
Fic TOLL de Nathaly Kaulitz
Capítulo 30
By: Bill
Las luces están enfocados en ellos, en Tom y su oponente. Intento no parecer tan emocionado, pero verlo con ese aspecto rudo es increíble.
Gustav, quien está sentado a mi lado, me pasa una bebida sin alcohol sin apartar la vista del ring.
Tom es muy bueno en lo que hace, esquiva golpes, los envía y sorprendentemente acierta. Su expresión es tan seria y aterradora que mi estómago se remueve.
Que emoción.
La multitud grita eufórica, hay demasiada gente a mi alrededor, también muchos reporteros y cámaras apuntando por todas partes.
Entonces los flashes parecen alumbrarme de lejos y aquello anuncia mi inesperada presencia en un lugar como este.
Todo será un caos a la salida.
Pero aquello poco me importaba, había seguridad suficiente para nosotros a nuestro alrededor y eso me hacía sentir más tranquilo.
Retengo mi respiración, sintiendo mis oídos pitar cuando Tom recibe un fuerte golpe en su rostro. Inconscientemente me he puesto de pie y las cámaras vuelven a apuntarme.
Tom ladea la cabeza, furioso.
Envía golpes desesperados, cargados de ira. Me estremece el cuerpo por completo.
Es aterrador.
— Si no estas a gusto puedo llevarte a casa. — Dice Gustav sobando mi espalda para tranquilizarme.
— No, esta bien, quiero esperarlo.
Gustav sonríe, como si mi respuesta le hubiera endulzado el corazón y nos obligamos a tomar asiento una vez más. La noche parece volverse eterna con todos los rings, no soy experto en este deporte por lo que no entiendo casi nada de él. Bombardeo a Gustav con miles de preguntas que él se encarga de responder con mucha paciencia.
— Gane o pierda, Tom estará bien, es un buen chico.
— Si, lo es.
Los guardias de seguridad nos rodean, evitando que la gente nos atropelle en cuanto la pelea termina. Tom se limita a bajar del ring, ha perdido la pelea pero él parece más feliz que nunca y yo, por supuesto, estoy muy orgulloso de todo el esfuerzo que ha hecho.
Salto a sus brazos y él me recibe, completamente bañado en sudor y con una sonrisa de oreja a oreja.
— ¿Estas bien?.— Pregunta.—¿Ningún mareo o algo de lo que deba preocuparme?.
— ¿Tú estás bien?. — Me pongo de puntas de pie, intentando analizar los golpes en su pómulo.
— Estoy perfectamente si tú estás a mi lado.— Dice pegando su frente con la mía, su respiración errática choca contra mis labios.
— Entonces yo igual.— No puedo evitar sonreír como un idiota.
— El auto ya está listo para ustedes.— Gustav se aclara la garganta. Nos señala el pasillo hacia la salida. — Hay reporteros afuera esperando por algunas declaraciones, ¿Qué harán?
— ¿Qué quieres hacer?.— Tom pregunta en mi dirección.
Me encojo de hombros, realmente no es algo que me preocupe, así que ambos caminamos junto a Gustav hacia la salida. Las cámaras nos apuntan, miles de preguntas nos golpean y las luces nos iluminan como flashes.
— Bill Trumper, es una sorpresa tenerte en estos lugares.— Sonrió ocultando mi vergüenza.
— Tom, ¿que se siente esta derrota?, ¿estas decepcionado?.
— No realmente.— Tom me toma de la cintura para no perderme. — Es una derrota pero siento que esta noche he ganado algo más.
Mis mejillas arden cuando la gente voltea a verme.
— ¿Ustedes dos están en una relación?.
Tom entreabre sus labios y me mira, esta esperando que responda pero no sé que decir con exactitud, así que me limito a bajar mis manos hacia mi vientre.
— ¿Están esperando un bebé?
— ¿Hace cuanto están en una relación?
— ¿En qué momento empezó tu interés por Tom Kaulitz?
— ¿Tienen pensado casarse?.
La puerta del auto se cierra en cuanto me acomodo en el asiento. Mi respiración va muy rápido, pero logro calmarme cuando Tom posa una mano sobre mi muslo.
— Lo has hecho bien.
La fina llovizna cae sobre el auto, empapando los cristales. Permanecemos en un largo silencio que llena mi corazón de felicidad.
Él abre mi puerta, sosteniendo el paraguas en su mano y tendiéndome una mano para ayudarme a bajar. Su mano no vuelve a soltarme.
Ni siquiera cuando vemos a la persona completamente mojada en la puerta del departamento. La lluvia parece volverse aún más fuerte, me aferro a su mano, notando la fría mirada que tiene el chico sobre mi.
— ¿Quién es?.
— Yetao…. — Tom frunce el ceño.
Así que ese es Yetao.
— ¿Qué haces aquí?.
Los ojos del chico parecen brillar, no puedo distinguir si es por la luz o porque esta a punto de llorar. Tom sigue sosteniendo el paraguas para mi, así que me limito a tomarlo, soltando su mano y dándole un empujón.
Si Yetao esta aquí, en ese estado, es por algo.
— ¿Es él?. — Su voz tiembla, mira a Tom con recelo, como si pidiera una explicación. — ¿Él es con quién me engañaste?
¿Qué?.
¿Qué él qué…?
¿ÉL…?.
Hay una extraña sensación en mi cuerpo, ansiedad, estrés, náuseas. Creo que en cualquier momento podría comenzar a hiperventilar.
— Por favor Yetao, cálmate.— Tranquiliza Tom pero es inútil.
— ¡¿Cómo pudiste?!. — Exclama y mi cuerpo da un brinco. Me quedo de pie, sosteniendo el paraguas mientras Tom se acerca a él para calmarlo. — ¡¿Cómo pudiste?!.
— Yetao… Tranquilízate.
— ¡¿Vas a tener un bene con el?!. — Su voz es desgarradora. Comienzo a sentir mi vista borrosa.
Estoy de sobra aquí.
— ¡Un maldito bebé con él!. — Su puño golpea el pecho de Tom . — ¡¿Y nosotros?!, ¡¿alguna vez pensaste en mi?!, ¡íbamos a…!.— Se aparta de Tom para señalarme con lagrimas de ira en sus ojos.— ¿De cuánto?, ¿de cuánto estas?
— Bill tiene cuatro meses y medio.— Responde Gustav por mi.
Deja caer su cabeza sobre el pecho de Tom y este lo envuelve en sus brazos con una mirada triste. Mi estómago duele tanto que tengo que poner mi mano libre ahí, como si aquello pudiera aliviarlo.
Yo… ¿qué debería hacer?.
— ¡Yo solo quería una familia Tom!.— Llora.— ¡Y tú…!, ¡Tú y él…!.
Hay un nudo en mi garganta cuando veo a Tom levantar el mentón de Yetao con una de sus manos.
Puedo verlo en sus ojos, lo quiere, lo quiere tanto que no es capaz de verlo así de dolido.
Retengo mi respiración.
— Las cosas no son así Yetao.
— ¿Y que hay de mi?. — Murmura.— ¿Crees que es fácil para mí?, acabo de perder a mi bebé, vengo aquí para pedirte contención y me encuentro con ese chico y un vientre sobresaliente, ¿no crees que es demasiado duro?.
— Escúchame Yetao.
— ¿Aún me amas, Tom?
Quiero correr, quiero gritar que esto pare, ¿Por qué nadie se da cuenta del dolor que yo estoy sintiendo?.
— Si. — Responde él he inconscientemente me tambaleó en mi lugar. — Te amo, pero no de esa manera, Yetao
El chico abre sus labios, intentando comprender.
— ¿Entonces no fue real?, estos días durmiendo juntos… ¿tú…?.
— ¿Qué?. — Por primera ves soy capaz de hablar aunque mi voz tiembla.— ¿Du-durmieron juntos?.
Yetao le envía una mirada a Tom.
— No es lo que piensas. — Tom me mira sobre su hombro. — No es lo que piensas, lo juro.
— Entonces todas las veces que llamaba…— Mi voz se rompe. — ¿N-no respondiste solo porque estaba yo presente?, ¿tú…?, dijiste que no debía sentirme inseguro, yo…
Finalmente lo veo alejarse de Yetao. Pero mi pecho duele, duele demasiado como para permitirme tenerlo cerca mío.
— Bill, solo fue contención. — Dice Tom tratando de hacerse a mi. — No tuve sexo con él, yo no lo veo con esos ojos.
Yetao se ha aferrado a su muñeca, con sus ojos bañados en lágrimas esperando que el chico voltee a verlo.
— Tom por favor no me dejes solo..— Tom suspira, tomando las manos de Yetao para alejarlas de él. — Te escuché, cada una de tus palabras, te contuve, pero no fue más que una relación de amigos, intenté ser tu mejor compañía, Yetao y te perdoné absolutamente todo. Pero no voy a permitir que vengas hasta aquí para generar este problema con mi novio.
N-novio.
¿Yo…?… ¿yo soy su novio?.
— ¿El? ¿Tu novio?.— Dice Yetao dolido.
— Bill es tienes que escucharme. — Tom da un paso hacia mi.— Fui a verlo pero solo fue para conversar, creí que sería bueno para él hablar conmigo, yo no soy esa clase de persona, no quiero que tengas esa imagen de mi. No siento nada por Yetao más que una amistad, cariño, lo amo pero no como te amo a ti.
Yetao se aparta unos pasos.
— Lo siento.— Dice Tom en dirección a su ex. — Sé que es duro para ti escuchar esto, pero debes entender que mi corazón le pertenece a alguien más ahora y no es solo una persona, Yetao se trata de mi familia.
&
Me hago bolita sobre el sofá, escuchando a Tom cerrar la puerta del baño detrás de él, acaba de salir de la ducha. Ninguno ha dicho nada durante lo que parece ser una eternidad.
Tom incluso a llamado un auto para que Yetao pueda irse a salvo a su casa, él chico tampoco dijo nada después de lo que Tom dijo.
y yo…
Yo aún no sé qué creer.
— ¿Yogurt?.— Ofrece.
— No.
— No me apetece.
Niego con mi cabeza, ignorando que él está de pie frente a mí.
— Estas enojado.— Murmura. — Lo entiendo. Pero no quería crearte una inseguridad, creí que…
— Creíste mal. — Susurro. — Ocultármelo solo me ha hecho sentir más inseguro.
Mi corazón va tan rápido…
— No respondí sus llamadas porque no quería volverlo incomodo. — Sigue hablando. — Yetao puede ser muy intenso.
Guardo silencio, imaginando las veces que han pasado horas juntos.
— Te juro, te juro por todo lo que quieras que no ha pasado nada. — Se arrodilla frente a mi, tomando mis manos y colocándolas sobre su rostro.
— Durmieron juntos.— Susurro. —¿Por qué lo hiciste?.
— Sólo nos recostamos en la cama, Yetao es el único que dormía.— Responde. — Me pediste que hablara con ellos, ¿no es así?, fui a darle una oportunidad para explicarse, lloró demasiado y quedó dormido, así fueron las cosas.
— Yo…
Respira.
Respira.
Respira.
— No lo sé. — Suelto un suspiro, inclinándome hacia él y pegando mi frente a la suya. — Confío en ti, Tom, pero.
— Lo entiendo. — Sus ojos se cierran.— La he cagado, lo entiendo, lo siento, realmente no creí que esto…
-— ¿Querías formar una familia con él?.— Sus ojos se abren de golpe. — ¿Por eso te molestó que él quedara en cinta por Chris…?.
— No, no no, no es eso. — Sus manos me toman del rostro. — No, no pienses esas cosas. Escucha, estamos juntos en esto, Bill, tú y yo somos una familia, no imagino una mejor vida que no sea esta. No mentiré que en su momento creí que viviría toda una vida con Yetao, pero se acabó, se acabó porque me he enamorado de ti, y deseo esto más que nada en el mundo, deseo ver a ese niño nacer, nuestro hijo, deseo despertar todo los días a tu lado y no sé, casarnos como la abuela quiere, me hace mucha ilusión…— Suspira.— Me hace mucha ilusión pasar mi vida junto a ti.
Mi corazón va a explotar.
No llores, no llores, no llores.
—Te amo.— Susurra sobre mis labios.— Te amo tanto y sé que eso no cambia nada. Lo que hice no tiene un perdón fácil y lo entiendo, esperaré lo que tenga que esperar, pero no me alejes de ti, por favor.
No sé qué decir, ni siquiera sé cómo sentirme respecto a todo esto. Tom no ha cometido ningún delito, pero…
No lo sé…
¿Qué debería hacer?.
Él acaba de decir abiertamente que me ama, y yo…
Solo estoy en silencio esperando alguna respuesta de mi cabeza, alguna señal que me diga que hacer, instrucciones sobre qué decir.
Continúa…
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