En el ring 5

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 5

-Tres días después-

Chris se deshace de las esposas en mi muñecas con una sonrisa de orgullo en sus labios. Me ha atrapado en el acto y definitivamente tiene todo el derecho del mundo a insultarme si así lo desea.

— ¡Sabía que seguías yendo a ese lugar!

— Fui muy descuidado.

— ¡Lo fuiste!. — Vuelva a gritar, tomo asiento frente a él mientras sigue burlándose de mi. — Ahora te voy a leer tus derechos…

— Bien, esto es algo que iba a pasar tarde o temprano.

Lo escucho hablar, y yo me pierdo pensando en el momento exacto en que me atraparon en el viejo ring. La fiesta fue aburrida, la pelea era lo único que me mantenía emocionado.

— ¡El punto es que…! ya no sirve de nada, conocí a alguien que no volveré a ver.

— ¿Y cual es su nombre?.

— Bill… si… se llamaba Bill.

— ¿Y su apellido?.— Me siento un enorme imbécil ahora.— Vaya, estas en la mierda misma.

Y así fui atrapado, subido al ring con mis guantes de boxeo a punto de recibir un golpe. La gente se dispersó con rapidez y muchos de ellos fueron llevados por la policía, incluyéndome.

— Las noticias están llenas de tu cara. — Chris niega con su cabeza.— Por cierto, un niño bonito te estuvo buscando.

— ¿Un niño boni…?.

— ¡Un fanático loco, por supuesto!.— Exclama. — últimamente este lugar es invadido por tus fanáticos locos.

— Si bueno, eso es… normal.— Desde que mi rostro se volvió conocido, esta pequeña ciudad se ha llenado de turistas con intenciones de cruzarme en algún lugar. La estación de policía era el primer lugar que visitaban.

— Vino preguntando tu dirección. Parecía urgente. — Niega con la cabeza. — Sólo le dije la verdad, que te mudaste fuera de la ciudad hace meses y que no sueles venir por aquí seguido.

— Últimamente han aparecido muchos acosadores, si… — Hago una pausa. — Debería…

Chris asiente con su cabeza, desliza un papel sobre el escritorio y me tiende una pluma para firmar.

— Firma y lárgate.

— Creí que me detendrías.

— Lo haría, si no fuera porque acaban de pagar tu fianza. Si, creo que a Gustav le gustará escuchar lo que has estado haciendo.

— Demonios…

— Por cierto, también oí que tú y Yetao…

— Olvídalo. — Me pongo de pie, llevo mis manos a los bolsillos de mis pantalones.

Sin embargo, algo llama mi atención. Hay una maldita prueba de embarazo sobre su escritorio y claramente ha notado mi curiosidad.

— ¿Estas embarazado?.— Chris parece enrojecer.

Muchas cosas ponían nervioso a Chris.

— No, por supuesto que no.— Pone los ojos en blanco, toma el objeto en sus manos y lo tira en el tacho de basura a su lado. — ¿Crees que estoy listo para niños ahora?, apenas puedo contigo y Alex.

Gracioso.

Me limito a firmar la maldita hoja, hay una sensación extraña en mi cuerpo.

— ¿El acosador…?.— Pregunto.— ¿Parecía demente o alguien normal?.

— Estaba nervioso, sospechoso a simple vista. Si, yo diría que demente, ya lo dije antes, deberías tener cuidado con eso.

Agradezco haberme mudado.

Debía pensar una buena historia para Gustav, a mi compañero de trabajo no le hacía ninguna gracia que me metiera el problemas. Mucho menos que visitará el viejo Ring.

Sin embargo, yo no estaba ahí solo por la pelea.

Creí…

…Creí que lo encontraría.

Pero sin duda ese chico no pertenecía a ese lugar, el pequeño Bill era lejano a todo eso.

¿Qué me hace pensar que volvería a un sucio lugar como ese?

y ahora estoy aquí…

… pensando una buena excusa para no ser regañado.

Antes de cruzar la puerta, esta misma se abre. Alex entra soltando una sonora carcajada mientras el oficial detrás de él lo sujeta por las esposas.

Estás cosas no van a cambiar nunca.

Escucho a Chris soltar un bufido, claramente cansado por el comportamiento de sus amigos.

— ¡¿Y ahora qué demonios hiciste?!. — Exclama el mayor poniéndose de pie.

Alex se ríe nervioso.

— Accidentalmente me estrellé contra un auto… — Hace una pausa con demasiado suspenso. — Un auto… detenido.

— ¿Estabas ebrio?.

— No.

— ¡¿Cómo demonios…?!.

— ¡No me grites!, que soy una persona sensible, podemos hablar esto como dos personas normales. — El oficial le quita las esposas a Alex, quien seguido se sienta frente al escritorio de Chris.

— Personas normales…— Chris suspira. — Si claro, ¡tú no eres normal!, las personas normales no se chocan autos estacionados.

— ¡Fue un accidente!.

— Nada es un accidente contigo, Alex. — Hago sonar mi cuello antes de despedirme con la mano.

— Luego me cuentan que tal les fue.

&

— ¡¿Te volviste loco?!.— El grito de Gustav me hace retroceder unos pasos. — ¿Si sabes que tu rostro está en todas las portadas, verdad?, ¿sabes lo mucho que afectaría a tu carrera esta maldita locura?, ¿por qué sigues yendo a ese estúpido lugar?.

— Solo… solo fui a buscar a alguien, pero…

— Por favor, no soy tan imbécil. — Se cruza de brazos. Lleva los guantes de boxeo. — ¿Crees que voy a creer esa mierda?.

— Bueno, yo no miento.— Suspiro con cansancio.— Fui ahí por alguien, no estaba y la policía me atrapó. — Imito su acción y también me cruzo de brazos. —Esa es toda la historia.

— Oh, ya veo. — Ladea la cabeza.— ¿Y quien es esa persona?, ¿Yetao?

— No, él y yo no hemos vuelto a hablar…

— ¿Entonces?. — Насе una pausa esperando que responda, pero no lo hago. — Que yo sepa, tu no eres la clase de persona que se mete en problemas por cualquier persona.

— Ese es el problema. — Me rasco la nuca algo apenado.— No es alguien cualquiera.

— Bueno. — Su expresión cambia rotundamente. — Estas en un lío, vaya, no creí que tú… bueno, ya sabes, acabas de terminar una relación y…

— No no, no digas eso, hace que parezca peor de lo que realmente es, Yetao y yo… nuestra relación ya no era una relación desde que decidió… bueno… Estar con alguien mas..…

.

By: Bill

Adrik tenía manos frías, en algún momento de mi vida aquello no me importó. Podía soportar aquello ya que mi cuerpo se volvía caliente con cada uno de sus besos.

Ahora es todo muy diferente.

— ¿Ya no te gusta?. — Pregunta en un susurro, deja cortos besos en mi cuello, esperando.— ¿Qué ocurre contigo? ¿Aún sigues enojado?.

— No es eso. — Acomodo mi ropa, no hemos llegado más lejos porque así lo he querido. — Es que ahora estoy…

— No me importa. — Levanta una de sus manos en mi dirección. Su expresión muestra disgusto hacia mi, él prende su camisa y vuelve a subir sus pantalones. — Si vas a estar conmigo entonces termina lo que empiezas, la próxima no lo perdonaré.

— L-lo siento…

Me toma de las mejillas con una de sus manos, es brusco y me lastima, pero no soy capaz de decir nada. Una sonrisa se posa en sus labios antes de dejar un rápido beso en mi boca.

No hay Mariposas.

No hay nada.

Solo incomodidad y un vacío enorme en el estómago.

La puerta del baño se abre, Alex entra con sus brazos cruzados y fingiendo no ver a Adrik mientras esté mismo se limita a lavar sus manos como si nada hubiera pasado.

… y en realidad nada pasó.

Unos minutos después Alex y yo permanecemos solos en un enorme silencio. Espero paciente por su regaño pero él no hace más que mirarme de brazos cruzados a través del espejo.

Dí algo…

…por favor…

— Dijiste que había terminado. — Suelta serio.

— Y-yo…

— Tu realmente no aprendes.— Suelta una risa sarcástica mientras niega con su cabeza.— Esto es peor que irle con malas notas a mi madre. ¿Has visto como te trata ese pedazo de mierda?, no eres su puto juego, no eres su juguete sexual, Bill.

— Tú no entiendes, él y yo…

— No son pareja. — Sus palabras duelen. — Él te lo ha dejado claro, está jugando contigo, ¿Y sabes porque?, si, lo sabes…

— No… él…

— Por qué tienes el maldito estelar Bill….. Eres el cisne blanco, por supuesto que estas en la boca de todos aquí, no quiere estar contigo pero tampoco quiere verte con alguien más.— Suelta un bufido. —Deberías mandarlo de una vez por todas a la mierda antes de…

— Lo sé. — Respondo en un murmullo. — P-pero…

— ¿Pero qué?.

— Hay cosas más importantes que eso.

— ¿Así? ¿Cómo cuáles?.

No respondo, solo guardo silencio.

Hay…

…hay otras cosas que debo hacer…

… hay otra cosa por la que debo preocuparme ahora…

… hay otra cosa por la que debo preocuparme ahora…

— Alex… — Me trago mis miedos, las inseguridades y… mis lágrimas. — N-necesito tu ayuda con algo.

Mi querido amigo parece entender la situación, su expresión se relaja y unos segundos después se acerca para estrecharme entre sus brazos.

— Conocí a alguien… — Se despega de mi, con sus ojos bien abiertos.— Por favor, no preguntes.

— Bill, por favor dime.— No hay respuesta de mi parte.—Oh demonios, ¡necesito contexto!

Sigo sin responder nada, ¿Como explicarle a mi mejor amigo que me acosté con alguien sin ni siquiera conocerlo?.

No.. claro que no…

— ¿Seguro que estás bien?.— Alex pone una de sus manos en mi hombro. — Tu cuerpo esta…

— Cansado. — Lo interrumpo.

— Si. — Continúa. — No es fácil ser el cisne blanco, pero lo harás bien, te estás esforzando mucho en los entrenamientos, ¿Podrías intentar descansar?.

No necesito descansar.

Necesito adelantarme a todos.

Necesito tener todo bajo control…

…antes de…

antes de que…

— Bill. — Su voz me llama del otro lado del corredor. Esta apoyado en la pared, con sus piernas cruzadas y esperando por mi. Alex me sostiene del brazo, dándome un ligero apretón que podría tomar como una advertencia.

Debo salir de esto…

antes de que…

—D-debo irme. — Corro por el pasillo, en su dirección. Una leve sonrisa se posa en sus labios y estira sus brazos en mi dirección para recibirme.

Que amarga sensación.

— Hay algo que me debes Billy.— Dice su ronca voz en mi oreja.

Yo soy su favorito…

…debo…

…debo cumplir mi deber.

.

La cama esta fría, casi siempre lo está cuando despierto. Mi cuerpo está sucio y desnudo, la cama vacía y no hay rastros de Adrik por ninguna parte.

El nunca se queda.

Se va cuando todo termina.

Me remuevo incómodo en la cama. Al cabo de una hora ya estoy bañado, vestido y listo para salir nuevamente. Me aferro a mis cosas, caminando con tranquilidad por las desérticas calles y observando con detalle todo el lugar.

Si, no podría olvidarme de este lugar jamás.

Hay policías en el lugar, custodiando para que nadie ajeno se meta en el lugar que parece ser una fábrica abandonada.

— Disculpe… —Me aferro a mi abrigo, acercándome al primer oficial de policía que veo. — E-estoy buscando a…

— Lo siento, es área restringida.

Aprieto con más fuerza mi abrigo, sintiendo las náuseas subir por mi garganta de los nervios.

No puedo ponerme nervioso solo por hablar con la gente.

Que estúpido soy.

— Disculpe… — Me acerco a otro oficial, este se gira a verme con sus brazos cruzados sobre su pecho y una tierna sonrisa en sus labios.— Y- yo…

— ¿Hm? ¿Estas perdido?

— N-no, yo estoy buscando a alguien.

Su ceño se frunce, levanta su mirada para mirar a nuestro alrededor y vuelve a clavar su castaña mirada en mi.

— ¿A quién buscas?

— Se llama Tom.— Mis piernas tiemblan. — Creo haber oído que él vive por aquí y… y que frecuenta este lugar, yo…

— ¿Tom Kaulitz?. — Una risa seca sale de sus labios.

¿S-se ríe de tі?

— Lo siento chico, buscas en el lugar equivocado. — Me da una palmadita en la cabeza. — Tom lleva años sin vivir en el pueblo.

— ¿Pe-perdón?

No entiendo…

— ¿Sabes cuantas personas como tú vienen todos los días a buscarlo?.

— ¿Personas como yo?.— Yo no puedo ser nadie a lado de Tom.— Disculpe, tiene razón, yo…

Estúpido.

Estúpido.

Estúpido.

¿Qué me hizo pensar que él podría fijarse solo en mi? Aprende de una vez, tonto Bill, siempre serás el juguete de todos…

Pero…

Debo hacer algo…

Algo antes de…

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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