
Fic TOLL de Nathaly Kaulitz
Capítulo 27
By: Bill
Ambos nos hemos tomado el tiempo de tomar un baño y finalmente ir a dormir. No me sorprendió que Tom no quisiera dormir conmigo, parecía molesto y probablemente no ha pegado un ojo en toda la noche.
Decidí que quizás era buena idea darle su espacio.
Chris y Yetao…
Su novio y su mejor amigo.
Demonios.
— Buen día. — Me muevo descalzo por la casa, notando como esta desayunando de pie frente a la tv. Ignoro el hecho de que esta sin camiseta.
— Buen día, oye oye oye, deja de andar descalzo.— Señala mis pies. — Te vas a enfermar.
— Pero me gusta estar asi.
— Pero te vas a enfermar.
— ¿Tú me cuidarías?.
Una enorme sonrisa se dibuja en sus labios, lo veo dejar la taza a un lado y caminar hacia mi.
— Yo haría cualquier cosa por ti Bill.
Se inclina para dejar un beso en mi frente, mi corazón se acelera cuando sus manos se posan en mis caderas y entonces levanta la prenda que me cubre.
— Carajo.
— ¿Que?.
Su ceño se frunce, intento comprender porque su expresión ha cambiado tan de repente. Hay marcas en mi cuerpo, marcas que él mismo ha dejado en la madrugada, recordarlo me hace entrar en calor, sin embargo, hay notorios moretones en mis caderas, la piel de alrededor está roja, pero en realidad no duele.
Se aparta soltando un fuerte suspiro para seguido darme la espalda.
— Lo siento.
— ¿Hm?
— Lamento haberte hecho eso, no puedo medir mi fuerza a veces
— No… No pasa nada.— Trato de calmar su culpa, asiendo lo ver que me encuentro fantásticamente bien.— Está bien Tom, no es…
— Estas lastimado. — Se gira para verme sobre su hombro, su mirada me aterra. Camina nuevamente a mi, inclinando mi cuerpo hacia adelante y tomando mi trasero de forma repentina.—¿Aquí te duele?, ¿algo incómodo?, ¿te sientes…?.
Le doy un fuerte empujón que en realidad no provoca nada en él. Me suelta sin decir nada esperando que responda su pregunta.
— Estoy bien, ya lo dije.
— Esto no volverá a pasar.
¿A qué te refieres?.
— No volveremos a tener sexo, soy demasiado duro y tu estas esperando un bebé, creo que…
— Tom te estas preocupando demasiado por eso, ya te dije que no es la gran cosa, ni siquiera me duelen, es solo…
— ¡No es la gran cosa!, ¡¿es qué no te has visto!.— Tiemblo en mi lugar, cerrando mis ojos con fuerza y retrocediendo varios pasos.— Lo siento. Se apresura a decir. — Es que mira tu piel, mierda, tu cuerpo está hecho un desastre.
— Y tú eres el único que se queja de eso, Tom.— Camino hacia la nevera, tomando mi yogurt mientras escucho sus pasos seguirme por detrás.
— ¿No hay nada que te duela?, ¿realmente estas bien?.
Me detengo en seco, tomando una cucharada de mi yogurt mientras me tomo el tiempo de analizar mentalmente mi cuerpo.
Estoy cansado, mi cuerpo lo está
Hm…
… No, ningún dolor.
— Todo en orden. — Vuelvo a tomar camino a la sala y él vuelve a seguirme.
— Bill.
— Hm.
— ¿Y si algo sale mal?, ¿y si te lastimo y algo le pasa al bebé?.
Mi corazón se acelera, me obligo a detener el paso. De repente el apetito se ha desvanecido, hay una extraña sensación en mi cuerpo, en mi vientre.
¿Y si algo le pasa a él?.
— Oh no, no llores, no llores, no… — Sus brazos me rodean, dejo caer el yogurt a un lado, lamentándome en voz alta porque sé que luego terminará por limpiarlo To. — Tranquilo pequeño, tranquilo, nada malo pasará solo…
— Ahora tengo miedo. — Mi voz tiembla.— ¿Y si pierdo el bebé?.
— N-no digas eso, no… ni siquiera lo pienses.
— ¿Pero y si…?
— Eso no pasará, tu estas bien, yo voy a cuidarte de todo.
— Pe-pero… Yetao también estaba bien. El doctor dijo que…
— Eso es distinto, Bill por favor, no pienses en eso, estamos bien, el bebé está bien. Haremos estudios todas las semanas si eso es lo que quieres y te hace sentir más tranquilo, te prometo que yo…— Me acurruco en su pecho.— Haré lo posible para mantenerlos a salvo.
— Lo dices como si fueras parte de una mafia.— Una risa sale de lo profundo de su boca, su pecho vibra, por ende, mi mejilla también. Nunca había escuchado algo más hermoso que él, su risa.
Incluso mi estómago está que revolotea.
— Tom…
— Dime.
— ¿Tú me quieres?.— Nuestras miradas se encuentran pero me veo en la obligación de apartar la vista tan rápido como puedo.
¿Por qué pregunté aquello?, ¿por qué no puedo quedarme callado?.
— Yo…— Hay un largo silencio.
— Oh, lo siento, creo que fue una pregunta estúpida. — Le regalo mi mejor sonrisa antes de alejarme un poco de él para ponerme a limpiar el yogurt. Él permanece ahí, en silencio, viendo un punto fijo de forma pensativa.
— ¿Por qué pregúntate eso?. — Su voz suena ronca, intimidante.
Me encojo de hombros sin siquiera verlo.
— Es que yo si te quiero. — Respondo sin pensar y entonces me apresuro a incorporarme. — N-no es lo que…
— ¿Me quieres?, ¿qué tanto?.— Arquea una ceja mientras una sonrisa arrogante se forma en su rostro.
— ¿Q-qué?.
— ¿Qué tanto me quieres?. — Se cruza de brazos, hay una mirada seductora en sus ojos. — Porque puedes quererme como tu amigo, puedes quererme como familia, puedes quererme como el padre de tu hijo… ¿cómo me quieres tú?
— Y-yo…
La puerta se abre de par en par, Alex aparece con varias bolsas en sus brazos y una sonrisa de oreja a oreja.
Siempre tan inoportuno.
— ¡Vayamos a desayunar!.
— Acabo de hacerlo. — Responde Tom, con su brazos cruzados.
— A ti nadie te invitó, vine por Billy mi chiquitín.
— Aún llevo pijama…— Quiero protestar Pero Alex no me deja, jala de mi en dirección a la puerta.
— Que importa, ponte una de las sudaderas enormes de Tom que te cubra y ya, solo será un desayuno.
— Ouh.
Antes de siguiera hacerlo, Alex tomó el saco negro que estaba colgado a un lado de la puerta y me lo lanzó.
— Vamos, muero de hambre.
— Pásenlo bien. — Dice Tom con una sonrisa en sus labios. — Alex Cuida de mi pequeño.
— Ese todavía ni nace.
Quiero reírme pero me contengo.
Entonces estoy a punto de cruzar la puerta cuando su mano se aferra a mi muñeca, tira de mi provocando que mi cuerpo se estrelle contra el suyo.
— No piensas despedirte de mi niño.— Susurra con vos ronca muy cerca de mi.
Ay su santa madre.
Me toma del mentón de forma suave y atrapa mi labio inferior en un corto beso que me ha dejado sin respiración.
Al terminar el beso me giña el ojo con una gran sonrisa antes de cerrar la puerta en mi cara dejándome completamente congelado.
¿Q-qué acaba de pasar?
— Tú. — Alex me señala en cuanto me giro para verlo.— Tienes muchas cosas que contarme
Continúa…
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