
Fic TOLL de JasonPeace
Capítulo 24
Bill asintió, sin importarle lo que el hombre quería decirle ahora mismo, porque no importaba lo que dijera, de todos modos no cambiaría su horrible situación. Aunque por alguna extraña razón, ahora mismo, acostado en los brazos del mendigo, ya no parecía tan malo.
Antes de que el trovador pudiera seguir hablando, Bill volvió la cabeza hasta que sus labios se rozaron en un tierno beso; Tom era la única cosa que lo mantenía vivo en ese momento, y por mucho que hubiera tratado de fingir que no era así, la verdad era que se había enamorado locamente del campesino.
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Tom casi dio un chillido— ¡esto no era como se suponía que tenía que ser! Estaba completamente desgarrado entre el vacilante beso y el impulso de decirle al príncipe la verdad. Realmente quería decirle la verdad… Pero también realmente, realmente quería besarlo.
Con un silencioso gemido de resignación, deslizo la mano detrás del cuello del príncipe para acercarlo más, ignorando el hecho de que esto estaba mal. Pero había estado soñando con ese beso durante tanto tiempo que no pudo detener la tímida lengua que poco a poco comenzó a explorar su boca.
Además… si le dijera a Bill la verdad ahora, lo más probable era que jamás se besaran de nuevo… No, esperaría con la verdad hasta más tarde. Después de todo, que tanto podría empeorar la situación, ¿verdad?
El beso no duró mucho porque el príncipe pronto se apartó, enterrando su cara en el hombro de Tom y murmurando en voz baja. —Estoy muy contento de que fueras tú con quien me casé…
Con culpa montada, Tom no tenía idea de qué decir y simplemente lo abrazó más fuerte, besando la parte superior de su cabeza. El príncipe lo mataría cuando se enterara…
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Eso no era en absoluto la forma en que Bill había pensado que su primer beso pasaría, pero como sea. A su manera, había sido muy agradable.
Hesitante, miró al trovador que sonrió suavemente antes de levantarse y ayudar a Bill a ponerse de pie también.
—¿Qué pasó? —preguntó Tom mientras regresaban lentamente a la cabaña, Bill sintiéndose un poco incómodo por el beso; ¿Cómo estarían las cosas entre ellos ahora?
—Nunca regresaré al palacio —dijo Bill miserablemente.
—¿Por qué no?
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¿Bill realmente lo había visto, o había alguna otra razón?
—Porque no quiero —dijo el príncipe obstinadamente, cruzando los brazos delante de su pecho.
—¿Alguien te hizo algo malo?— ¿Por qué había estado allí tan tarde?
—No, ya no quiero trabajar más.
Tom suspiró; si Bill realmente no quería, no había nada que pudiera hacer al respecto… Pero arruinó totalmente sus planes. —¿Cómo es que has vuelto tan tarde?— Tal vez podría intentar desde un ángulo diferente.
—Ay… Me quedé tarde porque quería aprender algo de cocina de David— dijo Bill con un fuerte suspiro, sacudiendo la cabeza.
—Oh… ¿eso no salió bien?— Tom estaba muy sorprendido; ¿Bill quería aprender a cocinar? Osea… ¿en realidad cocinar bien?
—Estuvo bien…
—Entonces, ¿cuál es el problema?
—¡Me encontré con el rey! —exclamó Bill —¡Él estaba ahí! ¡Y me vio! ¡Quiero morir! —Se lamentó en voz alta.
—Oh.— Así que había sido por eso después de todo. —Tal vez no te haya reconocido.
—¡Por supuesto que sí! ¡Y se estaba escondiendo de mí! ¡Me odia! —Bill gimoteó patéticamente, cayendo sobre el banco de la cocina y golpeando su cabeza contra la mesa unas cuantas veces.
—Estoy seguro de que no te odia. Probablemente ni siquiera te vio, e incluso si lo hizo, ¿y qué? —Tom trató de calmarlo, pero Bill no estaba escuchando.
—¿Y qué?— El príncipe casi gritó. —¡Y quiero morir! ¡Ah! ¡Nunca podrías entenderlo!
—No hay nada malo en tu vida, Bill. No hay nada de vergonzoso en trabajar en una cocina. ¿Qué hace el rey todo el día? Nada. Él está holgazaneando todo el tiempo – no ha trabajado un solo día en su vida. Apuesto a que él moriría si tratara de vivir de la manera en que lo lograste. En todo caso, ese estúpido rey debería estar impresionado por ti, quizás por eso se estaba escondiendo— Cuanto más hablaba Tom, mejor le parecía su discurso; si siquiera se le había ocurrido hasta que empezó a hablar, pero Bill había levantado la cabeza y le estaba dando una mirada ligeramente esperanzada, así que obviamente estaba en el camino correcto.
—¿De verdad crees eso?— Preguntó vacilante.
—Por supuesto. ¿Cuántos miembros de la realeza son capaces de dominar una vida de campesino así como lo hiciste tú? Eres increíble. — El príncipe obviamente necesitaba ser halagado en este momento, y como Tom realmente estaba de esa opinión honesta, también podría decirle lo increíble que pensaba que era.
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Bill asintió lentamente, sintiéndose un poco mejor. No estaba totalmente de acuerdo – pensó que trabajar en una cocina era bastante vergonzoso – pero el hecho de que Tom pensara de esa manera, le hizo sentirse mejor. Y después de todo, era mejor que simplemente ser un mendigo…
—Entonces, ¿qué fue eso de David que dijiste antes?— Preguntó Tom con curiosidad.
—Oh… eh… Bueno, pensé que tal vez podría convertirme en un chef algún día o algo así… Así que no tendría que hacer todo el trabajo de plebeyo todo el tiempo. Además, cocinar es bastante interesante… Sería mejor que mi posición actual, ¿verdad? — Bill murmuró vacilante; no tenía ni idea de si estaba siendo ingenuo y estúpido para pensar eso, o si realmente tenía una oportunidad.
—Eso suena genial. ¡Estoy tan orgulloso de ti! —Tom sonrió alegremente. —¡Creo que harías un chef increíble!—
Todos los pensamientos tristes de Bill habían desaparecido cuando se bañó en la hermosa sensación de hacer que alguien se sintiera orgulloso de él; no podía recordar que alguna vez había sido el caso. Fue una sensación increíble. Tal vez debería volver a la cocina mañana… Al diablo con ese estúpido rey.
Compartieron una cena bastante aburrida, ya que Bill había dejado caer su cesta de comida al ver al rey, y luego se fueron a la cama temprano. Por alguna extraña razón, Tom parecía agotado y como Bill no se sentía mucho mejor, lo llamaron una noche.
Sin mencionar la parte del beso… Genial. Bill realmente quería seguir besando, pero de alguna manera Tom no parecía estar de humor…
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Tom se sintió aliviado al ver a Bill saliendo a la mañana siguiente. No tenía ni idea de lo que habría hecho si el príncipe realmente hubiera decidido dejar el trabajo.
Tomando las próximas horas para sí mismo, Tom regresó al trabajo de granja al azar, aunque por alguna extraña razón no se sentía muy bien hoy. Tal vez había dormido mal ayer debido a sus preocupaciones por Bill. De cualquier manera, decidió tomar una siesta de mediodía que esperanzadamente aliviaría el dolor de cabeza que se había hecho bastante notable durante la mañana.
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—¡¿Yo trabajo todo el día, sólo para que el rey esté fuera para el almuerzo hoy?!— Chef David ladró en voz alta a la criada que acababa de informarle que el rey no estaba aquí el día de hoy y no había sido capaz de probar el faisán increíble que David había preparado para él.
—Pero sus padres lo disfrutaron mucho —le aseguró la criada.
—¿A quién le importan sus padres? —gruñó el chef David con mal humor, acechando por la cocina, mirando a todo el personal que agachó la cabeza al pasar.
—¿Siempre es tan sensible? —susurró Bill a Natalie, que estaba limpiando los platos con él.
—Sí, no te preocupes por él. Se calma más rápido que se molesta— Ella rió en silencio, sacudiendo la cabeza.
—Está bien… —dijo Bill con cautela, viendo cómo el cocinero David salía por la puerta de atrás y la cerraba de golpe al salir. Seguro que era una pena que el rey no podía probar la comida, pero que realmente importaba… Bill en su mayoría sólo había estado interesado en la preparación – no podía importarle menos quién la comía y quién no.
—Por cierto, encontré la cesta que dejaste caer ayer… ¿Está todo bien?— Preguntó Natalie.
—Oh sí. Lo siento— murmuró Bill torpemente. —Me encontré con el rey afuera y… Sí, la dejé caer. Gracias por recogerla. —Él sonrió agradecido.
—Oooh, ¿viste al rey? He escuchado en la calle que no ha salido de su habitación demasiado a menudo últimamente. Ya sabes, desde que el príncipe William de Geranea lo rechazó y lo llamó ya-sabes-qué —susurró, mirando por encima del hombro para asegurarse de que nadie lo escuchaba.
—Eh… Sí… Lo escuché— Bill murmuró torpemente. —Probablemente lo merecía de todos modos.—
Natalie jadeó. —¡Bill! ¡No digas algo así! El pobre rey… —
Bill le dirigió una mirada extraña. —¿Qué? Ay, por favor, he oído que es un rey terrible.
—No lo es— Natalie sacudió la cabeza. —Es joven y desorientado… Dale tiempo. El pobre muchacho la ha tenido bastante áspera, con su padre enfermo y teniendo que asumir el trono a tan temprana edad… Imagínate que carga que debe ser sobre el pobre chico — le defendió. —Estoy segura que lo está intentando. Es un hombre generoso, amable y paciente que sólo necesita un poco de apoyo y tiempo, estoy segura de que no nos decepcionará.
Tanto como a Bill le disgustaba al maldito rey, le tocó la lealtad de sus súbditos; ¿Qué diría la propia gente de Bill acerca de él? Siempre los había tratado tan mal… Nunca había sido ni un poco generoso, amable o paciente con uno solo de ellos… Probablemente todos lo odiaban.
Chef David se había calmado muy rápidamente, como Natalie había dicho que lo haría, y una vez que era hora de preparar la cena, estaba completamente de vuelta a la normalidad. Justo como David había prometido, Bill pudo observarlo preparando la cena esa tarde, y ya era capaz de ayudar con varias cosas; nada demasiado importante, pero fue un buen comienzo. Chef David explicó varias cosas sobre la preparación de alimentos, como a qué temperatura diferentes tipos de carne necesitaban para freír, y lo importante que era sazonar. Aparentemente cada plato diferente tenía su propia combinación de condimentos, y eso era lo que lo hacía especial.
Bill tomó un montón de notas, escribiéndolo todo en un viejo pedazo de papel que guardó en su bolsillo una vez que se dirigió a casa con su cesta que estaba llena de sobras de faisán, ya que el rey no había comido hoy.
Alegremente, Bill paseó por el largo camino de regreso a la cabaña, contento de que hubiera sobras deliciosas para traer a Tom, y encantado de que todo eso de ‘convertirse en un chef’ parecía estar funcionando sin problemas.
—¡Hola, Cabra!— Saludó al entrar en el patio, buscando a Tom que normalmente estaba afuera trabajando, pero como no podía localizarlo en ninguna parte, se dirigió al interior.
—¿Tom?— Preguntó lentamente mientras entraba en la cabaña y vio al hombre acostado en la cama.
A medida que se acercaba a la cama, se dio cuenta de lo pálido que estaba el trovador, y a pesar del aire bastante frío, sudaba.
—¿Hm?— Tom gimió, abriendo los ojos; lucía terrible.
—¿Estás bien? — preguntó Bill preocupado, dejando la cesta sobre la mesa y arrodillándose al lado de la cama para poner una mano en la frente del hombre – astaba ardiendo.
—Estoy bien. Sólo cansado — masculló Tom suavemente, cerrando los ojos de nuevo.
—¡Estás enfermo! —exclamó Bill horrorizado. ¿Qué hacían los campesinos cuando estaban enfermos? No tenían dinero para pagar un médico… ¡¿Qué iban a hacer?!
—Estoy bien. Sólo necesito descansar— insistió Tom, sonriendo débilmente.
Bill quería objetar, pero no sabía cómo; descansar era lo único que Tom podía hacer en este momento… Bill no sabía nada de medicina ni qué hacer cuando alguien estaba enfermo. Había estado enfermo varias veces, pero los médicos reales siempre se habían encargado de él y le habían hecho un montón de té y…
—¡Te haré un poco de té!— Dijo Bill inmediatamente, levantándose para hervir agua, sólo para darse cuenta de que no tenían hierbas para el té… ¿De qué estaba hecho el té? No es como si pudiera echar hierba allí…
Ser pobre era una mierda. Bill terminó hirviendo un poco de agua ya que beber era bueno para Tom, aunque sólo fuera agua.
—¿Tienes hambre? —preguntó Bill suavemente mientras se sentaba en el borde de la cama después de que Tom tomara una taza de agua tibia. —Tengo un faisán que David preparó para el rey hoy, pero él no estaba en casa, así que tuvimos un montón de sobras para llevar a casa—.
Tom sonrió débilmente. —Suena delicioso, pero no tengo hambre… Come tu.
Bill frunció el ceño; ¿qué iban a hacer?
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Tom se quejó internamente; ¡Amaba el faisán! Era su plato favorito… Pero la idea de comer ahora mismo le hacía sentirse enfermo. ¿Por qué tuvo que enfermarse hoy? ¿Por qué no mañana cuando no había faisán?
Bueno lo que sea, probablemente se pondría mejor pronto. Por lo general, nunca se enfermaba durante mucho tiempo.
Continúa…
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