
Fic TWC de Nathaly Kaulitz
Capítulo 4
— Entonces, ¿Estaban jugando a la casita?.— Se escuchó a través del móvil.
— Solo cocinamos, ¿En qué se parece eso a jugar a «la casita»?
— Fueron de compras juntos, cocinaron y comieron como si fueran un papá y una mamá. Eso es jugar a «la casita».
— Qué tontería. Fue solo cocinar una chuleta de cerdo.
— Puede que sí, pero no hay manera de que para el cachorro de Tom haya sido algo tan simple. Todas las actividades a esa edad son juegos de roles.
— Cómo podría saberlo. Nunca he criado a un niño.
— Yo lo sé bien porque participé en la crianza del hijo de mi prima. Ah, el increíble Bill Kaulitz jugando a la casita con su hermano menor, es asombroso.— Seguía hablando Georg a carcajadas solo.
Por otra parte Bill estaba pensando que Georg disfrutaba de una situación que para él no era nada divertida. El se encontraba tirado en la cama muerto de cansancio por cuidar a un niño todo el día, mientras el se divertía como si estuviera teniendo la mayor diversión de su vida.
— Maldita sea, cuidar a un niño es lo mismo que cuidar a un idiota. Se entretiene jugando conmigo todo el día, y si ya se fastidió, se acuesta y me abraza lloriqueando, trae algunos cuentos para que le lea o saca cosas de la vitrina de figuras para que juegue con él.— Se quejo Bill frustrado.
— Jajaja, eso es genial, de verdad. Sin embargo, tu hermano parece haberlo tomado bien. Si fuera yo, y al abrir los ojos un día de repente me encuentro en el cuerpo de un adulto, me sorprendería mucho.
— Fue así al principio. Con los ojos llenos de lágrimas apunto de llorar, se quedó atónito por la ropa tan grande que llenaba su armario, me miró y dijo que ni siquiera podía ducharse adecuadamente, su cuerpo le era tan desconocido.
— ¿Entonces, no tomó un baño?.
— Yo lo bañé.
— Loco bastardo. Toda la situación parece una maldita comedia.
— Oh, entonces ¿qué debería haber hecho?, Estaba aterrado de mirar la parte baja de su cuerpo.
Georg, que seguía riendo a carcajadas, estaba siendo descarado, pero Bill estaba tan agotado por cuidar de su hermano menor que no tenía la suficiente energía para enojarse. El sonido de la música sonando a través del teléfono celular y el ruido de la gente conversando hicieron que su expresión se volviera sombría una vez más.
— ¿Dónde estás? Puedo oír que te estás divirtiendo.
— En el salón del hotel. Invité a algunos chicos a pasar el rato hoy.
— Bastardo. ¿Por qué no me invitaste?.
— Estabas ocupado cuidando a tu hermanito. Si ya estás libre, ven ahora.
— ¿Cuál es el motivo de la fiesta?
— ¿Qué quieres decir? Simplemente nos reunimos a escuchar música, beber y jugar.
Era un ambiente como el de un club. Bill, que estaba acostado en la cama, se levantó de un salto. El reloj de su escritorio marcaba las 11 de la noche. Normalmente, nunca se iba a dormir a esa hora.
—¿Puedo ir ahora?.
— Por supuesto.
Debería aliviar su estrés yéndose a dormir, pero Bill se bajó de la cama.
—Te veo en una hora.
— De acuerdo.
Después de colgar el teléfono, Bill simplemente se dio una ducha y se cambió de ropa. Llevaba unos pantalones oscuros ajustados y una camisa gris que combinó con un chaleco de cuero, delineó sus ojos de color oscuro y peino su cabello dejando un pequeño mechon de cabello sobre su frente. Antes de tomar las llaves del auto, rocío su boca con enjuague bucal una vez más y se aplicó perfume de vainilla cuidadosamente al rededor de su cuello y en el interior de sus muñecas. Con un poco de suerte, podría conocer a alguna mujer que le guste y disfrutar de una noche con ella. Por lo general, le gustaban las chicas lindas que parecían inocentes, pero hoy quería experimentar con una mujer sexy, ardiente y para nada tímida. Justo cuando había llegado el momento de subir al coche aparcado en el garaje, esperando no asistir en vano a la reunión.
— Hermano.
— ¡Argh!.— Bill gritó ante la voz que se escuchó de la parte trasera del auto.
Sorprendido, salió corriendo del coche como un resorte. Cuando la puerta se abrió y las blancas luces interiores aclararon el lugar, pudo ver a Tom sentado en el asiento trasero. Bill, que estaba de pie cerca de la pared del garaje, tan pálido como si hubiera visto un fantasma, recuperó el sentido.
— ¡¿Por qué estás aquí?!.— Grito Bill enojado.
Tom se hizo chiquito en el espacioso asiento trasero como si estuviera muy asustado. Estaba mirando a Bill con una cara demacrada mientras abrazaba sus rodillas. Tenía los ojos rojos como si hubiera estado llorando. Bill se obligó a tranquilizarse después del susto que se dio al haber creído que se trataba de un fantasma. Aclaró su mente, calmando su agitado corazón.
— ¿Tom que pasa…?— Pregunto Bill ya que era inusual verlo llorar en la parte trasera del auto como un niño que había perdido la mano de su madre.
Bill se apresuró a llegar al coche. Abrió la puerta del asiento trasero en lugar de la del asiento del conductor. No podía ignorado y dejarlo hundiendo la cabeza profundamente en sus larga piernas que justo ahora se encontraban con las rodillas levantadas.
Bill, sentado junto a Tom, le apartó cuidadosamente el cabello con las manos. Cuando tomó su cabello sudoroso, se reveló un rostro asustado. Bill se acercó un poco más a el
Tom enterró más su hermoso rostro en sus piernas y apenas levantó la mirada, las rastas dejaban poca visibilidad a su rostro, se veía como si toda su autoestima de repente se hubiera drenado por completo. Cuando Bill vio su lamentable apariencia, sintió la culpa presionar en su conciencia. Se sintió pésimo al recordar cómo había estado a punto de abandonarlo mientras él salía con intenciones de pasar la noche con una mujer.
Pero…no importa cómo lo mire. Si este tipo de problema sigue ocurriendo, ¿debería cuidar primero de su hermano menor en lugar de preocuparse por su vida personal? ¿Qué tipo de vida aburrida sería esa?
Realmente lo sentía, pero aparte de su hermano menor, estaba molesto por la frustración de que la atención a su vida personal podría ir disminuyendo.
— Tomy ¿Qué sucede? ¿Pasó algo?.
Tom, que había guardado silencio todo el tiempo, sorbió por la nariz y levantó la cabeza.
— Nada. ¿Adónde vas?.
— Bueno yo…eso ….— Bill no sabía cómo explicarle.
— Oh, no puedes ir por mi culpa. Lo siento. Me bajaré enseguida.— Dijo Tom saliendo del auto.
— Sí, ya es muy tarde, así que regresa a tu habitación a dormir. Regresaré mañana por la mañ……— No pudo decir eso último tan casualmente porque no podía dejar de mirar la espalda de Tom tratando de salir del garaje mientras arrastraba sus pantuflas con un aura lúgubre.
Bill, que salió del coche, se paró frente a su hermano menor para bloquearle el paso. Sus largas pestañas proyectaban una sombra bajo los ojos y en sus ojos marrones se reflejaba la silueta de Bill.
Bill nunca imaginó que la apariencia desesperada le quedaría tan bien a un joven con mirada ruda y cuerpo fuerte.
El más mayor paso sus manos por el rostro de Tom para barrer su cabello hacia atrás, quien rápidamente había cambiado a una expresión tranquila mientras aún tenía la cara húmeda.
Salieron a la terraza del primer piso, luego se sentaron en una silla de madera contemplando los rosales que había plantado su madre.
— ¿Me puedes decir que es lo que pasó?— Pregunto Bill.
Tom solo movió los dedos ante la amable y gentil pregunta y Bill se acercó un poco más a el, quien seguía sin pronunciar una palabra. Le dio unas palmaditas en las manos para aliviar su tensión.
— Si no quieres hablar, no tienes que hacerlo. Si no te sientes cómodo, ¿deberíamos irnos ahora?._ Dijo Bill que estaba a punto de levantarse de su asiento, pero Tom saltó y levantó la cabeza.
— No, no te vayas.
Pensando que su habilidad de manejar a los niños estaría al nivel de un maestro de cuidado infantil, Bill tranquilizó a su hermano menor y dirigió la conversación.
— Entonces, ¿puedes hablarme sobre haber estado sentado en el auto sin dormir?.
— Eso…
¿Era tan difícil hablarle de eso? Bill miraba como Tom seguía moviendo las manos y dudaba en responder. El menor de los hermanos, que se había estado mordiendo los labios durante un tiempo, murmuró con grandes gotas de lágrimas en los ojos.
— Tengo miedo. Tengo miedo de mi cuerpo, mi habitación, de todo.
— Es porque no estás familiarizado con todo ello.
— Eso es cierto, pero …— Los ojos llenos de lágrimas se dirigieron hacia Bill.— Mi cuerpo se volvió más grande y duro de lo que imaginaba. Mis manos y pies son más grandes de lo que yo recordaba. Mis muslos, pecho, estómago, todo se siente tan duro. Es mi cuerpo, pero es enorme y da miedo».
Bill se sorprendió por la persona que tenía frente a sus ojos. Era su hermano menor, siempre tan maduro, capaz de lograr cualquier cosa, era el sueño, la esperanza y el futuro en el que confiaban sus padres, y también era una persona con el talento suficiente para manejar todas las dificultades, era un hermano con el que compartía la misma sangre, pero que había nacido con todos los genes superiores, por lo que pensaba que nunca tendría ninguna dificultad en la vida, pero ahora, su hermano menor temblaba suavemente, diciendo «Da miedo».
— Solo encontré ropa más grande a la que me gustaba. No hay helado en el refrigerador ni bocadillos en el estante. Mamá no cocina y una anciana llamada «tía» se hace cargo de las tareas del hogar. No puedo ver a mis amigos jugando juntos con carros de juguete. Mi teléfono celular está lleno de contactos de personas mayores que nunca había visto antes.
Bill seguía demasiado sorprendido, era evidente que Tom no era capaz de adaptarse a una vida desconocida. Sus padres creían que lo primordial era que recuperara su memoria, pero a los ojos de Bill, no está funcionando, pensó que no debían enfocarse en recuperar su memoria tan apresuradamente. ¿No sería la máxima prioridad dar estabilidad a un niño que tiene miedo porque la forma de su propio cuerpo no le es familiar?
— Solo tú …Eres el mismo. As crecido mucho, pero tu rostro y tu dulce voz son los mismos.
Bill acercó una silla y se sentó junto a Tom. Los ojos llenos de lágrimas lo miraban fijamente. Fue algo incómodo porque aún siendo hermanos, nunca habían pasado un momento como este mientras crecían, pero ahora, Bill consolaba de el como si realmente fuera un hermano menor que cursaba la primaria.
— Eso es porque mamá y papá ganan más dinero que cuando jugabas con carros de juguete. Has crecido tan hermosamente porque solo te han alimentado con cosas buenas, te han vestido con la mejores ropas de marca y te han dado una excelente educación.»— Dijo sabiendo que era una extraña historia que nunca antes hubiera contado. Casi se le pone la piel de gallina, pero Bill lo soportó.— Es natural que no estés acostumbrado, pero espero que no estés en una etapa de negación y te dejes dominar por el miedo. Esta es la casa que nuestros padres construyeron juntos. Si tú, el más preciado para ellos, te desprecias, todos sentirán una terrible sensación.
Tuvo que mojarse los labios con saliva para poder seguir hablando. Bill no estaba acostumbrado a decir cosas amables, pero no se le ocurrió nada más que decir esto directamente para consolar al niño. Tom, que estaba temblando de miedo, parecía un poco más relajado ahora, mientras que él soportaba la picazón en los labios por la necesidad de fumar un cigarrillo.
— ..¿Soy el más preciado?.— Pregunto Tom enganchado con esa palabra.
— Sí.— Contesto Bill con esfuerzos, aun que lo que en realidad pensaba era ‘Eres el favorito de nuestros padres.
— ¿Te agrado también?.
— Por supuesto Tomy, eres mi único hermano menor.
— ¿Pero por qué no hay una sola foto tuya en mi habitación? Es como si no fuéramos cercanos entre nosotros.
— Es porque hemos estado demasiado ocupados estos días que no nos préstamos atención entre sí. Pero somos bastante cercanos.— Bill habló está vez sin volver a aplicar una sola capa de saliva a sus labios.
— ¿En serio?.
— ¿No me crees?.
— Pero…… No hay ninguna foto tuya en mi álbum.
— Es porque soy tímido para tomarte fotografías.
— No puedo sentir tu olor en mi habitación…
— Dado que usamos diferentes habitaciones, no hay razón para que el olor se mezcle.— Respondía Bill viendo como Tom pensaba su siguiente pregunta.
— Me gustas mucho, eres el mejor del mundo. Espero que yo también te guste.— Soltó al fin Tom y fue ese comentario que lo hizo sentir como si le hubieran vertido una olla de agua hirviendo en la cabeza. Se le erizó la piel y trató de no mirar a Tom con el ceño fruncido, sin embargo, Bill apenas pudo suavizar sus músculos faciales y obligarse a mostrar una sonrisa.
— Por supuesto. Igual me gusta Tomy, también es el mejor del mundo.
— ¿De verdad?.
— Jamás te mentiría.
La mentira del adulto volvió a darle esperanza al niño. Tom le sonrió a Bill con un rostro que había recuperado la alegría.
— Jeje.— Tom rio.
Provocándole a Bill una extraña sensación ¿Por qué se reía tan cómodamente? Bill no quería verlo sonreír de esa manera, así que se levantó de su asiento.
— Hace frío por la noche. Vamos a dormir.
— ¡Sí!.
A pesar de todo, Bill no se resistió cuando Tom le tomó la mano, pero deseaba que cuando recuperara la memoria, olvidará lo que su hermano mayor estaba haciendo y diciendo hace unos momentos. De lo contrario, Bill querría salir corriendo de la casa, llorando.
Continúa…
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