
Fic TWC de lyra
Capítulo 8
La respuesta le llegó semanas después. Bill y David habían hecho las paces una vez más y se hacían arrumacos en un rincón mientras a su alrededor preparaban la sesión de fotos que tendría lugar minutos después. Georg y Gustav picaban del buffet que les habían preparado y Tom paseaba de arriba abajo sin quitar los ojos de Bill, quien cómodamente sentado en el regazo de David le comía los labios.
Desvió la mirada al sentir una arcada. No podía evitar que los celos hicieran acto de presencia, pero no podía hacer nada…no podía ir a por David, cogerle por el cuello y partirle la cara de un puñetazo por hacer tanto daño a esa persona que para él lo era todo, por besar algo que era suyo. Amaba a Bill y le dolía ver como se dejaba besar por alguien que solo era un capricho pasajero.
—Para, me estropearás el maquillaje—pidió Bill suspirando.
David gruñó por lo bajo y detuvo los besos. Se acomodó mejor en el asiento cogiendo con una mano a Bill por la cintura para que no se cayera mientras que con la otra le acariciaba el culo con descaro.
— ¿Sabes quién me llamó esta mañana?—preguntó Bill de repente.
—Dime—murmuró David sin dejar de acariciarle sobre la tela de los vaqueros.
—Uno de los diseñadores que me vio desfilar en Milán—contestó Bill sonriendo ampliamente—Me dijo que tengo muchas posibilidades y que si como con él en Los Ángeles.
— ¿Los Ángeles?—repitió David alzando una ceja.
—Sí, la próxima semana—aclaró Bill—Quiere que desfile para él, ha diseñado una ropa especialmente para mí, pero tendría que pasar una temporada en Los Ángeles.
—No le digas nada hasta que vea como tienes la agenda—advirtió David.
—Quiero ir—dijo con firmeza Bill—Sabes que me encanta la moda y me están ofreciendo el paraíso.
— ¿Y qué hay del grupo?—preguntó David tratando de no elevar la voz—Si te vas a Los Ángeles, ¿has pensando qué va a ser de Tokio Hotel?
—Solo serán unos días—aseguró Bill.
—No lo sabes con certeza, y a ese desfile se le unirá otro más y luego otro—replicó David— ¿Qué pasará con el grupo? ¿Y conmigo?
— ¡Vente a Los Ángeles!—exclamó Bill de repente sonriendo—Vayámonos tú y yo solos.
—Mi trabajo está aquí en Alemania—le recordó David—No puedo irme así sin más, lo entenderías si dejaras de pensar en ti solo.
Bill borró la sonrisa de inmediato, odiaba que siempre le atacara de esa cruel manera, llamándole egoísta…o diciéndole que no le quería. Siempre era lo mismo, hablaban o más bien discutían, y cuando la cosa se acaloraba se decían cosas que no debían.
—Mejor dejarlo antes de que me digas algo más que me haga daño—murmuró levantándose de su regazo.
David le dejó levantarse y se acomodó en la silla pensativo. Sabía que otro de los sueños de Bill era la moda, que cuando desfiló en Milán sus ojos brillaban de lo ilusionado que estaba.
Sabía que era muy joven y querían comerse el mundo. No como él, que a su edad buscaba algo de tranquilidad. ¡La de noches que le gustaría pasarse metido en casa! Con Bill sentado a su lado, viendo una película o simplemente disfrutando de la mutua compañía.
—Empezamos cuando quiera, señor Jost.
La voz del fotógrafo le sacó de sus pensamientos y asintió con la cabeza. En el centro de la sala donde se haría la sesión de fotos estaban los dos hermanos, Bill miraba hacia un lado con los ojos llenos de lágrimas y Tom le miraba a él con el odio reflejado en sus ojos.
No hacía falta ser un genio para saber que habían discutido, había procurado no elevar la voz pero una vez Bill le contó sus planes no pudo frenarse. Y Tom les espiaba atento a cada uno de sus movimientos y sus palabras, viendo como una vez él y Bill no hacían más que discutir.
Media hora después se producía un hecho que los chicos jamás olvidarían. Georg se encontraba posando ante la cámara y Gustav hablaba con Tom sobre una fan que llevaba noches apostada en la puerta de la discográfica junto con otras más, Gustav se había fijado en ella pero cuando se le acercó a hablar la chica aparte de decirle que se llamaba Susanna le pidió que le consiguiera hablar con Tom, y mientras que Gustav le pasaba el recado Bill terminaba de acicalarse junto con Natalie.
Todo ocurrió con mucha rapidez, Natalie se dobló en dos y emitiendo un gemido por lo bajo se desplomó sin que nadie pudiera hacer nada por evitarlo. Corrieron a socorrerla, llamaron una ambulancia y cuando se la llevaron David pidió que siguieran la sesión de fotos sin él.
Así lo hicieron los chicos como pudieron, sin poder evitar pensar en qué le había podido pasar a Natalie. No tuvieron su respuesta hasta dos días más tarde cuando salió la noticia en la prensa. Se habían enterado del desmayo y un paparazzi logró colarse en el hospital y robar el historial de la paciente.
— ¿Embarazada?—gritó Bill sin poder contenerse— ¿De quién?
—Ni idea—murmuró Gustav sin apartar los ojos del periódico que leían.
Se encontraban en Praga, esa noche darían un concierto y acababan de llegar esa misma mañana. Estaban descansando del largo viaje en la habitación de Bill donde les habían llevado un copioso desayuno de bienvenida junto con la prensa.
—Una vez más volvemos a ser noticia por un escándalo—comentó Tom resoplando.
Bill le miró con la frente arrugada, sabiendo que el anterior lo había dado él mismo besándose con aquel chico. El sonido de un móvil libró a Tom de que descargara sobre él su rabieta.
— ¿Susanna?—preguntó Gustav alzando una ceja.
Tom asintió y corrió al baño para hablar con la que ya era su novia en privado. Había tardado tiempo en aceptarlo, que lo suyo con Bill no tenía futuro alguno y cuando Susanna se armó del valor suficiente para pedirle una cita accedió resignado. Poco a poco le sacaría de la cabeza a su hermano…
—Se les ve muy enamorados, ¿a qué si?—preguntó Gustav una vez Tom encerrado en el baño.
—Hacen buena pareja—afirmó Georg.
Bill no dio su opinión, en el fondo esa chica no le gustaba para Tom. Pero él no era nadie para decirle con quien debía salir y con quien no, bastaba ver con quien estaba él…
—Bill, ¿podemos hablar?
Como si le hubieran leído la mente, David entró en la habitación usando la llave electrónica que siempre pedía para poder entrar por la noche a hurtadillas. No le importaba que hubiera más gente en la habitación, tenía que hablar con el cantante y no lo podía posponer más.
Bill asintió y dejando a los chicos terminando de desayunar en su habitación siguió David por el pasillo, extrañado cuando en vez de llevarle a su habitación se dirigieron a unas escaleras de emergencia.
David le hizo entrar y cerró tras él la puerta respirando con dificultad.
— ¿Aquí?—susurró Bill alzando una ceja.
David negó de inmediato con la cabeza, no quería aliviar un calentón como Bill pensaba que quería cuando fue a buscarle a su habitación. No, debían hablar de algo muy importante que no podía posponer más.
—Bill, yo….
— ¿Te has pensado lo de Los Ángeles?—interrumpió Bill sonriendo.
—No, tampoco es eso—murmuró David carraspeando.
—Pues dime lo que es porque…porque no tenemos mucho tiempo, y estás empezando a asustarme—pidió Bill.
David asintió y cogió aire profundamente.
—Natalie…—empezó a decir.
—Está embarazada, lo sé—le cortó Bill—Lo dicen en la prensa, y que no hay noticia del padre… ¿quién puede ser?
—Soy…soy yo—contestó David tragando con esfuerzo.
Bill se le quedó mirando sin saber que decir, esperando que tras unos segundos David rompiera a reír y le dijera que era una broma de muy mal gusto. Pero en vez de eso…rompió a llorar sin poderlo evitar.
— ¿Qué has hecho?—siseó Bill sintiendo que le costaba respirar.
—Fue un error, lo siento—contestó David entre sollozos.
— ¿Un error, David?—gritó Bill sin poderse contener.
—Me sentía muy mal y pensaba que lo habíamos dejado…no podía dejar de verte besándote con otro, bebí y…actué sin pensar—se explicó David.
— ¿Cómo pudiste hacerlo?—preguntó Bill retrocediendo un paso—Solo fue una tonta discusión…y luego hicimos las paces. ¿Cómo pudiste volver conmigo engañándome de esa manera? ¿Haciéndome creer que las cosas volvían a ser como antes?
—Sé que no tengo perdón…pero te lo imploro—susurró David—Siento mucho todo lo ocurrido, no sabía qué estaba haciendo…en el fondo creo que necesitaba una especie de venganza…
—Lo mío solo fue un beso, tú tuviste que follarte a Natalie—le gritó Bill a la cara.
David se le quedó mirando sin saber que decir, se merecía sus crueles palabras.
—Y encima eres tan bobo que no usas protección—rio Bill con ironía— ¿Qué va a hacer Natalie? ¿Abortará?
David negó con la cabeza. Había estado hablando con Natalie, se haría cargo del bebé, le pasaría una pensión pero…pero entre ellos nunca habría nada. Todo fue culpa del alcohol, fue sexo sin ningún sentimiento, o al menos por parte de David…Natalie le confesó que estaba enamorada de él desde que le conoció, que lloró cuando supo que era gay y que no podía evitar mirar con envidia a Bill.
— ¿David?—llamó Bill al ver que no respondía.
—Me haré cargo del bebé—contestó al fin David.
— ¿Por qué?—preguntó Bill sin entender— ¿Tú y Natalie…?
—Porque es mi hijo, Bill—dijo David suspirando—Y entre Natalie y yo no hay nada ni lo habrá. Pero no le puedo dar la espalda a ese niño, es parte de mí.
Bill asintió en silencio. No había nada más que decir, David ya había tomado su decisión.
—Me voy—murmuró de repente.
—Si…necesitas descansar para el concierto de esta noche—dijo David asintiendo.
—No, no me has entendido—siseó Bill con frialdad—Me voy a Los Ángeles. Ahora mismo.
— ¿Cómo?—susurró David.
—Se terminó, David. Todo—aclaró Bill muy serio—El grupo, tú y yo. Lo has estropeado todo de la peor de las maneras, no puedo perdonarte esto.
—Bill, fue un error—repitió David.
—Fue una putada—apuntó Bill—Yo te amaba, y te sigo amando. Pero me has roto el corazón y nada de lo que hagas podrá recomponerlo.
—Pero…no dejes el grupo, yo me iré—dijo David, pensando en lo que se le venía encima si salía todo a la luz.
—Estoy cansado de todo, y sobre todo de ti—estalló Bill—Te pido que te vengas conmigo y no quieres, me pones los cuernos con una chica y me pides que perdone y lo olvide. ¡Y no puedo David, no puedo!
Pasó corriendo por su lado y entró de nuevo al pasillo del hotel. David se quedó dónde estaba, en el fondo sabía que Bill estaba tomando la decisión adecuada. Jamás debieron empezar nada, entre ellos había una diferencia de edad notable y él ya se sentía mayor. Su sueño siempre fue fundar una familia y parecía que se iba a hacer realidad aunque la mujer elegida fuera una de sus mejores amigas y a pesar de saber que sentía algo fuerte por él, sus caminos nunca se encontrarían.
Haría todo lo que estuviera a mano por su hijo, jamás le faltaría nada pero nunca vivirían como una familia. Le bastaría con verlo crecer sano y salvo en las sombras, si salía a la luz que él era el padre la prensa se cebaría con él y ese niño no tendría la feliz infancia que se merecía.
Y Bill, se merecía toda la felicidad del mundo y con él a su lado jamás la tendría. En Los Ángeles le esperaba un gran futuro y él solo sería un lastre. Mejor retirarse, dedicarse a la música y ver crecer a su hijo….
— ¡El concierto se suspende!
El gritó resonó en la habitación, todos se quedaron mirando al cantante sin entender sus palabras ni el porqué de sus gritos
— ¿Cómo dices?—preguntó Gustav sin entender.
—Que no pienso volver a cantar nunca más—aclaró Bill con la respiración entre cortada—A la mierda la gira y a la mierda el grupo. Me voy a Los ángeles, allí me espera otra vida.
—Chicos, dejadnos a solas por favor—pidió Tom carraspeando.
Georg y Gustav asintieron y salieron dejando solos a los dos hermanos.
—Bill, cálmate. ¿Qué pasa?—preguntó Tom preocupado de verlo en ese estado.
Bill se le quedó mirando, sentía que la sangre le hervía en las venas. Que fácil sería soltarlo todo, hablarle de ese hijo que Natalie iba a tener y de quien era el padre. Pero… ¿cómo quedaría él? Un cornudo, la prensa se reiría de él al saber que ese novio que se echó le había engañado con una mujer y fruto de ese engaño un bebé vendría al mundo.
No, no permitiría que David le humillara más de lo que lo había hecho.
—He dejado a David—contestó tragándose con rabia las lágrimas.
— ¿Qué? ¿Por qué?—preguntó Tom sin entender.
—Porque me he cansado de él—murmuró Bill encogiéndose de hombros—Y me quiero ir a Los Ángeles. Me han ofrecido una oferta difícil de rechazar.
— ¿Y qué hay del grupo? ¿De los chicos…? ¿Qué hay de mí?—preguntó Tom en voz baja.
Bill se le quedó mirando fijamente, sentía que se le partía en dos el alma. Tom era aparte de su hermano la persona a la que más amaba. Siempre a su lado, apoyándolo en todo, consolándolo…besándolo….
—Yo…lo siento mucho—susurró Bill desviando la mirada.
Tom asintió con la cabeza, sabía que nada de lo que él dijera le haría cambiar de opinión.
Ese día se anunció en la prensa que el famoso grupo llamado Tokio Hotel se retiraba del panorama durante un tiempo indefinido. Había muchas preguntas que se quedaron sin respuestas, nadie sabía que había pasado. Parecía que había un pacto entre los integrantes y nadie soltaba una palabra sobre quien fue el primero en dar ese gran paso.
Gustav afirmó que necesitaba un tiempo de descanso, Georg que tras tantos años viendo trabajar a David se centraría en convertirse también en productor. Tom no dijo nada, pero la prensa ya se había hecho eco de esa relación que mantenía con una fan posesiva. Y de Bill todos sabían ya que su segundo sueño era desfilar y en Los Ángeles le esperaba un gran futuro.
Y así fue, una semana después Bill se mudaba a Los Ángeles. Tuvo el tiempo necesario de pedirles perdón a sus compañeros por el repentino arrebato que le dio y hacer las paces con ellos. Antes de compañeros de grupo eran amigos y nunca dejarían de serlo.
Tom le acompañó hasta el aeropuerto y a los pies del avión privado que habían mandado se despidió de su hermano con un cálido abrazo…
Continuará…
Entiendo a Bill pero realmente huyó por eso aún no lo supera, sólo lo postergó. Pobre de ambos, eso que tienen es raro y sólo lo dejan al fondo.
Saludos