En el ring 33

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 33

By: Tom

Georg y Bill entablaron una muy buena amistad desde que el menor llegó aquí. Me gustaba lo cómodo que se sentía Bill con mi primo en la casa.

Pero había algo molesto en todo esto, y es el simple hecho de ver sus manos sobre la barriga de Bill. No quitaba sus manos de ahí, a Bill no parecía molestarle, él en realidad ni siquiera parecía notarlo.

Quiero que quite sus manos de ahí.

Me cruzo de brazos, apoyando todo el peso de mi cuerpo sobre el umbral de la puerta. De esa forma he llamado la atención de ambos, Georg se ha incorporado en su asiento, pasando una de sus piernas por encima de la otra, enarca una ceja, desafiante.

Le gusta provocarme.

Siempre le ha gustado fastidiarme.

Bill por otro lado esta sentado con sus piernas ligeramente abiertas, tiene ambas manos en sus muslos y me mira esperando a que diga algo.

— ¿Pasa algo, Tomy?.— Demonios, tan inocente.

— Si, ¿Pasa algo, Tomyyyyyy?. — El tono de voz de Georg es provocativo. — ¿Estas enojado?.

— ¿No tienes casa?.— Hablo duro.

— Tom…..— Murmura Bill, Carajo, el poder que tiene este chico en mi.

Lo odio.

— Te as vuelto molesto. — Digo sin más. — Tenerte aquí todos los días y que toques todo el tiempo a Bill.

— Ahh eso… — Dice Georg sin vergüenza.— Así que ese es el problema, ¿estas celoso?.

— Si, lo estoy. — Hago sonar mi cuello para ambos lados.— Lo que estas tocando es mío, tanto Bill como ese niño, quiero que alejes tus manos de él.

Bill levanta sus cejas un tanto sorprendido, el color de sus mejillas se ha intensificado.

— Que posesivo eres Tom.— Georg suelta una risa divertida.

— Sabes perfectamente que lo soy.— Camino en su dirección.

Le doy un ligero empujón a mi primo para poder sentarme en medio de los dos, pasando uno de mis brazos por encima de los hombros de Bill.

— Oh vamos hermano, somos familia, jamás intentaría algo con tu novio.

Mi novio mi novio mi novio.

— Lo sé.— Murmuro. — Sé que no harías eso, pero de igual forma necesito marcar límites.

Bill pone una de sus manos en mi pecho, se ha dejado caer sobre mi, relajando su cuerpo y suspirando tranquilo.

Georg suelta una risa divertida y niega repetidas veces con la cabeza.

— Bien, no tengo nada que decir al respecto.

— Por supuesto que no, sabes que podríamos matarnos a golpes si lo haces.— Georg ladea la cabeza. Llevábamos toda nuestra vida entrenando juntos, Geo también formaba parte del equipo de boxeo. Era muy bueno en lo que hacía.

— Me gusta verte así de feliz, Tom. — Geo da un ligero golpe contra mi hombro.— Pero en estos momentos me interesa otra persona, un chico bastante imbécil y arrogante, creo que lo haré sufrir un poco.

— No me gusta como suena eso. — Digo con algo de diversión.

Sabía lo fácil que era que Georg se interesará en alguien, pero ya que su enamoramiento era rápido, su aburrimiento aún más. Descartaba a la gente como si de nada se tratara, no era un mal chico, solo no andaba con rodeos.

Georg podía romper el corazón de cualquier persona y eso no le pesaría nunca.

Pobre del imbécil que ponga sus ojos en él.

Georg lleva uno de sus dedos a su labio, obligándome a guardar silencio y es entonces que lo noto. Bill se ha acurrucado aún más, tiene sus ojos cerrados y su respiración es aún más pesada.

— Se ha quedado dormido.— Digo admirando el bello rostro que tengo frente a mi.

— Lleva a tu príncipe a la cama, iré a entrenar un rato. Nos vemos luego.

.

By: Bill

— ¿Saben por qué los reunimos aquí, verdad?.

Tom apoya sus manos sobre la mesa, llamando la atención de Gustav y Alex. Ambos están sentados frente a nosotros, Gustav se mantiene serio como casi siempre, esta tranquilo, vestido completamente de negro y dejando a la vista sus nudillos enrojecidos por el entrenamiento.

Por otro lado está Alex, sentado con sus piernas dobladas a tal punto que sus rodillas se tocan pero sus tobillos no, muerde sus uñas nervioso y sus ojos van y vienen de forma ansiosa.

— ¡Habla de una vez!. — Exclama el rubio y noto como los ojos de Gustav se cierran de repente.

— No grites, es molesto. se queja.

— ¡Molesto es este silencio!.

— No grites. — Insiste.

— ¿Es una tortu…!

Gustav se ha inclinado sobre él, tomando de forma brusca el cuello de su camisa, lo acomoda de forma bruta, moviendo el cuerpo de Alex de adelante para atrás, apretándolo un poco en sus manos.

Alex se ha quedado en silencio, reteniendo su respiración ante la cercanía del chico, sin embargo, a pesar de todos los intentos que hace Gustav por intimidarlo, lo cierto es que puedo notar como Alex esta encantado con el simple hecho de tenerlo frente a él.

Gustav finalmente se aleja y hace sonar su cuello de un lado a otro, Alex solo lo observa con sus ojos brillosos y ese rubor en sus mejillas regordetas.

— Ve al punto. — Pide Gustav y Tom se deja de rodeos.

— Queremos que sean los padrinos de nuestro bebé.

Hay un largo silencio entre nosotros. Me remuevo nervioso, sintiendo la mano de Tom apretarme el muslo.

— ¿Hablas en serio?. — Pregunta Gustav enarcando una ceja.

— Muy en serio.

Lleva una mano a su rostro, refregando sus ojos e intentando ocultar una de sus sonrisas, pero al fin y al cabo está ahí, mostrando sus dientes en una enorme sonrisa de felicidad. Finalmente se pone de pie y envuelve a Tom en un fuerte abrazo mientras Alex y yo nos miramos las caras.

— ¿Seré padrino de tu bebé?. — Pregunta incrédulo. — ¿Yo?, ¿Alex lo seré?.

— Pues no veo a otro Alex por aquí.

— Ni a otro amigo.— Dice divertido y se pone de pie para finalmente abrazarme.

— Gracias Billy.

— Podemos acordar horarios. — Gustav acomoda su ropa. — Tú lo tienes una semana y yo la otra.

— Me parece bien. — Responde Alex al instante.

Tom y yo solo los miramos.

— Oigan, nosotros somos los padres, ¿Qué día se quedaría con nosotros?.— Se queja Tom con los brazos cruzados.

— Los fines de semana, obvio.— Gustav suelta una pequeña risa ante la respuesta de Alex.

— El niño ni siquiera ha nacido aún y ya están peleando por qué días les toca.— Pongo mis ojos en blanco. Intento no sonreír cuando Gustav pasa uno de sus brazos por encima de los hombros de Alex, acercando sus cuerpos y provocando que el rubio se tambalee un poco.

— No nos culpes, queremos ser los mejores padrinos del mundo.— Responde.— ¿No es así, Alex?.

Se ha girado a verle, su nariz roza la suya, su mirada es seductora, todo él lo es, así que no es de esperarse que Alex tartamudee ante sus ojos.

— S-si.

&

— Creo que ellos podrían ser una linda pareja. — Me dejo caer en el sofá, llamando la atención de mi novio.

Mi novio.

Que bien se escucha.

— ¿De quien estamos hablando?.

— De Gustav y Alex.

Una risa se escapa de sus labios de forma sarcástica y luego niega repetidas veces con su cabeza.

— No, imposible.

— ¿Por qué no?.

— ¿Tu has visto lo que son esos dos?.— Señala la puerta, como si ellos estuvieran ahí afuera. — Gustav casi lo asesina por el simple hecho de elevar la voz y Alex, dios, ni siquiera sé que decir de él, es tan tonto…..

— ¡Oye!, estas hablando de mi mejor amigo.

— También es el mío.— Suspira. — Alex es como un niño, acaba de estrellar su auto con uno estacionado otra vez hace apenas unos días. Alex es demasiado ansioso y a Gustav le gusta tener todo bajo control, es demasiado serio y…

— Y tal vez los dos se necesitan mutuamente.— Tom enarca una de sus cejas.

— No, definitivamente no. Ellos no están hechos para estar juntos.

— Ah, ¿y nosotros sí?.

— ¡Es distinto!.— Suelto una sonora risa, dejándome caer en el sofá por completo.

— ¿Qué es distinto?, cuando nos conocimos yo ni siquiera hablaba, tú eres un boxeador bruto y yo un bailarín de ballet, es exactamente lo mismo que pasa con Gustav y Alex

— Si bueno, pero ellos no tuvieron sexo salvaje el día que se conocieron, eso nos hace distintos.

— ¡Tom!.

— Y ahora tendremos un bebé.— Camina hacia mi, se recuesta encima mío sin la necesidad de aplastarme. Levanta un poco mi prenda superior y deja que sus labios rozen mi vientre.

— Hola chiquitín.— Murmura. — ¿Tú que piensas pequeño?, ¿Tío Alex y Tio Gustav podrían tener química?.

Un escalofrío me recorre cuando la piel de mi vientre se estira por unos mini segundos. Se ha movido.

— Eso es un sí.— Digo con orgullo.

— No, ha sido un no.

— ¡¿Y tú como lo sabes?!.

— Yo conozco a mi hijo.

— Yo soy el que lo lleva, eso ha sido un sí.

Doy un brinco, sintiendo sus labios subir por mi barriga mientras una de sus manos se desliza por mi pecho.

— Bueno. — Se sienta en el sofá, con una enorme sonrisa en sus labios sabiendo el poder que tiene en mi.

Mi respiración se ha agitado y solo me ha tocado unos segundos.

Son las hormonas.

y él definitivamente no ayuda.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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