
Administración: Y aquí tenemos uno de los fics más famosos de Nathaly, que por fin quedará en nuestra web. Que lo disfruten.
Fic TOLL de Nathaly Kaulitz
Capítulo 1
By: Narrador
Se dejó caer en la banca y golpeó el suelo con sus pies «¡Maldición!» grito el chico en sus pensamientos mientras se llevaba ambas manos a su rostro, y en consiguiente, comenzaba a llorar sin consuelo de una forma exagerada.
Ya era la cuarta vez que recibía una nota pésima.
¡Estaba perdido!. Si volvía a reprobar tendría que volver a cruzar esta asignatura el otro año. ¡Un completo infierno!.
— ¡Mierda!.— Grito a todo pulmón enfadado por las circunstancias de su situación.— ¿Cómo me pudo ir tan mal! ¡Si tan solo es el segundo semestre!.— Con sus puños golpeó la madera y se quejo ante el dolor.
Todo iba mal a peor, lo cual provocaba que cada vez siguieran más obstáculos en su camino. Uno más profundo que otro.
Si, sus padres le advirtieron desde un principio que estudiar medicina no era su fuerte, pero como era testarudo y se dejo llevar por sus sueños, Bill nunca les hizo caso.
«Después no vengas llorando con nosotros»
Al recordar las palabras de su papa, sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal ya que si volvía, estaba claro que su padre Jörg lo iba a reprender.
— Y no solo eso, me va atracar con sus demandas del por qué me fui de la casa…..— Bill agachó su cabeza como si estuviera falleciendo.
En parte, sus padres siempre han sido muy protectores con el, como también le han dado todo, lo cual, cuando les dijo que quería estudiar algo relacionado no con su ámbito y lejos de casa, ambos padres no lo aceptaron.
Soltó sus rodillas nervioso al recordar el día que se fue de casa por su propia cuanta, casi como escapando, y vio a esos dos estaban apunto de colocar una orden para retenerlo.
— Que más se puede esperar de dos abogados.— Cerro sus ojos y forzó un pequeño arquear en sus labios.
— ¡¡Bill!!
Por ese horrible grito, Bill levanto su cabeza y de inmediato intento enderezarse pero antes alguien se abalanzó a el y lo abrazo por atrás, lo único que consiguió hacer fue estrujado como un peluche.
— ¡Idiota! ¡Te estuve buscando por todos lados!.— Espeto la joven moviendo de un lado a otro a Bill.— ¡¿Cómo te atreves a irte sin mi?! ¡Que descarado e insolente eres!.
Bill ya estaba acostumbrado a este tipo de tratos, y más cuando se trataba de una niña recién salida de la escuela. Aunque cuando sintió como lo dejo de mover y ahora aquella se quedó adelante de el con la nariz arrugada y sus mejillas se teñían de rojo por su enojo, no pudo evitar sonreír y dejar el pasado todo ese acto bruto.
— “Pero que adorable”— Pensó Bill.
— Discúlpame. Es solo que… Tenía algo que hacer.— Se disculpo el pelinegro.
— ¡La próxima vez envía un mensaje! ¡¿Okey?! Así no volveré a esperarte afuera del aula como una tonta. ¡Idiota!.— Dijo su amiga con el dedo índice muy cercas de su pecho.
El pelinegro movió su cabeza hacia un lado ante uno que otro reproche, y cuando fueron suficientes, asintió una y otra vez diciendo un.
— Ya, ya, ya me quedo más que claro.
¿Pero por qué la aguantaba? Bueno es porqué aquella joven castaña siempre lo animaba en sus peores momentos cuando se encontraba cerca, siempre con ese carisma divertido y esas palabras tan motivadoras que le daba de ves en cuando al momento de escuchar sus problemas.
Charlotte era una buena compañera que se hizo desde que había llegado aquí y ahora, puede llamarla como una amiga cercana. Ambos caminaban por los alrededores del campus y comenzaron a entablar una conversación habitual.
— ¿Cómo te fue en tu prueba?.— Pregunto con curiosidad Bill juntando ambas manos por detrás de su espalda e inclinándose levemente a un lado, y claro, hacia ella para mirarla de más cercas.
Charlotte hizo una sonrisa ladina y se llevó su índice a sus labios.
— No lo sé, no me acuerdo.— Soltó rodando sus ojos y dando una falsa emoción de olvidó.— Últimamente mi memoria me falla.— Alzo sus manos a sus lados haciéndose la importante.
— Oh vamos, ambos sabemos que te fue muy bien.— Dijo el pelinegro y al ver que ella lo ignoraba, rápidamente se acercó sigilosamente y le robó el celular de su bolsillo.
— ¡Bill! ¡Hey! ¡Hey!.— Se quejo la castaña, intentando recuperar su celular lo cual era imposible al ser más pequeña que Bill.
Con rapidez el pelinegro desbloqueo el celular, por qué era más que obvio que la contraseña es el nombre del actor que está en su fondo de pantalla de ella, y así, abrió la app de la universidad yendo directo a las notas de la castaña.
— Pero mira, señorita Charlotte, vaya que espléndida….— Dijo Bill asombrado.
— ¡Dame eso! ¡Idiota!.— Charlotte como pudo le arrebato su propio celular de las manos y cerro la página donde salía la calificación de la prueba.
Estaba claro que fue una buena nota, y no solo una buena, la mejor de todas. Por un momento Charlotte se enojo de verdad, y valla que mucho, pero al ver cómo el pelinegro extendió su mano y la movió unas cuantas veces como una pequeña reverencia, suspiró.
— No me digas que otra vez te fue mal….. — Dijo la castaña, y por su contrario Bill solo sonrió.
— Todo parece que estudiar dos semanas antes de la prueba no me funciono… Tengo que cambiar mi estrategia.— Dijo Bill llevando su manos a su cabello para peinarlo con sus dedos y ver hacia otro punto.
Charlotte al ver que este sonreía un poco forzado y al punto de estar nervioso, sus labios se apretaron. Sabía la situación de Bill como también lo complicado que era para el toda esa materia.
— A partir de ahora tendré que ayudarte, así que vamos a estudiar los dos ¿Entendiste?.— Lo señalo con su índice.— Cueste lo que cueste, te ayudare.
— Gracias….— Dijo Bill mirándola por unos momentos curvando sus labios en una sonrisa llena de felicidad.
Nuevamente recordó lo grandiosa que podía llegar a ser, ya que claro aquella siempre en las asignaturas se dedicaba a ayudar a los que tenían problemas o incluso los que tenían que aclarar sus dudas cuando los profesores no volvían a repetir los conceptos. Sin embargo…..
Al verla con más detalles recordó aquella vez cuando comenzaron a hablar en dónde ella le dió a conocer que no quería estudiar medicina, si no artes y diseño.
— «Su padre la obliga a estudiar esto…. Vaya, eso me recuerda a mis propios padres».— Pensó Bill.
El pelinegro había escuchado sobre ese hombre, uno de los mejores Cirujanos de la cuidad de Hamburgo, y si, enserio lo admiraba. Bueno ya que era muy reconocido en el departamento por el hecho de que estudio en esa misma universidad y también por qué las personas del centro escolar lo halagaban e incluso los mismos profesores que fueron sus antiguos compañeros.
— Cambiando de tema, ¿Sigues dibujando?.— Pregunto Bill.
Charlotte de inmediato arqueo los labios, y en tiempo récord saco su mochila y con rapidez la abrió para comenzar a rebuscar, y cuando encontró lo que buscaba, saco un pequeño cuaderno negro todo con stickers, sucio y un poco descuidado con manches de colores. Si, el digno sketchbook de un artista.
— ¡Claro!.— Dijo la castaña feliz y de inmediato lo abrió y le mostró algunos diseños. — Pero ahora me estoy dedicando a crear diseños de vestuarios ¡Mira los vestidos que hice!.
Si, ese era el sueño de su amiga, estudiar diseño de modas, porque de por si, no hay palabras para describir estos bocetos. ¡Simplemente eran alucinantes!.
— Últimamente me he comunicado con mi tío y me dijo que va a haber un concurso de diseño en París.— Dio a conocer la castaña observando las hojas con uno que otro dibujo en su interior.— El me dijo que podría llevarme y así hacer que algunos de mis diseños puedan participar en el, ¡Aaaaahhhh!.
El pelinegro al ver cómo la chica cerró su cuaderno y comenzó a dar unos solitos, vaya que soltó por la emoción, Bill la intento calmar para que no llamara la atención, sin embargo, fue demasiado tarde. De un momento a otro Charlotte cambio su estado de ánimo a lo contrario de la dicha que poseía.
— Pero…. Dudo que mi padre me deje.— Cabeceo desanimada.— Y mi tío me dijo que aún estaba de viaje, asi que no creo que me pueda llevar.— Continuo resignada perdiendo las esperanzas hasta el punto de desplomarse.
— Oye, oye.— Dijo Bill poniendo una mano sobre su hombro e intentando reanimarla.— Si tú no perdiste la fe conmigo, yo no perderé la fe en tus sueños, te aseguro que todo va a funcionar y serás la mejor. Incluso podrías llegar a a conocer a ese actor que tanto te gusta… ¿Cómo era que se llenaba Valentín Cyhus?
Al ver cómo Bill le levantaba un pulgar junto con una sonrisa e incluso la molestaba, sus ojos se iluminaron y no pudo evitar abrazarlo y pegarle por nerviosismo de su último comentario.
— Bien, bien.— Bill la separo y nuevamente hizo que retomarán la caminata.
— Ah cierto, ¿Cómo está Nick? Hace tiempo que no lo veo.— Dijo la castaña volviendo a ojear sus diseños mientras que caminaba junto al lado del pelinegro.
Pero el repentino cambio de tema junto con la pregunta, Bill se tenso. Ese nombre, ese era el nombre de su novio, no, más bien su ex porque hace algunas semanas rompió con el. Solo que no quería decirle a la castaña, ni porque fue el motivo de su ruptura, ya que, era muy humillante el asunto.
Desde un principio debió haber visto venir que el lo estaba engañando y que su relación ya no tenía solución.
— B-bueno….— Bill era pésimo mintiendo y le costaba decir una que pareciera creíble.— El y yo…….
Sus palabras fueron interrumpidas por los sonidos de una bocina que resonaba a pocos metros de ellos llamando por completo su atención como las de las demás personas que transitaban por el lugar. Ambos jóvenes observaron en esa dirección con el fin de ver al responsable de aquel ruido.
Era un hombre que yacía ahí, parado apoyado de la puerta del auto, un Cadillac negro lujoso que una y otra vez apretaba la bocina.
— Mierda.—Susurro la castaña guardando sus cosas con rapidez y de una forma alocada.— Pensé que estaba trabajando.
La de cabello castaño cuando terminó de guardar su pequeño cuadernillo, con rapidez corrió dónde ese hombre. Por otro lado el pelinegro, se quedó con las palabras en su garganta sin saber el por qué Charlotte reaccionó de esa forma.
— ¿Y ahora que mosco le pico?.— Se preguntó el pelinegro.
La siguió ya que de por sí la la curiosidad lo mato y al quedar a escasos centímetros escucho un «Papi» lo que lo dejo petrificado.
Si, aquel es el padre de su amiga, el llamado según por la castaña » Señor enojón» que siempre ha escuchado de su parte, y bueno ¿Quién más podría ser? Era de suponer que ese adulto lo era por qué para nada tenía fachada de ser su Sugar daddy.
— Pero que asco….— Bill solo con pensar que su amiga estaba de esa forma con alguien un escalofrío recorrió toda su espina dorsal.
Por nada le dicen «Extraño» por cada pensamiento impenetrable que se le venía a la cabeza al pelinegro.
Al estás ahora más cerca de ellos Bill se dedicó a ver con más detalle al hombre, Un hombre no más grande de los cuarenta años, cabello largo castaño amarrado en una pequeña coleta baja, cejas gruesas, facciones maduras imponentes, junto con una barba no tan larga que adornada su rostro, llevaba puesto un trabajo oscuro sin corbata, unos zapatos negros relucientes, y por último, unos ojos marrones del mismo color de su hija.
— Pensé que estás trabajando papá ¿Qué haces aquí?.— Pregunto la castaña, ganándose una mirada sería de departe del mayor que tuvo que hacer que ella sonriera con nerviosismo.
— Te dije que hoy es mi día libre, incluso te advertí que te vendría a buscar.— Fue aquella voz gruesa del mayor que si le provocó escalofríos a Bill.
Bill se cruzó levemente de brazos y levanto una ceja, ¿Pero que es eso? Si normalmente las veinticuatro horas y los siete días de la semana de forma exagerada, la escuchaba quejarse de su padre y una que otra anécdota de querer matarlo, cosa que solo la decía por su personalidad muy extrovertida, ¿Pero ahora? La veía tan tranquila, no, tan decente como niña buena.
— No, está no era la Charlotte que conozco…— Pensó Bill.
— ¿En Donde tengo mi cabeza? Haha.— Al escuchar a su padre soltó unas pequeñas risas dando con su palma golpes en su frente.— ¡Pero no podrá ser! Y-ya que… Ya que Bill… ¡Ya que Bill me invitó a almorzar.— Si, sin duda era la misma Charlotte que el conocía, solo que el respeto a una figura paterna era mayor.
Pero…. Un rotundo «¡¿What?!» Resonó en la cabeza del pelinegro. ¡No! ¡Claro que no iba a ayudar a su amiga en esto! ¡Por supuesto que no!
De repente aquellos ojos marrones profundo se dirigieron al chico, y vaya…. Que parecía que con solo verlos estos lo podían devorar como una maldita pantera a su presa. Sin embargo a los pocos segundos Bill no tuvo miedo, al contrario, hizo un intento de permanecer seguro y confiable.
— ¿Es tu novio?.— Pregunto de repente el mayor.
Y seguido de eso un ¡No! Que dijeron ambos jóvenes por aquella pregunta.
— ¿¡Pero que dices papa!? ¡Bill ya está en una relación! ¡El tiene novio!.— Exclamo Charlotte tomando la tira de su mochila y sacudiendo su cabeza al siquiera imaginarse el hecho de ser pareja de su mejor amigo.
Las palabras de su amiga hicieron entristecer a Bill, ya que se sentía terriblemente mal de acordarse de eso por qué eso significaba que ahora está solo. Ya no tenía a una persona que estuviera con el, pero era mejor, por qué Nick fue lamentablemente una muy mala compañía.
— Querrás decir «tenía».— Pensó el pelinegro en voz alta pero lo suficientemente alto para que los otros dos escucharan.
La castaña al escuchar la ruptura de su amigo, de inmediato lo vio con tristeza, pero por otra parte el adulto, igual lo vio pero con indiferencia y sin entender nada.
— Bien, entonces yo invito.— Dijo el mayor abriendo las puertas de su auto y subiéndose y dejando a los jóvenes mirando.
— ¡Pero papa!.— Reclamo molesta y cambiando el tenso ambiente a uno mimoso, uno digno de una niña de papi, Dio unas palmadas a la parte superior del auto y después bufo molesta.
Al ves que Charlotte se subía al vehículo, Bill sin entender miro pero en eso noto como ambas miradas encima de el.
— Espera…. ¿Acaso yo también voy?.— Dijo Bill sin Saber en la que se había metido.
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El silencio se hacía cada vez más incómodo por el hecho que ninguno de los tres se dignaba a entablar alguna clase de conversación. Charlotte se encontraba al lado del asiento del chófer, por supuesto a un lado de su padre, mientras que Bill, se encontraba sentado en los asientos de los pasajeros como un extraño en un territorio inexplorado.
Podía oler la fragancia a nuevo que provenían del auto, limpio y perfecto esto que rara vez en la vida los pobres como el lo llegarían a presenciar. Los asientos eran de cuero negro como si se tratara de un auto de marca y lujoso, los vidrios se encontraban polarizados y bien limpios que ni una sola mancha se veía en el cristal y otra parte, incluso los instrumentos estaban tan relucientes y sin marca de rasguños.
— ¿Cuál es tu nombre?.— Se dejó escuchar la voz gruesa del mayor.
Bill de inmediato hizo una mueca ¿¡Cómo es que aquel no sabia ni siquiera los nombres de los amigos de su hija!? ¡Vamos es su padre! Y peor ¡Charlotte lo acaba de decir hace unos minutos!.
Espera… A menos que está nunca lo haya mencionado a si como también que a este tipo no le interese. Fulminó con la mirada a la castaña provocando que está sé escogiera ya que de por si tenía toda la razón.
— Bill Kaulitz.— Respondió evitando dejar un suspiro de molestia y un poco de fastidio internamente por la pregunta.
El pelinegro observo como su amiga se cubría con una mano su rostro y suspiraba. Si, al parecer este es el tipo directo y que le gusta avergonzar a su hija.
— Y…. ¿Qué estás estudiando?.— Volvió a preguntar el mayor esta vez fijando sus ojos en el espejo para tener contacto con el pelinegro.
Bill al ver esos ojos profundos enfocados en el no pude evitar bajar la cabeza. Le incomodaba un poco el contacto visual que de le daba el mayor.
— Medicina, e igual, más adelante estoy pensando en especializarme para ser cirujano.— Nuevamente llevo sus ojos al retrovisor y vio como esos ojos ya no lo veían.
— Que bueno.— Exclamo el padre.— Al menos tu si sabes que estudiar.— Ese último comentario fue más dirigido a su hija, la cual, no sabía que especialidad estudiar.
— ¿No crees que es mejor cambiar de tema papa? Ya no estamos en la escuela.— Se quejo la castaña, se podía notar la mala comunicación entre ellos, además de la pésima relación de padre e hija.
Bill ahora entendía esas veces cuando ella hablaba mal de su padre y el porque de todas esas conversaciones fuera de tono.
Cuando el auto se estaciono los primeros en bajar fueron padre e hija y por último el pelinegro.
— «¿Cómo me involucre en este lío?» — Pensó Bill repentinamente intentando mostrar una sonrisa forzada ya que no deseaba en lo más mínimo una cena familiar junto a su amiga y su padre. — «¡Vamos que esto es cosa de Charly y su padre! ¡No mía!.
El después de clases quería relajarse en su casa, ya que como ese día era viernes puede hacerlo sin preocupación alguna, pero, nunca se imagino la petición que le obligó a aceptar Charlotte. A Veces si que le irritaba por qué siempre era como un salvavidas para la castaña desde el primer momento que la conoció, tanto como ayudarla en la Universidad, acompañarla y ser llevado a tiendas de ropa por ahora…. Ah, y esperar un buen rato mientras ella se dedicaba a probarse o solamente ver cómo se regodeaba con los diseños.
Los ojos almendra de Bill vieron el edificio, esto si que no lo podía creer, lo habían llevado al restaurante Haerlin uno de cinco estrellas el cual siempre había escuchado por ser de la alta clase.
— «¿En serio me va a invitar a un lugar así de refinado?»
— ¿Vas a acompañarnos o no?.— La voz del hombre lo saco de sus pensamientos. Si, le agradecía al hombre por invitarlo aun lugar así, ya que, con el salario de su trabajo de medio tiempo no podría pagar por la comida que hay aquí, no, ni siquiera en un posible futuro cercano.
— Si. — Respondió de inmediato.— Y le doy las gracias por invitarme.— Dijo Bill pasando por su lado y sentir un cosquilleo junto con una sensación extraña pero no le dió importancia alguna.
Ambos siguieron a la castaña, la cual, ya había tomado asiento en una de las mesas, y así, se sentaron.
— ¿Y como vas en tu promedio?.— Pregunto el mayor, aquella pregunta si que derrumbó a Bill. No podía decirle que era un completo fracaso en los inicios de la carrera, no a el un destacado cirujano de renombre.
— Bien, bien, pero no tanto como Charly.— Respondió Bill sintiendo la mirada matadora de la joven, está claro que ella no deseaba escuchar sobre sus notas. Intento pensar en otro cosa para cambiar de tema.— ¿Y a usted cómo le va? Debe de ser complicado cuando se aplica en la realidad de la teoría. ¿Verdad?.
Pues claro, ese hombre es uno de los más reconocidos en su trabajo, claramente le debe de ir excelente.
— Igual. Bien, por qué no es nada de otro mundo…— Respondió sin más el mayor, tenía que admitir que no era tan hablador como lo es su hija, el era más reservado y callado, pero eso no le quitaba lo observador que era ya que cada segundo podía sentir esos ojos que lo miraban con detalle cada parte de su cuerpo.
Cuando los platos llegaron además de una copa de vino y dos aguas, se inició la comida.
— ¿Y tus padres?.— Seguía preguntando el mayor con más interés hacia Bill, esa pregunta si que lo inquieto por qué nunca se espero una pregunta así.
— En Berlín….— Respondió el pelinegro agarrando con su tenedor un pedazo de verdura para llevárselo a la boca.— Imparten bufete de abogados por allá.
En verdad eso nunca se lo espero el mayor.
— ”Así que después de todo este chico no es tan inferior».— Pensó el hombre mirando cada facción de Bill.
— Entonces ¿Estás viviendo solo?.— Preguntó.
Bill solo respondió con un asentamiento de cabeza y nuevamente checaron miradas. No es tan malo como decía Charlotte, puede ser que solo sea un padre aprensivo y preocupado por el bienestar de su hija para ser que ella tengo un futuro exitoso, pero, no puede obligarla a seguir con algo que no le gusta.
La castaña solo escuchaba como aquellos comenzaban a entablar una conversación, de inmediato se asombro por lo interesado que estaba su padre con su amigo, por qué sinceramente nunca lo había visto de esa forma con sus otras amigas y otros amigos…. Sin embargo, de inmediato se arrepintió por qué su plática era terriblemente aburrida.
Bill cada vez indagaba más en el mayor con el fin de llegar al asunto de los estudios de su hija, así, como buen amigo que era, quería ayudar a la castaña con el objetivo de que su padre pudiera cambiar de parecer y conseguir que sus sueños se hagan realidad. No obstante, repentinamente sus ojos observaron a la castaña, que se había distraído con el sonido de un mensaje en su celular.
— Maldición….— Susurro Charlotte pegándose con su palma en la frente.— Lo había olvidado por completo… ¡Papa tengo que ir a casa por qué me llegó un paquete!.— Su padre solo le dió una mirada y suspiro.
— Bien, cuídate.— Dijo el mayor resignado.
Bill cuando vio que su » Muy buena amiga» se despidió de su padre y luego de el para irse, esa calma se le fue por la borda.
— «¡Me acaba de dejar solo con su padre!».— Pensó el pelinegro entrando con pánico.
Cuando estaba Charlotte a su lado no había ningún problema, pero sin ella, ¡Este hombre era un completo desconocido para el! ¿Y por qué se fue? ¡¿Por un maldito paquete?!
— ¿Quieres beber vino?.— Dijo el mayor dando un pequeño trago a su copa, mirando al chico.
Bill negó ya que nunca lo había probado y tampoco le gustaba el hecho de hacerlo.
— Gracias le agradezco, pero tengo que decir que no.
Aun que ya poseía los dieciocho años no lo hacia, por qué cuando lo hizo hace algunos meses atrás, se quedó completamente borracho por su falta de experiencia e hizo puras tonterías.
— Insisto, además no tienes de que preocuparte, te lo aseguro.— Dijo el mayor.
Internamente gritaba un «No» a toda voz, pero, por si buena educación contesto con un » Si» ya que no podía negar que lo criaron de buena forma.
El mayor sonrió victorioso y llamo la atención del mesero y ordenó otra copa con el fin de servir el líquido oscuro al menor.
Continúa…
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