En el ring 35

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 35

By: Bill

Los nervios me envolvían cada vez que recordaba lo desesperado que estaba Tom por encontrarme. Había vendido mi casa hace días atrás cuando aún vivíamos juntos, decidí que podía invertir ese dinero en algo para nuestro bebé, pero las cosas habían cambiado.

Compré un apartamento a último momento, ni siquiera me detuve a pensarlo. No tenía donde quedarme, mis padres no me querrían de vuelta y no me gustaba la idea de invadir a mi único amigo.

Alex seguramente no hubiera tenido problema, pero su boca es tan grande que probablemente Tom me hubiera encontrado ese mismo día.

Los días pasaban lento desde que la soledad volvió a rodearme. Me limitaba a comer y bañarme, también distraía mi cabeza limpiando toda la casa y luego volvía a tomar asiento en el sofá frente al enorme ventanal.

Podía permanecer mirando las luces de los edificios por horas, pero nunca le prestaba atención, ya que mi cabeza solo pensaba en otras cosas.

El celular no había dejado de sonar, siendo sincero había pensado en arrojarlo a la basura o por la ventana, pero si a alguien le diera en la cabeza entonces sería un problema para mi.

Gustav también ha estado llamando, por lo que también es un tanto difícil permanecer lejos suyo. Georg, por otro lado, es el único que sabe donde me encuentro, sé y confío plenamente en que no les dirá mi paradero, también me ayudaba con las compras y de cierta forma, se volvió cálido permanecer a su lado.

— Está desesperado.— Hablo con tono cerio y solo me límite a encogerme de hombros. — Bill, no sé qué pasó entre ustedes pero él… realmente no lo está pasando bien.

Mi corazón se ha detenido.

¿Por qué?, ¿por qué tengo que ser tan empático?

— Deberías quedarte junto a él.— Respondo en un susurro. — No lo dejes solo, seguramente te necesi…

— No soy yo al que el quiere, te necesita a ti. — Sus dedos me toman por la muñeca. — Tom necesita a su familia, tú eres su…

— Ni siquiera lo intentes. — Me aparto casi al instante. — No iré corriendo a él…… n-no… no iré a verle, porque me conozco y sé que a la primera que diga algo bonito yo correré a sus brazos ¡y no puedo permitirme eso!.

— Esta bien, esta bien, relájate. — Respiro una y otra vez, sus manos se aferran a las mías con confianza.— Lo entiendo.— Georg sonríe de una forma que me genera calidez. — Pero no puedes apartar a ese niño de su padre, Bill, piénsalo, los hijos no tienen que pagar los errores de los adultos.

Eso…

Eso lo sé…

Demonios.

— T-tengo algo para Tom.— Mis manos tiemblan. Camino en busca de ese sobre, lo muevo en mis manos antes de entregárselo a Georg.— Por favor, necesito que se lo des en mano.

— Es del hospital. — Georg frunce su ceño.— Esta sellado, ¿no vas a abrirlo?.

Niego rápidamente, haciendo una pequeña mueca con mis labios.

— Eso es de Tom.

El chico lo observa unos segundos, lee la letra pequeña una y otra vez, es el nombre del doctor y efectivamente también está el nombre de Tom ahí. Sé que aunque la curiosidad lo esté consumiendo, no sería capaz de abrirlo antes que Tom.

— Me matará cuando sepa que sé donde estas escondido.

— Tom no sería capaz de matar a nadie…— Georg enarca una ceja.

-— ¡Tú no conoces el lado malvado de ese… ¡Salvaje!. — Exclama. — ¡Va a matarme!.

— No lo hará.

&

La brisa se adentra por la ventana, no es fría, de hecho es todo lo contrario, anuncia la llegada de una nueva estación. La primavera.

La cama se ha vuelto más cómoda desde hace una hora, mi cuerpo no se ha movido ni un poco, quizás por lo cansado que me encuentro. Mis ojos pesan a tal punto de que ni siquiera puedo mantenerme despierto.

Las luces a mi alrededor parecen dar vueltas y por más que quiero ponerme de pie, mi cuerpo no reacciona.

Yo…

No creo estar respirando bien…

Tomo el celular, marcando el primer número en el registro de llamadas.

— ¡Diga!. — Incluso puedo imaginarlo sonriendo.— ¿Me necesitas, chiquibaby?.

— Escucha…me. — Susurro y la línea queda en un inmenso silencio que comienza a torturarme. — No-no me siento bien… –

— ¡¿De que hablas?!, ¡¿BILL?!, voy en camino, dame un segundo, no encuentro las… — Hay un grito.— ¡Demonios!, jestoy saliendo!, ¿donde estas?, ¿En tu casa?, ¿tú…? ¡¿BILL?!.

— T-tienes que venir….

— No cuelgues, por favor, ¿algo te duele?.

— No siento… nada…No… no siento mi cuerpo…

— ¡Carajo!, puta madre y todas las monjas de mierda, ¡lo siento, lo siento!, no quiero insultar a las monjas, pero…¡¿Sigues ahí?!.

— Yo…No tengo fuerzas en mi cuerpo, ni siquiera… Ni siquiera puedo respirar bien…

— ¡BILL! ¡¡ Me escuchas!! ¡¡Hola!!

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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