Dulce pecado 9

Dulce pecado 9

Fic TWC de Nathaly Kaulitz

Capítulo 9

— «Eres un verdadero lunático»— Pensaba Bill mientras se acostaba llevándose un cigarrillo a la boca. Desde que su madre reaccionó histéricamente al olor de los cigarrillos dentro de la casa, había salido a fumar con regularidad al jardín, pero ahora mismo no tenía energía para eso.— «Bill, eres un maldito perro lunático».

Se maldijo a sí mismo y siguió fumando el cigarrillo encendido. La ceniza empezó a caer y la sacudió dentro de un simple cenicero que tenía en la mano, dejando salir el humo de su boca directamente al techo.

No podía moverse. Todo lo que podía hacer era inclinar la cabeza o la mano. Su espalda, qué parecía haberse derretido, no tenía ninguna fuerza. Había palpitaciones entre sus nalgas, y los músculos de sus muslos, que estaban llenos de huellas de manos profundamente marcadas, los sentía absolutamente flojos.

Tom se había quedado profundamente dormido junto a él, como si se hubiera desmayado después de probar el sexo por primera vez. Al ver el débil líquido viscoso que fluía por su trasero, parecía que Bill no había dormido mucho antes de despertarse.

¿Cómo se supone que debería limpiar su parte trasera?

Aún con el cigarrillo en la boca, Bill tomó su celular e ingresó varios términos de búsqueda en internet. Algunos decían que si la pareja había eyaculado dentro sin usar condón, debería lavarse con agua, y que de todos modos el cuerpo no lo absorbería. Otros decían que, podía esperar a ir al baño para que el semen salga por sí mismo.

Bill frunció el seño y apagó su celular. Tenía el presentimiento de que iba a sentirse humillado si seguía leyendo las formas de limpiarse. No tenía malestar estomacal ni se sentía disgustado, así que decidió quedarse sin hacer nada, con la excusa de estar demasiado cansado como para hacer algún movimiento.

Bill apagó su cigarrillo a medio fumar en el cenicero y miró a Tom. Por un tiempo, había estado confundido y luchando consigo mismo por no saber quién era. Mirándolo ahora, su rostro parecía estar lleno de vida al haber probado algo nuevo. Con una expresión brillante. Tom parecía estar tan satisfecho con el sexo como Bill. Ahora ya le era imposible ignorar que existía una inmensa compatibilidad entre ellos.

Bill se había acostado con innumerables mujeres hasta ahora, pero esta fue la primera vez que perdió la razón y se dejó llevar, moviendo su cuerpo como un animal.

La mente de Tom no era diferente a la de un niño pequeño, pero al verlo sacudir instintivamente la espalda para perseguir su placer sin que nadie se lo enseñara y sin haber tenido antes una pareja, lo hizo preguntarse de dónde había obtenido tal desesperación.

Gracias a sus pensamientos, Bill de repente fue muy consciente de la realidad: habían follado siendo hermanos.

«¿Qué debería hacer ahora?»

No es como si alguien le pudiera responder a una pregunta murmurada al viento. No servía de nada llorar sobre la leche derramada. El error fue demasiado grande para poder arreglarlo. Ahora, solo se trataba de intentar no hacerlo por una segunda ocasión, diciendo: Fue una vez, no volverá a pasar.

De repente Tom abrió los ojos ante los movimientos que había hecho Bill. Cuando sus mirada se encontró con la de el, que lo observaba desde una distancia cercana, Bill se estremeció. Estaba avergonzado y no sabía qué hacer. Tuvo la sensación de que un sudor frío le recorrió la espalda.

— Billy, ¿Dormiste bien?.— Pregunto Tom sonriendo ampliamente.

El corazón de Bill se estremeció aún más mirando la bonita sonrisa con los ojos achinados a través de sus rastas bajando por sus hombros.

— Sal…..dré primero y me lavaré ¡Ugh!.— Dijo Bill levantándose de un brinco ante el peligro de ser poseído por el diablo.

Debido a que los músculos de su cuerpo estaban agarrotados, era natural quejarse de dolor cuando se levantaba tan repentinamente. Bill, que yacía de lado sujetándose la cintura baja, gimió. Pero Tom lo abrazó por la cintura como si fuera una mamá perro abrazando a su cachorro.

— Billy, recupérate de todo dolor.— Odiaba a Tom que lo consolaba dulcemente como si fuera una abuela amorosa. Bill intentó gritar, pero bajó la voz por si alguien los escuchaba.— Te ves extraño. Creí que realmente te gustó mucho.

— No se trata de gustar o no, ¡Necesitas conocer límites Tom!.

— Mmm. ¿Estás pasando por un momento difícil?, déjame ver.

— Sí, pero… ¡Eso no significa que puedas estarme tocando!.

Sin previo aviso, los dedos largos de Tom atravesaron su húmeda entrada. El cuerpo de Bill, que abrió los ojos de par en par por la sorpresa, tembló. Los dedos que se insertaron en su húmedo interior le hicieron sacudir el cuerpo.

— ¿Duele? ¿Hay alguna herida por dentro?.— Pregunto Tom con voz inocente.

— Este loco bastardo ….¿Estás seguro de que no lo sabes? ¿No estás haciendo esto a propósito?.— Pensó Bill.— Ah, oye, Tom, quita las manos …!

— Billy, tu cara está roja. ¿Duele mucho? ¿Dónde duele?.

— Tom…..Ah, sácalos…

— ¿Es aquí?.

La cintura de Bill se estremeció y rebotó como un resorte cuando le presionaron la próstata. Casi gimió con un grito, así que se tapó la boca apresuradamente con las manos.

Le dirigió una mirada asesina a Tom, que estaba detrás de él, hurgando dentro de sus nalgas mientras sonreía con una inocente expresión.

— ¿Te duele o te gusta? Te ves tan tímido.

— No tengo ninguna herida en el interior, así que quítame las manos de encima.— Bill quería gritarle, pero al pensar en su condición se controlo. — Hey, Tomy. No deberías entrar en mi cuerpo así.

Su hermano menor sonrió más ampliamente ante las palabras tranquilizadoras.

Bill sentía que su estómago se volvía pesado cada vez que el desinteresado rostro de Tom le sonreía tan felizmente. Todos estos sentimientos eran extraños.

Sentía como si una raíz empezará a florecer, pero sabía que no era correcto. No debería desarrollar sentimientos.

No podía tener ningún otro pensamiento por su desagradable y molesto hermano menor.

Bill estaría en problemas si empezaba a sentir cosas lindas, a querer ser más comprensivo o querer rendirse ante el.

— Hermano, eres tan bonito.—Dijo Tom y antes de que Bill pudiera recibirlo algo se clavó en el lugar donde antes se movían los dedos de Tom.

De inmediato este bloqueo su boca con una mano para que no pudiera gritar. Después le abrió los labios e introdujo su dedo medio, acaricio su paladar. La espalda de Bill, que estaba anteriormente relajada, se tensó ante el sensible estímulo.

— Bill, más que cualquier otra cosa, me encanta hacer esto.

Lo que había clavado fue su pene erecto. El lugar dentro del agujero, que ya estaba mojado por fluidos anteriores, se abrió sin dificultad y comenzó a temblar de un lado a otro.

Bill exhaló apresuradamente con la boca abierta.

Hace un momento había indagado en su compatibilidad y con esto ya no le quedaban dudas. Honestamente, era algo increíble. ¿Cómo podía estar tan emocionado y sentirse tan codicioso con solo ser penetrado así?

— Ah, ah, ah…ugh…— Debido a que tenía la boca bloqueada por los dedos de Tom, la saliva se escurrió de sus comisuras. Sin poder cerrar los labios, la cara de Bill se ruborizó ante la imponente polla de Tom en su trasero.— Ah, ah, ah, ah

— Huh, Billy, ah, ah.

Siguiendo los movimientos de Tom, su cuerpo se balanceó como si estuviera siendo montado por una bestia.

El sexo tan pronto como abrió los ojos se sintió más intenso y sabroso que los cigarrillos.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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