
Fic TWC de lyra
Capítulo 7
FLASH BACK
Todos se quedaron mudos ante las palabras del cantante, hasta Georg se olvidó que había dejado a su novia con la palabra en la boca…
—No lo dirás en serio—murmuró David asustado.
—Ahora soy yo el que está cansado—dijo Bill usando las palabras del batería—De los lloriqueos de Gustav, de la pasividad de Georg….Tom se salva porque es mi hermano, pero está claro que estamos quemados y ya no nos aguantamos entre nosotros.
—Os daré todo el tiempo que me pidáis—suplicó David.
—No es cuestión de tiempo David, quiero dejarlo. Me gusta mi nuevo trabajo de modelo, y quiero hacerlo a tiempo completo—dijo Bill con firmeza.
—Estupendo, pensando solo en ti para no variar—intervino Gustav.
Bill ni le miró, estaba muy enfadado con él por haberle insultado.
—Bill, piénsatelo bien—pidió David cruzando los dedos en vano.
—Ya está pensado, Tokio Hotel está acabado—murmuró Bill con firmeza.
Bajó del escenario quitándose el micrófono por el camino. Se lo dio a un técnico de sonido que le miraba mudo tras los gritos que habían llegado hasta el backstage y se dirigió al sofá en donde estaba su cazadora y bolsa de mano.
Se la estaba poniendo cuando sus ya ex compañeros se reunieron con él y le imitaron. David se entretuvo explicando cómo pudo al productor del programa que el grupo entero no estaba en condiciones de cantar, aunque no podía mentir ya que todos habían sido testigos de la pelea y fijo que alguno se iba de la lengua…
&
Regresaron al hotel y David les mandó a sus habitaciones mientras redactaba una nota de prensa anunciando que se iban a tomar un largo período sin especificar de descanso.
Bill entró en la suya dando un sonoro portazo. Se sentía humillado, y estaba muy enfadado con Tom. No le había defendido ni dicho nada, se quedó callado mientras que Gustav le llamaba marica a la cara…
Sentía que se había puesto a llorar de la rabia que sentía en esos momentos y se maldijo por ello, por ser tan cobarde y ponerse a llorar como un niño pequeño….por no tener los huevos de defenderse él mismo cada vez que alguien le atacaba…
Siempre se escudaba en Tom, confiaba que él daría la cara, pero esa tarde le había defraudado.
Maldijo por lo alto al escuchar que llamaban a la puerta. No tenía ganas de ver a nadie, y no se esperaba que fuera Gustav viniéndose a arrastrar y suplicar su perdón por su pataleta de niño pequeño. Se secó las lágrimas con rabia y fue a abrir la puerta.
—Bill, ¿podemos hablar?
Se quedó mirando a su hermano de arriba abajo frunciendo la frente y resoplando.
—Vaya, ¿ahora dices algo?—soltó con ironía.
— ¿Eh?—preguntó Tom sin entender.
Resopló de nuevo y se dio media vuelta dejando la puerta abierta. Se tumbó en la cama de espalda sin ver si había entrado o se había quedado plantado en medio del pasillo. Pero al escuchar que se cerraba la puerta giró la cabeza y le vio entrar en la habitación y sentarse en la cama él también resoplando.
— ¿No crees que te has pasado?—empezó a decir Tom.
— ¿Cómo dices? ¿Qué me he pasado, dices?—estalló sin querer evitarlo.
—No hablo de Gustav, si no de la decisión de mandar Tokio Hotel a la mierda—aclaró Tom.
—Vamos Tom, es lo mejor—suspiró Bill—Georg no se centra, tú siempre andas diciendo que te gustaría hacer el trabajo de David, encontrar un grupo nuevo y encargarte de llevarlo al estrellato…y yo, bueno, he desfilado solo una vez pero sé que eso es lo que quiero hacer el resto de mi vida.
— ¿Ya no te gusta cantar? —preguntó Tom en voz baja.
— ¡Claro que me sigue gustando!—saltó Bill sin pensárselo—Pero he hecho muchos sacrificios y nadie me los ha agradecido. Pasé por un calvario cuando me operaron, con mucho miedo por si no volvía a cantar como antes…presionado porque mucha gente dependía de mí y los podía dejar tirados….luego está lo de siempre, no puedo ni fumarme un cigarro sin tener un cargo de conciencia por si al día siguiente mi voz está resentida, no puedo ir mucho de fiesta porque el humo me ataca enseguida a la garganta….ni si quiera puedo comerme un simple helado en verano sin tener que ver como tú, Georg o Gustav me soltáis el sermón de que no me va a sentar bien y me puedo resfriar….
Dejó de hablar para tomar aliento, maldiciéndose porque se había puesto a llorar de nuevo. No lo podía evitar, Gustav se quejaba de la tensión a la que estaba sometido y le acusaba de no estar con el grupo al cien por cien, cuando era todo lo contrario. Había vendido su alma por un grupo desagradecido, que no le dejaban hacer algo que mínimamente le gustaba. Todo era el grupo, el grupo…. ¡el maldito grupo!
Tom se mordió los labios al verle llorar, lo estaba pasando realmente mal y al parecer él no se había enterado. No se lo pensó dos veces y acostándose a su lado le atrajo a sus brazos suspirando.
Bill se lo agradeció enterrando la cara en su cuello y dejándole en el un beso, gimiendo cuando el sintió acariciarle el pelo…
—Tienes mucha razón—murmuró Tom sin soltarle—Has hecho muchos sacrificios y nosotros no te lo hemos agradecido…
—Tú no tienes porque hacerlo, eres el primero en apoyarme y ayudarme cuando lo necesito—cortó Bill alzando la cara.
—Si prometemos cambiar, ¿te pensarás mejor lo del grupo?—suplicó Tom.
—He tomado la mejor decisión—se negó Bill—La mejor para los dos….
—Bill, yo no quiero dejar el grupo—susurró Tom—Al menos, ahora no.
—Hay que ser realistas Tom, estamos acabados—dijo Bill con firmeza—El último disco no vende como esperábamos, he recibido mejores críticas desfilando que cantando. Y tú harás un buen trabajo tras el escenario, ya lo verás.
—Pero…los chicos, las fans…—empezó a decir Tom.
—Los chicos tendrán cosas que hacer, o al menor Georg—dijo Bill con una pícara sonrisa—Gustav tendrá ese maldito descanso por el que tanto está llorando…y las fans no nos van a olvidar, a ti te verán promocionando un nuevo grupo por el que suspiraran y a mí desfilando.
Tom le miró extrañado, nunca antes le había escuchado hablar con tanta frialdad. Había cambiado mucho desde ese desfile, se le veía más altivo y seguro de sí mismo…
—No sé Bill….—empezó a decir.
Pero se paró cuando sintió algo que no debiera. Una mano que le recorría el pecho tirando hacia arriba con suavidad de su camiseta hasta dejarle la piel al descubierto. Entonces sintió que empezaba a acariciarle con la yema de los dedos, usando las uñas de paso y arrancándole algún que otro gemido descontrolado.
—Es lo mejor—susurró Bill enterrando de nuevo la cara en su cuello.
Empezó a besarle sonriendo, no era la primera vez que convencía a alguien a hacer lo que él quería, y con Tom era mucho más fácil, sabía donde tocar para hacerle reaccionar…
—Bill, para por favor—pidió Tom levantando las manos.
Las puso en su pecho y le apartó con suavidad de él. Se le quedó mirando sin saber que decir, como poder explicarle que su mero contacto le había logrado una erección de inmediato…
—Nosotros no…—empezó a susurrar.
— ¿No, qué? —le animó a seguir Bill— ¿No podemos follar?
Tom se puso tenso al escuchar sus palabras. No porque las dijera…sino como las había dicho…
—No vamos a…follar—murmuró Tom tratando de levantarse.
—Pues hagamos el amor—dijo Bill encogiéndose de hombros.
— ¡No! —casi gritó Tom—Deja de hacer el idiota, has llevado muy lejos la broma…
—No estoy bromeando—susurró Bill con firmeza.
Continúa…
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