En el ring 26

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 26

By: Tom

Bill era una caja de sorpresas.

La forma tímida de mirar, como sus mejillas se encienden y aparta su vista avergonzado cada vez que hace o dice algo fuera de lo normal.

Sin embargo, ahora tiene sus ojitos llorosos, con las mejillas rosadas sentado en la alfombra. Me mira suplicante, como si deseara con todas sus fuerzas ser tocado por mi.

El hecho de que ahora mismo ha despedido me ponía los pelos de punta. Su voz salió tan baja, casi inaudible pero entendible.

Entregarse a mi.

Él quería hacerlo.

Y no lo negaré, me moría de ganas de tocarlo.

La ropa esta por todas partes de la habitación, se deja caer de espaldas hacia la cama, muerde uno de sus dedos y observa como me desvisto frente a él. De forma tímida desliza una de sus manos por mi pecho.

Carajo.

¿Realmente haremos esto?.

Él abre sus piernas para mi, dejándome paso entre ellas y comprendo casi al instante lo mojado que está.

Eso se ve encantador.

Sus piernas tiemblan al igual que todo su cuerpo cuando me dejo caer sobre él, sin embargo, sostengo mi peso sobre mis codos. Su nariz roza la mía, su aliento es brusco, torpe, como si se estuviera obligando a calmarla.

Paso una de mis manos por su pecho y la deslizo hacia bajo, deteniéndome en su bajo vientre.

— ¿Seguro que quieres esto?.— Digo en un pequeño Susurro

— Lo quiero…..

Sus labios me besan, de forma tímida pero intensa, mi lengua se adentra en su boca, disfrutando de todo lo que el chico tiene para ofrecer, sus lindos jadeos.

Me alejo de él para ahora deslizar mi caliente lengua por su cuello, humedeciéndolo y saboreando su dulce piel con sabor a vainilla. Sus pequeños dedos se presionan con fuerza en mi antebrazo.

— Estoy tan duro ¿Puedes sentirlo?.

— Ah.— Su voz tiembla, baja su mano hacia mi cadera, obligándome a continuar mis movimientos sobre él.

— Eso es un si. Claro que puedes sentirme pequeño.

Su cuerpo desnudo es fascinante, disfruto de cada parte de él, mordiendo mientras mis manos se encargan de no dejar ni una sola zona sin recorrer.

— ¡Ah!.

Humedezco uno de mis dedos antes de adentrarlo en su interior, su espalda se arquea, su cabello se mueve con brusquedad y sus labios se entreabren.

— Te gusta precioso.

— ha, ¡más rápido!.

Pasa sus brazos alrededor de mi cuello, atrayéndome a él. Vuelve a besarme, su cuerpo tiembla y jadea sobre mis labios de forma brusca.

Está tan mojado.

Tan apretado.

Tan caliente.

Sus ojos vuelven a verme en cuanto se aparta, de forma avergonzada se cubre el rostro con sus manos mientras la mía se encarga de ir más rápido.

— Mírate.— Me atrevo a decir. — ¿Estas listo para recibirme?.

Aparta un poco su mano, me mira unos cortos segundos y aparta nuevamente su vista asintiendo con su cabeza.

Dios.

Abre sus piernas una vez más, subiendo sus rodillas a su pecho y mirándome desde ahí. Su cuerpo tiembla, creo que todo de él ha tomado un color notoriamente rojo.

No seas brusco.

No seas brusco.

Está esperando un bebé.

Nuestro bebé…

Retengo mi respiración, apretando su muslo con fuerza cuando su interior parece presionarme con brusquedad.

— Relájate, pequeño.

Ambos intentamos calmarnos, nos mantenemos inmóviles unos minutos hasta que al fin su cuerpo parece aceptarme.

No te emociones.

Es solo un niño…

No seas bruto, no seas bruto, no seas bruto.

— ¡Ah!

— Mierda Bill, estas tan caliente para mi. — Me inclino sobre su cuerpo, moviéndome en su interior. — ¿Se siente bien?.— Asiente de forma rápida con su cabeza, Pero no estoy satisfecho.-— Quiero escucharte decirlo.

— S-si.

— ¿Si qué?

— Si se siente bien… — Su voz tiembla.— M-me gusta.

Se abraza a mi cuerpo despegando su espalda de la cama y dándome paso a tomarlo por sus muslos.

— ¡ah-!

Tira su cabeza hacia atrás, yo vuelvo a morder su lindo cuello, dejando una que otra marca en él. El olor a vainilla me rodea por completo, fascinante, exquisito. Hay una sensación cálida en mi pecho, mi corazón va tan rápido que apenas puedo respirar.

Doy una embestida brusca contra él, olvidándome que se trata de Bill. Sus uñas se clavan en la piel de mi espalda.

— Lo siento, lo siento.

— Has lo que quieras conmigo, Tom.— Su dulce voz susurra sobre mi oído, de forma tierna y tímida. Mi cuerpo se estremece casi al instante en que lo escucho.— Soy tuyo desde el primer momento.

¿Qué está diciendo?.

Aprieto sus caderas, ganándome un gemido de su parte que se apaga en mis labios.

— ¿Qué has dicho, pequeño?.— Su tímida mirada solo me anuncia una cosa, no volverá a repetirlo.— ¿He oído bien?, ¿El pequeño Bill Trumper me pertenece?.

Doy una pequeña embestida hacia él, su cabello se mueve hacia arriba y él abre aún más su boca.

— Tom…

¡¿Cómo puede escucharse tan bien?!.

¿Cómo…?.

— Te he estado buscando demasiado tiempo.— Susurro, ganándome otro de sus quejidos.— Mi corazón te pertenece, pequeño.

— ¡Ah~!.— Su frente se posa sobre la mía.— ¡M-más por favor!.

— No quiero lastimarte.

— Tom… — Jadea.— Se siente bien.— ¡haah!, ¡más fuerte!.

— Bill yo…

— ¡ah~!.

Mueve sus caderas, de arriba hacia abajo mientras aún lo sostengo en mis brazos, nuestros movimientos son torpes pero deliciosos. Comienzo a utilizar más fuerza de la que debería, dejó que Bill vuelva a recostarse sobre la cama mientras tomo con fuerza su pequeña cintura.

Demasiado pequeño.

Tan delicado y elegante.

Tan malditamente sexy.

Las gotas de sudor caen de mi frente, estrellándose en su blanca piel. Muerde su labio mientras frunce el ceño.

Encantador.

— ¡Ah~!. — Se aferra a las sábanas.— ¡ahí, ahil.

De forma inconsciente cierro mis dedos en su cuerpo, pellizcando la piel de sus caderas y volviendo a embestir contra él. Los sonidos placenteros de su voz sólo logran que mi erección crezca. La habitación se llena de sonidos pegajosos y cargados de placer de ambos.

— ¡Voy a ven…!

Inhala con fuerza, conteniendo la respiración y dejando salir el semen con brusquedad, yo, por otra parte, también me he venido.

¿Esto…?

…¿Es malo?

— Me has ensuciado… — Susurra, desliza sus manos por sus piernas mientras yo me limito a apartarme. Toca su entrada, manchando sus dedos y contemplándolos por unos mini segundos.

¿Quién es este chico?

— No hagas eso. — Aparto su mano de él. Me mira de forma inocente sin saber a qué me refiero.

— ¿Por qué no?

— No puedes tocarte de esa forma luego de que terminamos de tener sexo.

— ¿Por qué no?.

— ¡Por qué es demasiado excitante para mí, Bill!, ¿Acaso buscas que te siga cogiendo?.

Vuelve a deslizar sus dedos sobre su entrada, el líquido gotea sobre sus dedos.

Esto debe ser una maldita broma.

— Bill

— ¿Si?.

— A la ducha, ahora.

— ¿Puedo quedarme un poco más en la cama?. — Asiento en silencio, dejándome caer a su lado. Voltea a verme con una sonrisa y finalmente se abraza a mi cuerpo.

Deslizo mis manos sobre su cuerpo completamente sudado.

— Funcionó.— Susurra.

— ¿El que?.— Pregunto sin entender.

— Pude distraer tus pensamientos.

Oh.

¿Entonces su plan para distraerme era este?.

Y si, ha funcionado.

— Me siento usado.

— No mal entiendas.— Bill se incorpora, poniendo sus manos sobre mi pecho.— No era mi intención, solo quería complacerte.

— Co-complacerme.

— Yo no te he usado. — Susurra.

Quito los mechones que estorban en su frente.

Bill cierra sus ojos unos instantes y luego los abre para inclinarse hacia mí y dejar un corto beso en mis labios.

Me gusta que haga eso.

El timbre se escucha por toda la casa, Bill se estremece, parece algo asustado.

¿Quién demonios toca a las tres de la mañana?

— Quédate aquí.

Él asiente en silencio, me pongo la parte baja del pijama y salgo de la habitación a paso apresurado. Espero unos segundos esperando que el timbre vuelva a sonar y en cuanto lo hace me apresuro a abrir la puerta.

— Tom yo…

— Largo. No quiero escucharte.

Chris suelta un fuerte suspiro, tiene los ojos hinchados. Detiene con la mano la puerta que estoy intentando cerrar.

Este maldito.

— Por favor Tom, déjame explicarte.

— ¿Explicarme qué?. — Mi pecho duele.— ¿Qué te acostabas con mi novio a mis espaldas?.— Chris abre su boca.— ¿Te reías de mi?, ¿te gustaba hacerlo, Christopher?

— Yo no..

Hay lágrimas en sus ojos, hace una mueca con sus labios en un intento de no llorar. Yo, sin embargo, intento mantener toda la ira retenida en mi cuerpo.

— No necesito esto.— Esta a punto de decir algo pero sus ojos se desvían por detrás de mí, observando algo.— Me mirabas a los ojos y te cogías a mi novio, con quién estaba apunto de casarme.— Suelto una risa. — Tu sabías cuanto lo amaba.

— Tom…

— Y como si fuera poco, lo embarazaste.— Mi pecho arde. — Felicidades, has sido un increíble mejor amigo.

— Déjame explicarlo por favor.

— Ya no quiero oírte.— Le doy un leve empujón con mi dedo. — Quiero que te largues de mi casa, quiero que te mantengas lejos de mi y de mi familia, y eso incluye a Bill, así que espero que esta sea la última vez que tenga que verte la cara. Lárgate.

Chris queda de pie del otro lado del umbral cuando la puerta se cierra en su cara. Hay un sonido ensordecedor que retumba en la casa y luego se hace el silencio.

Entonces lo veo, Bill esta de pie a unos poco metros detrás de mi, su rostro demuestra que ha escuchado todo.

Cada una de nuestras palabras.

— Bill..

Continúa…

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 🙂

por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!