En negación 11

En negación 11

Fic TOLL de Sheerac50. Traducido por lunallena

Capítulo 11

Cuando Tom estaba de pie afuera de la puerta de Bill, vestido en un jeans , camiseta negra de talla grande y una chaqueta verde militar, se preguntó si debió haber comprado flores. Había pasado mucho tiempo desde que había salido a una cita de verdad y había olvidado todos esos pequeños detalles que se supone se debe hacer, y se le había totalmente olvidado traer algo.

Esperando que Bill no fuera un amante de las flores de todos modos, nerviosamente tocó el timbre.

Bill abrió la puerta con una gran sonrisa y por un momento todo lo que vio Tom fue cuero; chaqueta de cuero, botas de cuero y alrededor del cuello de Bill algún collar de perro con puntas de plata, también de cuero.

—Hola —Bill dijo y gesticuló a Tom para que ingresara. Tom lo hizo y vio que Bill estaba usando pantalones increíblemente ajustados metidos dentro de sus botas, altas hasta la rodilla, negras de cuero, haciendo de su trasero un verdadero premio para la vista. Tom dio un silbido mentalmente y alzó la mirada detrás de Bill.

— ¿Estás listo? —Preguntó y luego notó algunas cajas en la sala. Un pensamiento devastador pasó por su cabeza — ¿Te mudas a algún lado?

—Todavía no, pero voy hacerlo —Bill dijo luciendo un poco triste.

—No muy lejos, espero —Tom dijo, sintiendo algo que presionaba dentro de su pecho.

—No, pero este apartamento es muy caro para mí ahora así que estoy buscando por algo más pequeño.

—Oh —Tom soltó aliviado. Le encantaba el apartamento de Bill, pero lucía bastante caro para un bartender. En secreto, se preguntaba qué tanto ganaba Bill como acompañante. Probablemente mucho más.

Bill agarró su bolso y miró a Tom expectante.

— ¿A dónde?

&

Tom no quería una cita tradicional pero si le pides a alguien para salir, esperan siempre que sea un lugar para ir a comer. Es por eso que había hecho reservas en un pequeño, íntimo restaurante italiano que le gustaba realmente, esperando que Bill aprecie la comida italiana.

Considerante que había conocido al muchacho por más de dos meses, sabía pequeñas cosas de Bill. Al menos qué le gustaba y que no. Tom deseaba haber preguntado a alguien, pero ninguno de sus amigos conocía a Bill tan bien como Tom, así que no había nadie que lo pudiera ayudar.

El restaurant parecía ser un éxito, juzgando por la forma cómo Bill disfrutaba de su pasta. Hubo algunos momento de silencio incómodo entre ellos pero más hablaban y parecía que ambos se relajaban en sus nuevos roles. Tom tenía el miedo de que si hacía o decía algo malo, Bill no saldría con él otra vez. Sentía aún estaba a prueba y tenía que probar que sí valía la pena. Con la forma en como Bill estaba riendo resplandeciente y mantenía lanzando tímidas, coquetas miradas hacia Tom, esos sentimientos de inseguridad rápidamente disminuían.

Una hora y media más tarde, había terminado su cena y el auto de Tom los llevo tan lejos como Bill sabía del desconocido lugar.

—Esto es emocionante —dijo —No saber a dónde estamos yendo.

Tom solo sonrió y observó delante de él donde el segundo destino en la noche esperaba.

—Estamos aquí —Dijo y detuvo sus pasos.

Bill alzó la mirada al gran edificio color ámbar en frente de ellos.

—Nunca he estado aquí —Dijo y miró el interesante cartel azul que decía “planetario” colgando en la puerta frontal.

—Bien —Tom dijo y sonrió. Bill se detuvo mientras Tom caminaba hacia las escaleras.

—Luce oscuro aquí. Creo que el lugar está cerrado —Mencionó decepcionado.

—Sé que lo está. Cierran a las ocho —Tom tomó la mano de su cita y gentilmente llevó al muchacho consigo —Mi hermana trabaja aquí y me prometió que se quedaría y nos dejaría ver el show solo para nosotros.

Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Bill y sus pasos se volvieron más entusiastas al seguir a Tom a la entrada.

— ¿Le dijiste a tu hermana sobre nosotros?

Tom sonrió un poco avergonzado.

—Ella ya lo sabía. —mencionó y no habló más cuando Bill lo miró confundido.

Cuando Catherine abrió la puerta para ellos, tenía una sonrisa en sus labios.

—Bienvenido, chicos.

Bill le sonrió y miró alrededor de la impresionante sala.

—Gracias por hacer esto—Tom le murmuró a su hermana, así Bill no podría oír.

Ella le guiñó el ojo y tocó su antebrazo con afecto.

—Ya me conoces, siempre una obsesa del romance.

Tom tomó la mano de Bill y guio a la pareja casi a los asientos horizontales del centro del gran auditorio.

Observaron el techo curvo y cuando miles de estrellas iluminaron contra el profundo cielo azul, Bill suspiró maravillado. Una profunda voz los guio a través de las galaxias, planetas, vía láctea y mucho más.

Tom había visto todo esto antes y observó el hermoso rostro de Bill, grandes ojos observando la escena, completamente fascinado

No hablaron ni una palabra por casi una hora de corrido y cuando terminó, Tom se giró a Bill con una sonrisa.

— ¿Te gustó? —Preguntó, aunque pudo ver la respuesta en el rostro de Bill.

—Fue realmente increíble. ¿Crees que podamos hacerlo otra vez?

Tom se sintió animado y buscó por la mano de Bill, entrelazando sus dedos.

—Tantas veces como desees —Prometió y añadió —Pero tendríamos que venir a la hora regular de entrada. Dudo que Catherine nos dejara hacer de esto una costumbre.

—Está bien para mí —Bill dijo y acarició con su pulgar la palma de Tom, sus ojos fijos en los del otro chico. Tom no pudo resistir inclinarse y presionar un suave beso contra los labios de Bill. Este canturreó con aprecio y su entorno se desvaneció de la nada tanto como Tom continuó que sus labios saboreara las del otro con gentileza, mientras levantaba una mano al cuello de Bill, acariciando la piel suave con ternura.

No por mucho tiempo, sus lenguas comenzaron a juguetear y enredarse la una con la otra, un aclaramiento de garganta los interrumpió y Tom, quien casi tenía uno de sus mulsos sobre el asiento de Bill, se giró para ver a su hermana, de pie detrás de él.

—Lo siento tanto, pero tengo un esposo que ver en casa —Se disculpó cuando vio los ojos de su hermano.

Tom se puso de pie y Bill lo siguió, ruborizándose detrás de Tom.

—No, lo siento. Me distraje —Tom sonrió y buscó la mano de Bill —Realmente aprecio que hayas hecho por nosotros.

—Valió la pena el sacrificio esta noche. Ustedes dos son muy lindos juntos —Dijo mirándolos como una madre orgullosa. Tom le disparó una mirada de alerta y rápidamente ella se giró para enseñarles la salida.

Cuando estaba afuera otra vez, la mano de Tom estaba firmemente atraída a la de Bill mientras ambos iban camino abajo hacia el auto de Tom. Mucha gente había afuera pero Tom solo tenía ojos para el muchacho a su lado.

Bill lo miró y sonrió para sí.

— ¿Qué pasa? —Tom preguntó y observó la secreta expresión de Bill.

—Nada —Bill dijo, aún luciendo enigmático —Solo que has hecho algunas cosas que no esperé que hicieras esta noche.

— ¿Eso es bueno o malo? —Tom preguntó ya que no podía pensar en una sola cosa.

—Bueno, nunca pensé que sostendrías mi mano en público, así que definitivamente es bueno —Bill dijo y acarició la mano de Tom sonriendo —La mayoría de los hombres, quienes han salido conmigo antes, usualmente no querían que la gente supiera que estaban saliendo con un chico.

— ¿Por qué? —Tom preguntó. No sentía nada más que orgullo caminar al lado de alguien que hacía girar más cabezas esta noche que alguna otra cita que hubiera logrado tener antes.

—Oh, estarías sorprendido de cuánta gente hay que prefiere estar dentro del closet.

Tom se detuvo en medio de la vereda, forzando que la gente caminara alrededor de ellos.

—No me interesa que la gente sepa —Dijo agarrando el rostro de Bill entre sus manos, y presionando un ligero beso en sus labios. Bill sonrió en el beso antes de que sus pestañas se cerraran, dejando que los labios de Tom saboreen los suyos. Alguien silbó cerca y Tom lo soltó lentamente, sonriéndole a su cita — ¿Ves?

Los ojos de Bill lo miraron fijamente y meneó la cabeza, riendo suavemente.

—Es mejor que me cuide de mí mismo, pareces tan perfecto.

Tom rio alto.

—Soy todo menos perfecto, esperaba que no lo notaras antes de que fuera demasiado tarde.

—Creo que lo es —Bill dijo luciendo tímido. Esas palabras hicieron que Tom se sienta agradecido de que fuera llevado por la mano de Bill, de lo contrario, estaba seguro que se estaría dirigiendo a las nubes a estas alturas.

&

En la puerta frontal de Bill, Tom le dio un beso de despedida a su cita a regañadientes. El tiempo había pasado muy rápido y no quería partir tan pronto.

— ¿No entras? —Bill preguntó al darse cuenta que Tom estaba listo para irse.

Tom dudó con un pie en el primer peldaño.

— ¿Quieres que entre? —Preguntó y sintió que su corazón dio un latido rápido.

Bill asintió y se encontró con la mirada incesante de Tom.

—Bastante.

Una sonrisa se formó en los labios de Tom y siguió a Bill en la sala oscura. Bill encendió la luz, tiró su bolso al suelo y se quitó su chaqueta. Tom hizo lo mismo y siguió a Bill a la cocina.

— ¿Café? —Bill preguntó.

—Sí, gracias —Tom dijo aunque en realidad no estaba con el ánimo para ello.

Bill estaba listo para vaciar agua dentro de la máquina cuando se detuvo en medio camino y se giró para mirar a Tom, colocando el contenedor en su sitio. Sus ojos eran oscuros y Tom sintió su vientre hacer un par de piruetas por las cosas que podía leer en ellos. En silencio, Bill dio un paso más de cerca y ahora solo estaban un par de centímetros lejos. Aun manteniendo sus ojos fijos, Tom sintió manos en su cintura antes de que suaves labios tocaran los suyos.

Tom se había prometido compensar por lo de la noche de año nuevo y no intentar entrar en los pantalones de Bill antes de que haya tenido más citas, así que mantuvo el beso casto e intentó controlar su deseo lo mejor que pudo.

No era fácil cuando tenías esta hermosa criatura presionando ajustadamente sobre su propio cuerpo, oliendo divinamente y tocándolo de la manera que le hacían doblar sus rodillas. Bill dejó su lengua lamer cuidadosamente los labios de Tom, preguntando por permiso para entrar y jugar.

Al mismo segundo, Tom abrió su boca para Bill, sabía que no iba a mantener la promesa que se había hecho. Gimiendo apasionadamente, jaló a Bill firmemente contra sí y profundizó el beso. No lo soltó hasta que su cabeza empezó a estar escaso de oxígeno.

Bill jadeó tan hermosamente como el otro muchacho y sus ojos estaban tan placenteramente nublados como los de Tom, cuando se miraron el uno al otro con seriedad.

— ¿No crees que deberíamos ir más lento? —Tom preguntó con el rostro ruborizado.

Bill remojó sus labios y no hizo ningún movimiento para soltar a Tom.

— ¿No es muy tarde para eso? —Bill dijo con una sonrisa pícara —Ya me has tenido.

Tom enrojeció y agachó la cabeza. Sí, eso era verdad.

Esta vez, sin embargo, no estaba bajo el efecto del licor y aún estaba nervioso sobre acostarse con otro chico. Bill había, probablemente, tenido varios novios antes que Tom y con más experiencia también, además, Tom tenía miedo de ser inadecuado.

Bill pareció notar la duda en Tom y soltó su agarre del de rastas.

—Si no quieres…—Dijo alejándose un poco —….esperaremos. No quería presionarte.

Tom de pronto se dio cuenta que estaba siendo tratado como la chica en esta situación, no listo para dar ese paso todavía e inmediatamente alcanzó a Bill otra vez, clamando para que su masculinidad regrese.

—Oh, quiero eso…bastante —murmuró contra los labios de Bill.

Bill tomó su mano y lo guio hacia la habitación, la única habitación en este apartamento que Tom no había visto. Se dirigió directamente a la cama y se sentó, esperando que Tom se uniera.

Ignorando su corazón que estaba latiendo frenéticamente, Tom se sentó al lado de él y agarró el dobladillo de la camiseta de Bill, lentamente levantándola, con gentileza hizo que el muchacho se echara sobre el colchón. Los ojos de Bill estaban observando como Tom le quitaba su propia camiseta y se posicionaba sobre su cuerpo. Las manos de Tom rozaron el tatuaje grande que Bill tenía en una de sus lados y se agachó para juguetear con uno de sus pezones con su lengua.

Bill suspiró contento y sus ojos brillaban vagamente en la oscuridad. Sus manos acariciaron el antebrazo y hombros de Tom, soltó un suspiro.

—Las cosas que siento cuando estoy contigo…—Bill susurró y acarició el pecho de Tom con ternura.

Tom tragó pesadamente y dejó que sus labios rozaron los de Bill por el momento más breve.

—Espero que sea cerca a cómo me siento —Dijo con voz grave. Desparramado en las sábanas, Bill lucía como una figura perfecta de tentación con sus ojos entrecerrados y sus labios abiertos. Tom estaba seguro que nunca había visto algo tan hermoso en su vida como el chico debajo de él, rogando por ser tocado.

Bill rodeó sus delgados brazos alrededor del cuello de Tom y lo jaló más abajo, tomando lo que deseaba de la boca de Tom.

— ¿Qué sientes? —Bill preguntó contra los labios de Tom.

—Como si no hay nada que no haría por ti —Tom respiró de regreso, dirigiendo sus besos abajo en el cuello de Bill.

Bill hizo un sonido de placer a la forma en cómo Tom trazaba húmedos caminos en su garganta y clavículas.

—Entonces ¿qué tal si empezamos a remover mis pantalones? —Bill preguntó con una pequeña sonrisa —Está comenzando a estar bastante estrecho ahí.

Las mejillas de Tom se sintieron arder. Ya había notado la erección de Bill contra la suya pero había elegido ignorarlo por ahora.

Sentándose de horcajadas sobre las caderas de Bill, Tom comenzó a desabrochar el gancho de la correa de Bill sin hacer contacto visual con el otro muchacho. Se había sentado sobre la erección de Bill que presionaba sobre su trasero y se movió discretamente antes de que Bill hiciera falsas suposiciones.

Moviendo un poco a Bill, jaló sus pantalones y siendo tan apretados como eran, la ropa interior de Bill lo siguieron también. Los ojos de Tom tomaron el delgado cuerpo, cubierto de dibujos y sintió el deseo de tocar cada uno de ellos.

Bill se apoyó en sus rodillas frente a Tom, sin vergüenza de su propia desnudez. Desvistió a Tom de sus pantalones en segundos al igual que su ropa interior. Arrodillados el uno al otro, Bill movió sus caderas, así sus erecciones chocaban con el otro, enviándole a Tom un escalofría en toda su espina.

—Tócame, Tom —Bill pidió y los dedos de Tom tocaron la erección de Bill con hesitación. Solo la había tocado a través de la tela antes y ahora estaba curioso cómo se sentiría en su mano desnuda. Teniendo su propio miembro, no había esperado sentirlo bastante diferente a la suya, pero cuando sus dedos lentamente se envolvieron en la carne dura, estaba asombrado cuánto lo excitaba.

Bill se sostuvo de los hombros de Tom y cuando la mano de este comenzó a moverse, los ojos de Bill se cerraron y gimió suavemente con los labios entreabiertos. Tom observó su rostro y sintió crecer más duro por el placer que atestiguaba.

Sin advertencia, Bill cayó de espaldas llevando a Tom consigo acostado al lado de él a la cama. Tom retomó su mano en el miembro de Bill y escuchó la respiración de Bill volverse más y más rápido y presionó una de sus manos contra el pecho de Tom, sintiendo los músculos duros en su mano antes de moverse y acariciar los hombros de Tom con avidez.

Tom había conocido varias chicas a quienes les gustaba tocar su cuerpo de esa forma cuándo hacían el amor y se dio cuenta que Bill no era diferente. El éxtasis en el rostro de Bill había hecho incapaz a Tom que resistiera besarlo otra vez. Cuando sus labios se tocaron, Bill se aferró a él como un hombre que se ahogaba, presionando sus cuerpos tan juntos que Tom ya no podía mover más su mano.

—Te deseo —Bill susurró y el miembro de Tom punzó antes sus palabras. Deseaba a Bill también.

— ¿Qué hago? —Preguntó y movió sus labios en el cuello pálido de Bill, succionando la suave piel.

Bill se movió a un lado y sacó algo del pequeño cajón de la mesita de noche, antes de regresar a los brazos de Tom. Abrió la pequeña botella y agarró la mano de Tom. Este observó cómo cubrió dos de sus dedos con la sustancia resbalosa y lo miró con ojos tímidos.

—Colócalos dentro de mí —Dijo y movió una de sus piernas para ponerse en una mejor posición.

Tom miró sus dedos mojados y lentamente los movió entre las piernas de Bill. Buscó por la entrada apretada y lo encontró. Tentativamente, metió un dedo medio dentro, observando el rostro de Bill en caso de incomodidad o dolor. Personalmente, no podía entender por qué a alguien le gustaría meter algo ahí pero estaba agradecido que a Bill sí.

Las manos de Bill fueron abajo en urgencia de profundizar los dedos de Tom hasta sus nudillos. Bill soltó un suave gemido y remojó sus labios.

—Ahora muévelo —Pidió y cerró sus ojos a la vez que Tom comenzó a penetrar el ajustado anillo de músculos con su dedo. Pronto añadió otro dedo resbaloso y sintió cómo Bill se contrajo alrededor de él. Los dedos del pelinegro agarraban con fuerza las sábanas y movía circularmente sus caderas con los movimientos de Tom. Sí, no había duda que a Bill le gustaba ser penetrado de esta forma.

El propio miembro de Tom estaba chocando contra su vientre, empapándose de líquido pre seminal y desesperado por algo de atención, pero Tom hizo lo mejor para ignorarlo. Quería enfocarse totalmente en el chico que había logrado robar su corazón con tan poco esfuerzo. No quería nada más que darle placer a Bill, hacerlo sentir bien de la mejor forma posible.

Jadeando, Bill de pronto se apoyó en sus codos y colocó una mano sobre la de Tom para detenerlo en sus movimientos. Tom lo miró cuestionándose, no queriendo parar.

—Lo quiero de verdad —Bill dijo y buscó por el lubricante otra vez. Tom observó cómo Bill repetía el procedimiento y cubría el miembro de Tom hasta que brillara con el líquido. Se preparó para colocarse sobre Bill, cuando el otro muchacho lo empujó de espaldas.

No había duda de quién estaba a cargo estaba noche y Tom estaba bien con eso.

Bill se sentó de horcajadas sobre las caderas de Tom y esperó que este encontrara la entrada antes de lentamente deslizarse sobre la dura carne. Un gemido bastante erótico escapó de los labios de Tom y Bill sonrió antes de comenzar a mover sus caderas, montando a su amante con rítmicos movimientos. Tom agarró las caderas de Bill casi en trance y lo guio con manos firmes. Estaba totalmente seguro que nunca había experimentado este tipo de placer antes y miró hacia el chico, admirando su ligero, perfecto cuerpo, arqueado en éxtasis a la vez que se aproximaba a su clímax. Tom soltó las caderas de Bill con una mano y masturbó el miembro del muchacho a un ritmo rápido. Bill gimió alto y dejó que su cabeza cayera hacia atrás al correrse en la mano de Tom. Observando cómo el cuerpo de Bill se volvía rígido en éxtasis, Tom lo siguió rápidamente y agarró a Bill fuertemente una vez más, embistiendo dentro de él hasta que terminara.

Bill cayó al lado de Tom, sonriendo con dicha y luchando con su respiración.

—Gracias —Logró decir entre jadeos.

Tom soltó una pequeña carcajada.

—No, gracias —Dijo sin aire y envolvió sus brazos alrededor del pequeño pecho de Bill —Fue increíble.

Sus dedos estaban distraídamente siguiendo las líneas del perfecto rostro de Bill cuando sus respiraciones había disminuido y vuelto a la normalidad, se giró de lado, observando los ojos cerrados de Bill, pintados ligeramente con sombra y máscara.

— ¿Vas dejarme ver cómo luce tu rostro sin todas esas cosas? —Tom preguntó y gesticuló a Bill todo el maquillaje pesado.

—No —Bill dijo sonriendo —No quiero asustarte.

Tom miró los delicados rasgos de Bill y estructura, se dio cuenta que estaba bastante curioso.

— ¿Usualmente duermes con eso? —Preguntó.

—No, generalmente no —Bill dijo, acurrándose a Tom.

El de rastas se levantó para apoyarse en un codo.

—Por favor, déjame ver el verdadero tú —Tom pidió, presionando diversos besos en la mandíbula de Bill. Este gruñó y giró en su espalda, besando a Tom de regreso.

— ¿Tiene que ser esta noche? —Preguntó, dándole a Tom ojos de cachorro — ¿Eso no es en la tercera cita o algo?

Tom rio y envolvió sus brazos alrededor del muchacho.

—De acuerdo, no voy a forzarte. Solo me dio curiosidad.

Bill lo observó por un largo momento, jugueteando con su dedo en el pecho y estómago de Tom por quien sabe cuántas veces esta noche. Tom estaba feliz que a Bill le gustara tocarlo tanto.

—Está bien —Bill dijo y se sentó, mirando a Tom con una sonrisa —Pero no digas que te lo advertí.

Tom sonrió de lado. No estaba preocupado en lo más mínimo.

Tomó al menos veinte minutos antes de que Bill regresara y subiera por debajo de las sábanas al lado del cálido cuerpo de Tom. El de rastas había tomado una siesta, cansado a consecuencia de su orgasmo y parpadeó un par de veces cansado.

—Hey —Bill dijo y besó su mejilla. Tom retrocedió su cabeza para observar el nuevo look del muchacho.

—Hey —Respondió de regreso, continuó observando el rostro de Bill, tan diferente sin todo su maquillaje usual.

—Si es tan malo, siempre puedes apagar las luces —Bill sugirió y Tom se echó a reír.

—Nunca. Eres hermoso —Dijo Tom en conclusión. Se deslizó sobre Bill, ganándose una risa encantadora del otro muchacho cuando comenzó a besarlo, a la vez que friccionaban su ya duro miembro contra la cadera de Bill. Sentía la desesperada necesidad de hacerle el amor a este lado de Bill también.

Continúa…

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por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

2 comentario en “En negación 11”

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