
Fic TOLL de Nathaly Kaulitz
Capítulo Final
Las noches se volvieron una tortura tras el nacimiento de Isabella. Tom y yo nos turnábamos para ir por ella, pero Isabella prefería dormir en los brazos de Tom. La tristeza me invadió cuando comprendí que los meses pasaban demasiado rápido y nuestra niña crecía cada día un poquito más.
Tom seguía insistiendo en que en cuanto Isabella cumpliera un año nosotros podríamos hacer otro, aun sigo pensando en eso.
Alex y Gustav finalmente admitieron que estaban en una relación y que realmente iban en serio.
Aún que Tom se notó sorprendido pero de cierta forma también lo esperaba. Inesperadamente también Georg presentó a Adrik a la familia y a pesar de que al principio fue algo incomodo, Adrik realmente parecía arrepentido de todo. Ahora Georg suele provocarlo delante de todos y quien diría que Adrik terminaría siendo el sumiso ante el.
En fin.
De Yetao y Chris sé poco y nada, ambos se casaron de forma apresurada y también van por su sexto mes de embarazo. Comprendieron que por más que fueron perdonados, las cosas no podían volver a ser como antes.
Gané el corazón de Nick con mucha facilidad luego del nacimiento de Isabella. Mis padres también comenzaron a estar más presentes en nuestra vida, mi madre incluso se había encargado de pedir de forma correcta disculpas a Tom.
Volví a entrenar para poder ponerme en forma, los entrenamientos de Ballet ya no eran lo mismo y a pesar de que comprendí que eso ya no me llenaba, de igual forma me gustaba pasar tiempo entrenando.
Me dejo caer en el sofá luego de que la pequeña Isabella se durmiera al fin. Veo a Tom ponerse su equipo de boxeo y mirarme esperando algún comentario de mi parte.
—¿Es nuevo?
— Si, ¿Te gusta?.— Los guantes son negros con algunos detalles en rojo y azul. Lleva una musculosa de mangas anchas color negra con su nombre escrito por debajo de su clavícula.
— Me gusta, si.— Frunzo el ceño notando su piel algo roja en uno de sus bíceps.
Se volvió loco.
— ¿Qué es eso?
— Antes de que grites, déjame decirte que…
— ¡¿Te tatuaste?!.— Cubro mi boca rápidamente al recordar que nuestra niña acaba dormirse.
Me acerco a duras penas a él, son pequeñas letras en cursiva, intento descifrar que dice.
Isabella.
— Ouh, es muy lindo.— Digo conmovido.
— ¡Mira este!.— Levanta su musculosa, deja a la vista su abdomen y justo en su cinturón de adonis también hay algo escrito.
Ay no puede ser.
— ¿Te tatuaste mi puto nombre en ese lugar?
— Ingenioso, lo sé.— Muerdo mi labio inferior, paso mis dedos por ahí con algo de cuidado, hay un leve relieve en él.
— ¿Debería tatuarme también?.
—No lo creo necesario. — Se quita sus guantes para arrojarlos al piso. — Con la marca de mis dientes es suficiente.
Me da un ligero apretón en la cadera, pega su cuerpo al mío y hunde su nariz en el hueco de mi cuello.
— Aprovechemos que Isabella esta dormida.— Un escalofrío me recorre porque sé exactamente lo que significa.
— Isabella esta en nuestra cama, Tomy.— Sus manos bajan por mi espalda y me toman de los muslos para cargarme sin ningún tipo de problema.
— Cariño, tenemos toda la casa para usar.— Sus dientes muerden la piel de mi cuello, sus manos me dejan sobre el sofá mientras se apresura a desnudarme. Cruzo mis piernas nervioso, avergonzado, como si ya no me hubiera visto hasta el alma.
Tom sonríe enarcando una ceja y de un rápido movimiento las abre con sus manos. Se coloca de rodillas para dejar besos en mis rodillas, muslos y pelvis.
Su fiera mirada me advierte que hará un desastre conmigo. Desliza su lengua por mi abdomen y muerde uno de mis pezones a la vez que su mano encuentra mi sexo.
— No hagamos tanto ruido Tom.— Suplico y otra sonrisa se dibuja en sus labios. — Hablo en serio.
— Lo que pidas nene.
Vuelve a deslizarse hacia abajo, pone una de mis piernas sobre su hombro y abre su boca para meter mi miembro en ella. Me estremezco, muerdo mis uñas e intento cerrar mis piernas, pero él está ahí, lamiendo y sosteniendo mis piernas con sus brazos.
— Aaaaa…
Arqueo mi espalda y deslizo mis manos por mi pecho, bajando de forma rápida hasta alcanzarlo. Tironeo de su cabello y lo escucho jadear conmigo aun en su boca.
— T-tom….
Pasa su lengua por el tronco y se aparta para deslizar sus short hasta abajo. Mis mejillas se encienden al ver su erección. Vuelve a mi para besarme de forma salvaje, muerde y succiona mientras lo veo masturbarse sobre mi.
Tiemblo cuando se aparta y se acerca a mi oreja.
— No hagas ruido, sé un buen chico.— Habla ronco y yo asiento obediente.— Gírate.
Me sostengo del respaldo del sofá mientras me giro. Tom me toma de las caderas para acomodarme y yo termino por apoyar mis brazos en el respaldo, viendo mi reflejo en la ventana. Nada me cubre, tengo marcas en mi cuello y pecho, diviso a Tom detrás de mi, con su cuerpo al descubierto recorriéndome con la mirada.
Me da una pequeña nalgada que me hace sobresaltar.
Muerdo la piel de mi brazo cuando de un solo movimiento Tom se adentra a mi cuerpo. El valor me invade, su boca sueltan pequeños sonidos roncos que anhelo seguir escuchando.
Sus dedos se presionan en mi cintura, quemando la piel de ahí tan fuerte que me sostiene.
— ¡Ah~!
— Te dije que guardarás silencio.— Su mano se aferra a mi cabello y tira de él para alcanzarme.
Da una embestida que me hace gemir pero rápidamente cubro mi boca. Es tan bruto y brusco que me fascina.
Sus manos bajan por mis hombros, acarician mi espalda y me toma de las caderas para girarme aún con él dentro. Abro más mis piernas y él sonríe tomando mi miembro en sus manos.
— De….despacio. — Suplico.
— Tranquilo, Aún quiero divertirme.— Pasa la lengua por sus labios y comienza a moverse soltando mi miembro y sujetándome una vez más por las caderas.
Mi cuerpo se mueve de forma violenta hacia arriba y hacia abajo, retengo cada gemido mordiendo mis propios dedos. Con mi mano libre toco su piel desnuda bañada en sudor.
Veo el lindo tatuaje con mi nombre ahí, se ve tan malditamente caliente ahora.
Pongo la palma de mi mano sobre su pelvis obligándolo a detenerse, lo hace.
— ¿Te lastimé?.— Me incorporo saliendo de ese lugar y notando la mirada de preocupación de Tom sobre mi. Camino a su alrededor y basta solo una mirada para que él se siente en donde anteriormente estaba yo.— ¿Algo te duele?
Pongo mis manos sobre sus piernas y me hinco sobre mis rodillas. Levanta sus cejas sin saber que decir.
— Bill…— Su voz tiembla.
— Déjame divertirme.
Acomoda su espalda en el sofá, abre ligeramente sus piernas dejando a la vista su enorme erección frente a mis ojos. Lamo la punta, juego con mis manos y finalmente lo meto todo en mi boca.
Su mano me toma del cabello de forma sutil, hace pequeñas embestidas con su pelvis, lo veo gemir, jadear, maldecir y contraerse.
La vista se vuelve borrosa y dejo que las lágrimas provocadas por el placer se escapen de mis ojos. Succiono, lamo y beso todo de él. También vuelvo a leer mi nombre en su piel.
— Mierda cariño, me voy a venir.
Muevo mi cabeza a conjunto con mi lengua, su cuerpo se estremece y segundos después se contrae, cierra su mano en un fuerte puño sobre mi cabello.
Su semen llena mi boca segundos después, puedo sentirme gotear de lo excitado que estoy.
Lo saboreo un poco más, limpio mis labios con mi lengua me tomo unos segundos para respirar.
Pero él no quiere eso, rápidamente me toma de las manos para obligarme a sentarme sobre él. Vuelve a meterse dentro, no se mueve, solo está ahí.
— Estás mojadísimo.
— Eres culpable de eso.
Una risa ronca se sale de sus labios, sus dedos bajan por mi espalda hasta la parte trasera de mi cuerpo.
— Me encanta ser el culpable, cariño.— Besa mis labios. — Ahora déjame disfrutar más de esto.
Da una embestida, mi cuerpo da un ligero salto cargado de placer. Cierro mis ojos mientras clavo mis uñas en sus hombros.
— Estas muy caliente por dentro.— Vuelve a embestir.— Eres tan mío…— Mi corazón late con fuerza.— Dilo.— Enviaste.— ¿De quien eres?.— Pregunta en un susurro sobre mis labios y vuelve a embestir.
— Soy tuyo.
— Repítelo.— Me toma con más fuerza.
— Soy tuyo. — Muevo mis caderas en círculos, su agarre se vuelve más fuerte.— Soy tuyo Tom, eres mi maldito dueño.
Una sonrisa triunfante se dibuja, sus movimientos se vuelven más rápidos, intento seguirle el ritmo. Vamos descoordinados pero el placer llena nuestros cuerpos, suelto jadeos sobre su boca, hacemos un desastre con nosotros mismos.
Mi reflejo es un asco, pero ver las manos de Tom sobre mi es tan caliente que no puedo detenerme.
Me siento varias veces de forma brusca, muerde mi piel y finalmente me contraigo. Tiro mi cuerpo hacia atrás, él me sostiene con fuerza y suelto un fuerte suspiro.
He salpicado a Tom justo en su vientre, me mira triunfante antes de llevarse un dedo a la boca.
— Bien hecho mi amor.— Dice. — Ahora a la ducha.
Cansado me doy un baño rápido, mi cuerpo pide a gritos tocar la maldita cama. Cuando salgo veo a Tom ya bañado, tiene en brazos a nuestra hija.
— Creo que se nos olvidó un pequeño detalle… — Dice y quiero desaparecer.
— Voy a cruzar los dedos para que no me hayas embarazado.
— Ojalá a Alex también le hubiera salido negativa…
Tal vez hablamos de hijos, pero Isabella aún es pequeña tenemos muchas cosas que vivir y disfrutar aun, como nuestra boda.
— Te amo Bill Kaulitz. — Deja un beso en mi frente.
— Aún no nos casamos.
— Que demonios me importa, ere Kaulitz ahora.
— Bien señor, lo que mi esposo diga.
— Dilo otra vez.— Me remuevo en la cama.
— Mi esposo.
— Te voy hacer otro bebé.
— ¡Tom!.— Ambos nos reímos, su cuerpo se aferra al mío mientras deja miles de besos en mi rostro.
— Te amo. Me has hecho inmensamente feliz.
Se ve tan tierno.
Quien diría que es una bestia.
— Te amo demasiado Bill. — Repite.
— Y yo a ti, Tom.
F I N
Gracias por acompañarme en esta historia, y perdón por las faltas de ortografía pero espero que les gustara mucho. Administración: Si te gusta el estilo de la autora, te invitamos a encontrar más de sus historias, pinchando en su perfil.