
Fic TOLL de TragicStateofAffairs. Traducción de lunallena
Capítulo 8
La calidez rodeaba a Tom hasta que despertó más tarde, y entre sueños había estado sonriendo mientras se acurrucaba más a la otra persona. Entonces, lentamente fue siendo consciente de su alrededor y despertó — ¡BILL! —Gritó — ¿¡Qué demonios!? —se separó del brujo.
Bill gruñó y se giró — ¡Estaba durmiendo tan bien! ¿Por qué me despertaste? Estabas calentito…—Bostezó, moviéndose bajo las sábanas de Tom.
— ¡No puedes estar en mi cama! —Tom dijo quitándose las sábanas de encima y saliendo de la cama.
—Pero ya lo hice…—Bill respondió y asomó su rostro por un lado de la sábana.
— ¡Bill! ¡Tienes que salir de mi cama! —Tom gritó.
Bill abrió su boca para responder y el teléfono empezó a sonar a través de sus oídos — ¡OH POR TODAS LAS POCIONES DEL MUNDO! —Bill gritó y dio dos palmadas. La neblina se disipó y las imágenes de sus dos hermanos aparecieron. Ambos, Georg y Gustav, mirando a los dos jóvenes. Bill rodó los ojos — ¿¡Qué quieren!? —contestó.
— ¡Ustedes dos tienen que irse también! —Tom señaló — ¡Esta es mi casa, mi habitación!
— ¿¡Estás en su habitación!? —Georg gritó — ¡Bill!
—Si lastimas a nuestro hermano de alguna manera…—Gustav advirtió haciendo un puño y sacudiéndola hacia Tom.
— ¡Cállense ustedes dos! —Bill interrumpió — ¿Qué quieren?
—Mamá quiere saber si se lo dijiste o no —Georg respondió.
—Dile que “no” y que se lo diré cuando esté listo. Ahora, adiós —Bill dijo dando dos palmadas y terminando su “llamada”.
—Esto se está saliendo de control…—Tom murmuró al ver la neblina disiparse —Bill ¿Qué es eso que no estás diciéndome?
—Mmm…—Bill se estiró —Magia…—Murmuró.
—UUUGHHH —Tom gruñó — ¡Bill!
— ¡Vamos por un café!—Bill dijo saltando fuera de la cama y saliendo de prisa de la habitación de Tom.
— ¿En serio? —Tom murmuró y siguió a Bill, quien ya había llegado a la cocina y estaba sentado a la mesa con una taza de café. Tom pestañó — ¿Cómo hiciste eso? ¡Ni siquiera tuve tiempo de conectar la cafetera!
Bill sopló su café —Magia…—Dijo tras dar un sorbo.
Tom suspiró sonoramente y se resignó a prepararse un café —Vamos, Bill, dime.
— ¿Qué? Oh, sí, Georg y Gustav son mis hermanos adoptivos…—Bill murmuró.
— ¡No! De eso no estoy hablando —Tom dijo sentándose a la mesa —Espera ¿en serio? ¿Es por ello que ustedes tres no se parecen?
Bill sonrió —Ajaaaaá. Ellos son mayores que yo, son brujas adoptivas.
Tom frunció el ceño mirando su café — ¿Brujas adoptivas?
—Sip —Bill dijo soplando su café —Hasta dónde sé aquí también adoptan niños, es lo mismo para nosotros, los padres de ambos se volvieron locos como una cabra…suele suceder, demasiada magia o algo, como sea, mis padres los adoptaron cuando eran adolescentes y nunca se fueron —divagó.
—Nunca entenderé tu mundo…—Tom dijo meneando la cabeza —Pero lo tomo como si no quisieras hablar al respecto, así que te seguiré la corriente…
—Tu teoría podría estar correcta —Bill respondió mirando a Tom.
—Muy bien, solo para que sepas que hoy tengo cosas que hacer —Tom dijo —Ya que estás atrapado aquí, supongo que tienes que acostumbrarte…
Bill se mordió el labio — ¿Puedo quedarme aquí?
—Nop —Tom respondió —No te conozco realmente así que…
— ¡Ugh! —Bill gruñó — ¡Eres un antipático! ¿Sabes eso?
Tom alzó sus cejas —¿Qué harías TÚ si los roles fueran distintos?
—Bueno, nunca me ha visitado un ser no-mágico antes…—Bill respondió.
—Exactamente. Nunca he tenido un ser mágico en mi casa antes, así que discúlpame si no sé en las cosas en las que me estoy metiendo —Tom señaló —Podrías encontrar mi escoba o algo. No lo sé, explotar mi cocina.
— ¿¡Tienes una escoba!? —Bill chilló emocionado.
—Uhh…no. No, Bill. Tengo una pero es para barrer la casa y no para lo que sea que…
— ¡Qué mal! ¡Nunca has vivido si no has montado una escoba! —Bill respondió.
Tom no respondió a eso, en su lugar, solo miró a Bill como si estuviera loco —De ninguna manera voy a montar mi escoba.
—Mmm…—Bill respondió y bebió algo de café —Ya veremos eso…
—Como sea, tengo que alistarme, darme una ducha…por cierto, ¿necesitas ropa? —Tom ofreció levantándose de la mesa.
—Nop, tengo todo resuelto —Bill sonrió moviendo sus dedos —Magia…—Dijo pestañando sus ojos.
Tom rodó los ojos —Debí suponerlo. Bill…compórtate ¿de acuerdo?
Bill bateó las pestañas — ¿Por qué? ¿A qué te refieres? —Dijo en un tono casi agudo como el de una mujer.
Tom sonrió de lado —Sabes a qué me refiero. No magia en público.
Bill frunció el ceño —No soy estúpido, Tom. Sé lo que debo y no debo hacer en tu mundo. Probablemente mejor de lo que TÚ sepas.
—Muy bien, muy bien, eso fue grosero, lo siento…No sé qué es eso de ti que me obliga a decir esas cosas, lo juro, soy un muchacho agradable…—Tom se disculpó viendo al brujo genuinamente lastimado por su declaración.
Bill asintió a la vez que Tom se alejaba, juró haber oído a Bill decir algo sobre la magia. Se encogió de hombros y comenzó a alistarse para su día. Había algunas cosas que tenía que recoger algo de decoración para colocarlas en la cocina, había visto unos saleros en forma de fantasmas y otros utensilios de la misma forma.
No fue hasta que un chorro de agua golpeó su cabeza, antes de darse cuenta que estaba a cargo de la fiesta de Halloween, el cual ya había enviado invitaciones. Tom detuvo sus movimientos en la ducha ¿Bill asistiría a la fiesta si todavía seguía atrapado en su mundo? ¿Y acaso no dijo que su cumpleaños era en Halloween? Se preguntó si las brujas y brujos y toda la gente mágica tenía el mismo tipo de fiesta de cumpleaños que el mundo de Tom…y si fuera así, iba a darle a Bill una fiesta de cumpleaños asombrosa que nunca olvidaría. Alcanzó el jabón, diciéndose a sí mismo que le preguntaría a Bill cuando saliera de la ducha.
Fresco y bañado Tom salió del baño, listo para salir — ¡Bill! —Llamó — ¿Dónde estás? —Dijo, caminando alrededor de la casa. Frunció el entrecejo preguntándose dónde estaría el brujo. Llamó en cada habitación de la casa antes de encontrar a Bill afuera, en la entrada, hablando con las arañas parlanchinas.
Las arañas parlanchinas estaban bailando mientras Bill hablaba —Y es así como quedé atrapado aquí…
— ¡Oye! —Tom llamó gentilmente, notando que Bill lucía triste — ¿Estás bien? —Bill alzó la mirada y asintió. Tom notó que, en efecto, se había cambiado de ropa —Luces bien…—Dijo casi atorándose en la última parte, preguntándose porqué tenía que decir tales cosas. Aunque lo último que dijo fuera verdad.
— ¿De verdad? —Bill achinó la mirada —Uh, gracias…—respondió mirando su suéter negro.
—Ajá…—Tom asintió sintiéndose un poco incómodo — ¿Listo para irnos? —Dijo caminando a través del patio de tumbas y calabazas hacia su auto.
Los ojos de Bill se dirigieron al vehículo — ¿Tenemos que usar esa cosa?
—Bueno, a menos que tengas una mejor idea —Tom dijo abriendo la puerta de su auto y mirando a Bill antes de que su rostro palideciera.
—Tienes que medir tus palabras ¿sabes? —Bill dijo y dio unas palmadas.
Instantáneamente, ambos jóvenes estaban en la tienda que Tom quería visitar —Bill…—Gruñó aferrándose en la manija de la puerta de la tienda —No puedes hacer eso…
— ¡Por supuesto que puedo! —Bill sonrió y abrió la puerta de la tienda —Tú…—Dijo girándose a la puerta dónde estaba Tom —…necesitas lidiar con eso. No me gustan los carros ¡Me asustan!
Tom caminó con piernas temblorosas dentro de la tienda —Solo necesito alguna advertencia o algo…
—Bien —Bill respondió —Puedo darte algunas advertencias, solo estoy tratando de hacer las cosas bien ¿de acuerdo? —Respondió mirando a Tom fijamente a los ojos.
Continúa…
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