En el ring 28

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 28

By: Tom

Recuerdos

Yetao esta recostado en la camilla, sus mejillas, ojos y nariz tienen un notorio color rojizo. Ha estado llorando sin parar y aún no he podido hablar con tranquilidad ante él.

No me animo a preguntar, sin embargo, sé que es malo.

— Se acabó. — Murmura, con su mirada perdida y sus manos sobre su vientre.— Murió mi bebé, Tom.

Aquello me cayó como un balde de agua fría, sabía lo importante que era ese bebé para él, lo ilusionado que estaba con la idea de ser padre, de traer una nueva vida al mundo. Sus sueños acababan de desmoronarse ante sus ojos y yo, yo no soy capaz de decir una palabra.

— Lo lamento…

— Ya no importa. — Susurra. — C-crees que…¿podríamos empezar de cero?.

Me vería como un imbécil ahora mismo si empiezo a considerar la idea de regresar con él. Pero lo cierto es que ya no podía ver a Yetao con esos ojos.

Ya no siento nada por él.

— Tom por favor, solo… ¿piénsalo, si?.

— Pensarlo.— Lo digo con duda.

— Ya nada se interpondrá entre nosotros, podemos empezar de cero y fingir que nada de esto pasó.— El dolor se siente en su vos, talvez no esté pensando bien lo que dice.

— No creo que sea lo correcto.

¿Por qué el está diciendo estas cosas?.

Estaba tan ilusionado con su bebé, incluso había dicho que estaba enamorado de alguien más.

¿Por qué dice estas cosas ahora?.

¿Qué cambió?.

— Yetao yo no…

— Por favor, no me dejes solo…

— Solo…— Esas palabras comenzaron a hacer eco en mi cabeza como si ya las ubiera escuchado antes.

«No me dejes solo…>>

Carajo, Bill aun sigue en el auto.

— Lo siento Yetao. yo…

— Está bien.— Murmura. — Te llamaré en la mañana.

No hubo despedida, él simplemente apartó su vista, mirando un punto fijo mientras se relajaba en esa camilla de hospital. Me rompía el corazón verlo así de destrozado, y más saber que no podía quedarme a acompañarlo.

Bill me espera en el auto, probablemente con miles de preguntas en su cabeza.

— ¿Qué haces aquí?. — Frunzo el ceño, notando como su cuerpo se tensa al verme.

Tiene los ojos vidriosos y va vestido con su uniforme de policía, hay varios mechones mojados en su cabeza que me avisan que en el exterior está lloviendo.

— Tom, espera… Yo…

La prueba de embarazo. Las sonrisas incómodas cuando estaba juntos frente a mi.

Su risa nerviosa.

Yetao sonrojado.

— Eres un hijo de puta.— Gruñí con los dientes apretados.

— Tom déjame explicarte. — Se apresura a decir. — Yo-yo no sabía que estaban juntos, yo… lo siento Tom, realmente lo siento.

Hay un enorme vacío en mi pecho, pero no siento nada más que eso. Ni siquiera puedo reaccionar.

¿Qué debería…?.

¿Cómo debería reaccionar ante esto?.

— Ibas a tener un bebé con la persona de la que sabías que estaba enamorado.

— Lo siento, lo siento.

— Yetao te espera, tengo cosas que hacer.— Digo con coraje.

— Tom espera, déjame explicarte, nosotros no…

Diviso mi auto en el estacionamiento, los ojitos de Bill están perdidos en las pequeñas gotas que caen sobre el cristal del vidrio.

Bonito.

A pesar de que intento mantener mi mente despejada, sé que ha notado lo pensativo que estoy.

Quiero reaccionar pero no hay forma de hacerlo.

Mi cuerpo simplemente prefiere no creer en eso a pesar de que yo mismo lo he visto.

Yetao y Christopher.

El hombre que tanto ame y con el que me iba a casar con mi mejor amigo de toda la vida.

Increíble.

.

By: Bill

Su celular no ha dejado de sonar esta última semana, sé que se trata de él, de Yetao.

Tom no parece molesto por el simple hecho de interrumpir incluso sus prácticas, el chico realmente parece necesitarlo.

Solo… me siento muy inseguro ahora.

Sobre todo porque Tom no ha vuelto a besarme, tampoco me ha tocado. También ha estado mucho tiempo entrenando y vuelve tarde a casa.

Tal vez…

—Iré a entrenar.

Me da una última sonrisa, tomando sus cosas y saliendo por la puerta sin siquiera esperar mi despedida. Yo, por otro lado, me mantengo en el sofá, llenando mi estómago con yogurt de arándanos y notando como la tarde comienza a caer.

La luz de la tv alumbra parte de la sala, no me he cambiado la pijama, los minutos pasan y la hora del reloj no parece avanzar Demonios.

Tomo la enorme sudadera de Tom, cubriéndome con él y saliendo de la casa a paso lento.

La merienda con Alex hace unos días se había vuelto incomoda en el momento exacto en que preguntó sobre el beso con Tom.

No supe que responder, pero supongo que todas las preguntas en su cabeza fueron respondidas en el momento en que vio las marcas en mi cuello.

Debí suponer que se verían.

Lo único que salió de su boca fue.— Es una maldita bestia.

Y si, probablemente lo sea, sexualmente hablando, pero aquello no me molestaba, él podía apretarme, rasguñarme o pellizcarme con sus enormes manos pero yo no sentía absolutamente nada más que placer.

Mierda.

Compro el yogurt en la tienda a dos cuadras del apartamento. Vuelvo al camino de regreso, notando el auto de Tom estacionado en la puerta.

Pero no está solo…

¿Quién es ese?, ¿ese es Yetao?, ¿ese es su ex?.

Lo miro detenidamente, su cuerpo es tan delgado como el mío con rasgos asiáticos y una forma tan elegante de vestir. No puedo evitar pensar en la clase de relación que tuvieron, en qué talvez el sea la clase de hombre que encaja con Tom, no como yo un chico rarito que no habla por miedo hacer juzgado.

Parecen estar hablando de forma animada, Tom le sonríe sin decir nada mientras escucha cada una de sus palabras. Yo solo me limito a caminar apresurado hacia la puerta.

Esto no me incumbe.

¿Pero y si…?.

¿Y si algo pasa entre ellos?.

¿Tom no estaba entrenando?.

&

Como mi yogurt, ya acomodado en el sofá y con la mirada fija en la puerta. Por unos instantes creo que él no vendrá, que probablemente volvió a encender el auto y se fue, pero segundos después lo hace.

Entra, dejando su bolso de entrenamiento pero con una vestimenta distinta.

Incluso parece que se ha bañado.

— Ya regresé, pequeño.— Su forma de hablar es tan dulce que inmediatamente me relajo.— ¿Qué has estado haciendo?.

— Fui a comprar yogurt. — Es lo único que respondo.

— Parece que amas el yogurt.— Rie.— Bueno, ambos parecen amarlo.

No es lo único que amamos…— Pienso Pero no soy capaz de decir en voz alta.

— ¿Compraste algo más?, ¿cuando fuiste?

— Hace unos veinte minutos.

— Oh, ¿me viste estacionado?. — Dice sin interés.— Estuve ahí un buen rato, Yetao se metió en el coche para hablar, por cierto, ¿te gusta mi ropa?, Gustav me la regalo en el gimnasio, aproveché para bañarme allí y volver limpio.

Sin creerlo, Tom me dió todas las respuestas a mis dudas.

— Me gusta, me gusta.— Digo ahora más tranquilo. — Yo ya había comenzado a pensar cualquier cosa Tom, lo siento, sé que no es de mi incumbencia pero.

— Lo entiendo. — Camina hacia mi.— Pero no debes preocuparte, ya te dije que solo… bueno, no te lo he dicho, pero creo que ha quedado bastante claro que solo me importas tú.

Mi corazón da un brinco.

-— También me agrada que hablemos estas cosas, es… lindo.

Pasa uno de sus brazos por encima de mis hombros y me atrae a su cuerpo.

— ¿Ese es mi perfume?.

— Oh… — Intento oler mi pijama. -Es que usé tu abrigo, se me ha pegado tu olor.

— Me gusta. — Murmura. — Que tengas mi olor.

Su voz…

Me esta seduciendo.

— Tom…

— hm.

— Tú me gustas mucho.

Hay un largo silencio, pero no me avergüenzo de decir aquello, siento mi rostro arder y probablemente estoy demasiado rojo, pero no arrepentido.

— Me gustas desde que entraste a ese sucio baño. Para alcoholizarme.— Susurro. — Y me…

— ¡Oye!. — Exclama divertido. — Yo no te alcoholicé, tú mismo lo hiciste.

— Ya, pero tú me ofreciste.

— A mi me gustó que tomaras la iniciativa. — Se aclara la garganta. — Fue muy sexy.

— Yo no soy sexyу. Solo estaba alcoholizado.

— Sobre todo cuando te subiste sobre mis piernas. — Su ronca voz susurra sobre mi cuello, rozando esta zona con su nariz.— Con tus movimientos lentos mientras me rogabas un poco de diversión.

—N-no hables así, es extraño. — Me abrazo a mi mismo, dejando de lado el yogurt sobre la mesa. -Y-yo…

—Y pedías que no pare.

Sus tibios labios dejan cortos besos en mi cuello.

—Me fascina tu exquisito olor a vainilla, mi pequeño Bill.

Mis piernas tiemblan.

— Me gusta tu pequeño cuerpo y como te estremece cuando me acerco. — Susurra.— Me gusta verte descalzo por toda la casa, me gusta escucharte tararear en las mañanas y que despiertes desorientado a mi lado.

Mi corazón se ha acelerado.

— Me gusta, sobre todo, que vamos a formar una familia juntos.— Hay una larga pausa.— ¿Has comprendido?.— Susurra nuevamente sobre mi oreja. — Tú también me gustas mucho, Bill.

Paso saliva con dificultad, sus frías manos me toman de las caderas y de forma obediente me siento a horcajadas sobre sus piernas. La tela de mi pijama se ha subido un poco por el roce de sus dedos.

— H-hace ca-calor.

Va desprendiendo uno por uno los botones de mi pijama y me mira con una sonrisa de lado. Seguramente esta esperando que lo detenga.

Pero anhelo ser tocado por él.

— Tom…

— Sé obediente y deja que me divierta un rato.— Lame sus labios de forma lenta, sus ojos parecen devorarme en cada momento y no puedo evitar querer cumplir todas sus fantasías.

&

Él me presiona las caderas con bastante fuerza, su lengua juega dentro de mí boca mientras nuestros cuerpos desnudos bailan entre sí. El retiene todos mis gemidos, el sofá es un desastre y aun sigo sobre sus piernas pero no es nada incómodo.

Tira mi cabello hacia atrás, tan húmedo por el sudor que ni siquiera regresa a su lugar. Muerde mi pecho, mi clavícula y cuello, sus suspiros me erizan por completo la piel.

Es muy jodidamente sexy.

Tom es demasiado caliente.

—¡Ah!. —Me aferro a sus hombros, sintiendo como su cuerpo golpea el mio de forma brusca pero placentera.

Maldición.

— ¿Quieres que pare?

— No, por favor. — Jadeo.— Continúa.

Hace movimientos lentos con su pelvis, muerdo mi labio, sintiendo mi cuerpo temblar sobre él.

—Se siente tan bien… — Murmura, su fugaz mirada parece que va a asesinarme, con sus ojos rasgados bañados en placer.

Y yo solo deseo una cosa…

Que me asesine de la forma que prefiera.

— Pequeño… — Susurra.— Estas tan apretado…

De forma inconsciente he comenzado a mover mis caderas en círculos, sus dedos me toman por la cintura, aparentándome fuertemente con sus dedos.

— Ah!. — Arqueo mi espalda.

Tom aprovecha el paso libre para pasar su lengua por la piel de mi pecho, gimo alto a la vez que seguimos moviéndonos. Su corazón va tan rápido que apenas puedo respirar.

Atrapa mis pezones, lamiendo y mordiendo con cuidado y finalmente me toma del mentón para besarme. No es delicado, es malditamente brusco, salvaje, muerde con fuerza y respira de forma bruta sobre mi pero es tan increíble que quiero que continúe.

—Voy a jugar un rato con esto. — Dice apartándose. Doy un brinco que es acompañado por un gemido de su parte, me ha tomado el miembro con una de sus manos mientras la otra me sostiene con cuidado.

La sonrisa de costado aún sigue ahí, como si tenerme así me fascinara. Abre su boca para dejar caer saliva sobre mi y pronto uno de sus dedos se presiona en el glande.

— ¡ah!, ¡despacio, ¡despacio!. — Sin querer he clavado mis uñas en sus hombros.

— Oh, mírate. — Sus cejas se fruncen.— Estas tan excitado, que bonito te ves.

Su mano me acaricia, bajando con cuidado y volviendo a subir.

— ¿Esto te gusta?.— Asiento cerrando mis ojos.

Vuelvo a moverme en círculos mientras Tom me masturba, su mano sube y baja con algo de rapidez constante, muerde su labio viéndome retorcerme de placer sobre él.

— T-tom….

— Parece que alguien se vendrá.— Murmura. — Vamos nene, déjame verte explotar.

Sentado sobre él intentó cerrar mis piernas pero eso no impide que él siga tocándome. Tiemblo, tiemblo y cierro mis ojos con fuerza dejando escapar varias lágrimas que he contenido.

Mierda.

— ¡ah!, jah por favor!, jah-nh!. — Me inclino hacia atrás, sus dedos me aprietan con fuerza la cadera, clavándose en mi piel y quemándome.

Parece divertido, torturándome de aquella forma.

Da una fuerte embestida contra mí, cubro mi boca con fuerza pero es inevitable no gritar, un temblor me recorre, todo mi cuerpo se contrae, mi corazón parece detenerse y un gran suspiro sale de mi boca.

Tom me atrapa nuevamente en su cuerpo, envolviéndome. Intento recuperar la respiración pero solo puedo jadear sobre su boca.

Avergonzado puedo notar como el vientre de Tom quedó salpicado de mi.

Dios.

Que…

…vergüenza.

— Eso es…— Dice sonriente. — Fuiste un buen chico.

Sus manos me toman por las mejillas, contemplándome.

— Eres tan malditamente caliente, mi pequeño, podría hacer esto todo el puto día. — Pasa su lengua una vez más por mi cuello. -Mírate… he hecho un desastre contigo.

¿Por qué habla de esa forma?.

Acabamos de terminar…

— Mira, me has ensuciado. — Dice con orgullo. — ¿Te ha gustado?.

Muerdo el interior de mi mejilla.

— No te estoy escuchando muy bien, ¿te ha gustado?.

Intento sostenerle la mirada pero…

Que vergüenza.

— Hablo de la parte donde te viniste para mi. — Sus dedos recorren mi espalda. —¿Te ha gustado, cariño?.

— S-si. — Mi voz tiembla. — T-todo.

— No te avergüences, esto es normal.— Sus manos pasa por mi espalda baja, deslizándose hacia mis glúteos y deteniéndose ahí.— Aún sigo adentro. Me anuncia. — Voy a dejarlo un rato más.

— Por favor. — Lo interrumpo recostándome sobre su pecho. — Tú ni siquiera has terminado, déjame complacerte.

— Pero acabas de venirte, no pue…

— Por favor por favor. — Paso mis dedos por sus oscuras trenzas.— Deja que me llene.

El párese pensarlo por un momento tal vez considerando si sería bien idea por mi embarazo, pero después de su lucha interna sonríe.

— Quiero ver de que eres capaz nene.

Continúa…

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 🙂

por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!