y dejó que se desahogara mientras que con una mano le acariciaba la espalda.

—No…no lo entiendo…—susurraba Bill entre lágrimas— ¿Por qué no nos contó que estaba tan mal?

—No lo sé Bill—murmuró Tom carraspeando.

—Si lo hubiera sabido…si no hubiera sido tan estúpido….—seguía lamentándose Bill.

Tom suspiró cerrando los ojos. Él también tenía su parte de culpa…todos, cada uno iba a su bola y nadie se daba cuenta de que uno de sus compañeros estaba pasando por su peor momento. Tuvieron que esperar a que se muriera de esa trágica manera para ver que la amistad que hubo entre ellos se había esfumado como si nunca hubiera existido.

No había más que ver la frialdad con la que les saludó Georg, la mirada de odio que le echó a Bill como si él también pensara que le había matado él con sus propias manos…

.

Estuvo consolándolo hasta que le sintió temblar de frío. Llevaban casi una hora sentados en el suelo y tenían el cuerpo dolorido. Le ayudó a ponerse en pie y una vez que alzó la cara le limpió las lágrimas con sus manos, besándole en los labios suspirando.

—Bill, tienes que ser fuerte—susurró contra ellos—Sé que te pido mucho, pero sabes que no tienes la culpa de la muerte de Gustav. Solo necesitas tiempo y volverás a ser el de antes.

—No…no quiero—negó Bill retrocediendo un paso—Cancela toda mi agenda, no quiero volver a pisar una pasarela.

Tom asintió solo para no hacerle enfadar. De momento harían eso, alejarle de los flashes hasta que hubiera recuperado todas sus fuerzas y luego verían que harían con sus vidas.

—Estás temblando, ¿por qué no te das un baño caliente?—preguntó Tom frotándole los brazos.

Le vio asentir y se inclinó para tapar la bañera y abrir el grifo del agua caliente. Echó unas sales de frutas de esas aromáticas que a Bill tanto le gustaba…más si él estaba a su lado y le hacía el amor mientras el agua desbordaba la bañera…

Arrugó la frente, pensar en esos momentos en hacerle el amor le parecía algo…enfermo…

Maldijo por lo bajo cuando escuchó el timbre de la puerta. No eran sus padres, había prometido llamarlos si pasaba algo y sabía que su madre no se presentaría así de repente para tratar de consolar a su hijo.

—Vete desnudando y espera aquí—le pidió a Bill.

Bill asintió suspirando y salió del baño secándose las manos a los pantalones. Se asomó la mirilla y alzó las cejas sorprendido por sus dos visitantes.

—David….Georg—saludó dejándolos entrar.

Cerró la puerta tras ellos y les señaló el salón.

—Perdona que nos presentemos sin avisar, pero debéis hablar—dijo David.

—Ahora Bill no está para hablar—explicó Tom.

—Lo sé Tom, pero esto no puede esperar—insistió David.

Asintió y antes de ir a buscar a Bill echó un vistazo a su ex compañero de grupo, que se encogió de hombros como si la cosa no fuera con él. Resopló y recorrió el largo pasillo que llevaba a la habitación de su hermano y a su baño.

Le vio justo donde le había dejado, sin haber empezado a desnudarse como le había pedido. Cortó el agua y la cogió de los hombros para que le mirara.

—Están aquí David y Georg, pero si no quieres verlos…—dijo dejando la frase sin terminar.

Le vio asentir con la cabeza y soltándose de su agarre caminó hasta el salón.

—Bill…—saludó David yendo hacia él.

Le dio un fuerte abrazo sin poderse contener, le veía tan abatido…era como en el pasado y el Bill niño se sentía agobiado y estando lejos de casa recurría a él en busca de un abrazo…tal vez,…tal vez en esa época ya se sintiera atraído por él y hacía todo lo posible por tener algo de contacto…

Se separó de él con algo de brusquedad, alejándose dos pasos sin ver la expresión de la cara del ex cantante.

— ¿Nos sentamos?—preguntó David carraspeando.

—Tengo prisa—contestó Georg con frialdad.

—Por favor, hemos venido a hablar—murmuró David mirando fijamente al ex bajista.

—No sé de qué David, creo que en el cementerio ya se dijo todo—insistió Georg.

—En el cementerio no os habéis dirigido la palabra—señaló David con dolor.

Georg se encogió de hombros por respuesta, no era culpa suya que su ex compañero de grupo se siguiera creyendo una súper estrella y no se dignara a dirigirle la palabra, o la mirada…como en esos momentos, que de pie en medio del salón tenía los ojos clavados en el suelo.

— ¿No podéis dejar atrás el pasado?—preguntó David ya desesperado.

—Eso no le devolverá la vida a Gustav—contestó Georg mirando fijamente al ex cantante.

—Deja de mirar a mi hermano de esa manera—murmuró Tom poniéndose delante.

Se había mantenido a un lado viendo el desarrollo de la conversación, sin poderse creer que su otro ex compañero acusara a Bill de algo que se les escapó de las manos, a todos ellos. Nadie supo ver lo mal que estaba su compañero, estaban sumergidos en sus vidas que no tenían ojos para ver que estaba realmente sufriendo. Si tenían que echar la culpa a alguien, era a ellos mismos, no solo a Bill.

— ¿De qué manera crees que lo estoy mirando?—picó Georg alzando una ceja— ¿O es que te crees que el marica tu hermano me pone a cien y deseo follármelo?

Antes de que nadie pudiera reaccionar, el ex bajista se encontraba tirado en el suelo por el derechazo que le soltó Tom sin ningún tipo de miramiento. Habían vuelto a llamar marica a su hermano a la cara, y esa vez no pensaba quedarse de brazos cruzados.

— ¡Tom!—gritó David sin poderse aún creer lo que había pasado.

Se arrodilló al lado de Georg y le ayudó a incorporarse, tratando de detener en vano ese río de sangre que manaba de su nariz.

—Como me la hayas roto, te denuncio—murmuró Georg con voz apagada.

—Mantengamos la calma, ha sido un accidente—dijo David sin mucha convicción.

—David, abre los ojos de una vez—saltó Tom—Lo nuestro no tiene remedio, hubo una época en la que fuimos los mejores amigos pero ya se terminó. No vuelvas a insistir en que hagamos las paces, porque no va a poder ser. Ni dentro de 4 años ni de 10.

—Pero….Gustav…—susurró David.

—Debe descansar en paz—intervino Bill—Lo que le ha pasado es una tragedia y no resolvemos nada echándonos la culpas los unos a los otros.

—Yo solo te la echo a ti—señaló Georg ajeno a la mirada asesina de Tom.

— ¿Y qué hay de ti? ¿Dónde has estados estos años? —preguntó Bill enfrentándose a su ex compañero—No he oído nada de que le llamaras o intentaras ayudarle, el único que hizo algo fue David porque cree que aún somos responsabilidad suya. Nos hemos sumergido de lleno en nuestras nuevas vidas, todos, y olvidamos a ese compañero que tanto nos necesitaba. ¿Quieres un culpable de su muerte? Pues mírate en el espejo.

Tras decir esas palabras, dio media vuelta y entró en su dormitorio dando un sonoro portazo. David asintió resoplando y sin soltar al ex bajista que se tambaleaba al andar, se despidió del otro hermano con una inclinación de cabeza.

Había sido un error tratar de que resolvieran el pasado, estaba claro que ese sueño que hubo una vez llamado Tokio Hotel y formado por cuatro amigos, había sido un espejismo que se rompió cuando crecieron y se cansaron de jugar porque ya no les parecía divertido.

Continúa…

Gracias por leer. No te vayas sin comentar 🙂

por lyra

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!