En el ring 40

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 40

By: Tom

Bill se sonrojaba con cada cosa sucia o en doble sentido que le decía. Era jodidamente lindo ver como sus mejillas tomaban ese lindo color rosado y sus ojos brillaban de forma tierna me daban aún más ganas de besarlo.

Pero no todo era color rosado, lo cierto es que a medida que su vientre comenzaba a crecer, su miedo igual. También le costaba dormir por las noches y se volvía irritante en la mañana.

Intentaba mantener mi calma, dándole cariño y comprendiendo la situación pero entonces él rompía a llorar diciendo que sería un muy mal padre.

Si, no creo estar seguro de eso.

Hacía algunos meses que no lo tocaba porque la idea de lastimarlo me aterrorizaba, pero sus hormonas eran peor que antes y el no tener mi atención en ese sentido también lo hacía llorar.

Él simplemente no podía entender la situación en la que me encuentro ahora.

Tres golpecitos en la puerta me obligan a levantarme antes de que mi novio lo haga. Me mira con el ceño fruncido, sé que en cualquier momento se enojará.

— Hola… — Susurra en cuanto abro la puerta. Mis ánimos caen al subsuelo en cuanto veo sus ojos.

Es la última persona que quería ver.

— ¿Quién es? — Exclama Bill a lo lejos, sé que si no respondo pronto él mismo vendrá a averiguarlo.

— Es Christopher.— Digo de forma seca.

— ¡Que pase!.

No está hablando en serio.

Muerdo el interior de mi mejilla, imaginando que cierro la puerta en su cara y vuelvo a mi asiento junto a Bill. Pero entonces el pequeño pelinegro se enojará por no querer hacer las pases con mi ex mejor amigo. Y lo menos que quería ahora era alterarlo.

Suelto un suspiro y doy un paso al costado.

— Hola Chris.— La voz de Bill sale tan dulce que inmediatamente siento celos.

¿Por qué tan amable con este tipo?.

—¿Cómo has estado, Bill?, oí que tendrán una linda niña.

Las mejillas de Bill toman un intenso color mientras pasa sus manos por su notorio vientre.

— Si, la verdad todo esto del embarazo me tiene… — Suspira.— Cambiante.

— ¿A qué viniste?.— Me cruzo de brazos y casi al instante en que pregunto aquello Bill se pone de pie.

— ¡Tom!.

— No dije nada malo, solo quiero que vaya directamente al punto.

Chris se aclara la garganta, parece algo nervioso.

— Vine aquí a entregarles algo. — Dice en un murmullo. Bill acepta lo que parece ser una carta. — Sé que las cosas están raras entre nosotros pero…..— Le arrebato la carta de las manos a Bill, él se cruza de brazos y me regaña con la mirada pero yo estoy ocupado viendo de que se trata todo esto.

Invitación de bodas.

— Vas a casarte.

— ¡Felicidades Chris!.— Bill da tres palmaditas de lo más feliz.

Yo no entiendo nada.

— ¿Con quién?.— Digo en forma de reproche, a lo que Cris se tensa.— Vamos, dilo.

Esa pregunta suena estúpida. Lo sé perfectamente.

— Hm…— Alarga.— Yetao y yo…

Bill frunce el ceño y en cuanto escucha ese nombre se gira a verme, probablemente esperando alguna reacción de mi parte.

Pero me mantengo neutro, no es algo que realmente me importe.

— Felicidades. — Digo sin más y le entrego de regreso la invitación.— Pero no iremos.

— ¡¿Por qué?!.— Bill me toma del brazo. — Por favor cariño, es una linda celebración y…

— No iremos.

— Pero….

— ¿Tengo que dejarlo más claro, Bill?.

— Esta bien, no es necesario que peleen.— Chris se mueve nervioso.— Yo solo quería que lo supieran.

Le vuelve a entregar el sobre a Bill, estoy a punto de quitársela de las manos para destrozarla pero el chico es más rápido y lo esconde detrás de su espalda con una furiosa mirada.

Demonios.

— Si bueno, creo que ya vas de salida.

— ¡Tom!. -Lo veo suspirar, cerrando sus ojos en un intento de calmar su enojo.

Carajo, lo hice enojar.

— Te acompaño a la puerta Chris, disculpa el comportamiento de este imbécil, por lo general él…

— ¡No hables de mi con él!.

— ¿Por qué tenías que ser tan grosero?

— ¿Por qué aceptaste la invitación?, sabes lo que pasó entre nosotros, sabes lo doloroso que… –

— ¿Es eso? ¿Es porque no lo has superado?.— Retengo mi respiración ante su pregunta, cocina tranquilo sin mirarme.

— ¿De qué hablas?.

— ¿Por qué no puedes simplemente perdonarlo?.

— ¡Se acostó con el que era mi pareja!

— Y aun te duele.— Muerde su labio.— ¿Aún sientes algo por él? ¿crees que es horrible ver a tu ex casarse con alguien más?.

— ¿Qué demonios estás diciendo?

Esto comienza a fastidiarme.

— Lo siento Tom, pero no entiendo del todo tu enojo. — Respira. — Me refiero a, si, entiendo que ambos te mintieron y es horrible, ¿okey?, pero ya ha pasado mucho tiempo de eso y no entiendo cual es el problema de perdonar.

— ¡Ambos me traicionaron Bill!. ¡mi novio y mi mejor amigo!.

— No grites. — Susurra asustado.

Respiro profundo y vuelvo a él.

— Fue horrible. — Prosigue. — Pero el pasado es pasado y no es lindo que sigas evitando cruzartelos por todas partes, no importa la mierda que hicieron, tienes que quedarte con los buenos recuerdos. Ambos se enamoraron, uno no elige de quien enamorarse, tú mismo lo has dicho.

Puta madre.

— Te odio.— Una sonrisa se dibuja en sus labios.— Te odio porque siempre pareces tener la razón.

Pero aquello sigue sin convencerme.

— Hay algo más… — Susurra.— Lamento si he estado… ya sabes… irritante este último tiempo, yo…

— Lo entiendo.

— No.— Deja la comida a un lado y se acerca a mi para rodearme con sus brazos, quiero apoyarme en él pero su vientre impide que nos abracemos por completo. — Es tan aterrador cargar con un bebé, Tom.

— Todo saldrá bien, cariño.— Deslizo mis dedos por su mejilla.— Pero no iremos a esa boda.

— Por favor Tom.

— Ya he hablado.

— Tom…

— Deja de insistir Bill, he dicho que no.— Parpadea varias veces, y asiente con la cabeza.— Bien, no te enojes, mejor dame un besito.

Estira sus labios de forma exagerada hacia mí. Inevitablemente me encuentro sonriendo una vez más antes de inclinarme a él y besarlo.

— Creo que deberías darle una oportunidad.

— Y dale con lo mismo.

— Tom por favor, ellos están a punto de tener un bebé.

¿Qué ha dicho?.

Se da cuenta de su error y se aparta al instante, fingiendo estar haciendo cualquier otra cosa.

— ¿Cómo dijiste?.

— Que hambre tengo…

— Bill….

— ¿Van a tener otro bebé?.— Mi corazón se acelera. — ¿como lo sabes?, ¿como sabes eso?.

— Uh, que calor…

— ¡Bill!.

— ¡Lo siento lo siento!. -Se lleva las manos a la boca.— Sé que dijiste que…

-Estuviste con ellos…— Susurro. -Te dije que te mantuviera lejos y de igual forma estuviste con ellos.

— Ellos solo quieren solucionar las cosas contigo…

— Pues fíjate que yo no.— Estoy tan enojado que retrocedo tres pasos evitando que me toque.— ¡Si vuelven a acercarse a ti, yo…!

— ¿Tú qué?.

— No vuelvas a verlos Bill, hablo en serio.

— ¡¿Me estas prohibiendo cosas?!.

— ¡Si, y te prohíbo que los veas!.

— ¡No puedes prohibirme nada!.

— ¡Soy tu puto dueño!.— Tiembla, lleva una mano a su boca y se aleja algunos pasos con sus ojos bañados en lágrimas.

Genial.

Me estoy comportando como un puto hombre neandertal.

— Lo siento, no quise decir eso.— Suelto un fuerte suspiro. — No eres un objeto, no soy tu dueño, ¿esta bien?, lo siento Bill es solo que…

Él sigue alejándose.

— Solo no quiero perderte a ti también.

Continúa…

Gracias por la visita. Vamos a darle ánimo a la escritora con un comentario 🙂

por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!