En el pasado 1

En el pasado 1

Fic original de JasonPeace. Traducido por lunallena

Capítulo 1

Ich muss durch den Monsun, hinter die Welt, ans Ende der Zeit…—Bill cantó a través del micrófono a las tres mil eufóricas fans.

Era la canción final del concierto en Berlín, y la multitud se estaba volviendo loca, sin embargo, antes de que Bill lograra continuar con el resto de la letra, oyó un fuerte chirrido y el sonido de un arañazo. Al mirar arriba, vio parte de las luces del escenario venir abajo mientras los gritos de las fans fueron de emocionadas a gritos de pánico.

— ¡Bill!

Oyó la voz de Tom gritar en algún lugar detrás de él, pero Bill no fue lo suficiente rápido para evadir las luces que colapsaban sobre él, enterrándolo en una pila de cables eléctricos y vidrio roto. Sintió los choques eléctricos ir a través de su cuerpo e intentó gritar por el agonizante dolor, pero ningún sonido escapó de sus labios. Después de lo que parecía una dolorosa eternidad, finalmente perdió la consciencia. El último sonido que sus oídos oyeron fue su hermano gritando su nombre con miedo.

Con un suave gemido, Bill abrió sus ojos y miró en la semi oscuridad. Estaba confundido y un poco asustado, intentando recordar lo que había sucedido. El concierto…las luces cayendo sobre él…Tom gritando. Lentamente se dio cuenta de que estaba acostado en el escenario, pero todo y todos se habían ido. ¿En serio lo habían dejado ahí?

Cuidadosamente se levantó y revisó su cuerpo, parecía perfectamente sano, sin ningún daño en lo absoluto. ¿Cómo había logrado escapar sin ningún solo rasguño? Había estado tan adolorido hace unos momentos.

La sala del concierto estaba desierto y las luces apagadas, la única cosa que pudo ver fue el pequeño cartel verde de “Salida” a un lado del escenario.

— ¿Hola?—Bill gritó, pero nadie respondió. Sin saber qué más hacer, se dirigió a la puerta que lo guiaría al backstage. — ¿Hola? —Gritó una vez más, vagando a través del backstage de la sala del concierto vacío.

—Oye ¿Qué estás haciendo aquí? —Un hombre hosco que usaba un overol preguntó, asomando su cabeza por la puerta — ¡No tienes permiso para estar aquí! —Acusó caminando hacia Bill.

—Acabo de tener un concierto aquí, pero todos se fueron ¿Qué sucedió? —Bill estaba completamente confundido.

— ¿Qué concierto? —El hombre resopló con mala gana — ¡Largo de aquí! —Agarró a Bill del brazo y comenzó a llevarlo a la puerta de salida.

— ¡Ow! Espera ¿Dónde está mi hermano? —Bill intentó soltarse, pero el malhumorado conserje continuó jalándolo.

— ¡Malditos niños, no te atrevas a irrumpir aquí otra vez o llamaré a la policía! —Dijo cortante y molesto mientras llevaba a Bill a la salida trasera, cerrando la puerta detrás de él.

—Pero…—Bill murmuró en confusión, sobando su adolorido brazo por el brusco trato.

Miró incomodo a su alrededor, sintiéndose un poco nervioso. Había sido hace poco que había salido a la calle sin guardaespaldas. No podía solo caminar en los alrededores, sería un desastre. ¿Cómo Tom pudo haberlo dejado ahí solo?

Muy lentamente, Bill dio una caminata por los alrededores, intentando mantener su cabeza gacha así nadie lo reconocería, pero era difícil. Estaba vistiendo su ropa característica, maquillaje y su peinado, cualquier persona lo reconocería con esas prendas. Aunque si éxito había sido un tanto reciente y solo había comenzado el año pasado, en Berlín había apenas personas de su edad que no supieran quién es, después de todo Tokio Hotel había sido parte de la portada de Bravo casi cada semana y en los pasados meses.

Nerviosamente, caminó por la calle, pero la gente parecía no prestarle mucha atención, unos cuántos jóvenes le dieron unas miradas divertidas o reían, pero esa era todo.

Mientras esperaba en el tranvía de la estación unos cuántos pasajeros también lo miraron curiosamente, pero ninguno intentó hablarle.

Una vez que el muy sorprendentemente moderno bus llegó, Bill subió, lleno de confusión. Incluso en el bus de regreso a su apartamento la gente no lo miraba demasiado. Esto era definitivamente diferente a la última vez que había intenta ir a algún lado. Casi había sido asesinado por fans gritonas y ahora parecía que nadie quería molestarlo. Bill casi se sintió ofendido.

Salió de la usual estación y se dirigió al edificio dónde él, Tom, Georg y Gustav vivían, y ahora que ya no estaba tan nervioso, comenzó a molestarse. Cómo se atrevieron a dejarlo ahí.

Sin tener la llave, por supuesto, Bill tocó la puerta y presionó el timbre al menos doce veces, solo para hacerles saber que estaba cabreado.

— ¿¡Quién es!?—Una fastidiada mujer abrió la puerta de golpe, mirándolo con enojo. Bill se sobresaltó de sorpresa.

— ¿Quién es usted? —preguntó perplejo. ¿Había tocado la puerta equivocada? De ninguna manera…3C, este era el lugar correcto.

—Soy la señora Wesner ¿Quién rayos eres tú? —Preguntó aún molesta.

—Yo…soy Bill Kaulitz…vivo aquí —Murmuró estúpidamente.

—Sí, correcto ¡Y yo soy Oprah! —La mujer rodó los ojos —Estúpidos niños —murmuró tras cerrar la puerta en su cara.

Bill observó con la boca ligeramente abierta ¿qué había sucedido?

Completamente confundido y más asustado que antes, Bill caminó de regreso a la calle y se sentó en la estación del travía. Si no vivía aquí ¿en dónde vivía? ¿Y dónde estaba Tom? ¿Y Georg….Gustav?

Después que unos buses iban y venían, Bill decidió ir a casa de sus padres. No tenía a dónde más ir después de todo. Con eso, comenzó un viaje de dos horas a Loitsche.

—Boleto —El colector de boletos demandó tranquilo. Bill no tenía uno.

Por el bien de parecer inocente, Bill comenzó a buscar en todos sus bolsillos mientras el hombre lo miraba con sospecha.

—Creo que lo perdí —Bill murmuró después.

El hombre suspiró —Bien y por supuesto no tienes dinero contigo para comprar uno ahora mismo ¿correcto? —El hombre preguntó secamente. Bill asintió.

— ¿A dónde estás yendo, niño? —Preguntó

—A casa. Perdí mi billetera—Murmuró desalentado, esperando que el hombre no lo botara del tren.

—Muy bien, voy a dejarte pasar esta vez, pero no lo hagas de nuevo —Advirtió, probablemente sabiendo que su advertencia era inútil.

Bill asintió rápidamente —Gracias —El hombre solo rodó los ojos y se alejó.

Después del largo viaje en tren, finalmente se encaminó a casa, con suerte la estación del tren solo estaba a medio kilómetro de su casa.

Con el tiempo, Bill finalmente llegó a casa, eran casi las 2pm y casi había pasado su propia casa. Lucía completamente diferente a la última vez que lo había visto. En lugar de la pequeña valla que tenían, ahora había una pequeña pared con una cámara de seguridad… ¿Qué rayos? ¿Tampoco no vivía aquí?

Bill estaba a punto de entrar en pánico, pero luego vio el pequeño cartel con dos apellidos en él: Kaulitz-Trümper. Espera… ¿qué? ¿Cuándo había llegado ahí? ¿Cuándo habían decidido usar también el nombre de Gordon? No es que a Bill le importara, realmente le agradaba Gordon, solo que era extraño.

Intentó abrir la reja, pero estaba cerrada. Así que tocó el timbre.

¿Sí?—Respondió la voz familiar de su madre. Bill casi lloró de alivio.

— ¡Soy yo! —Bill habló en el intercomunicador.

¿Qué? ¿Quién? —Su madre preguntó un poco confundida.

— ¡Soy yo! ¡Bill!—Intentó desesperadamente ¿Qué le pasaba a todo el mundo hoy?

¡Oh Bill! Lo siento, cariño, no te reconocí ¿Olvidaste tu llave? —La mujer rio haciendo que la puerta se abriera.

Bill ingresó, miró alrededor la cochera que había mágicamente llegado ahí en las pocas semanas que no había estado ahí, corrió por el pequeño camino hacia la casa dónde su madre ya había abierto la puerta.

— ¿Bill…?—Preguntó un poco confundida, alzando una ceja.

—Mamá, no sé qué está sucediendo. Hubo un terrible accidente en el concierto, pero cuando desperté todos se habían ido. Fui al apartamento en Berlín, pero había una mujer extraña ahí y no pude encontrar a Tom en ningún lado —Bill soltó desesperadamente, pero su madre solo lo miró fijamente.

— ¿Quién eres? —Preguntó achinando la mirada.

— ¿Qué? —Bill tartamudeó ¿qué tipo de horrible broma era esta?

—Muy gracioso —Dijo ella algo fastidiada —No sé qué crees que estás haciendo viniendo aquí y pretendiendo ser Bill, pero es bastante molesto, por favor fuera de aquí —Ella gesticuló hacia la puerta, dándole una impaciente mirada.

— ¿Q-Qué? Pero mamá…—Intentó desesperadamente pero ella interrumpió.

— ¡Muy bien, esto es suficiente! No sé qué están intentando jugar aquí ustedes los niños, pero no es divertido. Ahora por favor largo o llamaré a la policía. —Estaba furiosa señalando hacia la reja.

Bill no sabía qué hacer, pero cuando su madre tenía ese temperamento lo asustaba, así que decidió irse. Desanimado, caminó hacia la reja, dándole otra mirada a su madre, aun esperando que ella dijera que fue todo una broma cruel, pero no fue así. Ella caminó dentro de la casa y cerró la puerta. ¿Qué rayos estaba sucediendo aquí?

No queriendo irse, Bill decidió investigar y caminó de puntillas hasta llegar detrás de la casa, y giró por la ventana de la cocina en donde pudo oír voces alteradas.

— ¡Esos niños estúpidos! —Simone estaba gritando mientras Gordon intentaba calmarla —De verdad, en uno de estos días…—Maldijo bajo su aliento.

—Está bien, cariño, solo fue una broma pesada. —Gordon intentó calmarla.

—Sí pero por un momento realmente pensé que era él…en serio, tenía la voz de Bill cuando tenía esa edad. Lucía exactamente como él en ese entonces —Ella meneó la cabeza fastidiada —Y ya que los chicos están viniendo hoy, en realidad pensé que era él ¿qué clase de madre soy que no puede reconocer a su propio hijo?

La mente de Bill estaba dando vueltas ¿En ese entonces? ¿En ese entonces cuándo? ¿De qué estaba hablando?

Mientras Simone y Gordon hablaban en la cocina, Bill se escurrió dentro de la casa, caminando de puntillas hasta su habitación. En silencio, continuó y encendió la luz, su mandíbula casi cae de asombro. Así no era como lo había dejado la última vez que había estado ahí hace unas semanas.

La habitación tenía posters completamente diferentes colgados alrededor. Prendas regadas que nunca había visto antes y zapatos lo cual eran tallas mucho más grandes que él. Esta no podía ser su habitación ¿Quién demonios vivía ahí?

Cuidadosamente, cerró la puerta para asegurarse que sus padres no lo oyeran y fue hacia el escritorio que portaba una computadora genial, completamente diferente al viejo computador que usualmente tenía.

Afortunadamente, la computadora no pedía una contraseña y le permitiría ver el escritorio: el fondo era la foto de un lapicero… ¿qué cojones?

Bill meneó la cabeza y miró todo lo demás ahí. Carpetas normales, música. Pero entonces sus ojos viajaron a la parte inferior derecha de la pantalla, 9:18 pm. 16.08.2015… ¿¡Pero qué cielos…?!

De seguro la computadora tenía la fecha mal configurada, al menos el año. Ayer había sido 15.08…2005. Sí, por supuesto, eso debía ser. Bill asintió al milisegundo a su pensamiento irracional que podría haber explicado lo que pasaba.

La única cosa que podría responder todas sus preguntas era el internet. Bill abrió una ventana y buscó su propio nombre en google.

Le tomó varios segundos a Bill ajustarse a las fotos que google le mostraba. Ninguno podría ser posiblemente real. Había millones de fotos de un hombre que lucía como él, excepto que sabía que no era él. No podía ser, nada de eso había alguna vez sucedido. Ninguna de esas prendas o peinados habían sido suyos, sin mencionar que el hombre lucía un poco más viejo que él. Quizá no tanto…pero unos diez años parecían algo razonable. ¿En realidad era el año 2015?

Por cuatro largas horas Bill se sentó en frente de la computadora leyendo artículos y mirando fotos de Tokio Hotel y todo lo habían hecho en los pasados diez años, apenas podía creer que algo de eso era real. Era muy asombroso para ser real. ¡Estaban viviendo en L.A.!

— ¡Solo dejaré mis cosas arriba!

Bill se congeló al oír a alguien aproximarse ¿ese era él? ¿Él del futuro? ¿Su yo de 25 años?

Un segundo más tarde la puerta se abrió e ingresó el hombre rubio de las fotos que Bill había estado mirando las pasadas horas. Bill Kaulitz de 25 años de edad.

El hombre se congeló en sus pasos, mirando con asombro a Bill. Su expresión probablemente tan perpleja como Bill.

— ¿Quién eres…? —Preguntó dudando un poco, mirándolo de arriba y abajo.

—Soy Bill Kaulitz —Bill murmuró estúpidamente, esperando que su yo-mayor lo reconociera.

—Uhm…—El rubio Bill caminó en la habitación, cerrando la puerta detrás de él —Tú eres…Bill Kaulitz —Repitió lentamente, intentando comprender la situación.

—Sí. Tuve un accidente en el escenario ayer…Bueno…hace diez años. El sistema de luces cayó sobre mí y me desmayé. Cuando desperté, estaba en la sala vacía del concierto en Berlín —Bill soltó nerviosamente.

Recuerdo ese accidente…estuve en coma por casi cinco semanas. Todos pensaron que iba a morir —el rubio recordó lentamente —Así que… ¿supuestamente vienes del pasado? —continuó incrédulo, acercándose a Bill para revisarlo con sospecha.

—No lo sé…no sé qué me sucedió. Fui a nuestro viejo apartamento pero había una mujer viviendo ahí y mi-nuestra madre no creyó que era yo…o tú —más Bill hablaba, más se confundía con sus propias palabras.

—Uh-huh…. —Su yo-mayor asintió lentamente — ¿Puedes probar eso?

— ¿Cómo? —Bill no tenía idea cómo podía probar algo como eso.

—Puedo ver que luces exactamente como yo, pero…eso podría ser por numerosas razones. Dime algo que solo yo podría saber —Demandó.

— ¿cómo qué?—Bill no tenía idea qué sería ese algo que solo él podría saber.

— ¿Cuál es el recuerdo más desagradable que tengo? El que juré nunca se lo diría a nadie, ni siquiera a Tom —El mayor quiso saber, alzó una ceja retadora.

—Um…—Bill intentó pensar en las cosas más desagradables que realmente no quería que nadie supiera sobre él. Pronto algo le vino a la mente — ¿El hecho de que las ruedas de mi patineta saben a chicle de ciruela? —Arrugó la nariz con disgusto, mientras el rubio rio fuerte. Hace unos años Bill había perdido una apuesta contra Tom y tuvo que lamer las ruedas de su patineta. De lejos, era la cosa más desagradable que había hecho.

— ¡Oh Dios mío! ¡Realmente eres yo! —Exclamó emocionado, apresurándose hacia él y mirándole directamente a los ojos. El Bill mayor era más alto. — ¿Cómo sucedió esto? ¡Es imposible! —Continuó, aún emocionado de la extraña situación.

—No lo sé, pero es genial de alguna manera. Vi todo lo que…ustedes han hecho ¡Es genial! No puedo creer que realmente se volvieran famosos en todo el mundo ¡Es asombroso! —Dejó salir su emoción por sobre la situación.

—Sé que lo es —Su yo-mayor rio, meneando la cabeza.

Bill divagó sobre qué tan asombrosos él pensaba que eran, mientras su futuro-yo le decía millones de cosas que habían sucedido en los pasados diez años. O en el futuro diez años, como sea. Continuaron emocionados, uno interrumpiendo al otro mientras divagaban sobre la palabra del otro y preguntas hasta que hubo un toque en la puerta, y ambos se callados abruptamente.

— ¿Bill? —Era Tom, intentó abrir pero Bill había cerrado la puerta — ¿Qué sucede? ¿Quién está ahí contigo? —El gemelo preguntó con sospecha.

—Tenemos que decirle a Tom sobre esto —El Bill mayor soltó una risita mientras caminaba para abrir la puerta, pero el Bill más joven rápidamente se sobresaltó.

—No, espera. ¿Qué pasa si no me cree? —Preguntó con pánico, probándose así mismo era una cosa, pero probárselo a Tom era una historia diferente.

—No te preocupes, estará bien —Su yo-mayor le aseguró, abriendo la puerta mientras escondía a Bill detrás de él, así Tom no podía verlo inmediatamente.

—Tom, necesitamos hablar —Bill dijo firmemente, aunque el Bill más joven notó que estaba intentando no sonreír.

— ¿Quién está ahí contigo? —Tom preguntó una vez más, intentando pasar, pero Bill bloqueó su camino.

— ¿Recuerdas ese accidente, exactamente hace diez años en Berlín? —Bill continuó, ignorando la pregunta anterior de su hermano.

—Te refieres aquella vez que terminaste en coma y cuando despertaste nosotros-

—Exactamente ese, sí —Bill interrumpió.

— ¿Cómo podría olvidarlo? —Tom sonrió de lado — ¿Qué pasa con ello?

—Bueno…aparentemente, hubo un extraño y disparatado accidente, porque…resultó que….bueno, uhm…la cosa es que…. —El rubio divagó, claramente sin encontrar las palabras adecuadas para algo como eso — ¡Estoy aquí! —Finalmente afirmó feliz, lanzando sus manos en el aire.

—…correcto —Tom respondió lentamente, pensando que Bill estaba loco.

—No, lo que quiero decir es que…estoy aquí. No solo yo ahora mismo, sino también mi yo del pasado —Bill intentó una vez más.

— ¿Qué demonios estás hablando, Bill? —Tom preguntó lentamente.

Bill abrió la puerta y Tom ingresó —Ahí tienes —Dijo con una enorme sonrisa, gesticulando a su versión más joven de él.

Tom vio boquiabierto al joven Bill, sus ojos lentamente viajando de un Bill a otro — ¿Qué demonios…? —murmuró lentamente.

— ¡Es realmente yo, lo juro! —El mayor rio emocionado, parándose al lado de Bill y envolviendo un brazo alrededor de sus hombros.

Tom lentamente se acercó a ellos, mirando a Bill de pies a cabeza —Bill…—Dijo lentamente y luego sonrió —Vaya, bienvenido al futuro —Sonrió contento.

— ¿En serio? ¿Ese es todo el convencimiento que necesitas? —Bill preguntó sospechosamente mientras su yo-mayor solo rio feliz, aplaudiendo, aparentemente aún hacía eso. De alguna manera, el Bill mayor no era ni la mitad de maduro como Bill había esperado ser en unos diez años.

Tom se encogió de hombros —Es obviamente tú.

— ¿Cómo podrías decirlo? Ni yo mismo me reconocí tan fácilmente —el Bill mayor alzó una ceja a su hermano.

—Quizá porque solo soy más atento que tú —Tom sonrió, una sonrisa inusual que el Bill joven nunca había visto antes. Era casi… ¿dulce? Si eso se podría decir de Tom.

—Como sea —El rubio comenzó a divagar una vez más — ¡Esto es tan asombroso! ¿Qué vamos hacer ahora? Probablemente no debamos decirle a nadie sobre esto. Probablemente será mejor si vienes a L.A. con nosotros y te quedas ahí hasta que descubramos como arreglar todo esa situación —Asintió lentamente, obviamente planeando su futura cercanía juntos.

—Pero necesito regresar a casa en algún momento —Bill interrumpió los planes de su yo-mayor.

—Obviamente que así será, de lo contrario Bill no estaría aquí ahora mismo —Tom concluyó lógicamente, pero Bill dudó si su lógica tenía algo que ver con algo de esto.

—Por supuesto, tiene sentido —Su yo-mayor estuvo de acuerdo —Probablemente regresarás en cinco semanas…lo cual es cuando desperté del coma —racionalizó —Y hasta ese entonces pasarás el rato con nosotros y te diré tooooooodas las cosas que no quiero que hagas en los próximos diez años —Bill rio una ve zmás, dándole un abrazo. Vaya, eso era raro.

—Primero, deberíamos ir abajo y tener una cena con mamá y Gordon, seguro están preguntándose dónde estamos —Tom interrumpió el feliz momento de Bill.

—Muero de hambre, no he comido nada en todo el día —Bill se quejó, sabiendo completamente que no podía tener una cena con su yo y su familia.

—Te traeremos algo de la cocina —Su yo-mayor prometió justo cuando su madre los llamó para que bajaran a cenar. —Siéntete libre de husmear por mi armario, sé que mueres por hacerlo.

Bill rio un poco extraño, por supuesto que yo-mayor sabría eso. Mientras el rubio cerraba la puerta, Bill oyó a Tom reírse disimuladamente, había algo diferente en Tom, pero Bill no podía saber qué.

Mientras su yo-mayor y su gemelo estaban en la cena, Bill se ocupó con checar las prendas de su armario. Eran muy grandes para él (bueno, no realmente, pero para su gusto), en general eran geniales. A Bill le encantaba. Lucían un poco diferente a las cosas que usaba. Casi rio, aparentemente su gusto en ropa no había disminuido ni un poco. Recordaba que la gente le decía que crecería y dejaría el estilo loco que tenía, pero se habían equivocado. Bill amaba cuando la gente se equivocaba con él.

Pronto, los mayores Bill y Tom retornaron de la cena con un plato de vegetales, arroz y ensalada.

— ¿Queeeeeé? —Bill lloró mirando la comida aburrida —Quiero pizza, hamburguesa o algo —dijo hincando uno de los vegetales.

—Sabes que somos vegetarianos ahora ¿verdad? —Su yo-mayor le sonrió.

—Ugh ¿¡Qué!? De ninguna manera, qué asco ¡Quiero carne! —Bill dijo firmemente.

—Olvídalo —Bill del futuro rio.

— ¿Por qué son vegetarianos? ¡Ustedes aman la carne! —Bill acusó frustrado.

—Sí, pero también nos gustan los animales y creo que es un buen ejemplo siendo vegetarianos —el rubio se alzó de hombros.

—Como sea —Bill rodó los ojos —Nunca me volveré vegetariano —Resopló, comenzando a comer el arroz, en realidad no sabía tan mal.

—Por supuesto que lo harás—Tom rio—Incluso esa va a ser tu idea muy pronto.

— ¡Ugh! —Bill gruñó indignado mientras su yo-mayor y Tom reían.

Otras horas pasaron mientras los tres conversaban del pasado, el presente y el futuro, antes su madre tocó la puerta, diciéndoles que no hicieran ruido ya que ella y Gordon estaban intentando dormir.

Esa noche durmió en su cama junto con su yo-mayor; Gracias a Dios el Bill mayor tenía una cama más grande o eso sería bastante incómodo.

— ¿Cuándo tuvimos esta cama tan grande? —Bill susurró en medio de la oscuridad de la habitación en la que estaban.

—Eeh…no lo sé, como…hace diez años. Poco después del accidente, en realidad —Su yo-mayor le recordó.

— ¿Cómo ustedes chicos se mudaron a L.A? ¿Aún vienen a casa? ¿Terminamos la secundaria? ¿En realidad terminé haciendo trampa en el examen final de francés? ¿Me atraparon? ¿Alguna vez conocimos a Nena? ¿Cuándo te hiciste todos esos tatuajes? ¿Cuantos te hiciste? ¿Y desde cuando a Tom le gustan los tatuajes? Siempre decía que nunca se haría uno ¿alguno de ustedes está casado o tiene novia? O más para ti, ya que ambos sabemos que Tom no. ¿Tienes licencia para conducir? ¿Uno de ustedes tiene hijos? A puesto que Tom tiene como diez en algún lugar o algo… ¿aún tenemos perros? —Bill divagó mientras su yo-mayor soltó risitas al lado de él.

—Umm…aún tenemos perros, sí. No tenemos niños. Ninguno de los dos está casado tampoco y no tengo novia —Bill rio por lo bajo —Nos mudamos a L.A. por que las cosas en Alemania se volvieron locas…fans dementes, no teníamos vida privada y esas cosas, así que decidimos mudarnos…y ¡sí conocimos a Nena! —Susurró emocionado, haciendo que Bill casi empezara a hiperventilar. —No sé por qué Tom cambió de opinión sobre tatuarse pero un día estuvo como “sí ¡hagámonos tatuajes iguales!” y yo estuve como “¡Genial” y lo hicimos —El rubio le mostró los tatuajes en su manos que Bill había notado antes. Le encantaba. No podía creer que había sido idea de Tom.

Mientras su yo-mayor hablaba, Bill se encontró así mismo preguntándose por el hecho de que no tenía novia ¿Por qué no? Realmente quería una, así que cómo es que, a pesar de después de diez años de ser increíblemente famoso, aún no tenía una. No se atrevía a preguntar ahora mismo, quizá más adelante.

Sus susurros continuaron por unas cuantas horas, ninguno capaz de descansar hasta que la mínima luz comenzara a brillar a través de las cortinas.

—Quizá deberíamos intentar dormir un poco…—El rubio bostezó y Bill estuvo de acuerdo, uniéndose con otro bostezo.

Continúa…

Gracias por leer, y ahora, cuéntanos qué te pareció en los comentarios.

por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

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