El rey 26

El rey 26

Fic TOLL de JasonPeace

Capítulo 26

Tom suspiró cuando finalmente se acostó en la cómoda cama del palacio; había extrañado ese lugar tanto en las últimas semanas. Sería una felicidad perfecta si no fuera por el hecho de que se sentía como si estuviera muriendo, y Bill se había negado a venir, efectivamente arruinando su nuevo plan. Maldito Bill… ¿Por qué tenía que ser tan sospechoso y complicado?

Por supuesto, los cinco médicos que actualmente se preocupaban por él no le estaban haciendo sentir muy cómodo, pero al menos lo ayudarían a largo plazo… Ojalá.

Ahora sólo quedaba el problema de Bill… ¿Qué se suponía que debía hacer si Bill se negaba a venir al palacio? Era casi invierno, ¿y si no mejoraba hasta la primavera? No podía dejar a Bill allí todo el invierno…

&

Sintiéndose muy triste, Bill vagó alrededor de la casita, limpiando y apilando la madera. ¿Qué se suponía que debía hacer aquí solo?

La única compañía que tenía era la cabra que estaba actualmente de pie en el centro de la cabaña, comiendo un pequeño fardo de heno.

Bueno, al menos Tom estaba siendo cuidado.

Y así, la triste vida de Bill siguió sin Tom. A la mañana siguiente, regresó a la cocina, a pesar de que sólo quería quedarse en la cama y estar desgraciado todo el día.

—Tengo una gran noticia —susurró a Natalie mientras preparaban el almuerzo. —Un amigo de Tom, Georg, ¡está cuidando de Tom! Estoy tan aliviado.—

—¿De verdad? —preguntó Natalie alegremente. —¡Eso es muy lindo de él! ¿Mudó a Tom a su casa o algo así?

Bill decidió dejar al rey fuera de esto. —Sí. Es un escudero aquí asique puede pagar un médico y todo. Tal vez Tom se pondrá mejor pronto.

—¿Quieres decir Georg Listing? —preguntó Natalie sorprendida.

—Sí. ¿Le conoces?— Bill le lanzó una mirada de sorpresa.

—Oh sí, sus padres son buenos amigos de David.— Oh, claro; Bill lo había olvidado —Y es un amigo muy cercano del rey. ¡Tenerlo como amigo sólo puede ser una cosa buena! ¡Eso es genial!— Sonrió alegremente.

—Oh. Sí.— Bill forzó una sonrisa; ¡¿Georg era un amigo personal del rey?! Espera… ¿Fue por eso que el rey le había permitido a Tom quedarse allí? Tal vez no tuviera nada que ver con Bill… Tal vez el rey no era vengativo y malvado, ¿pero sólo quería ayudar al amigo de Georg…?
¿Quién coincidentemente era el marido de Bill? De ninguna manera. Ese rey tenía algun plan malevolo ¿cierto?

—Hey Nat…— Bill dijo pensativo mientras terminaban de cortar verduras. —¿Crees que el rey tiene rencor contra el príncipe de Geranea por lo que sucedió en aquel entonces?

Natalie alzó una ceja y se encogió de hombros un poco. —No sé… Según lo que he oído, su majestad no es muy resentido, pero quién sabe… No lo creo. Nunca he oído hablar de él manteniendo rencores contra la gente, o incluso quedar enojado por mucho tiempo – a diferencia de muchos otros miembros de la realeza— Ella rió un poco, sacudiendo su cabeza.

—Oh… sí… yo conozco esa clase— dijo Bill secamente, recordando un millón de ocasiones en las que había estallado en la cara de alguien por nada.

—¿Por qué preguntas?— Ella le dirigió una mirada divertida.

—Sólo me preguntaba.—

—Oh… Bueno, ¿sabes lo que oí en el mercado hoy? ¡Que la reina Elena obligó al príncipe William a casarse con un mendigo sin dinero por lo que le hizo al rey Thomas! —susurró con los ojos muy abiertos.

—¿Qué? —gruñó Bill con voz aguda, rápidamente aclarándose la garganta.

—¡Sí! Supuestamente estaba muy enojada porque su hijo era un mocoso mimado, y ahora nadie sabe dónde está ni qué le sucedió. ¡Nadie lo ha visto por meses! —Dijo dramáticamente. —Me pregunto qué dirá el rey cuando se entere de eso…—

Bill quería llorar; ¡No podía creer que todos lo supieran! Incluso aquí en Begonia! ¡Esto era una pesadilla!

—Supongo que lo merecía— dijo Bill amargamente.

—¡Oh, vamos, Bill, ten corazón! El pobre chico… Estuvo obligado a casarse con un completo extraño y perdió todo lo que jamas había tenido y amado. Debe ser horrible— Natalie sacudió la cabeza y Bill le dirigió una mirada extraña; ¿Ella se compadeció de él incluso sin conocerlo? Tal vez por eso… Si lo hubiera conocido, probablemente se riera de ello…

—Supongo que las reinas ahora lo lamentan— continuó Natalie.

La cabeza de Bill se levantó, mirándola fijamente. —¿Crees?

—Sí. Oí que lo estaban buscando, pero nadie tenía ni idea de dónde fue porque nadie sabe con quién se casó. No hay rastro de él desde el día en que se casó, y la gente empieza a pensar que está muerto. Sus madres enviaron escuderos a buscarlo por todo el reino, e incluso a reinos vecinos, pero nadie lo ha visto— relató Natalie misteriosamente con una cara trágica. —Pobre chico… Pero supongo que eso era de esperarse si casas a tu hijo con un completo extraño… ¡Podría haber sido un psicópata total! ¡Quizá abusó y mató al pobre príncipe!

—¿Qué está pasando aquí? —preguntó David, asomandose sobre ellos de repente.

—N-nada, señor. Bill y yo estábamos discutiendo las noticias de Geranea – sobre el príncipe William desaparecido— dijo rápidamente, inclinando la cabeza un poco.

David bufó y rodó los ojos. —¡Lo que sea! ¡No tenemos tiempo para chismes! ¡El almuerzo debe estar listo en dos horas asique apresurense! —

—Sí, señor —balbucearon Natalie y Bill, riéndose en silencio una vez que se había alejado.

Bill no podía creer que esta noticia hubiera viajado hasta aquí… Y aún menos que sus madres lo estuvieran buscando… ¿Eso significaba que podía irse a casa? ¡Tal vez esta era su oportunidad de volver a su vieja vida!

Pero espera… ¿Aún quería eso…?

¡Por supuesto que sí! Palacio. Desayuno en la cama. Buena ropa. Mucho dinero. Servicio. Comida increíble. No Tom…

No. Definitivamente no era lo que quería…
¡Pero odiaba ser pobre!
Pero él amaba a Tom. Y a Cabra …
¡Pero odiaba cortar madera y tener que trabajar y toda esa basura!
Pero sin Tom, su vida en el palacio estaría tan vacía…
¡Pero volvería a tener un palacio!
Pero no habría Tom en él.

—¡Ay!— Bill gruñó frustrado, lanzando con fuerza las cáscaras a la basura.

—¿Qué pasa? —preguntó Natalie un poco desconcertada.

—Lo siento… Estoy frustrado porque dejé de aprender a cocinar con David— Gracias a Dios que siempre había mentido mucho a sus madres – eso hizo que su vida fuera mucho más fácil aquí.

—Pues, ¿por qué no lo dijiste?— Dijo David brillantemente, sorprendiendo a Bill y Natalie que no lo habían visto de pie detrás de ellos. —¡Puedes empezar hoy por la tarde!

Los cambios de humor de ese tipo a veces eran aterradores.

No, decidió Bill. No quería volver a Geranea. Sus madres le habían casado sin pensarlo con alguien que, como dijo Natalie, podía haber sido un psicópata total que lo maltrataba; por todo lo que le importaba a Bill, sus madres y el resto del mundo podían creerlo muerto. En cierta manera era verdad: el Bill que habían conocido alguna vez ya no existía, y él no tenía ningún deseo de volver a ser esa persona.
Él se quedaría aquí y dominaría esta vida; se convertiría en un chef y saldría de la miseria en que vivían, y se quedaría con Tom, el amor de su vida.

&

Había pasado casi una semana desde que Tom se había mudado al palacio y, aunque todavía estaba enfermo, ya se sentía mucho mejor con la medicina de los médicos y la increíble belleza general de vivir en un palacio. O por lo menos en un lugar que era cálido y no tenía agujeros en el techo.

—¿Trudy?— Tom ladró, apenas teniendo voz a tal punto.

La criada se acercó de inmediato. —Sí, Majestad, ¿qué puedo hacer por usted?—
Siempre había alguien alrededor, vigilándolo las 24 horas del día en caso de que necesitara algo. En realidad era un poco molestoso.

—¿Podrías por favor traer a Georg o Gustav para mí? —preguntó con voz ronca, tratando de no toser.

—De inmediato, Su Majestad— Ella asintió, corriendo fuera de la habitación.

Tom suspiró, echando la cabeza hacia atrás. Estaba tan aburrido… Ahora que se sentía un poco mejor, empezaba a aburrirse. Además quería ver a Bill. ¿Por qué Bill no había venido a visitarlo? ¿Cómo podía simplemente abandonarlo así? Tom se sintió extrañamente traicionado.

Había ofrecido a Bill un lugar en el palacio y había sido su plan que Bill lo amara aquí, así que no lo odiaría tanto cuando Tom finalmente le dijera la verdad, pero el príncipe parecía no tener interés en venir ni para visitar, mucho menos quedarse para siempre.

—Majestad, ¿en que podemos servirle?— Preguntó Gustav cuando llegaron finalmente.

—¿Cómo se siente, mi rey?— Georg se sentó en la silla junto a su cama.

—Aburrido— Tom suspiró. —¿Dónde está Bill?

Los Gs intercambiaron una mirada sospechosa antes de que Georg suspirara. —Hace unos días, la noticia llegó a Begonia que la reina Arabella y la reina Elena están buscando a Bill. Al parecer se arrepintieron de su decisión de casarlo muy pronto y han estado tratando de encontrarlo por un tiempo ya, pero nadie tiene idea de dónde se fue. Si Bill todavía no ha oído hablar de ello, pronto lo hará. Lo más probable es que vuelva a casa.

Tom quería gritar de frustración, pero acabó tosiendo miserablemente. Después de todo lo que había hecho, ¿iba a terminar así? ¿Bill iba irse a casa? ¿Por eso no lo había visitado? Tom quería llorar de frustración.

—Oh— Fue todo lo que terminó diciendo. Por supuesto que tenía sentido – dado la elección, Bill nunca lo elegiría sobre la vida que había llevado antes de su matrimonio – Tom no tenía chance contra eso, y lo sabía.

—¿Estuvo trabajando en la cocina ultimamente?— preguntó Tom desalentado .

—Sí. Lo vi hoy en la mañana— Gustav confirmó.

—¿Puedes buscarlo mañana y pedirle que venga? Tengo un nuevo plan— Tom tomó una decisión.

—¿Como rey o mendigo? —George se rió, levantando una ceja.

&

—Te veré más tarde, Cabra.— Bill saludó al salir por la mañana, caminando a través de la nieve helada; odiaba el invierno.

El viaje al palacio parecía el doble de largo cuando tuvo que caminar en la nieve, y cuando llegó allí sus pies estaban tan fríos que pensó que podrían haber muerto.

—¡Bill!— Alguien le llamó justo cuando estaba a punto de entrar en la cocina.

—Oh, hola Georg. ¿Cómo está Tom? —preguntó Bill al ver al escudero acercándose a él. Él no había oído nada de Tom en al menos una semana y estaba muy preocupado por él.

—Mucho mejor.— Georg sonrió con un movimiento de cabeza, aliviando la preocupación que había estado comiendo a Bill durante días; había estado tan preocupado que casi había ido al palacio unas cuantas veces para tratar de verlo, pero siempre había decidido en contra.

—En realidad me envió a preguntarte si querías venir hoy más tarde para verlo— continuó Georg, moviendo la cabeza en la dirección general del palacio.

—Oh…— dijo Bill vacilante; no estaba seguro de si quería hacer eso… ¿Cuánta gente sabía quién era? ¿Estaban todos riéndose de él porque terminó casado con un mendigo en lugar de su rey…? El mero pensamiento hizo que Bill quisiera morir. —Hoy no tengo tiempo. ¿Cuándo regresará a casa?

—¿No tienes tiempo? —preguntó Georg secamente. —¿Qué te hace estar tan ocupado?— Obviamente no lo creía.

—Cosas— dijo Bill enojado; no le importaba lo que pensaba el tipo, no quería subir al palacio. —Ahora, si me disculpas, tengo trabajo que hacer— añadió fríamente, entrando en la cocina.

—¡Espera, Bill!— Georg corrió detrás de él, siguiéndolo a la parte trasera de la cocina, donde Bill dejó caer su abrigo para empezar a trabajar.

—Sé que tienes muchas cosas que hacer, pero a Tom le gustaría verte— dijo Georg disculpándose, pero Bill lo miró con frialdad.

—Él puede verme una vez que vuelva a casa— Bill dijo con acidez, comenzando su rutina de preparar el desayuno con Natalie que parecía un poco asustada.

—¡Georg! ¿Qué estás haciendo aquí a esta hora? A menos que estés aquí para trabajar, sal de aquí, ¡tenemos cosas que hacer! —David ladró a Georg, que parecía muy indeciso, pero eventualmente dio la vuelta y se fue.

—¿Qué fue eso? —susurró Natalie, mirando tras de Georg.

—Arh— Bill gruñó sombríamente —Él quiere que vaya a visitar a Tom.

Natalie levantó una ceja. —¿Y eso es… malo?

Por supuesto, desde su punto de vista, era genial porque no tenía ni idea de que el rey estaba tratando de matarlo. —Simplemente no tengo tiempo ahora.

—¿No tienes tiempo de ir a visitar a tu marido enfermo? —preguntó incrédula, poniendo las manos en las caderas. —¡Bill! ¡Averguenzate! El pobre hombre está medio muerto y ni siquiera vas a verlo?— Ella lo reprendió de inmediato.

Bill suspiró, moviendo los ojos mentalmente. —Él no está muriendo Natalie, ¡está bien cuidado! Está perfectamente bien, estoy seguro.

—Pero él te ama y probablemente se sentiría mucho mejor si ve tu hermoso rostro, así que deja de ser bobo y ve a verlo después de tu turno hoy— dijo con severidad.

Bill se sorprendió un poco por su tono dominante, así que no se atrevió a objetar. —Bien bien. Iré a verlo por la tarde… —

Oh, esto sería un desastre… Ojala que esto no era una trampa horrible por parte del rey para humillarlo frente al mundo entero de la manera que Bill le había hecho a él.

Continúa…

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