En el ring 13

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 13

Positivo.

Leo una y otra vez aquel pedazo de papel que confirma efectivamente que soy padre biológico del bebé que Bill lleva. Por alguna extraña razón vuelvo a entrar en shock, como si no pudiera creer lo que está sucediendo.

Bill permanece frente a mi, va vestido con un lindo suéter lila, estira sus mangas para esconder sus manos, sus pies se mueven con nerviosismo pero sorprendentemente aún sigue en su lugar. Me mira esperando algo, quizás una palabra de mi parte.

— ¿Q-qué dice?.— Está tan nervioso.

— Salió positivo.

Él también parece entrar en una especie de shock porque se queda paralizado mirando sus pies. Permanecemos en silencio en lo que parece ser una eternidad, quiero decir muchas cosas pero nada pasa por mi cabeza, solo puedo verlo.

Tan asustado y pequeño, tiembla, sus ojos también brillan de una forma que puedo creer que esta aguantando sus ganas de llorar.

En silencio me pongo de pie y estiro mi mano hacia él con la intención de que la acepte.

No lo hace.

— ¿P-por qué estás tan tranquilo?. — Pregunta.

— No lo estoy. — Confieso.— Me estoy cagando en los pantalones, pequeño.

Acepta mi mano y deja que mis brazos lo acerquen más a mi. Posa su cabeza sobre mi pecho y finalmente envuelve sus brazos en mi cuerpo.

Inmediatamente el olor a vainilla me atrapa, él mantiene sus ojos cerrados ante mí calor y yo disfruto de esta cálida sensación que él me brinda.

— Los estudios salieron bien, así que por el momento no hay de qué preocuparse. — Él permanece en silencio. — Hay varias competencias de las cuales debo prepararme, pero intentaré volver a casa en cuanto…

Se aparta de mi, demasiado rápido como para poder reaccionar. Levanto mis cejas un tanto sorprendido por su repentino alejamiento y su mirada de confusión.

— ¿C-casa?.— Dice tímido.

Tan bonito.

— Bill, ¿realmente crees que dejaré que vivas solo ahora?

— Yo…

— Hagamos un trato. — Propongo volviendo a sentarme y él casi al instante imita mi acción.— Puedes quedarte en tu casa si eso es lo que quieres, pero me tendrás ahí la mayor parte del tiempo.— Entreabre sus labios, ligeramente humedecidos y tentadores.— Y a mi me importa un carajo si molesto.

Hace un esfuerzo por no sonreír, sus orejas y mejillas se han vuelto a enrojecer. Sonrío al notar que él no parece disgustado con la idea.

— Mientras yo no este Gustav se encargará de…

— No es necesario. —Dice en un tono más bajo. — Alex va a ayudarme.

— ¿Alex?.— He olvidado ese insignificante detalle.

Un escalofrío me recorre. Quizás por el simple hecho de que mi mejor amigo es uno de los suyos también.

— Tom….— Me llama captando mi atención.

Que bien se escucha mi nombre cuando lo dice él…

— Yo no le he dicho a Alex que eres el padre de mi bebé..— Suspira.— De nuestro bebé.

Mi maldito corazón no ha dejado de paralizarse cada vez que lo ve.

¡¿Cómo se supone que voy a seguir viviendo si este niño va a darme un infarto en cualquier momento?!

— Yo me encargaré de decirle a Alex, no te preocupes.

Se relaja, deja caer todo su cuerpo en el sofá mientras inclina su cabeza sobre mi hombro.

Permanezco inmóvil porque lo que menos quiero es que sienta que me esta molestando, en realidad es todo lo contrario.

Me gusta la sensación que da su cercanía. Había deseado tantas veces volverme a cruzar con él.

No así, pero tampoco puedo quejarme.

Me doy cuenta de que se ha quedado dormido cuando murmullos comienzan a salir de su boca, su respiración se ha vuelto pesada y no tengo más remedio que moverme con cuidado, sosteniendo su cabeza con una de mis manos y recostándolo en el sofá con cuidado.

Su negro cabello cae hacia un lado, las finas fracciones de su rostro quedan a la vista mientras sus negras pestañas resaltan ante su blanca piel.

Mi corazón…

Tan delicado y pequeño ante mi…

¿Cómo no podría gustarme?

Cubro su cuerpo con una manta y me pongo de pie para preparar un café. La puerta principal se abre, dejando a la vista un muy cansado Gustavo.

Si, es el único que se atreve a entrar sin golpear.

— ¿Qué hace el niño aquí?. — Pregunta en un susurro, mirando por el umbral de la puerta de la sala donde se encuentra Bill.

— Te lo diré pero debes mantener el aire en tus pulmones, los cuchillos lejos y tus manos tranquilas, no estoy dispuesto a recibir otro golpe de tu parte, mi rostro es hermoso.— Gustav ladea la cabeza con una sonrisa.

— ¿Están en una relación, no es así?

— Hm, No exactamente.— Niego con mi cabeza, dándole la espalda y ofreciéndole un café que él acepta sin problema.

—¿Y bien?, ¿se pusieron al día?

Y no te das una idea…

— Algo así.

— Parece un niño dulce Tom.— Gustav se reposa en la mesada de la cocina. — No sé qué intenciones tienes con él, pero sabes perfectamente que él no es Yetao, es mucho menor que nosotros y….

— Sé a la perfección esos detalles Gus. — Respondo calmado. — Sé que lo que teníamos Yetao y yo se acabó hace tiempo y que luego de eso las cosas fueron de mal a peor. Pero no haré eso con Bill él…

— Me alegra escuchar eso.— Una sonrisa se le dibuja. — Descubrí que está solo. Investigué como me pediste, Bill vive cerca de aquí en un departamento, sexto piso, ha empezado a pagarlo él está última semana porque al parecer sus padres ya no van a enviarle dinero.

— ¿Sus…?

— No sé muy bien la razón, pero creo que ha quedado claro que ya no hay buena relación entre ellos.

— ¿Dijiste sexto piso?

— Oh si.

— ¿Hay ascensor?.— Su ceño se frunce.

— ¿Eso acaso importa?

— ¿Crees que una persona embarazada pueda subir por las escaleras hasta el sexto piso?

Parpadea nuevamente confundido, entreabre sus labios y me mira unos segundos antes de enviarle una rápida mirada al niño del otro lado de la puerta.

Aún duerme.

— No me jodas, Kaulitz.

— No lo hago.

— ¿Lo embarazaste?, maldito imbécil. — Retiene su odio al no levantar la voz. —¿En qué pensabas?, si tú lo hiciste con la intención de…

— Por favor, Gustav, ¿por quién me tomas?, yo ni siquiera sabía de su embarazo hasta hace un tiempo atrás.

— ¿Eres el padre?

— Si.

— ¿Eso te dijo él?

— Eso dice la prueba.— Lleva sus manos al rostro, frustrado.

— Puta madres. — Maldice. — Solo deja que te golpeé una vez.

— Gussi no seas agresivo, apreté aún no me recupero del todo de la fractura de la nariz.

— ¿Qué harás ahora?, esto no es un juego Tom, es un bebé, otro ser humano, debes estar presente, ser cuidadoso, alimentarlo, bañarlo y todo lo demás, ¿qué harás?.— Gustav parece más asustado que yo y ni siquiera será padre.

— Me quedaré a su lado.

— Le has arruinado la vida.

— No digas eso. — Lo tranquila vos de Bill suena mientras el refriega sus ojitos, aún algo adormilado camina en nuestra dirección. — Tom no arruinó mi vida, cometimos un error y ahora no hay vuelta atrás, ¿puedo tomar un café yo también?

Mi corazón se ha acelerado.

— Demonios, es demasiado lindo para ti. — Dice Gustav en un susurro.— Comienzo a darme cuenta del por qué te gusta tanto.

— Si, puedes tomar un café. — Le doy el mío ya que no lo he tocado y él inmediatamente lo acepta. — Gustavo me estaba diciendo lo feliz que está por ser el primero en saber que será tío.

Gustav me mira de forma juzgadora pero sonríe, sonríe de una forma que no había visto antes. Finalmente se cruza de brazos y asiente con la cabeza.

Bill le da un sorbo a su café.

— Bienvenido a la familia, Bill. — Dice y mi corazón vuelve a acelerarse ante la repentina emoción en los ojos del pelinegro.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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