Daddy 3

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 3

— Estás distraído…. ¿Te pasa algo?.— Pregunto la castaña notando como su pelinegro amigo se encontraba en otro planeta.

— «Que opinarías si te digo que tú padre es un pervertido, además de tratarme como un mísero ¡Puto!…..»— Ente tales pensamientos Bill de inmediato negó con la cabeza y sonrió forzadamente a su amiga.–» Eso si que no».

— Nada, es solo que aún sigo pensando en la prueba de este martes.— Soltó como escusa con la finalidad de cambiar de tema.

— ¡Bill! ¡¿Otra vez con eso?!.— Se quejo la castaña.

El pelinegro levanto sus hombros y le sonrió sin dejar de limpiar la mesa donde se encontraba Charlotte.

— ¿A que hora termina tu turno?.— Pregunto la chica volviendo a dar un trago a su café.

— En unas horas más, por qué tengo que reemplazar a mi compañero que se enfermo.— Dijo Bill triste.

— ¡Que mala suerte tienes! ¡Bill!

Muy en el fondo Bill envidiaba a su amiga, Solo por qué aquella no trabajaba ya que su padre le aportaba el dinero para sus estudios más los lujos personales que se daba la castaña.

— ¿Cómo vas a pagar?.— Pregunto Bill, la castaña sonrió y le mostró una tarjeta de crédito.— ¿Y eso?.— Dijo Bill asombrado pasándole la terminal que ella empezó a usar con mucha agilidad.

— Mi papi me la presto.— Dijo Charlotte guiñándole un ojo.— El tiene demasiadas, ¡Tengo tres más en mi bolso!

— ”En verdad que eres afortunada».— Se dijo Bill en sus pensamientos.

— Bueno.— La castaña tomo su bolso y se levantó de la silla.— Tengo que salir con unas amigas. Llámame si necesitas algo o deseas hablar, o ven a mi casa. ¿De acuerdo?.— Bill asintió y vio como su amiga se alejaba del lugar para solo susurra.

— Al menos tienes suerte de no estar aquí parada diez horas en un lugar como este.— Respiro resignado retirando las cosas de la mesa.

Por lo último que le dijo a Charlotte, repentinamente Bill volvió a recordar la noche anterior, lo cual, le provocó un escalofrío por todo el cuerpo. No ¡Efectivamente no quería volver a ver a ese sujeto!

Pero…

—¡Agh! Tenga que devolverle ese dinero.— Se dijo Bill solo de pensar de más en lo sucedido.

Agarró una vez más el paño húmedo y volvió a limpiar la madera con frustración, pero se detuvo al ver el objeto sobre la mesa.

— Charlotte que voy hacer contigo….— Dijo Bill tomando la tarjeta y correr a la entrada, pero, ya no había rastro alguno de la castaña.— ¿Cómo puedes ser tan descuidada?.— Se apoyo en la vitrina viendo detenidamente el objeto en sus manos.— ¿Thomas Trümper? ¿Ese es el nombre de su padre?.

Agradeció que la tarjeta tuviera la información del mayor, así podría depositarle el dinero en cuanto lo tuviera ¡Que bien!.

Pero…

— Aun no se cómo conseguir esa cantidad…— Cerro sus ojos, con una sonrisa nerviosa mientras se rascaba su cabeza.— Sin contar que también tengo que pagar la cuota mensual, mi comida y los gastos de mi departamento… Que jodido imbécil soy ¿Por qué tenía que haber aceptado esos tragos? Me hubiera negado.

Entro nuevamente a la cafetería y se en camino para sentarse en la caja, agarró su teléfono, y marcó a su amiga, sin embargo, lo enviaba a buzón de voz.

— Esto es magnífico.— Se quejo el pelinegro guardando su teléfono en su bolsillo y dejo la tarjeta en uno de los cajones. En pocos segundos nuevos clientes entraron a la cafetería, y de inmediato se paro a atender.

&

Después de un largo día de trabajo Bill suspiró agotado sentándose en una de las bancas, desató el nudo de su delantal negro y se doblo las mangas de su camisa blanca dejando al descubierto su tatuaje. Hace tiempo que no trabajaba un día completo, pero era mejor ya que con eso tendría más dinero.

— Ya son casi las diez de la noche.— Susurró viendo la pantalla de su móvil.

Si, ya debería estar cerrando para irse a su hogar, así que ¿Por qué no hacerlo? Pero antes de querer cerrar, el sonido de las campanas de la puerta llamo su atención.

— Lo siento, pero ya voy a cerrar….. — Bill se quedó callado al observar a la persona que estaba frente a el, y si, no era nada más ni menos que el padre de su amiga.

— Le insisto, está cerrado.— Dijo Bill ahora con una expresión de tono fuerte y molesto.

Realmente no tenía ganas de tener un encuentro no deseado o discutir lo de anoche. No estaba para ese tipo de juegos, el mayor solo se dedicó a observarlo de pies a cabeza, no contesto, camino hacia una mesa y se sentó.

Bill hizo una mueca de fastidio y por tercera vez repitió, pero, no pudo conseguirlo.

— Por lo que veo, aun son las nueve con cincuenta, aun no es hora de cerrar como lo indica el letrero.— Exclamo Tom con una sonrisa maliciosa en su rostro indicando el horario de la tienda para después ver la hoja que poseía los distintos cafés para ordenar.

— L-lo siento…..— Dijo con respeto Bill, y a la vez algo molesto.— Pero ya debería de estar cerrando, además, los empleados que trabajan en lugares como este también son personas como usted, las cuales, también tienen que ir a su hogar a descansar.

— ¿Acaso el cliente siempre tiene la razón? ¿No es así? Entonces como digo yo, aun no es momento de cerrar ¿O me equivoco? Además, es tu trabajo.— Dijo el mayor con una sonrisa maliciosa.

Aquello hizo que de sus oídos saliera humo por lo enojado que se encontraba. No podía negar ese refrán, ya que estaba escrita en una de las paredes de la cafetería.

— «¡Maldición!».— Grito el pelinegro para si mismo .

Con pesar se acercó a Tom y espero unos minutos hasta que el escogiera y retiro la hoja para ir detrás del mostrador.

— ¿Un capuchino de menta?.— Susurro el pelinegro, hace tiempo que no le ordenaban ese tipo de café.

— ¿Chico, mediano o grande?.— Pregunto Bill viendo de lejos al mayor.

— Grande….— Respondió Tom sin despegar los ojos del cuerpo del pelinegro.

Bill de inmediato se dió media vuelta con las mejillas sonrojadas, tomó la tasa y comenzó a preparar el pedido con bastante rapidez. No sabía por que, pero eso se notó como si fuera una indirecta.

Si, con solo conocerlo un poco más se da cuanta lo antipático y pesado que es. Ayer en el restaurante no fue así, pero claro si estaba frente a su hija, no podía mostrar ese malhumorado comportamiento ente un amigo de ella.

— Aquí tiene….— Dijo Bill dejando la tasa sobre la mesa y nuevamente regreso a su lugar para seguir limpiando.

Tom lo observo disimuladamente, tomo la tasa y comenzó a tomar el contenido. Era la primera vez que venía a un lugar así, ya que estaba acostumbrado a lugares de clase, nunca se hubiera imaginado entrar a un lugar barato como ese.

— ¿Cuándo piensas devolverme mi dinero?. — Dijo el mayor quitando la tasa de su boca.

— «Si que es un descarado».— Pensó Bill apretando sus puños.

— Trabajando ¿Acaso no se nota?.— Contesto el pelinegro de mala gana.

El mayor sonrió y volvió a llevarse el capuchino a la boca y pasando el trago con fuerza.

— Charlotte me llamo, se le ha quedado una de mis tarjetas en este lugar….— Sin poder terminar la última palabra de inmediato recibió la tarjeta junto con una cuanta.

— Aquí tiene, también le traje su cuanta, ya hemos cerrado.— Dijo el pelinegro luciendo serio, el mayor tomo la tarjeta y pago su cuenta.

— ¿Cuánto tiempo te vas a tardar en pagarme?.— Repitió el mayor, Bill solo le dió una mirada.

— El tiempo suficiente, primero necesito juntar el dinero para poder dárselo. No sé preocupes, yo soy un hombre de palabra.— Dijo con seguridad el pelinegro intentando girarse con rapidez y darle la espalda, pero no logro caminar, ya que sintió como agarraban su brazo con el propósito de obligarlo a sentarse en las piernas del mayor.

— ¡¿Que mierdas estás…..?!.— Quiso gritar Bill pero el hombre apretó más su agarre.

— No me gusta esperar y más cuando se trata de mi dinero.— Dijo Tom muy cercas de sus labios, por su parte Bill trato de removerse, moviendo su cabeza negando al sentir como el mayor movió sus brazos y lo abrazo para que no se escapara. Esas grandes manos se deslizaron debajo de la camisa y apretaron el estómago del pelinegro.— Sabes, mi oferta aun sigue en pie…. Además, puedo percibir que tú cuerpo está más que dispuesto en cooperar.

De un momento a otro Tom se comenzó a acercar peligrosamente a los labios de Bill llegando a dar a penas un ligero rose entre ellos, pero antes de poder lograrlo, Bill se llenó de coraje y levanto un pie y piso el del mayor provocando que aquel lo soltará de golpe.

— ¡¡He dicho que NO!!.— Grito a todo pulmón y casi sonrojado. Comenzó a acomodar su ropa y volvió a dirigirse a Tom.— Por favor, le pido que se valla, ya pasan de las diez así que voy a cerrar la cafetería, no me obligue a llamar a la policía.— Dijo Bill ya un poco más calmado pero con firmeza en cada palabra. Pero sus ojos se achicaron cuando Tom comenzó a reír, y se levantaba de su asiento para dirigirse a la salida, se detuvo antes de pasar por ella.

— Quiero mi dinero antes del viernes.— Dijo Tom sonriendo de lado dejando a Bill helado en su lugar. Eso era imposible, el no tenía la forma de juntar esa cantidad en tan solo seis días.

— P-pero….— Trato de decir el pelinegro, Pero la puerta se cerro impidiéndole hablar, cómo era posible que su hija fuera tan buena, amable y

Adorable, bueno solo cuando quería, pero su padre era todo lo contrario.— Ahora entiendo las palabras de Charlotte, ¡Mierda!.

&

Al salir del lugar, solo tuvo que dar unos cuantos pasos para sentir pequeñas gotas de agua caer sobre su rostro, si estaba lloviendo y lo peor es que no había llevado paraguas se arruinaría su maquillaje. Dejo salir un gran suspiro, como siempre su día iba de mal en peor, cubrió su cabello con un gorro de lana que por suerte había llevado ya que hoy no había tenido tiempo suficiente de acomodar su cabello de la forma tan peculiar que el tenía, luego de eso llevo sus manos a los bolsillos de su chaqueta.

Tenía que admitir que caminar en la noche le era tranquilo, sin embargo, bajo la lluvia no le era para nada lindo.

Las calles estaban totalmente desiertas, era un poco peligroso caminar de noche, más si tomaba en cuenta que todos los confundían con una chica, Bill solo agradecía que las calles estuvieran iluminadas, por qué si no, claramente le podrá pasar algo.

Se detuvo al ver que el semáforo cambiaba a rojo, por unos segundos espero a que cambiará de color, sin embargo, cuando cambio a verde no continuo caminando por el simple hecho que un enorme Cadillac negro se detuvo frente a el con el vidrio abajo dejando ver al que lo conduce.

— ¡¿Me estás acosando o algo por el estilo?!.— Gritó furioso el pelinegro.

Observo detenidamente a Tom, esto para el era demasiado, incluso lo seguía, acaso no le bastaba con haberlo molestado en su lugar de trabajo.

— Cambie de parecer, el dinero lo quiero el martes y sin falta.— Dijo Tom sonriendo con burla y arranco el auto sin dejar que Bill respondiera por segunda vez.

— ¡¡Miserable!!.— Grito Bill corriendo y terminando a media calle.— ¡¿Cómo pretendes que te lo de en tres jodidos días?!.— Se detuvo para tomar aire.— ¿Por qué me haces esto? ¿Qué te hice yo?.— Esta vez ya las lágrimas salían de sus ojos mezclándose con las gotas de lluvia, por un momento había pensado que se iba a ofrecer para llevarlo a su casa, era lo menos que podía hacer en esos momentos, pero no, aquel si que era un descarado.— Sinceramente Charlotte, tu padre es el mismísimo diablo.

Limpio las lágrimas que aún seguían saliendo de sus ojos y volvió a caminar tratando de mantener la calma. Al llegar a su edificio subió las escaleras hasta llegar al piso donde se encontraba su departamento.

— ¿Pero qué?.— Se detuvo frente a su puerta y quitó el papel que se encontraba pegado en la puerta de su departamento y lo leyó.— ¿Aviso de desalojo?

Si, Bill se había atrasado con la renta más de dos meses, no tenía dinero para pagar, ya que no le alcanzaba con lo que debía pagar en la universidad. Siempre le había agradecido a Nick por qué el era quien pagaba la cuota del departamento, pero cuando habían terminado el ya no tuvo por qué más hacerlo. Saco sus llaves y abrió la puerta, al cerrarla comenzó a llorar de nuevo recargándose contra la puerta para deslizarse de esta asta llegar al suelo y abrazar sus piernas.

— ¿Y S-si hablo con mis padres? No… Ellos no me ayudaran.— Solo de recordar que sus padres no le hablaban por el simple hecho de que ellos querían que el siguiera la carrera de derecho, y no la de medicina. Siempre lo habían obligado a seguir esa meta, pero el simplemente siguió sus sueños de ser un gran cirujano.

— Maldición…— Dijo quitando el pelo de su rostro.— Quizás si venda algunas de mis cosas, podría sacar dinero.— Dijo observando a su alrededor.

Pero Bill solo poseía una cama, un pequeño refrigerador, un armario con ropa, y por último unas cuantos platos para comer…. No tenía nada de valor.

— Incluso no puedo pagarle al maldito de Tom, ¿Qué puedo hacer? Con el poco dinero que ganó no será suficiente….

Volvió a observar su cama, y solo pudo ver el único objeto de valor que tenia, una pequeña laptop casi nueva la cual le había regalado Nick para que pudiera estudiar, bueno eso podría valer algo, ¿No es así?, pero….¡¡ Eso no alcanzaría para nada y no tendría con que hacer sus trabajos para la universidad.

— ¡¡Mierda!!.— Grito cuando la luz de su casa se pagó, si se la habían cortado.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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