
Fic TWC de Nathaly Kaulitz
Capítulo 11
Perdido en sus pensamientos, Bill estaba sentado sin comprender en la sala de estar. Como de costumbre, sostenía una caja de cigarrillos y un encendedor en la mano, pero no estaba desesperado por fumar. A pesar de no tener encendido el tabaco, sentía que tenía la cabeza llena del humo mezclado con nicotina y alquitrán. Habían follado varias veces. No, más importante que el número de veces era el tiempo que habían permanecido juntos. Por las noches tenían sexo y al amanecer seguían con otra ronda. Después de que sus padres se fueran a las 5 a.m, recibió un mensaje de su madre antes de que abordara el avión.
Mensaje…
Mama: Estamos subiendo al avión justo ahora. ¡No te olvides de salir a pasear con Tom hoy!.
Tan pronto como recibió el mensaje, la puerta que había permanecido cerrada se abrió. Habían tenido sexo en varias posiciones hasta que salió el sol, los gemidos que salían de su boca se escaparon sin descanso, mezclando sus cuerpos con una actitud de ‘no nos importa quién nos escuche’.
Cuando bajó al primer piso tambaleándose, luego de bañarse, notó que la habitación principal estaba con la puerta abierta y un momento más tarde Tom también bajó, completamente duchado mientras observaba la habitación vacía de sus padres.
— No es diferente por ser una habitación de pareja, ¿Verdad?.— Pregunto Tom.— Bill, ven aquí.— De repente, Tom tomó la mano de Bill y entró al dormitorio principal. Luego de cerrar la puerta desde adentro, Tom lo acostó en la cama tamaño King que usaban sus padres para dormir juntos todas las noches.— Vamos a jugar a ser una pareja casada.
Bill pensó que era una locura. Este no era cualquier lugar, sino la habitación principal. Era imposible pensar en hacer algo en un lugar donde habían tantas huellas de sus padres, así que se negó obstinadamente, pero Tom se sentó en el suelo y rompió a llorar.
— ¡Argh, Billy no quiere jugar conmigo! ¡Voy a llamar a mamá para decírselo!.
Qué demonios. Actuando como un perro. ¿Qué pasa contigo? A veces decía palabras calientes y cursis que lo hacían parecer un adulto, pero si no cedía a lo que le pedía, inmediatamente se tiraba al suelo, haciendo una rabieta. No podía entenderlo. Bill estaba confundido, trataba a Tom como un niño, pero al mismo tiempo extendía las piernas y meneaba su trasero contra su polla.
— Tom, no llores. Deja de llorar.
— ¡Argh! Billy, ¡Te odio! ¡Te odio!.
— Vamos, deja de llorar.
— ¡Quiero tener sexo. Quiero tener sexo allí. Argh!.
Bill, que tenía un vago recuerdo consolando a un niño, no tuvo más remedio que aceptar lo que Tom, que estaba llorando desconsoladamente, quería hacer.
— ¡Esta bien, lo haremos!.— Tan rápido como dijo eso el llanto de Tom se detuvo. Con pequeñas gotas de lágrimas deslizándose de sus ojos, sorbió la nariz y se puso de pie.
— ¿Vamos a jugar a ser una pareja de casados?.
— ¡Sí, vamos a hacerlo!.
— Jeje, ¿En serio? ¡Es una promesa!.— Cuando juntaron sus dedos meniques, Tom abrió la puerta del armario y sacó una prenda de ropa interior de mujer, con encaje, que ni siquiera había sido sacada de su empaque._ Entonces ponte esto para mí.
— ¿Por qué?.— Bill miró con un aspecto terrible a la ropa interior de encaje color rosa.
— Las parejas casadas usan cosas como estas.
— Eso es de mamá.
— Puedes usarlo en secreto y luego tirarlo a la basura, ¿Lo harás?.
—Está bien, hagámoslo. ¡Hagámoslo!.— Bill asintió con pesar rápidamente cuando vió que Tom estaba a punto de volverse a tirar en el suelo para hacer otra rabieta.
— Entonces juguemos a ser una pareja casada y después vayamos a la cama. ¿Qué te parece?.
— Espera. ¿Qué pasa con las bragas?.
— Te las vas a poner para salir.
— ¡¡Que!!.— Grito Bill furioso.
— ¿No te lo vas a poner? Si no lo haces, no iré a ningún lado y voy a decirle a mamá que Billy no quiso llevarme a pasear.
— Lo haré, maldición.
— Si tengo la oportunidad más tarde, me las quítare y las tiraré en el baño.— Penso Bill que le pidió a Tom que lo esperara un rato mientras se cambiaba.
La molesta sensación de las bragas apretando su entrepierna impedía que sus piernas se queden quietas. Ni siquiera podía ocultar su polla por completo, dejando la cabeza sobresaliendo. El encaje era tan fino para usar en verano que incluso dejaba al descubierto sus nalgas y su polla en su forma original. No importaba que tan cómodos fueran los pantalones que se pusiera encima, no servían de nada. Toda su atención estaba concentrada en su ingle bajo la asfixiante presión de la prenda.
Bill estaba arreglando la parte incómoda dentro de sus pantalones con las manos al mismo tiempo que Tom bajaba de las escaleras luego de haberse cambiado de vestuario.
— ¿Qué opinas?.— Pregunto Tom llevando unos pantalones anchos oscuros una camiseta azul y se había recogido las rastas en su habitual coleta alta junto con su gorra.
Bill se alegró de que la ropa que estaba usando ahora fuera de su estilo normal. Por un momento se había preocupado al pensar que usaría una de esas camisas con estampados infantiles que le encantaba poner dentro de la casa. Si eso hubiera pasado, no sería capaz de soportar la vergüenza por las miradas de la gente y seguro saldría corriendo. Fue una suerte que en este momento su hermano menor luciera una apariencia perfecta, nada distinta a un chico de su edad, excepto por su mente.
— Es hermoso, te queda bien.— Dijo Bill sin pensar.
— Jeje, eso es un alivio.
— Entonces, ¿nos vamos? Primero vayamos de compras al centro comercial y después visitemos tu escuela.
Se dirigió al garaje con la billetera y la cajetilla de cigarrillos que olvidó fumar. Solo el lugar donde su padre estacionaba el sedán que se llevó al aeropuerto estaba vacío. Cuando tomó del estante las llaves del SUV, Tom lo siguió hasta el asiento del pasajero. Mientras encendía el motor.
— No te olvides de abrochar tu cinturón de seguridad.— Recordó Bill.
Mirando a Tom emocionado por salir por primera vez en mucho tiempo, no podía entender cómo es que esta era la misma persona que lo había estado embistiendo como un animal durante toda la noche, hasta el amanecer.
Bill se acomodó el interior de las piernas varias veces mientras giraba el volante. La presión de la ropa interior con encaje le seguía poniendo extraños pensamientos dentro de la cabeza, así que trató de no pensar más en ello.
Cuando llegaron al centro comercial, lo primero que Tom hizo fue tratar de dirigirse al sexto piso, que tenía un letrero indicando que era la sección de niños, pero Bill lo jaló de una de sus rastas y lo arrastró al cuarto piso, donde se encontraba la sección de hombres. La expresión de Tom se puso pálida al ver la aburrida ropa de un adulto.
— Tal vez deberíamos ir a la sección de niños para intentar estimular sus recuerdos en lugar de hacer compras reales.
Cuando miró lo emocionado de Tom en la sección de juguetes más que en la de ropa, se preguntó si este fue el lugar correcto para traerlo. Todos los juguetes eran costosos. Desde el precio del coche RC* hasta los accesorios y las rieles. El estado de ánimo de Bill se volvió extraño al ver su cara iluminarse ante cientos de juguetes que deseaba.
Vagamente recordó la infancia de su hermano. Cuando era muy pequeño, solía jugar con este tipo de coches de juguete y construir edificios con bloques de LEGO. A veces le gustaba tomar una linterna para ponerse a buscar fantasmas en el garaje a altas horas de la noche. Los recuerdos se terminaron ahí. Cuando Tom comenzó a usar un uniforme escolar, había dejado de ser consciente de su existencia, y solo lo recordó una vez que su escuela le pidió llevar un certificado de parentesco, después de eso, nunca le prestó atención a algo más.
Ahora que Bill lo pensaba, ni siquiera sabía qué le gustaba a Tom, ni qué hábitos o preferencias tenía. Lo que comprendió cuando llegue al centro comercial es que, a diferencia de su personalidad madura, el se mostraba más interesado en la ropa brillante de color claro, le gustaban los coches de control remoto y los trenes, más que los muñecos de juguete.
Y sonreía mucho.
— Billy, cómprame esto.
Después de escuchar la explicación del personal de ventas, les trajeron una caja llena de juguetes. Bill, observando la escena, sacó la tarjeta de su billetera.
— Cobre de acá, por favor.
Después de hacer el check out, Tom, sosteniendo la gran bolsa llena de compras con ambas manos, también fue a la sección de deportes para comprar ropa y gorras; a la sección de ropa informal para agarrar una camisa hawaiana y por último, a la sección de varios artículos por unos lentes de sol color rosa intenso.
Gracias a los chantajes de Tom, Bill terminó comprando la misma ropa y los mismos accesorios que él, como si fueran artículos de pareja, por ello, el recargo de la tarjeta superó los cien mil euros.
Después de una larga tarde de compras, el asiento trasero del auto se llenó con todas las bolsas de compra.
— ¿Vamos a comer ahora?.— Pregunto Tom.
Bill no mostró ningún signo de molestia por si pregunta. Sonrió brillantemente mientras usaba los lentes de sol que todavía tenían la etiqueta de precio.
— ¿Quieres ir a comer tu pizza favorita?.
— ¡Sí, pizza! ¡Con mucho jamón!.
— Está bien, pizza de pepperoni con mucho jamón
No era su intención al principio, pero pensó que sería bueno ir por ahí recordando el pasado y tratar de resolverlo todo de una vez, así que en lugar de ir a un famoso restaurante por la pizza americana, decidió llevarlo a una franquicia bastante popular.
Tom sonrió alegremente ante la comida caliente y la refrescante coca cola localizada en algún lugar de su memoria.
— ¿Te gusta tanto?.— Cuando Bill le quitó el queso de la boca con la mano, Tom respondió alegremente.
— Es realmente sabrosa, jeje.
Comprar lo que quería y comer algo delicioso. Además, el solo hecho de que la persona con la que pasaba el tiempo fuera Bill, hacía que Tom no codiciara nada más.
Cuando llegaron a casa después de pasar a visitar la escuela secundaria de dónde se había graduado Tom, el sol ya se había puesto. Aunque ya era bastante tarde, a diferencia de Bill, que estaba exhausto, Tom seguía lleno de energía, así que se acercó a Bill, que estaba acostado en el sofá.
— Billy, gracias por hoy. Estoy tan cansado»
Este giró la cabeza hacia un lado y miró a Tom. Sentado en el suelo junto al sofá observándolo, su mirada seguía llena de la característica inocencia de un niño. Durante todo el día, habían ido a lugares que podrían ayudar a estimular los recuerdos de Tom, comieron, fueron de compras y pasearon a los alrededores, pero nada de eso pareció funcionar.
No tienes que ser tan impaciente como tú madre y enojarte.
Bill tocó la cabeza de Tom y levantó su pesado cuerpo del sofá.
— Vamos a ducharnos y a dormir.
Optó por cederle el baño del primer piso y él fue a ocupar el de arriba. Abrió la puerta del baño, se quitó la ropa y miró las bragas de encaje que le apretaban la ingle. Por un momento se había olvidado de que llevaba puesto este tipo de ropa interior. No, mejor dicho, de este trozo de tela.
— Debería haber comprado ropa interior mientras estábamos en el centro comercial y cambiarme de una vez.— Cuando colocó su dedo en la orilla para quitársela, algo agarró su polla que sobresalía.
Era una mano grande que acariciaba su glande. Sorprendido, Bill sintió a Tom desnudo apoyado contra su espalda, tocandolo a él y a la braga a la vez.
—El juego de ser una pareja aún no ha terminado.— Dijo Tom con voz ronca.
Bill abrió mucho los ojos cuando fue tomado por unos fuertes brazos por debajo de las rodillas, cargado como una princesa.
Tom miró la polla de Bill cubierta solo por una pequeña pieza de ropa interior, tragando saliva ante la piel clara envuelta en encaje rosa.
— ¡Oye, oye! ¡Si me sacas así, serás atrapado por la cámara de seguridad de la sala!.— A pesar del grito desesperado de Bill, Tom continúo bajando las escaleras.
— Apagué todas las cámaras.
— ¿Qué? Eso enviará automáticamente un reporte a la compañía de seguridad.
— Les envié un mensaje de texto diciendo que iba a quedarme sin luz porque tenía que revisar los fusibles.
¿Cómo era posible que un niño tenga conocimiento sobre eso?
Sorprendido por la charla profesional que soltó con un rostro brillante, fue llevado de regreso al dormitorio principal en el que habían estado por la mañana. Tom dejó a Bill en el centro de la gran cama. La cama olía al perfume de su madre y a la piel de su padre. Un olor familiar pero desconocido que llevaba oliendo más de 20 años. Era un olor de un reino prohibido que nunca había imaginado que invadiría. Antes de que Bill pudiera ponerse de pie, la mano de Tom comenzó a frotar las bragas de encaje.
— Ugh…— La mirada de Bill estaba inquieta. No quería hacer esto en el espacio de sus padres, así que se apresuró a empujar el hombro de Tom.— No. No podemos hacerlo aquí.
No era fácil derrotar a un niño terco.
— No, quiero hacerlo. Haremos lo que mamá y papá hacen.
— No, eso no….
— Escuché a mi mamá decir, ‘Me gustas tanto’.
— ¡Mierda, que habían estado haciendo estos ancianos cuando había niños en la casa!— Pensó Bill.— Bueno, esto es diferente a lo que hacen mamá y papá.
— ¿Es porque ellos están casados?.
— Si….
— Entonces, nosotros también debemos casarnos. Ya tuvimos una cita contigo usando ropa interior de mujer. ¿Cuál es el problema ahora?.
— Sabes que eso no es lo que quise decir.—Bill tragó un aliento cuando le presionaron la diminuta ropa interior.
— Nosotros también somos pareja. Lo que hacemos es lo que hacen nuestros padres.
— Basta, Tom. ¿Por qué te pones a decir tonterías tan de repente?.
— Quiero casarme contigo. Mira esto. Estás listo para abrazarme usando una bonita braga de encaje.
Cada vez que Tom presionaba, la polla cubierta por las bragas seguía hinchándose. Viendo con sus propios ojos su pene hinchado empujar el cordón rosa, Bill no sabía dónde poner su mirada. No tuvo tiempo para enfrentar lógicamente el comportamiento extraño y persistente de Tom. Antes de poder girar la cabeza, el lo jaló hacia delante de una manera extraña.
— Vamos a hacer un bebé. Un bebé entre tú y yo.
— Maldita sea.— Bill empujó apresuradamente a Tom fuera de la cama y trató de levantarse. Pero este, quién sostenía una de sus manos, tiró de él hacia atrás y lo presionó de regreso sobre la cama.
— Tengamos un bebé, un bebé que se parezca a ti y a mí. Luego nos casaremos.
— No, Tom tú, ahhh.— Tom le bajó la pequeña ropa interior hasta sus muslos, haciendo que la prenda los presione como si fuera una fina cuerda. Las piernas de Bill, que eran incapaces de abrirse, fueron sostenidas sobre los hombros de su hermano menor, que empujó su polla entre ellas. — Ah, ah.
Bill torció su cintura tratando de salir de la cama mientras la caliente polla revelaba y ocultaba repetidamente el glande en la carne lisa y suave de la parte interna del muslo. Cuanto más intentaba apartarse, más estimulaba, un efecto opuesto al que quería lograr. Tom solo miró con avidez a Bill, que estaba temblando debajo de él.
— Llámame cariño, Billy… Quiero oírte.
— ¡Deja de decir tonterías y sal del camino!.— Bill levantó la voz ante la situación en la cual no podía hacer nada.
Las palabras sobresaltaron a Tom, volviendo su expresión llorosa.
En respuesta a su reacción, Bill tragó saliva, conteniendo su lenguaje agresivo. Si lo trataba con demasiada dureza, probablemente terminaría dejándole cicatrices y un trauma en su joven corazón, pero aunque había tratado de ser suave, Tom seguía fingiendo no escucharlo. Bill luchó por contener su irá y habló con un tono de voz más tranquilo.
— Tomy, hagámoslo en mi habitación. ¿Si? Vamos a detenernos y salgamos. Este lugar no es correcto»
Como si estuviera dolido por la ira de Bill, no reaccionó. Aún peor, parecía que se desencadenó su terquedad mientras se mordía el labio y miraba fijamente a su hermano mayor.
— No quiero.
— Tom…ah.
— Quiero tener un bebé contigo.
— Thomas Kaulitz por favor.
— Tienes que comer mucho de mi polla y llenarte de mi agua blanca, hasta que tengas un bebé.
— ¿Qué carajos estás?.. .¡Ah!.
Tom exprimió en su palma la crema de manos que estaba colocada en la mesita de noche y comenzó a ensanchar su agujero. La cabeza de Bill comenzó a dar vueltas ante el olor del perfume de su madre y a la piel de su padre impregnado en cada rincón de la manta. No quería hacer nada ridículo en su cama, pero Tom no renunció a su loca idea.
— Billy, Billy, vamos a casarnos y a decírselo a nuestros padres. También tengamos un bebé.
— ¡Ah!.— Bill abrió los ojos de par en par sin tiempo para protestar. La polla, que había sido bañada en crema de mano, fue empujada a toda prisa. Bill se estremeció y tembló mientras la tela de encaje apretaba sus muslos impidiéndole separarlos. Los extremos de ambas piernas se estremecieron mientras descansaban en el hombro de Tom, quién bajó su parte superior del cuerpo. La espalda de Bill estaba en una posición como si estuviera doblada por la mitad, recibiendo la polla de Tom con el culo bien abierto. — Ah, ah, ah, ah.
Bill se sintió confundido al ver a Tom. jadeando de alegría. El olor de perfume de mujer impregnado en la almohada, manta, lo mareaba. En la cama aún quedaban rastros de su madre, a quien le gustaban que las cosas estuvieran ordenadas, haciendo que Bill se sienta sofocado.
— Ah, ah, ah, ah.— Bill jadeó ante el sonido del pene golpeándolo.
Un reflejo condicional*. Era una reacción la cual reflejaba que su cuerpo había sido domesticado por completo al tener sexo tan salvaje. Incluso si no quería sentirlo, la expresión de Bill colapsó de inmediato cuando le tocó la próstata.
— Ah, ah, ¿Cómo puedes verte así?.
— No, no quiero. Yo no …
— Billy, mira tu cara. Eres tan lindo.
Su cabeza daba vueltas. Bill ni siquiera podía mirar directamente a Tom debido a su vista temblorosa. Estaba sin aliento. Era diferente a cuando lo hacían en su habitación. Este cuarto, donde sus padres habitaban desde que eran recién casados, se había mantenido durante más de 20 años con el mismo mobiliario, incluyendo la cama. Sus padres los habían concebido en este mismo lugar, haciendo lo mismo que ellos ahora.
— Sí, no, no, Tom…., ah, ah, ¡sí!.— Gemía Bill mientras Tom empujó con más fuerza. La respiración salvaje de Tom se derramó y Bill se agitó mientras su mente se volvía borrosa.— Ah, no, sí, ah, jah!.
Tom sabía exactamente dónde estaba el punto en el que la razón de Bill desaparecía.
— Es aquí, ¿No?.— Pregunto Tom agarrando firmemente su cintura.
Fue el golpe de su polla que apenas rozó su próstata lo que logró que Bill se quedará sin aliento.
— Ah, ah, eh, no, ah, ah, ah.
_ Eh, entonces, ¿puedo golpearte aquí?.
— Uh huh, eh, ponlo ahí, hey, hey, hey, ah, ah.— Al ver a Bill jadear, Tom se rió.
— Llámame ‘cariño’. Pídeme que te haga un bebé, ¿Sí?.
— ¡Hah, ah, ah, ah, ah!.
— Date prisa, vamos, Billy.. as lo que te ordene.
— ¡Ah ah ah ah!.— La cabeza de Bill, que estaba soportando el temblor dentro de su agujero, finalmente quedó en blanco. Toda la información sobre sus padres fue borrada de su mente y solo era consciente de Tom. Lo único que podía sentir era a Tom explotando fuegos artificiales dentro de su cuerpo.— Cariño, métete un poco más ahí, cariño, vamos, cariño…— Bill jadeó con una voz que parecía insoportable.
En respuesta a su adorable reacción, Tom le quitó por completo la ropa interior. El pequeño trozo de tela fue usado para atar la polla de Bill. El orificio que estaba apretado por el encaje era lindo, así que presionó la punta con el pulgar y lo giró suavemente para estimularlo.
Se inclinó más hacia Bill, quién jadeaba por la estimulación. El pene rojo e hinchado de Tom golpeaba sin piedad a través de sus nalgas, que parecían ser enterradas bajo el edredón a medida que presionaba la parte superior de su cuerpo.
— Cariño, es demasiado rápido, ¡Ah, ah!.
— Es demasiado caliente aquí dentro.
— No puedo soportarlo, creo que me voy a correr, ah, ah, espera, por favor, ¡espera…!
— Correte, Bill, date prisa…
— No, aquí, ah, ah, por favor, cariño, cariño, por favor.— Con su último hilo de razón, tratando de no dejar rastros en la cama de sus padres, Bill abrazó apresuradamente la cabeza de Tom y juntó sus labios. Después del urgente e impaciente beso, que estaba lejos de ser hábil, suplico.— En otro lugar are todo lo que tú quieras, pero por favor, no aquí. Cariño, ¿sí?.
Tom, que miraba a Bill como poseído, sonrió con malicia y abandonó su interior. Saco apresuradamente su dura polla y caminó a la sala de estar cargando el cuerpo tembloroso de su hermano mayor. Lo acostó en el sofá y se metió de nuevo en su agujero.
— ¡Ah, ah, Tom, ah, ah, ah, ah!.
Cómo si no fuera broma la idea de tener un bebé, una incontable cantidad de semen se derramó en el interior de Bill. Incluso no era capaz de decir si era solo semen o si estaba mezclado con orina. Sintió una extraña plenitud por el líquido que llenaba su estómago y apretó su agujero para evitar que el líquido se derramará. Pero la polla de Tom no se detuvo ni cuando el semen se derramó, manchando la alfombra y el sofá. Bill se tragó la polla de Tom con una expresión medio loca. Ahora, no tener sexo con su hermano se estaba volviendo inimaginable.
— Ah, ah, ah… Sigue Tom, ah, ah..!.
— Oye, Bill, mamá y papá vendrán hasta mañana, ah, ah, hagámoslo todo lo que queramos. Todo el día.
— ¡Ah, lo sé, ah, ah!.
— Haz más ruido. No me gusta que siempre te contengas.
— Ah, demasiado rápido. ¡Ah, ah!.
— Oh, se siente tan bien. ¡Quiero hacerlo más y más!.
Tuvieron sexo a penas abrieron los ojos, mientras comían o hacían sus necesidades básicas en el baño, cuando Bill salía a la terraza a fumar un rato, y cuando se encontraba en el garaje, Tom lo atrapaba y lo follaba en el asiento trasero del auto.
La polla de Tom no mostraba signos de querer salir del cuerpo de su hermano mayor como debió haber sido. Incluso cuando quería orinar, se ocupaba de sus necesidades dentro del cuerpo de su Billy.
Este se acostumbró a tener su cuerpo lleno de líquido y no estaba satisfecho si Tom no se orinaba en su interior. Tenía que orinar, causando que su estómago se sintiera repleto aunque el pene ya se haya retirado de su trasero.
— Maldición, te has vuelto tan lascivo que ya no puedes vivir sin la polla de un hombre.— Tom susurró mientras frotaba la boca y la barbilla de Bill con sus manos.— Y de ahora en adelante, tienes que estar en celo cada vez que me veas. Mi adorado Bill.
No eran simples palabras, eran más como una orden, como una forma de meterse asta el fondo de la cabeza de su hermano mayor y poder utilizarlo a su antojo. La orden hechizó a Bill por completo. En el momento en que veía a Tom, su pene naturalmente se hinchaba.
Había aprendido a excitarse de forma condicional.
Continúa…
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