
Fic TOLL de Nathaly Kaulitz
Capítulo 17
By: Bill
— ¿Por qué no lo dijiste?. — Alex se cruza de brazos, no sé qué responder ante él, me siento tan intimidado. Me hago pequeño en el sofá, mirando mis pies y notando como Tom hace presencia en la sala.— ¿Por qué no me dijiste que Tom era el culpable de tu embarazo?.
— Porque él no fue culpable de nada. — Susurro lo suficientemente bajo. Hablar del tema resulta algo vergonzoso. — Y-yo lo hice…
— Por favor, tú…
Tom se aclara la garganta, lleva vestimenta negra como casi siempre, se cruza de brazos y nos mira, como si quisiera saber de qué hablamos a pesar de que ya lo sabe.
— No tenemos por qué darte explicaciones. — Dice y todo mi cuerpo tiembla ante su frío tono de voz. — Bill y yo vamos a ser padres, eso es lo único que debes saber.
— ¡Es mi mejor amigo!. — Exclama Alex, se pone de pie para acercarse a Tom. —¿Sabes por todo lo que ha pasado mientras no estabas?, ¿crees que lo has visto todo?, ni siquiera lo conoces.
— Alex….— Lo llamo, pero mi voz sale tan inaudible que ni siquiera lo nota.
— Has arruinado su carrera, su familia y…
— ¡Alex!. — Me pongo de pie tan rápido que tengo que aferrarme con fuerza a algo para no caer ante el repentino mareo. Tom ha llegado tan rápido a mi que es de él de lo que me estoy sosteniendo. — Para por favor, no vengas aquí a alterar la paz, deja de atacar a Tom, él no ha hecho nada malo, no tiene nada que ver contigo tampoco, así que te recomiendo que cierres tu bocota y te largues antes de que toda mi paciencia se vaya.
La sala toma un silencio incómodo que yo mismo he provocado, me doy cuenta de que he hablado más de la cuenta y que efectivamente ahora me hacía sentir mal.
¿Por qué dije eso?
— Si lo lastimas te haré la vida imposible. —Es lo último que dice Alex antes de irse.
Aprieto con mis dedos el antebrazo de Tom y me dejo caer una vez más en el sofá.
— Demonios. —susurra.— Nunca te había escuchado enojado.
— Creo que es por el embarazo. —susurro. — Normalmente no me enojo…
Tengo unas inmensas ganas de llorar de repente.
Cierro mis ojos sintiendo las lágrimas llenar mis ojos y seguido siento a Tom tomar asiento a mi lado.
— Esta bien, esta bien. — Dice, pasa una de sus manos por mi cabello, tirándolo hacia atrás, y con su mano libre toca mi vientre.
E-es.. es la primera vez que hace eso…
Inconscientemente he puesto mi mano sobre la suya. Hay una extraña sensación, algo que ya he sentido antes. La forma en que mi corazón se acelera no es normal.
Su mirada y la mía conectan, es un momento que me resulta eterno, y sinceramente anhelo que nunca termine.
— Todo estará bien.— Dice en forma tranquila.
¿Pero qué tan seguro está de eso?
— ¿Y si no?.— Mi voz tiembla.— ¿Y si algo sale mal?, hay que pensar en todo Tom, hay que…
Desliza uno de sus dedos por mis labios, callándome al instante.
Es un buen método para callar a la gente.
— Relájate. — Se acerca a mí a tal punto que siento su respiración en mi cuello. Retengo la respiración unos segundos ante esto. — Todo estará bien, ¿okey?, lo que tenga que pasar, pasará. Y cuando eso pase, lo resolveremos juntos, ¿entendido?
Su voz suena tan seductora que simplemente asiento con mi cabeza. Desliza su nariz desde mi oreja hasta mi clavícula, su respiración es pesada y yo me he obligado a cerrar nuevamente los ojos.
— Hueles a vainilla, ¿te lo había dicho?.— Susurra lento, Paso saliva con dificultad.
— N-no.
— Tu olor. — Vuelve a hablar en un susurro. —Es una maldita tortura.
— Lo-lo siento.
Su mano se mueve debajo de la mía. Mi cuerpo me advierte del calor que me ha agarrado de forma repentina.
Todo esto es provocado por él.
— No te disculpes. — Sus labios apenas rozan mi piel.— Ni siquiera es tu culpa.
Respira.
Respira.
— T-tom…
— Lamento mucho lo que pasó antes.— Dice y se aparta de mi de forma tan rápida que apenas reacciono.— No quería provocarte así, lo siento, a veces no pienso bien las cosas y tú… luego te desmayaste y me asusté.— Permanezco en silencio.— Bill quiero que te quedes.
— ¿Q-qué?
Vuelve a acomodarse en el sofá.
— No quiero que estés solo y que algo como esto te pase, podrías lastimarte. — Da un suspiro.— Quédate conmigo.
Mi corazón… Mi corazón…
— Pe-pero
— Por favor. —Susurra. — Quédate a mi lado.
Demonios.
¿Cómo puedo rechazar eso?
— Tom yo…
— Podemos turnarnos, una semana en casa y otra en la tuya, haré lo que sea, pero la idea de que estés solo no me gusta, no podría soportar si algo malo pasa y yo no estoy ahí, yo…
— Tom…— Deslizo mis dedos por sus mejillas, inmediatamente levanta su mirada hacia mi.— Haré lo que me pidas.— Susurro y su mirada se ilumina.
&
— ¿Necesitas ayuda?. — La voz de Tom se escucha del otro lado de la puerta del baño. Seguramente se ha sentado afuera para estar atento a todo.
— Estoy bien. — Respondo. — No necesitas estar detrás de la puerta todo el tiempo.
— De acuerdo, si necesitas algo me llamas.
Dejo que el agua caiga por mi cuerpo unos segundos, he cerrado mis ojos y posado mis manos en la parte baja de mi cuerpo, justo en mi vientre.
No se nota, pero si está medio abultado.
¿Lo ha notado cuando lo toca?. ¿Está tan emocionado como yo?
Vuelvo a relajarme, me doy una ducha rápida y envuelvo mi cuerpo en la bata blanca que Tom ha preparado para mí.
Entonces todo mi cuerpo se paraliza, viendo sus largas patas bajar por la pared, tan negra y amenazante que no soy capaz de reaccionar.
Un grito de horror sale de mi garganta y pronto la puerta se abre de par en par. Tom me mira con sus ojos desorbitados, esta preocupado, su pecho sube y baja con velocidad buscando algo fuera de lo normal.
Señalo la araña que me mira desde la esquina y entonces lo escucho suspirar.
— Puta madre. — Dice frustrado luego de aplastar a la maldita. — Creí que algo malo te había pasado.
— E-estaba viéndome.
— Era una araña.
— Si. Y me estaba viendo.
— No iba a matarte.
— Eso no lo sabes.
Tom no responde, sale fastidiado del baño y yo lo sigo por detrás, con mis pies descalzos que resuenan en el piso.
— Casi me da algo por ti culpa.
— Lo siento.
— No vuelvas ha hacer eso. Creí que algo te había pasado.
— Me asuste.
— Solo era una maldita araña.
— Pero a mi me asustan.— Se detiene en seco, mi cuerpo se estampa contra su espalda y es entonces que levanto mi mirar hacia él. Sus brazos envuelven mi cuerpo con fuerza, me dejo abrazar por él mientras mi mejilla se apoya en su pecho.— Lamento haberte asustado.
— Esta bien, no es tu culpa.— Hace leves caricias en mi espalda.
Su perfume varonil se ha vuelto lo mejor que he olido en mi vida. Y de cierta forma al bebé parece gustarle también, mi estómago siente cosquillas.
Y no, no son gases.
— No sabes lo feliz que estoy por meterte aquí pequeño.
No respondo ante eso, solo correspondo su abrazo, sintiendo como se inclina hacia mi para dejar un beso en mi cabeza.
— Tom.
— Hm.
— ¿Crees que seremos buenos padres?.
— Si.— Dice sin pensarlo.— Seremos los mejores padres, no te preocupes por eso.
Continúa…
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