
Fic TOLL de JasonPeace
Capítulo 14
Cuando Tom despertó la mañana siguiente, lo primero que sintió fue que le dolían todos los músculos, como si alguien lo hubiera golpeado hasta la muerte ayer. Gimió suavemente mientras trataba de sentarse, sintiéndose como un hombre de 95 años. Esta vida campesina sería su muerte.
A su lado, el príncipe todavía dormía profundamente, y Tom se preguntó si también sentiría el trabajo de ayer una vez que se despertara. Probablemente debería dejarlo dormir ya que ayer había sido tan agotador.
Silenciosamente, se levantó de la cama y se dirigió hacia afuera, masajeando sus doloridos hombros y brazos. Por supuesto pronto se dio cuenta que eso había sido una mala idea porque sus manos estaban completamente doloridas también; tenía varias ampollas en las palmas y toda la piel estaba lastimada y delicada. No había manera de que pudiera trabajar así de nuevo hoy – necesitaba un descanso. Tal vez debería ir al palacio antes de que el príncipe se despertara. Pero no, era mala idea, no podía hacerle eso a Bill.
A pesar de que el príncipe tenía algunos cambios de humor bastante extraños, e iba de un lado a otro entre ser casi amigable y luego realmente frío otra vez, Tom estaba seguro de que estaban haciendo progreso y realmente no quería arruinarlo solo porque estaba un poco exhausto.
—¡Pero me duele todo y apesto y estoy cansado y hambriento y odio este lugar!— Tom se quejó miserablemente con la cabra que vino para ser ordeñada.
La cabra vociferó en voz alta, obviamente no muy comprensiva con los problemas de Tom.
Cansado, comenzó a ordeñar la cabra, cada movimiento haciéndole gemir internamente. ¿Cuando se había vuelto tan difícil ordeñar la cabra?
Este tipo de trabajo no era algo a lo que Tom estuviera acostumbrado. A pesar de estar en buena condición fìsica, esta vida trataba de un nuevo nivel de esfuerzo físico que jamás había conocido así. No podía ser comparado con montar a caballo, luchar con espadas y ejercitar. O cualquier otra actividad física que hubiera hecho antes.
Poco después de terminar de ordeñar, incluso antes de que Tom hubiera encontrado la fuerza para levantarse, el príncipe de repente salió de la casa.
—Nunca voy a trabajar un día más en toda mi vida— Bill se quejó sombríamente, sentándose en el banco al lado de la puerta. —Creo que voy a morir.
El príncipe parecía extrañamente no enfadado, dadas las circunstancias, así que Tom se acercó cuidadosamente a él, observando cualquier signo de ira.
—Lo siento— Tom se disculpó suavemente, —Debí saber que era demasiado ayer – no deberíamos haber trabajado tan duro en un solo día… ¿Qué tal si nos tomamos un día libre?— ¿Estaba permitido usar ‘Nosotros’ en un sentido positivo…?
Bill miró hacia abajo con los ojos entornados y se frotó la nariz con disgusto. —¿Un día libre? ¿De qué? ¿Ser pobres?— preguntó con desaliento.
Tom suspiró, sentándose a su lado en el banco, aunque asegurándose de no sentarse demasiado cerca para que se sintiera incómodo. También para Tom todo esto era terrible, de repente se volvió dolorosamente consciente de que era un millón de veces peor para el príncipe que creía que todo esto era real; en caso de emergencia, Tom sabía que siempre podría regresar al palacio – él tenía comida, refugio y atención médica allí, si lo necesitaba – pero Bill … Bill pensaba que esta era la vida que siempre llevaría, y probablemente estaba muy asustado sobre el futuro que tenía por delante …
Estas eran todas las cosas que Tom no había considerado antes de traerlo aquí; la verdad era que había estado muy enfadado porque Bill no sólo lo había rechazado, sino que también lo había ridiculizado tanto, y él realmente quería enseñarle una lección, pero… tal vez lo había exagerado.
¿Qué pasaría si todo esto hubiera sido un gran error, y en realidad estaba haciendo más mal que bien para el príncipe? Probablemente Bill estaba traumado de por vida … ¿Y si odiara a Tom una vez que se enterara de la verdad?
—Bill…— Tom empezó lentamente —yo, emm…— Tenía que decírselo. Tenía que explicarle las cosas y disculparse porque todo aquello había sido un terrible error, y rezar que Bill le perdonará. —En verdad yo-
—Lo sé — Bill interrumpió con una suave sonrisa. —No es tu culpa que seamos pobres. Lo siento.
Tom lo miró con incredulidad. —¿Qué?— Murmuró estúpidamente.
—Estoy realmente agotado desde ayer y no creo que pueda trabajar tanto hoy… Un día libre suena realmente maravilloso. Podríamos simplemente… No sé… Pasar un rato y… ¿ir a dar un paseo con Cabra tal vez?— Bill terminó débilmente, moviendo las manos nerviosamente con la mirada en el suelo, antes de mirar hacia arriba entre su desordenado y sucio cabello que realmente necesitaba un lavado, dando a Tom una sonrisa de esperanza.
Esto realmente no era lo que Tom tenía en mente, pero … ¿Qué era esa sonrisa? Era realmente diferente de todas las sonrisas condescendientes a las que estaba acostumbrado del príncipe. ¿Podría ser que tal vez no había sido una mala idea después de todo? ¿Estaba realmente funcionando?
—Suena bien.— Tom sonrió cautelosamente, temiendo que su sonrisa pudiera asustar al príncipe de vuelta a ser un idiota.
—Además…— murmuró Bill un poco avergonzado, —necesito tiempo para limpiarme. ¿Cómo demonios haces para siempre estar tan limpio?— Él estalló con la última frase, mirando a Tom expectante.
Por supuesto, la única razón por la que Tom siempre estaba limpio era porque se bañaba en el palacio todos los días … Pero por supuesto no podía decir eso.
—Tenemos una tina de madera en la cabaña. Podemos llenarla con agua caliente para que te tomes un baño— ofreció Tom, sin saber qué decir sobre cómo estaba siempre limpio.
—¿En serio?— El rostro de Bill se iluminó alegremente.
—Sí, iré a buscarla— Tom dijo inmediatamente, feliz de que Bill hubiera olvidado su pregunta anterior.
—¿Necesitas ayuda? Es pesada, ¿verdad?— El príncipe dijo torpemente, apartando la vista un poco. ¿Por qué Bill tenía problemas para ofrecer ayuda a otros?
—Eso sería genial, gracias— dijo Tom suavemente, dirigiéndose hacia la cabaña, con el príncipe detrás de él.
¿Acaso Bill pensaba que su ayuda no era deseada? ¿Era demasiado arrogante para ofrecer ayuda a otros, pero ahora estaba lentamente bajando de su pedestal?
—Tendremos que limpiarla un poco— Tom comentó cuidadosamente al llegar a la vieja bañera de madera cual estaba llena de todo tipo de cosas al azar, como herramientas de jardinería, bolsas de yute, macetas y otras cosas que Tom ni siquiera podía nombrar.
—¿Alguna vez has usado esto…?— preguntó Bill, dudoso.
—No— dijo Tom torpemente —Pero ahora es el momento perfecto para hacerlo— agregó con una sonrisa brillante.
El príncipe soltó una pequeña risita. —¿Siempre saltas al río? Me lavé allí el otro día – era tan frío que casi morí. No creo que jamás pueda volver a hacer eso… —Dijo mansamente.
—Oh si. Estoy acostumbrado a eso— Tom mintió sinvergüenza; él no era lo suficiente duro como para saltar a un río helado todos los días, pero Bill no necesitaba saber eso.
—Creo que prefiero usar la bañera…— Bill sonrió un poco avergonzado y le dirigió una mirada incierta cuando comenzaron a quitar todas las cosas aleatorias de ella.
—En realidad creo que yo también— Admitió Tom con una risa suave. —El río está realmente helado…— Después de todo, si pasaba más tiempo aquí que en el palacio, significaba que también tenía que lavarse aquí, y de hecho saltar al río estaba fuera de sus opciones.
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Bill sonrió silenciosamente a sí mismo; obviamente el mendigo estaba tratando de hacerle sentir menos patético, y Bill realmente lo apreciaba. Especialmente porque si hubiera sido al revés, Bill le hubiera dicho que se tragara un sapo y se bañara en el río como todos los demás lo hacían.
Después de quitar todos los objetos aleatorios de la tina, la arrastraron hacia la cabaña. En verdad era muy pesada, y Bill estaba contento de haber aceptado ayudar al trovador que también parecía un poco desgastado desde ayer. Obviamente días como ese también eran nuevos para él. ¿Era esta vida tan nueva y agotadora y terrible para él como para Bill? Bueno, tal vez no tan malo como lo era para Bill, pero … Al menos él no estaba acostumbrado a eso tampoco y tenía dificultades aquí también. Eso le hacía sentir un poco mejor.
Vertieron agua del pozo en la bañera sucia y comenzaron a fregarla. A pesar de ser un trabajo realmente duro, Bill se encontró disfrutando de la actividad. Todas estas cosas al azar eran unas que nunca había hecho con nadie antes, porque todas las cosas que hacía habitualmente en el palacio eran actividades mundanas, ‘divertidas’, que en realidad eran totalmente inútiles. Por supuesto, en aquel entonces lo habían entretenido, a diferencia de las actividades que hacían aquí, pero había algo bueno acerca de hacer cosas útiles, que traían un buen resultado.
Por lo general, en el palacio, solo había hecho lo que quería y se alejaba cada vez que se aburría, pero las cosas aquí… eran diferentes. Tenían un propósito detrás de ellas, y Bill encontró que realmente le gustaba eso. Le encantaba ser útil de repente – algo que nunca había conocido antes de venir aquí.
Unos 10 minutos más tarde, la bañera estaba limpia y Bill sonrió satisfecho con el resultado. ¡Especialmente porque ahora él finalmente podría tomar un baño!
—¿La llevaremos adentro?— El hombre preguntó, al parecer también satisfecho con su trabajo.
Bill sonrió con entusiasmo y subieron la pesada bañera hasta la cabaña, donde ahora estaba en medio de la habitación.
—Voy a preparar agua para hervir. Entonces podremos desayunar mientras se está calentando— dijo el trovador mientras salía afuera a traer agua del pozo.
Bill sonrió tras él; había algo sobre ese hombre… Y no era sólo su delicioso cuerpo.
Con una risa silenciosa, Bill empezó a hacer fuego, sus pensamientos vagando de regreso a ayer. Una vez que se sentían mejor de nuevo, sin duda debían cortar más madera. Pero sólo en días muy calurosos.
Mientras la olla grande se calentaba en el horno, Bill ayudó al trovador a llevar más baldes de agua fría para llenar la bañera. Ellos llenaron alrededor de 1/3 de ella, y el resto llenarían con agua caliente. Bill no tenía ni idea de que tomar un baño era tan complicado. Por lo general, sólo chasqueaba los dedos y 10 minutos más tarde podía entrar en una tina llena de agua caliente burbujeante… ¿Por qué la vida era tan complicada?
Después de hervir la primera olla, arrojaron el agua caliente a la bañera que empezaba a calentarse, pero aún no estaba lo suficientemente caliente para el gusto de Bill, así que prepararon otra olla para hervir mientras desayunaban.
—Tengo que ir al reino mañana para hacer las compras. ¿Te gustaría venir? — Preguntó el trovador una vez que habían desayunado y el mendigo empezó a lavar los platos. El desayuno solo había sido leche y pan, como siempre.
—No, gracias.— Bill sonrió torpemente. No había manera de que fuera a ir a ese reino … Pertenecía al Rey Pico de Tordo, después de todo, y Bill evitaría ese lugar a toda costa.
—Está bien.— El hombre sonrió con un movimiento de cabeza. —También compraré más jabón…— Añadió lentamente mientras miraba el jabón que Bill colocó en el banco junto a la bañera.
—Eso sería genial— Bill rió un poco. —¿Tenemos una toalla o algo así …? —agregó lentamente, preguntándose cómo iba a secarse.
—Sí.— El hombre asintió, recuperando una vieja toalla de uno de los cajones, antes de regresar al armario para buscar algo.
Un minuto después regresó con una navaja de afeitar y sus accesorios, cuales colocó encima de la toalla. Bill lo miró por un segundo; ah cierto, realmente necesitaba afeitarse. Pero… eso siempre había sido hecho por su barbero. Probablemente terminaría cortándose la garganta con ese cuchillo.
Con cautela, abrió el cuchillo y pasó el pulgar sobre la afilada cuchilla, casi cortándose.
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Tom no se perdió la expresión asustada en la cara de Bill mientras inspeccionaba el cuchillo. Obviamente el príncipe se dejaba afeitar por su barbero, a diferencia de Tom a quien realmente no le gustaba que la gente jugara con cuchillos en su garganta, y siempre había preferido hacerlo por sì mismo.
—¿Sabes cómo usar eso? — Tom preguntó con su voz más comprensiva y paciente.
—¡Por supuesto que sí!— dijo el príncipe inmediatamente, cerrando el cuchillo y volviendo a colocarlo en la toalla.
‘¡Oh, genial!’ pensó Tom con sequedad. El príncipe era demasiado arrogante para admitir que no sabía cómo afeitarse, y probablemente acabaría hiriéndose…
Continúa…
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