
Fic TOLL de Nathaly Kaulitz
Capítulo 4
— Tenemos testigos que dicen que estabas en el lugar, Tom.
El policía se acomoda en su asiento, haciendo sonar su pluma sobre el pupitre.
A pesar de su mirada intimidante, estoy bastante relajado. Esto suele pasar bastante seguido.
— ¿Y qué si estaba en el lugar?, no hice nada más que pasar y ya, además nunca negué estar ahí.
Christopher vuelve a removerse en su asiento, probablemente contando hasta diez en su interior para obtener aun más paciencia.
— Tom Kaulitz, somos amigos de toda la vida, puedo cubrirte en muchas cosas menos en esas peleas ilegales, ¿Qué crees que pasará contigo si te descubren ahí?
— Me detendrán, iré a la cárcel y me dejarán ir en unas semanas o meses, no hay justicia justa aquí, Que más da.
— Tu gimnasio está impecable, tienes alumnos de boxeo y eres excelente peleador, ¿por qué te divierte tanto ir a esos lugares?
En mis comienzos ir a esos lugares era mi pasatiempo favorito. Solía escaparme de casa para comenzar peleas al azar de este lado de la ciudad, normalmente siempre había alguien con quien comenzar a golpearnos. Casi siempre la policía llegaba y terminaba detenido, claro que no había nada que hacer conmigo, después de todo era menor en ese entonces y nada que un poco de dinero no pudiera hacer.
Me volví conocido en las calles por ser buen contrincante en las peleas, incluso alguien había viralizado un video de una de las peleas que llegó a un entrenador. Ojalá pudiera decir que todo fue color de rosas.
Entrenarme para peleas nacionales era su sueño y de cierta forma se volvió mi sueño también, pero aquello no me hacía sentir lleno.
Mi rostro se volvió conocido en todas partes y que puedo decir, mi casa se convirtió en un museo de trofeos.
Abrí mi gimnasio, los niños de la ciudad se habían encargado de correr la voz para poder ser entrenados por mi, era una de las tantas cosas que me gustaba. Pero uno siempre vuelve a los lugares donde fue feliz, así que solía visitar el viejo ring, donde los jóvenes se encuentran en medio de una fiesta para comenzar una pelea.
Casi nunca acaba bien porque a eso de las cinco la policía llega al lugar y se lleva a cualquiera que se cruce en su camino.
Y hoy, hoy soy sospechoso.
— ¿Tú organizaste esto, Tomo?
— ¿Tengo cara de haberlo hecho?.— Enarco una ceja.— Por favor Chris, son cosas de niños, hacíamos eso también, ¿lo recuerdas?
— También recuerdo que casi le rompes una pierna a Alex, si no fuera porque la policía llegó él probablemente no se hubiera vuelto bailarín.
¡¿Por qué aún recuerdas eso?!
— Alex y yo solo estábamos jugando a las luchitas, cosas de niños, además él ya me perdonó.
— Ese no es el punto, Tom, el punto es que necesito desalojar por completo ese chiquero, un día de estos alguien terminará mal. — Lleva un cigarro a sus labios para seguirlo encenderlo. — Y tú no me estas ayudando en esto, no necesito que una figura conocida aliente a los jóvenes a hacer esas cosas, para eso abriste el gimnasio.
A veces es bueno romper las reglas.
A veces es bueno meterse en problemas para volver al buen camino.
A veces… hay que divertirse.
En ese mismo momento Alex entra por la puerta, tiene las manos esposadas detrás de la espalda.
Hace mucho tiempo no coincidimos por aquí.
Quiero contener mi risa pero incluso Chris se echa a reír. Los tres hemos sido amigos desde siempre, incluso estábamos interesado en eso del boxeo.
Las cosas cambiaron tanto…
¿Me sorprende verlo aquí?, para nada, muchas veces coincidimos los tres en este mismo lugar y casi siempre son por las mismas razones.
— ¿Y ahora por qué estas aquí?.— Pregunto entre risas.
Alex se encoge de hombros como si realmente no supiera la razón.
— Exceso de velocidad. — Dice el oficial.
— ¡Estoy llegando tarde a mis ensayos!, usted no tiene idea de como se pone el profesor cuando…— Alex frunce el ceño. — ¿Qué hiciste ahora Tom?
Chris suelta un bufido, apoya sus codos sobre la mesa.
— Tom sigue yendo al viejo ring para pelear.— Alex abre sus ojos algo sorprendido.
— ¿Enserio? ¡Yo también!
— ¡Alex!. —Exclama Chris.— Seguramente esperaba que Alex me regañara. — Genial, ahora tendré que escribir eso también y llenar más papeleo.
Alex siempre dice cosas en momentos en los que debería cerrar la boca.
— ¿Ya puedo irme, oficial?.— Chris levanta sus cejas.
— Has lo que te dé la gana Kaulitz.— Golpea la mesa y suelta un bufido. — Todo lo que digo te entra por un oído y te sale por el culo, ya no puedo contigo.
— Tenga bonito día, oficial.— Saludo. — Nos vemos la próxima semana.
— ¡No quiero verte la próxima semana, bastardo!.— Lo escucho gritar. — ¡Y a ti tampoco Alex!, ¡Estoy cansado de verles la puta cara!.
.
By: Bill
Mi cuerpo pide un respiro, pero en estos momentos lo que menos puedo hacer es descansar.
— Relevé.
Pongo mis pies en punta, levantando mis brazos y obedeciendo a las órdenes de mi tutora.
— Grand Jeté.
Tomo un poco de carrera, levanto ambas piernas en el aire, abriéndolas por completo y cayendo de pie, sin embargo, tambaleó un poco en el final.
» La cagué.»
— ¿Qué te ocurre hoy, Bill?. — La forma de hablar conmigo es tan respetuosa, toda su persona grita majestuosidad. — Tu cuerpo no parece soportar eso, no estabas así hace…
— Lo sé. — Me apresuro a responder, sintiendo todo mi cuerpo estremecerse. — Lo siento, volveré a intentarlo.
Fallé, fallé todas las veces que lo hice, terminé por darme ese respiro que mi cuerpo necesitaba.
¿Qué ocurre conmigo últimamente?
— ¿Y así vas a ser el personaje principal de la obra?. — Se burla Alex, se encarga de estirar sus piernas en la esquina mientras yo me centro sentado en el suelo. — Te estás exigiendo mucho, a veces eso no es una ventaja.
Guardo silencio ante sus palabras.
— Solo debes relajarte, tómalo con calma, sé que… — Suelta un suspiro. — Que ahora hay muchas cosas de las que te estas preocupando, pero no te cierres en eso, no es el fin del mundo, todo tiene solución.
Una solución, si, eso es lo que necesito.
Volvemos a guardar silencio cuando la puerta se abre.
Adrik camina con sus mayas de ballet hasta la barra para estiramiento, ni siquiera se atreve a mirarnos. Puedo ver a través del espejo como Alex pone sus ojos en blanco ante su presencia.
— La gente con educación saludaría. — Dice notoriamente alto para ser escuchado. —Pero claro, olvido que tú careces de todo menos con clase.
Adrik suelta una risa, una risa que en su momento me hubiera gustado escuchar.
Ahora solo me hace estremecer.
— Es bueno verte devuelta, Alex.— Dice y nuestras miradas se encuentran gracias al espejo. — Lo mismo va para ti, Bill.
— Me gustaría decir lo mismo.— Suelta Alex asqueado.
— Permiso. — Tomo mi botella de agua y me dirijo a paso lento hacia el baño. No había notado que desde que Adrik entró estuve conteniendo mi respiración.
Miro mi rostro sudado en el espejo, estoy cansado, hay ojeras debajo de mis ojos y una extraña sensación en el cuerpo que me está poniendo nervioso.
— ¿Estas bien?. — Adrik vuelve a aparecer en la escena. Quiero relajarme pero su mirada solo logra ponerme aún más nervioso.— Estas pálido.
— Estoy cansado.
— ¿Necesitas ayuda con algo?.
— Estoy bien. —Murmuro.— Mi cuerpo solo necesita relajarse.
Lo veo empujar el interior de su mejilla con su lengua, su mirada recorre mis piernas hasta volver a detenerse en mis ojos.
— ¿Relajarte?. — Da algunos pasos hacia mí. — Puedo ayudarte…
Sus cálidos dedos suben por mi pierna, pega su cuerpo al mío mientras siento su respiración golpearme el cuello. Su mano libre me toma por el vientre e inmediatamente me aparto, desviando la mirada hacia otra parte.
— ¿Qué ocurre?. — Pregunta confundido, su tono de voz me advierte que esta enojado.— Creí que querías esto.
— Ya me cansé de tu jueguito. — Murmuro, cierro mis ojos con fuerza esperando a no ser escuchado pero sé que lo hizo. Las náuseas suben por mi cuerpo y tengo que contener mis ganas de vomitar ahí mismo. —Lo siento, no seguiré con esto.
— ¿Es por qué no respondí tus llamadas?, estaba algo ocupado, ya sabes, el viaje familiar…
— Ni siquiera pudiste mandar un mensaje.
— Estaba…
— ¿Alguna vez te he gustado?. — Mi corazón golpea con fuerza mi pecho.— Sé sincero, por favor…
La comisura de sus labios se elevan, da un paso hacia mi y me toma lentamente del mentón.
Soy tan estúpido.
Tan malditamente débil ante él.
— Bill… Siempre serás mi favorito.— Con eso se apodera de mis labios y yo sin poder detenerlo continuo con el beso.
.
By: Tom
— Es Yetao.— Gustav se cruza de brazos mientras entra en mi espacio de entrenamiento. Su expresión demuestra lo harto que está de la situación.
— ¿Por qué llamó ahora?.
— No, él no llamó.— Gustav rasca su nariz nervioso. —Está en el hospital.
Me detengo en seco.
A pesar de todo, no puedo evitar sentirme preocupado por él.
— ¿Qué ocurrió?.— Suelta un suspiro, aparta la vista a sus pies y vuelve a cruzarse de brazos.
— Está esperando un bebé.
Detengo mi respiración al instante. Parpadeo un tanto confundido y volteo a verlo una vez más.
Yetao con un bebé, eso es. ¡Increíble!
— Cierra el lugar cuando te vayas, no volveré esta noche.
&
El hospital está vacío dado que la noche ha caído hace tiempo. El frío se siente en el aire y no he tenido tiempo ni para darme una ducha.
Camino por los pasillos hasta encontrar la habitación del chico, quien se encuentra recogiendo sus cosas listo para irse.
Su mirada parece iluminarse en cuanto me vé.
— Es una maravilla verte, Tomy.— Estira sus brazos para abrazarme, yo no puedo corresponderle.
Cuando se aleja, lleva ambas manos a su vientre, hay una cálida sonrisa en sus labios.
— Ve al coche, yo llevaré las cosas.— Su ceño se frunce durante un largo tiempo.
— ¿Es todo lo que dirás?.
— ¿Qué quieres que diga?. — Aclaro mi garganta. — Felicidades Tao Tao.
Sus ojitos de bañan en lágrimas pero no dice nada y aquello puede ser que me duela a mí también.
Camina hacia el auto con tranquilidad, no ha sacado la mano de su vientre desde que salió de la habitación.
— ¿Qué fue lo que ocurrió?.— Pregunto ahora en el auto.
Yetao suspira.
— Me desmayé en el trabajo.— Su vista se pierde en la ventanilla.
— ¿De cuanto estas?.
Hay un corto silencio entre nosotros.
— Unas tres semanas.
Asiento con mi cabeza lentamente. Me dirijo hasta su casa, donde estaciono cerca para que pueda bajar con comodidad.
— ¿Quieres pasar?.
— No, prefiero ir a casa.
— ¿Aun sigues enojado conmigo?.— Pregunta confundido. — Tom yo…
— Yetao esto ha terminado, ¿No lo has entendido?, no eres tú y tampoco yo, ambos estuvimos con otras personas y es mejor que esto termine de una maldita vez.— Sus ojos vuelven a llorar.
— P-pero ¿y el bebé?. — Su voz se rompe. —¿Qué haré con él?.
— ¿Y yo qué demonios tengo que ver?. Habla con su padre, Yetao, ¿Qué quieres de mi?
— ¡¿No te pusiste a pensar que tú podrías ser su padre?!. — Exclama, baja del auto y cierra la puerta con fuerza para seguido seguir gritando por la ventanilla. —¡Eres su…!.
— No, sabes perfectamente que los tiempos no coinciden. — Me rasco la nuca. — No nos vimos en ese tiempo, porque tú, cariño, te estabas revolcando con tu compañero de trabajo.
— ¡Tom!
— Lo siento, en serio me hubiera gustado formar una familia contigo, pero las cosas terminaron así y ya no hay nada más que hacer. Si necesitas ayuda no dudes en llamarme, pero no me pidas que actúe como si nada hubiera pasado cuando estás esperando un hijo de alguien con quien me engañaste.
Seca sus lágrimas con tristeza, su labio inferior tiembla y las ganas de correr a abrazarlo me invaden.
Pero no lo hago, no soy tan estúpido.
— Te quiero, Yetao, pero debes dejarnos ir.
Continúa…
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- Nombre: Adrik Cash..
- Edad : 23 años..
- Perdón por elegirlo a el hubiera elegido a Bushido pero no lo imaginaba siendo un bailarín de ballet.
- Nombre : Alex.
- Edad 20 años,
- Amigo en común de Tom y Bill.