Daddy 4

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 4

Otra vez volvía a contar los billetes en su mano, efectivamente como lo había previsto no era suficiente, pero al menos era algo, se guardo unos cuantos en su billetera para comprar la comida de toda la semana, continuo subiendo las escaleras. Y se detuvo en una puerta y comenzó a dejar pequeños golpes.

El pelinegro creía que con lo que dejara sería suficiente ya después podría pagar el resto, ya que ese fin de mes le pagarían su salario…. Pero al menos esto serviría para pagar uno de los meses atrasados.

— Eres tú….— La voz de la anciana hizo temblar a Bill que con rapidez le entrego el dinero. la mujer tomo el dinero de mala gana y con rapidez lo comenzó a contar.— Esto no cambia el hecho que te voy a desalojar.

— Pero….— El pelinegro se quedó sin palabras.

— No voy a tener arrendatarios irresponsables.— Exclamó la anciana refiriéndose a los cinco meses que aún le debía.— Te vas el martes si no traigo a la policía para que te saquen.— Fue lo último que dijo para dedicarle una mirada con asco a Bill y cerrar la puerta en su cara.

Bill insistió en la puerta para pedir más tiempo, pero nada de lo que hizo funciono aquella mujer ya no abrió la puerta. Una y otra vez maldecía en su cabeza.— «¿Que voy hacer?».— Pensó haciendo puños con sus manos.

Todo era culpa de su querido ex novio, si hubiera sabido que aquel ya no pagaba el arrendamiento de inmediato se habría hecho cargo de la situación para así comenzar a liquidar mensualmente el alquiler.

Los pensamientos del pelinegro fueron interrumpidos cuando de su pantalón algo comenzó a vibra, más bien alguien le había mandado un mensaje, saco el móvil el cual ya tenía poca pila y comenzó a revisar los mensajes.

— ¿Charlotte?.— Al leer el mensaje vio como ella quería que se reunieran para estudiar en su casa. Por un momento lo pensó…. Pero al final aceptó.

&

Ya había pasado una hora desde que se bajó del transporte, observo por cuarta vez por ambos lados sin ver rastro alguno de la pequeña castaña.

— Irresponsable como siempre….— Susurro para el mismo, ya que esto no era nuevo para el, aun que Charlotte era la mejor de la clase eso no quitaba lo impuntual que era.

— ¡¡Bill!!.— Escucho su nombre y de inmediato voltio, detrás suyo estaba su amiga que se encontraba abriendo una reja metálica.— ¡Idiota por qué no llamaste al timbre!.

¿Pero el como iba a saber que ella vivía ahí? ¿Acaso no vive en el departamento con su padre?, Bill prefirió no preguntar y solo pasar por un lado de su amiga.

¿Quién se hubiera imaginado que ella tenía una casa tan cercas de la universidad? Que más que parecer una casa parecía una mansión.

Al estar ya ambos adentro empezaron a repasar la materia una y otra vez, hasta que por fin pasaron unas horas y decidieron terminar de estudiar.

— Te vez horrible, ¿Tienes algún problema?.— Preguntó la chica.

Bill por un momento dudo en contarle lo de su departamento, pero era su mejor amiga y sin contar que era la única.

— En verdad lo siento.— Comento Charlotte.— Sabes que te puedo ayudar si es que necesitas….

— No es necesario.— Interrumpió de inmediato.— Puedo solo, además no me gusta molestar.— Dijo seguro el pelinegro a su amiga que le dió una sonrisa y extendió una mano para tocar su hombro con cariño.

— ¿Por qué no le pides ayuda a Nick? Seguramente el……— Quiso decir la chica pero una vez más fue interrumpida.

— ¡No!.— Grito Bill, todo menos eso, no quería volver a hablar con el, para Bill solo era un maldito sinvergüenza que poseía dinero sucio.

— Bien… ¿Y si hablo con mi papá?

Seguramente el puede ayudarte ya que le caíste muy bien.

— «Y valla que bien».— Pensó el pelinegro con una sonrisa nerviosa, negó con la cabeza y toco la mano de su amiga. No quería deberle más dinero a ese hombre, no más del que ya le debía.

— Te agradezco tu preocupación, pero yo me metí en esto y debo ser yo el que salga de este problema.— Dijo Bill sonriendo.

— Está bien Billy, pero, aun así, sabes que siempre contarás conmigo.— Dijo la castaña correspondiendo con la sonrisa.

&

Ya era martes, un martes tan pesado y agotador. Faltaban unos cuantos minutos para que el examen terminará, pero….. Bill no quería que el profesor diera por terminada la hora.

—»Estúpido idiota que eres Bill».—Se reprochó ladeando la cabeza y viendo cómo los demás ya habían terminado, y sería el único que no termino, ya que, una de las preguntas lo tenía estancado.

— Dentro de las manifestaciones…— Comenzó a leer en voz baja.— Músculo esqueléticas de la artritis inducida por el depósito de cristales, ¿Cuál afección se considera correcta?..¡¿Y yo como mierda voy a saber eso?! En los libros no salía nada como esto…. Esto es para estudiantes de semestres más avanzados.

Bill callo cuando el sonido a propósito de tos de un profesor hizo que se quedará callado y continuará pensando la respuesta.— «Al menos debería a ver alternativas».— Pensó haciendo unos cuantos puntos en las líneas, pensando en la respuesta.

El profesor si que le daba miedo por el simple hecho que sus ojos siempre se encontraban en el, ya que, tres veces lo descubrió hablando con algunos compañeros a mitad de la clase.

— Bien chicos, el tiempo termino.— Se escuchó la voz del profesor.

Al escuchar aquello, todos los estudiantes se levantaron de sus asientos junto con sus pruebas para dejarlas en el escritorio y salir de la clase, en cambio Bill continuo sentado en su banca.

— Al parecer otra mala nota se viene para usted, señor Kaulitz.— Escucho decir al profesor que ordenaba las hojas.

— Eso parece…— Susurro tristemente Bill levantándose de su asiento para igual dejar su prueba.

— Tienes que ver la realidad, ya no estas en secundaria, por qué ahí si regalan las notas.— Dijo el profesor, Bill solo lo escucho en silencio, acomodo su mochila sobre su hombro y salió del salón.

Incluso los maestros lo detestan, eso sí que era una pesadilla. Recorrió los pasillos del instituto para llegar a la entrada y dirigirse a su casa.

— Seguramente mis cosas ya deben están botadas en la calle.— Se quejo rascando su nuca ante la preocupación.

Escucho la voz de su amiga la cual se encontraba en los asientos del patio mientras reía felizmente con sus amigas.

— En verdad, me gustaría tener la mente brillante de Charlotte..— Continuo dando pequeños pero rápidos pasos por el lugar.— Voy a esforzarme mucho más y voy a terminar esta carrera cueste lo que me cueste.— Dijo motivado continuando su recorrido por la calle, aun que un nuevo pensamiento lleno su mente asiendo que se mordiera el labio y sus manos sudaran.— Seguramente su padre se habrá olvidado ¿Cierto? Y a estas horas debe estar trabajando, igual….¿Por qué se molestaría en buscar a un chico como yo?

Extendió su brazo para dirigirla a su cabeza y apartar los cabellos que cubrían su rostro.

— Pero que digo, ¿Quién dejaría pasar un

a deuda de esa cantidad de dinero?.— Dijo Bill sacudiendo su cabeza.— Pero como ya dije, no me gusta deberle a nadie….— Se cubrió los ojos con sus manos unos cortos segundos y volvía a retirarlas para ver lo que había frente a el.— ¡Mierda!.

Si, frente a el estaba ese gran Cadillac negro el cual pertenecía al mayor, que justamente se había detenido frente a el y bajo el vidrio mostrando al dueño, Thomas Trümper con una sonrisa de oreja a oreja, y con la mirada recorriendo cada parte del cuerpo del peligro, que al momento de conectar la mirada con sus ojos almendra relamió sus labios.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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