El último Adiós 5

El último Adiós 5

Fic TWC de lyra

Capítulo 5

Tom miraba a Bill sin poderse aún creer que estuviera allí, ya le imaginaba en el aeropuerto, dentro del avión que le llevaría de regreso a Los Ángeles. Y en esos momentos le tenía a su lado temblando de frío…

Se movió con rapidez y cogiéndole con firmeza de la mano levantó la llave que Georg le había dejado y se dispuso a abrir la puerta.

—El vuelo se ha cancelado—explicó Bill entre dientes.

El frío que sentía le impedía hablar con normalidad, había llegado al aeropuerto y tras comprobar que la nieve había impedido que saliera su vuelo, no tuvo más remedio que dirigirse al apartamento de Georg sabiendo que allí estaría Tom. Era eso o pasar la noche en el aeropuerto.

Otro taxi le llevó hasta allí, pero una vez ante la puerta le entró miedo y no llamó. Georg había tratado de ponerse en contacto con él una y otra vez, y él le había ignorado hasta que no pudo más y atendió una de sus múltiples llamadas….

<I>—Lo sé. Tom me lo ha dicho—dijo tratando de contener las lágrimas.

—El funeral será a las 12, sabes que aquí puedes quedarte todo el tiempo que quieras—explicó Georg—Hace mucho que no te vemos y los niños te echan mucho de menos. Y Theresa…

—No voy a ir, lo siento—cortó Bill con algo de brusquedad.

— ¿Qué? ¿Por qué?—preguntó Georg.

—No puedo—contestó Bill—Yo…tengo trabajo.

— ¿Y no puedes hacer nada?—insistió Georg—Sé que lo estarás pasando mal pero…joder, es David. Ha sido como un padre para todos nosotros.

Un frío silencio se hizo entre los dos amigos, Georg esperaba que Bill le contestara, pero al otro lado parecía que se habían quedado mudo de repente.

—Piénsatelo, por favor—pidió en vano Georg—Te estaremos esperando.

Bill colgó dando por finalizada la conversación. A esa llamada le siguió otra más al día siguiente y otra por la noche justo antes del día del entierro. No atendió ninguna de ellas, dejó que el móvil sonara y sonara ante las extrañas miradas de Jake, que no entendía porque no quería hablar con ese amigo suyo de la infancia…</I>

—Entremos antes de que te congeles—dijo Tom sacándole de sus pensamientos.

— ¿Quiénes están?—preguntó Bill reacio a moverse.

—Georg fue a por los niños y bueno, al igual que tú Gustav perdió también su vuelo—explicó Tom tirando de él.

— ¿Susanna también está?—preguntó Bill abriendo los ojos como plato.

—Tranquilo, se quedó en casa—contestó Tom carraspeando.

Bill respiró aliviado, no le apetecía nada ver a esa zorra. No le caía nada bien, era la verdad. No entendía que vio Tom en ella, y mucho menos Gustav. Saltaba a la vista que la chica solo quería salir con alguien popular y cuando Tom le dio calabazas fue tras el siguiente de su lista. Georg estaba cazado y Bill….según sus palabras, era un maldito marica y con él no tenía nada que hacer.

Tom no estaba enterado de las lindas palabras que le había dirigido su ex novia una noche que se la encontró en una fiesta, días después de haber cortado con ella. Había bebido y le soltó en la cara todo lo que pensaba de él, dejando bien claro que jamás volvería a ver a su hermano ni respirar su mismo aire.

Gustav, de lo bueno que era le tomaban por tonto. Él si sentía algo fuerte por Susanna y cuando la chica le hizo ojitos cayó rendido a sus pies. Fue muy amable por parte de Gustav pedirle permiso a Tom para salir con ella, cosa que Tom hizo encantado pues no había nada que retuviera a la chica a su lado, le dio permiso cruzando los dedos para que Gustav no sufriera tanto como lo había hecho él. Se le veía muy enamorado y no había nada que hacer…

— ¿Y cómo es que ha dejado que Gustav venga solo?—preguntó Bill muy interesado.

—Me temo que no están pasando por una buena racha—explicó Tom suspirando—Gustav lo está pasando muy mal, ahora solo debe recibir nuestro apoyo. Y nada más.

Bill asintió sabiendo a qué se refería, las ganas que tenía de aconsejar a su amigo que la dejara de una vez, que esa chica jamás le convendría.

— ¿Listo para entrar?—preguntó Tom.

—No—contestó Bill con sinceridad—Tengo miedo…de lo que me puedan decir.

—Todos saben cómo te sientes, nadie te echara nada en cara—aseguró Tom.

Bill asintió y cogiendo aire profundamente esperó hasta que Tom abrió la puerta. Entraron en el vestíbulo, recibidos por el calor que emanaba de un radiador. Cerraron la puerta con rapidez y entonces una infantil voz resonó a sus espaldas.

— ¡Tío Bill! ¡Tío Bill!

Bill se volvió y sonrió al ver al menor de los hermanos Listing. Se inclinó y le cogió en sus brazos, estrechándole con fuerza sonriendo ampliamente.

— ¡Has crecido, Charlie!—comentó sin dejar de abrazar al niño.

—Ya supero a Tomi—explicó Charlie—Mamá me lo dijo, y también que no le dijera nada a él porque se iba a enfadar.

Tom sonrió al escucharle, era como verse a él y a Bill siendo niños. Él era el mayor y tenía que ser el primero en todo, incluso el que más alto fuera.

—Bill…

La voz de Georg hizo que Bill pegase un bote sin querer. Dejó al niño en el suelo y miró a su amigo con timidez, escondiéndose todo lo que pudo tras Tom.

—Perdió su vuelo, me temo que esta noche estaremos algo apretados—se apresuró a explicar Tom.

—Ningún problema—dijo Georg sonriendo con esfuerzo— ¿Qué tal estás?

—Bien, gracias—contestó Bill no pudiendo evitar estremecerse.

—Debéis estar helados de frío, entrad en la cocina—pidió Georg—Gustav ponía la mesa con ayuda de los niños mientras que Theresa y yo cocinábamos.

Bill y Tom se movieron y siguieron a Georg hasta la cocina, donde Bill fue el centro de atención. Saludó a Gustav con un breve apretón de manos y a Theresa con un beso en la mejilla, felicitándola por su estado.

—Se te ve radiante—comentó Bill admirándola.

—De momento, cuando me sienta más pesada no dirás lo mismo—dijo Theresa sonriendo.

—Aún me acuerdo cuando estaba embarazada de los gemelos…el humor se le cambiaba cada dos por tres—murmuró Georg carraspeando.

—Y no te olvides de mis antojos—rio Theresa—La de veces que tuviste que ir a comprarme chocolate de madrugada.

Todos se echaron a reír y recordando viejos tiempos pusieron la mesa entre todos y comieron. Mientras, fuera no dejaba de llover y a pesar de ser las 2 de la tarde era como si fuera ya de noche.

— ¿Tienes que ir a trabajar?—preguntó Tom mirando a Theresa.

—Por suerte no, le cambié el turno a una compañera y me debían tres días—contestó Theresa.

—Y luego pidió la semana siguiente de vacaciones, así que podemos pasar las Navidades todos juntos—explicó Georg.

—Como el tiempo siga así, tendréis tres bocas que alimentar—murmuró resoplando Gustav.

—Ningún problema, ya lo sabéis—apuntó Theresa—Y a los niños les haría mucha ilusión.

Georg asintió mirando a sus amigos, a pesar de la triste circunstancia que los había reunido, estaba muy feliz de volver a estar los cuatro juntos.

— ¿Y cómo nos vamos a organizar esta noche?—preguntó Gustav.

Tom miró a su hermano antes de contestar, por su cabeza pasaba la idea de compartir la gran cama de matrimonio en la que había dormido la noche anterior, pero…mejor no, aún estaba fresco en sus labios el último beso que se habían lado, y por otro lado, era la misma cama que habían compartido David y su hermano, en ella había dolorosos recuerdos que era mejor evitar esa noche.

Pero no tuvo que pensar mucho, los niños dieron enseguida con una solución.

—Tío Tom puede dormir con nosotros—apuntó Charlie al momento.

Georg miró a su hijo pequeño pensando en lo buena que había sido su idea, no era el único que pensaba que dejar que Bill durmiera en la que había sido su habitación durante tantos años sería una buena idea.

—Si a Tom no le importa compartir la habitación con dos niños pequeños…—empezó a decir, viendo a su amigo negar con la cabeza—Entonces Bill puede dormir en la cama plegable del cuarto de juegos de los niños y Gustav en la habitación de invitados.

Nadie puso pega alguna, aunque nadie lo dijera todos pensaban lo mismo. Incluso Bill, que aunque pareciera ausente en esos momentos en el fondo rezaba para que no le tocara dormir en su antigua cama.

Terminada la comida, pasaron al salón a tomar café mientras los niños miraban como nevaba por la ventana. Querían salir a jugar un rato con la nieve, pero Theresa se negó en rotundo hasta que media hora después decidió dejarles salir para que no armaran tanto alboroto en casa.

Georg y Gustav se encargaron de abrigarlos con gorros, guantes y bufandas y salieron a que los niños se divirtieran un poco, ya bastaba con que los adultos estuvieran de lutos. Ellos eran niños y no entendían el porqué de esas caras largas, más teniendo la navidad tan cerca como estaba.

Theresa se quedó sentada en el cómodo sofá con la compañía de un silencioso Bill mientras que Tom se encargaba de fregar las tazas usadas.

—Al final pudiste venir—comentó Theresa, sabiendo que tocaba un delicado tema.

Bill asintió en silencio, mirando a la mujer de su amigo de reojo. Recostada en el sofá, Theresa se pasaba una mano por su vientre, como si sintiera moverse al bebé. Apartó de inmediato la mirada, no le gustaba los recuerdos que acudían a su cabeza en esos momentos, otra mujer embarazada a la que cada vez que veía no podía evitar odiar con toda su alma…

—Veo que no has traído equipaje, si necesitas algo dilo—siguió diciendo Theresa—Hay algo de ropa de Georg que se le ha quedado pequeña en el armario de la habitación de invitados, creo recordar que hay un chándal que le compré hace varias navidades, apena se lo puso porque se le quedó pequeño enseguida.

—Georg y la comida—comentó Tom entrando en ese momento en el salón.

—Aparte de eso, es porque le gusta hacer deporte—defendió Theresa a su marido—Se mantiene en forma levantando pesas, tendrías que ver que músculos tiene.

—Aún me acuerdo de lo mucho que le gustaba fardar de eso usando camisetas justas y estrechas—recordó Tom sonriendo—Decía que las chicas se fijarían en sus brazos musculosos y caerían rendidas a sus pies.

—A mí me llamó más la atención su forma de ser—explicó Theresa—Tiene un gran corazón, y cuando supo que iba a ser padre por primera vez no pudo evitar romper a llorar. Nunca antes…

—Voy afuera a fumar—interrumpió Bill con brusquedad.

No esperó respuesta alguna, salió por la puerta cogiendo de paso su cazadora y salió a la calle. Georg y los niños estaban sumergidos en esos momentos en una batalla de bolas de nieve contra Gustav, las risas de los niños se podían escuchar por toda la calle.

Buscó un sitio donde no le alcanzasen y sacó el paquete de cigarros que llevaba en el bolsillo interior de la cazadora. Había logrado dejar el tabaco, pero meses atrás había vuelto a fumar. Estaba nervioso, pasaba por un mal momento y por no discutir con Jake fumaba a escondidas, aunque sospechaba que lo sabía pues había veces que arrugaba la frente tras besarle apasionadamente, pero nunca decía nada.

Se quedó fumando viendo a los niños correr tras su padre pidiéndole ayuda, pensando en la maravillosa familia que formaban. Suspiró resignado, él nunca tendría hijos…ni quería…

— ¿Qué le pasa a tu hermano?—preguntó Theresa una vez a solas con Tom.

—No lo sé—contestó Tom con sinceridad.

Una cosa era estar triste por la muerte de David, y otra estar borde y distante. Además, creía que había dejado de fumar, aunque más bien le había parecido que Bill solo quería huir del salón, como si de repente se hubiera sentido muy incómodo.

—No lo entiendo—dijo Theresa sentándose mejor en el sofá—Primero dice que no va a venir y que no cambiará de opinión, luego ignora nuestras llamadas para luego presentarse de improvisto.

—Cambiaría de opinión en el último momento—murmuró Tom—Ya sabes que siempre ha sido muy indeciso.

Theresa asintió con la cabeza, era la única posibilidad que cabía. No entendía por qué de repente cambiaba de opinión tan drásticamente, podía haberlo pensando antes y hubiera llegado a tiempo de darle el último adiós a David…

Continuará… 

por lyra

Escritora del Fandom

3 comentario en “El último Adiós 5”
  1. Es una historia interesante, la relación de Bill y David abordada de esa forma me agrada, no como algo malo sino como esas relaciones que tienen algo bonito.
    SALUDOS

  2. Esta muy buena la fic, Me da nostalgia de solo pensar que podrían separarse como grupo. Ojalá Bill deje de ser tan distante con los demás y puedan volver hacer una banda. Estaré esperando el siguiente capitulo 🙂

  3. Será que Bill no puede ver a las embarazadas porque ese fue el motivo del quiebre de su relación con David? A caso su primer hija de Nataly es hija de David? Por eso llotaba tan destrozada en el funeral? O es otro motivo?
    Necesito saber qué es lo que pasa. Por la cabeza de Bill y qué es lo que siente.
    Espero por el próximo capítulo 😘😘😘

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