En el pasado 5

En el pasado 5

Fic original de JasonPeace. Traducido por lunallena

Capítulo 5

La mañana siguiente, Bill se escabulló intentando no despertar al otro Bill mientras bajaba de la cama. Durmió terrible, había sido plagado por diversos sueños toda la noche. Toda esta situación era un enorme desastre.

Cautelosamente, entró a la ducha después de escoger su ropa y dejó que el agua recorriera por su rostro. ¿Qué iba hacer? ¿Debería actuar como si no hubiera visto nada anoche? ¿Hablarles y demandarles saber lo que sucede? ¿Estaba siendo totalmente loco y no había estado sucediendo nada en lo absoluto? Pero si está sucediendo algo ¿cómo podría sacar el tema a flote? ¿Qué si estaba equivocado y entonces ambos pensaban que está totalmente enfermo y loco por pensar eso?

Con un gruñido silencioso, Bill salió de la ducha y se secó antes de ir en puntillas hasta la cocina dónde su yo-mayor y Tom estaban a punto de tomar desayuno.

Se asomó en la habitación, casi esperando ver algo que no quería volver a ver, pero ninguno de ellos estaba haciendo algo sospechoso, Tom estaba sirviendo café en las tazas mientras la cabeza de Bill estaba sobre la mesa, medio dormido. Aparentemente en diez años aún seguía odiando las mañanas.

—Buenos días, Bill —Tom saludó con una sonrisa — ¿Café?

—Buenos días. No gracias —Bill murmuró, sentándose al lado de su yo, quién abrió un ojo y sonrió soñoliento cuando Tom colocó la taza en frente de él.

—Luces un poco cansado ¿está todo bien? —El rubio preguntó una vez que logró alzar la cabeza para dar un sorbo a su café.

—Sí, bien—Bill murmuró otra vez, sintiéndose completamente incómodo.

— ¿seguro? Porque luces como si hubieras regresado de una gira de seis meses —Tom sonrió entre dientes.

—No es mi culpa, Bill roncó toda la noche —Bill se defendió, no queriendo decir la verdad.

Su yo del futuro hizo un ruidoso sonido de asombro — ¡Claro que no! ¡Yo no ronco!

—Como una morsa —Bill insistió aunque no era verdad. Hasta el momento, su yo-mayor se había vuelto muy silencioso al dormir, muy parecido a una ballena fuera del agua, pero no roncaba.

— ¡Esa es una mentira! Me niego a creer esto —El rubio negó con la cabeza mientras Tom reía disimuladamente — ¡Tom! Dile que eso no es verdad —Demandó.

—Por supuesto que no lo es. Eres muy silencioso al dormir —Tom intentó pacificarlo con una sonrisa y Bill se preguntó si Tom sabía eso porque dormían en el mismo bus cuando iban de gira o por alguna otra razón.

—Georg es el único que ronca —El rubio confirmó con un asentimiento y Bill recordó eso, había dormido en la misma cabina justo al lado derecho del bajista mientras iban de gira y siempre tenía que usar tapones.

Por suerte, eso había sido suficiente para Bill del futuro quién dejó el tema, y continuaron con sus actividades diarias. Tom y Bill tenían que hacer algo relacionado con la banda del cual Bill no estaba permitido a acompañarlos. Así que pasó el resto del día en el apartamento. Siendo el niñero de Pumba.

Sin su yo-mayor y Tom, Bill estaba, en pocas palabras, aburrido y no hizo nada en todo el día más que vagar en los alrededores y mirar películas que saldrían años después del año del que provenía. Las que más quería ver era la trilogía de Hobbit, estaba a punto de ser la primera persona que alguna vez viera eso, técnicamente. Bill siempre había sido un entusiasta respecto a las películas y había tantas que estaban en su lista de “ver antes de regresar al pasado”, ni siquiera sabía por dónde comenzar. Solo había visto uno hasta el momento; Arthur y los Minimoys, junto con su yo ya que ambos Bills estaban determinados de que el trabajo sería más fácil para Bill una vez que llegara. Su yo también quería que viese las películas de Crepúsculo el cual Bill nunca había oído, aparentemente salió en el 2008 o algo, pero su yo-mayor dijo que le encantaría y necesitaban verla juntos en algún momento.

Así que Bill pasó el resto del día mirando la trilogía del Hobbit y acurrucado con Pumba hasta que el gemelo de su gemelo finalmente regresara a casa. Ria estaba con ellos…y también la pizza.

— ¡Hey Arthur! —Ria saludó contenta sentándose a su lado en el sofá — ¿Has estado perezoso todo el día?

—No. He estado mirando el Hobbit y jugando con Pumba…hemos estado muy ocupados —Bill sonrió feliz mientras Ria reía.

—Trajimos pizza —Tom se unió a ellos en el sofá, colocando la pizza en el regazo de Bill.

—Déjame adivinar, es vege-

—Cállate y come —Tom le interrumpió rodando los ojos.

—Estoy taaaan cansado —Bill oyó a su otro yo quejarse en algún lugar, pero no estaba prestando atención porque estaba muy ocupado observando a Tom y Ria. Ahora que Bill lo pensaba, no eran tan cariñosos el uno al otro como verdaderos enamorados lo serían.

—Necesito irme ahora, chicos. Los veré pronto —Ella se despidió de Bill quién ya estaba comiendo la pizza, solo asintió y sacudió la mano brevemente.

Fascinado, observó como Ria besó a Tom en los labios, fue un beso rápido y casto, nada parecido al cual había sido testigo de él con su yo-mayor la noche anterior. ¿Tom estaba engañando a Ria? ¿Con Bill? No. Eso estaba mal. Bill negó con la cabeza intentando ordenar sus pensamientos otra vez.

— ¿Te divertiste con Bill, mi pequeño ángel? —El rubio le habló a Pumba una vez que Ria se había ido. El perro gordo meneó su pequeña cola, saltando arriba y abajo, feliz de que su dueño estuviera de regreso a casa.

—También me divertí, gracias por preguntar —Bill resopló con pizza en la boca —Estuve aburrido a morir todo el día ¿Por qué tienen tanto trabajo? También quiero hacer algo —Se quejó.

—No puedes hacer nada más que sentarte aquí y lucir bonito —Su yo-mayor sonrió al sentarse a su lado con Pumba.

—Bueno, al menos luzco más lindo que tú porque luces como mierda. —Bill dijo con rudeza.

— ¿¡Discúlpame!? —Su yo-mayor chilló —¡Suelo lucir perfecto!

—No, luces como basura. No luzco nada parecido a eso y deberías afeitarte, luces raro —Bill insistió, observando a su yo críticamente.

El rubio abofeteó su cabeza —Cierra la boca, vas a lucir tan asombroso como luzco ahora, así que shh—Dijo asintiendo.

—Ajá, sí. No. Además, pudieron haberme dejado ir con ustedes al estudio. De verdad quería ver cómo trabajan ahora —Se quejó, ignorando el hecho de que se supone que luciría como luce su yo-mayor en diez años.

—Muy arriesgado. Todos ahí nos conocemos por años, imagina cómo Georg y Gustav reaccionarían si te vieran —Tom negó con la cabeza al unirse a ellos en el sofá.

—Pero… ¡no quiero sentarme aquí todo el día mirando películas! —Bill se quejó, quién sabe cuánto tiempo tendría que estar aquí, así que quería ver tanto como sea posible.

—Quizá debamos tomarnos unos cuántos días de descanso…—El rubio caviló en voz baja.

— ¡Sí! Tómense el día libre y pasemos el rato juntos —Bill estuvo de acuerdo inmediatamente.

—Muy bien, supongo que podemos hablar con David sobre eso mañana…voy a la cama ahora mismo, Bill ha estado matándome todo el día con su constante “Pero quiero esto, pero lo quiero así” —Tom comentó levantándose del sofá mientras el rubio le sacaba la lengua en broma.

—Solo quiero que nuestras canciones sean buenas…y sí, podemos decirle que lo quiero como un regalo de cumpleaños —Sonrió entusiasmado, solo dos días más hasta su cumpleaños.

— ¡Asombroso! Entonces ¿qué vamos hacer, chicos, cuándo tengamos tiempo? —Bill quiso iniciar los planes.

—Voy a dormir —Tom afirmó dirigiéndose a su habitación.

— ¡Eres un aguafiestas! —El rubio rodó los ojos pero Tom solo sonrió antes de cerrar la puerta de su habitación, con un silencioso buenas noches. Bill observó a su yo-mayor, intentando entender la mirada entre ellos. Esas mirada no eran como las que él y Tom compartían en el pasado, definitivamente algo extraño estaba pasando aquí.

Bill y su yo-mayor aún discutieron los planes mientras estaban sentados en el sofá por otros diez minutos hasta que Bill terminara su pizza, y luego se dirigieron a su habitación, junto a Pumba.

Por desgracia, el día siguiente fue muy similar para Bill, excepto que ahora miró Crepúsculo.

— ¡Aw, Bill! —Su yo-mayor se quejó ruidosamente una vez que él y Tom llegaron en la tarde —Quería ver esas contigo —Se quejó.

—Bueno, tú nunca estás por aquí —Bill se defendió.

—De todos modos, cómo pudiste verlo sin mí —El rubio hizo un puchero.

—Oh vamos, podemos verlas otra vez si quieres —Bill aplaudió entusiasmado. Le había encantado y si su yo-mayor aún quería verlo, entonces lo verían otra vez.

El mayor lo imitó y aplaudió contento — ¡Muy bien! Es muy divertido ¿verdad? A mí me encantan. Es tan romántico y-

—Ustedes son patéticos. La historia es muy mala —Tom refunfuñó mientras comenzaba a descargar las bolsas que él y Bill habían traído para la cena.

El rubio hizo un sonido de sorpresa de una manera dramática —No acabas de decir eso. ¡Bill! ¡Yo lo agarro mientras tú le haces cosquillas! —El mayor ordenó acercándose a Tom.

—Aléjate de mí —Tom dijo en advertencia, retrocediendo de ambos Bills que se acercaban —Lo digo en serio. Tienen esa mirada loca en sus ojos que… ¡AH! —Tom se echó a correr a la habitación justo cuando el rubio iba a saltar sobre él.

— ¡Regresa aquí cobarde! ¡Te atraparé por eso! —Bill oyó a su mayor gritar y reír mientras su gemelo desaparecía en algún lugar en su habitación.

Bajo una circunstancia normal, Bill hubiera reído a los gritos histéricos de Tom, además de las groserías que lanzaba, pero ahora mismo toda la situación solo lo hacía sentir intranquilo. ¿Debería seguirlos? Y si lo hacía ¿Qué encontraría?

Aún podía oír las carcajadas provenientes de la habitación de Tom mientras lentamente se acercaba a la entrada de la puerta y se asomaba nerviosamente. En la cama, estaba Tom acostado de espaldas, con el rubio sentado sobre él riendo triunfante.

— ¿Te rindes? —El rubio demandó contento, sus manos muy cerca de los lados de Tom, amenazando con hacer cosquillas otra vez.

Tom rio, girando su cabeza para ver a Bill en la entrada de la puerta —Sí —Dijo suavemente, sonriéndole a Bill de esa manera extraña antes de girar su mirada al rubio —Me rindo.

Bill miró ida y vuelta a los dos, quiénes también lo miraron del mismo modo. Este era probablemente una de las situaciones más extrañas en la que Bill había estado. Aunque no sabía por qué.

Con una risa suave, Bill del futuro saltó fuera de Tom rápidamente sonriéndole a Bill —Siempre ganamos —Le guiñó el ojo tras salir de la habitación.

Bill soltó una risa corta, aunque fue más por amabilidad que por todo lo demás ¿A qué rayos se refería?

Lentamente Tom salió de la cama, acomodándose la ropa —Qué —sonrió ligeramente, alzando una ceja a la obvia mirada de Bill.

—Nada —Bill murmuró no sabiendo qué más decir.

Tom frunció el ceño un poco — ¿Estás bien?

—Sí, no, todo está bien —Bill asintió rápidamente, girándose para salir de la incómoda situación.

—Buenas noches entonces —Tom le dio otra de esas tiernas sonrisas que hacía que el estómago de Bill diera un vuelco. Rápidamente cerró la puerta tras asentir.

Había algo seriamente diferente en Tom y lo asustaba. Le asustaba porque le gustaba. Había algo cautivante en el comportamiento de Tom y Bill quería tener más de ello.

La siguiente noche Bill aplaudió contento mientras su yo-mayor y Tom soplaban las velas de su gran pastel de cumpleaños. Hasta el momento, nadie en la pequeña fiesta había notado que Bill era…bueno, Bill, aunque muchos de ellos comentaron en que tan similar lucía a los gemelos mayores.

— ¿Por qué nunca escuché que ustedes chicos tenían un primo? —Gustav preguntó por décima vez esa noche, obviamente con mucha sospecha.

—Date un descanso, Gus, no sabes todo sobre nosotros —El rubio rio, sirviéndole un plato con pastel a Gustav.

Bill también disfrutó algo de pastel y observó a la gente bailar, beber, y reír. Le recordó mucho al montón de fiestas que tenían de regreso en el 2005, excepto por la cantidad de alcohol.

—Deja de beber tanto —Su yo-mayor agarró la bebida de su mano por tercera vez esa noche.

—Ugh, Bill…sé que lo estuviste haciendo cuando tenías mi edad, así que no te creas un santo —Bill rodó los ojos.

— ¡Solo tienes 15! …quiero decir 16 —Su yo se corrigió rápidamente con una sonrisa —Y en América no estás permitido a beber por los menos en cinco años más —Susurró.

—Como si eso te detuviera de beber —Bill gruñó —Deja de ser mi niñera, maldición —Dijo cortante a su yo-mayor cruzándose de brazos.

—Me responsabilizo de ti —Dijo firmemente, obviamente intentando intimidar pero Bill rio.

—Oh dame un descanso. Obviamente terminé bastante bien, así que déjalo —Arrancó la bebida de las manos del mayor y se alejó hacia la multitud con un Bill maldiciendo detrás de él.

Finalmente Bill encontró un lugar seguro dónde podría esconderse de su yo mientras bebía y disfrutaba de algunos snacks. Su soledad no duró mucho porque Ria se unió a él.

— ¿Te estas divirtiendo? —Sonrió, robando un poco del pastel con sus dedos.

—Sí, es genial —Respondió con una sonrisa — ¿Dónde está Tom? —Bill había visto a él y a Ria bailar más temprano, a diferencia de las otras veces que recordaba haber visto a Tom bailar, como sea, no la estaba toqueteando o besando como si nadie estuviera observando, Tom era así de extraño ahora. Muy…decente.

—Salió al balcón a fumar —Se encogió de hombros, señalando hacia dónde el balcón podría estar.

—Creo que también podría necesitar algo de aire —Bill se excusó así mismo para buscar a su gemelo. Quizá sin toda esa gente alrededor podría encontrar un momento a solas con Tom sin que su futuro yo estuviera ahí.

— ¿Qué estás hacienda aquí solo? —Bill sonrió al dar un paso dentro del balcón dónde Tom estaba sentado en una silla fumando.

—solo disfrutando algo de tiempo a solas. Estoy bastante cansado en realidad…—murmuró, mirando a su reloj. Bill hizo lo mismo solo para notar que eran cerca de las 2 am ¿desde cuándo Tom se cansaba tan temprano? De lo que Bill podía recordar, Tom festejaba hasta el amanecer.

—Oh ¿nos vamos a casa pronto entonces? —Preguntó mientras se sentaba en el lado opuesto de su hermano.

—Probablemente… ¿quieres un poco? —Tom preguntó sosteniendo el cigarrillo.

— ¿En serio? Bill acaba de intentar quitarme mi bebida y ¿tú me ofreces un cigarrillo? Eres una mala influencia —Bill sonrió aceptando el ofrecimiento.

Tom rio — ¿Recuerdas cuando intentamos esto la primera vez? ¿Cuántos años teníamos? Cómo 11 o algo así.

—Sí, fue el mismo día que robamos la cerveza del auto de Gordon —Bill rio, recordaba bien ese día.

—Oh cierto, hombre eso sabía asqueroso —Tom sonrió entre dientes, buscando por su botella de cerveza, obviamente ya no pensaba más eso.

Bill le dio otra calada a su cigarrillo, ni siquiera sabía por qué estaba fumando ahora mismo. Solo se sentía cómodo —Realmente lo fue…aún no me gusta —Murmuró torpemente mirando a su gemelo beber.

—Te gustará después—Sonrió una vez que removió la botella de sus labios.

Bill solo hizo una mueca de disgusto, alcanzándole de regreso el cigarrillo —Sabes…nunca me sentí tan joven hasta que llegué aquí, no lo sé, siempre me sentía bastante adulto, pero ahora…me veo a mí mismo dentro de diez años…—Bill divagó lentamente, no sabiendo realmente a dónde llegaría con todo esto. —Recuerdo que…siempre me sentía tan inteligente y adulto cuando tenía… ¿qué? ¿12? —Tom sonrió y meneó la cabeza —Poco a poco me vine a dar cuenta que estoy lejos de ser un adulto, incluso ahora a los 26 —Sonrió suavemente.

—Eso es verdad. Tú y Bill son bastante inmaduros…es realmente patético —Bill le sacó la lengua esperando una respuesta sarcástica o un golpecito en el brazo, pero en su lugar, Tom solo sonrió gentilmente y asintió. —Dudo que eso cambie alguna vez —Sonrió suavemente sosteniendo su cigarrillo.

Bill lo observó por un momento intentando leer esa sonrisa ¿qué significaba? ¿Qué sucedía dentro de la extraña cabeza de Tom?

—Eres tan diferente —Bill murmuró distraído, dándose cuenta que el cigarrillo estaba casi terminado en sus dedos.

—No lo soy. Siempre fui así, solo que nunca te lo mostré —Tom respondió en voz baja, dejando de lado su sonrisa, había una seriedad inusual en él que Bill no entendía en lo absoluto.

— ¿Por qué no? —No es que Bill no le gustara el otro Tom, pero había algo en este que lo cautivaba.

—No creí que estarías bien con ello —Admitió suavemente.

— ¿pensaste que preferiría el puto superficial? —Bill alzó una ceja y sonrió.

Tom se unió a él con una carcajada —Sí. Pensé que sería más fácil de ese modo. —Se encogió de hombros y tiró la cola del cigarrillo en el cenicero.

— ¿Qué sería más fácil…?—Bill preguntó confundido.

— ¿Qué están haciendo, chicos? —El rubio interrumpió cual sea hubiera sido la respuesta que Tom iba a darle.

—Nada. Tom estaba fumando y yo estaba mirando totalmente —Bill sonrió de lado.

—Por supuesto —Bill del futuro rodó los ojos con una sonrisa —Si fumo en el futuro, es tu culpa, Tom.

—Siempre me culpas de todo, de todas maneras —Tom rio entre dientes meneando la cabeza —Estoy cansado, ¿chicos, aún no quieren ir a casa?

— ¡Yo sí! —El rubio dijo de inmediato, sin lucir cansado en lo absoluto.

—Sí, supongo que yo también —Bill se encogió de hombros. No estaba cansado en realidad, pero como sea, si querían ir a casa, no iba a quedarse ahí por sí solo.

Y así, varias horas más tarde, finalmente llegaron a casa. Les había tomado un tiempo salir de la fiesta y despedirse de todos sus amigos, pero ahora lo había hecho y Bill estaba comenzando a sentirse cansado.

—Whoa ¿A dónde crees que vas, Bill? —Su yo-mayor lo jaló de regreso a la cocina cuando Bill solo quería ir a su habitación —Aún no hemos terminado del todo —Sonrió de lado.

— ¿Qué?—Bill preguntó confundido.

Tom regresó a la cocina con una pequeña torta helada de chocolate que colocó en la mesa en frente de él. El pastel tenía los nombres “Bill Tom Bill” sobre él, con tres pequeñas velas.

— ¡Ah! ¡Chicos! —Bill dios palmadas contento, jalando a sus hermanos en un abrazo.

—Pensamos que ya nadie en la fiesta tenía permitido saber que también era tu cumpleaños, lo celebraríamos aquí, solo nosotros tres —Su futuro yo lo miró contento, envolviendo su brazo alrededor de él.

Ahí estaba otra vez, esa extraña mirada entre sus hermanos como si estuvieron abrazándose en un pequeño círculo. La mirada solo duró segundos antes de que se separaran y cantaran el “feliz cumpleaños” para cada uno.

—Muy bien ¡Todos pidan un deseo! —El rubio animó una vez que terminaron.

Después de un segundo, mientras todos pedían algo tonto como deseo, soplaron las velas juntos y ambos Bills aplaudieron de la manera más típico a la vez que Tom comenzaba a partir el pastel.

Se quedaron despiertos por otras buenas horas antes que decidieran despedirse y decirse “buenas noches” a las 5 am.

—Buenas noches, Bills —Tom sonrió al encaminarse a su habitación.

— ¡Buenas noches, Tom! —Ambos Bills dijeron al unísono. Era algo que habían empezado hacer en su primera noche juntos y que de alguna manera mantenían.

— ¡No puedo creer que finalmente tenga 16! No es que me sienta diferente pero aun así —Bill le dijo a su yo-mayor mientras subía a la cama.

—Lo sé y es asombroso que hayamos tenido un cumpleaños triple —Su versión mayor respondió contento acostándose a su lado.

—Sí, eso fue asombroso —Bill estuvo de acuerdo con un sentido bostezo, se acurrucó con su yo de la manera que siempre hacían. Definitivamente iba a extrañar esto. A Bill realmente le gustaba acurrucarse y ahora que finalmente había encontrado a alguien que le encantaba tanto como a él…aunque era él mismo. Así que una vez que regrese al pasado, todo esto sería…historia.

Bill ya estaba cayendo dormido cuando su versión mayor de pronto salió escurridizo de la cama tan silenciosamente que apenas lo había notado. ¿Bill tenía que ir al baño otra vez? Hace unos minutos había ido.

Una pequeña sorpresa, notó que Bill no iba al baño de la habitación sino al que estaba fuera de ella. Curiosamente, Bill se levantó para seguirlo. Cuando su versión mayor tocó silenciosamente la puerta de Tom, Bill comenzó a sentirse un poco nervioso ¿Qué rayos estaba haciendo aquí en medio de la noche? Su futuro yo se escabulló en la habitación, cerrando la puerta detrás de él.

Bill se quedó de pie en silencio, la sala oscura, no sabiendo qué debería hacer o pensar. ¿Qué estaban haciendo ahí? Su mente retorcida comenzó a brindarle unas respuestas torcidas e imágenes que no quería creer. No podía ser que algo raro estuviera pasando ¿verdad? Eran hermanos después de todo.

Después de unos cuántos minutos, la paranoia comenzó a volverlo loco, y de puntillas se dirigió a la puerta para escuchar. Todo lo que pudo oír fue música en volumen bajo ¿¡Qué rayos estaban haciendo ahí!?

Realmente quería entrar pero qué si estaban haciendo algo extraño…como besándose o…no eso no podría ser. Eso estaba mal ¿Pero qué si eso pasaba? Tenía que saber. Pero si entraba y los encontraba…hacienda algo como…

Con determinación, Bill abrió la puerta.

Continúa…

Gracias por leer, y ahora, cuéntanos qué te pareció en los comentarios.

por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

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