
Fic TOLL de Sheerac50. Traducido por lunallena
Capítulo 2
Tom bajó al muchacho tan gentilmente como pudo, en el frío piso del aparcamiento de los empleados. Era una noche de octubre y el viento soplaba frío contra sus mejillas. Buscó entre los bolsillos del pantalón del muchacho para ver si encontraba alguna dirección o pista de dónde vivía.
No tenía nada y miró hacia su propio Mustang negro, sabiendo que lo que estaba a punto de hacer era algo estúpido.
Después de acomodar la figura durmiente dentro del asiento pasajero, saltó a otro lado y encendió el motor de su auto para manejar hacia su propio apartamento.
El muchacho dormía en silencio todo el camino y no hizo ningún sonido hasta que Tom intentó sacarlo del auto. Entonces despertó lo suficiente para usar sus propias piernas para caminar la corta distancia entre la puerta de entrada y el elevador. Tom lo sostenía firmemente, muy cerca de su cuerpo mientras abría la puerta e ingresaba a salvo al muchacho en su propia casa.
La sala estaba oscura y caminó hasta el interruptor para encender la luz.
El muchacho murmuró algo en su cuello y Tom lo observó.
Una sonrisa se formó en los labios del muchacho y alzó su mano hacia la boca de Tom, dejando que su dedo se deslizara entre los labios de este. El de rastas alejó su rostro por la mano intrusiva y en su lugar, presionó el cuerpo entero del muchacho contra el suyo. Tom intentó alejar la mirada, de pronto consciente de la seductora forma que el muchacho observaba, quizá traer a un extraño a casa no era una buena idea después de todo.
El hermoso pelinegro no reaccionó a la tentativa de Tom de mantener su brazo a distancia. Tenía un fuerte agarre a la cintura de Tom y su rostro estaba escondido en el cuello de este. Sus labios casi rozando la piel y Tom tragando pesadamente.
—Puedo hacértelo tan bien —El muchacho susurro en su oído haciendo que Tom se estremeciera y ahora estaba seguro que sentía unos labios y una lengua molestosa sobre su piel. Las manos del muchacho bajaron a la correa de Tom y comenzó a abrirla.
—No —Tom dijo firme. Tom nunca se había colado por un chico antes, mucho menos endurecerse por uno. Se sentía profundamente incómodo en la manera de como el muchacho lamía y molestaba su piel. Al menos esperaba que su corazón palpitante y su boca seca sea una clara señal de incomodidad. Odiaba pensar qué más le estaban indicando sus reacciones.
— ¿Por qué no? —El pelinegro se quejó, retirando su cabeza para mirar a Tom —Te la chuparé muy bien, lo prometo —Lamió sus labios lentamente para convencer a Tom de sus habilidades —Haré que te corras.
Tom tragó pesado e intentó distanciar sus cuerpos.
—Confío que así será pero no estoy interesado —Dijo. ¡Por supuesto que no lo estaba! Aunque su miembro dolía listo para que esos labios deliciosos hagan su magia. Intentó recordarle a su cuerpo que este era un chico, no una chica y que el chico no estaba siendo responsable de sus actos excepto ser víctima de esos hombres quiénes planeaban drogarlo para violarlo.
De pronto, los labios del muchacho estaban sobre los suyos y Tom automáticamente agarró la pequeña cintura para mantenerlo lejos. Sintió el cuerpo delgado del muchacho curvarse bajo sus dedos y el calor en su boca hizo que Tom gimiera antes de retroceder.
—Detente —Murmuró menos determinado de que quería.
El muchacho se acercó más hacia el cuerpo de Tom.
— ¿Por qué? Puedo sentir que lo quieres —Murmuró en el beso sobre el cuello de Tom, presionando su entrepierna para dejarle en claro su punto.
—No, no es así —Tom se alejó y el otro muchacho perdió el equilibrio. Tom lo agarró antes de que cayera y este soltó una risita; sus piernas intentando encontrar el balance adecuado.
Con mucho esfuerzo llevó al muchacho a su habitación para acostarlo sobre su cama y sintió un apretón en sus rastas. El muchacho jaló su rostro y lo miró directamente a los ojos.
—Eres muy guapo —balbuceó antes de soltar el agarre en el cabello de Tom y caer dormido.
Tom miró hacia la figura durmiente y suspiró con alivio. En la escasa luz de su habitación, esas delicadas formas del muchacho podían ser fácilmente confundidas con el de una chica. Observó a la persona hermosa, ahora durmiendo tranquilamente sobre su cama, y luego miró hacia el pequeño sofá. Negó con la cabeza. De ninguna manera iba a intentar dormir en esa cosa. Sabiendo que ahora el muchacho no estaba en peligro. Tom se quitó el traje y removió sus zapatos, entonces subió a su cama dejando cierta distancia entre él y el muchacho.
¿Cómo explicaría por qué el muchacho despertó en casa de un hombre extraño la siguiente mañana? No lo sabía, se preocuparía de eso más tarde. Ahora mismo estaba cansado y solo quería dormir.
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Ya eran más del mediodía cuando despertó al siguiente día. Estiró su cuerpo y bostezó, tocando con su mano una piel tibia. Giró su cabeza a un lado y los eventos de ayer golpearon su cabeza. El muchacho se tensó en su sueño tras ser tocado por la mano de Tom y pestañó hasta abrir sus ojos.
Soltó un suspiro y observó a Tom con ojos enormes.
— ¡Oh, mierda! ¿Dormí contigo anoche? —Dijo luciendo horrorizado.
Tom no había esperado un pacífico “buenos días”, pero tampoco esperó esa pregunta.
—No, pero no porque no quisieras —Tom dijo honestamente.
El muchacho se ruborizó notoriamente mirando alrededor de la habitación e intentando recordar su paradero.
—Oh, Dios ¿Qué hice? —Preguntó sin mirar a Tom a los ojos.
Tom sonrió un poco avergonzado —Muchas cosas.
El muchacho gimoteó.
—No pienses en ello. Estabas drogado —Tom explicó —Creo que la gente con la que estabas ayer puso algo en tu bebida y no sabía a dónde llevarte…—Tom continuó esperando no sonar como un loco —…Así que te traje conmigo.
El muchacho comenzó a sacudir su cabeza murmurando bajo su aliento.
—Mierda, mierda, mierda…
—Te llevaré a casa —Tom dijo saliendo de la cama preocupado de que el muchacho estuviera enojado con él.
—Me despedirán —El muchacho se quejó y Tom se dio cuenta que su reacción no era causada por su impulsividad. La figura sobre la cama lucía adorable en su pequeña camiseta y su rostro escondido en sus manos.
—Vamos, no puede ser tan malo —Tom intentó calmarlo.
Los ojos del muchacho se encontraron con los suyos y Tom pudo jurar podría perderse ahí mismo.
— ¿bromeas? Charlotte es jodidamente seria acerca de no dormir con los clientes y eso es lo que pensará de mí ahora.
Tom lo miró desconcertado. No tenía idea de lo que estaba hablando el muchacho o cual era su ocupación.
— ¿Quién es Charlotte? —Preguntó quería un poco más de información — ¿Y qué tipo de trabajo tienes si debes salir con esos tipos ayer?
El muchacho parecía un poco tímido, pero no alejó su mirada de Tom.
—Ella se encarga de una agencia de “compañía” y no es lo que piensas —Dijo rápidamente al ver el rostro de Tom —Todo es muy decente. No acostarse con los clientes y nada de bebidas.
—De acuerdo…—Tom dijo dubitativo —Le diré la verdad entonces.
El mucho lo observó incrédulo.
—No va a creerte. Si no le reportamos nuestros movimientos, nos despide. No soy la primera persona que le sucede esto. —dijo miserable.
El teléfono sonó y Tom lo alcanzó para contestar —Discúlpame un segundo —Dijo, sin dudar quién sería al otro lado.
Como lo había sospechado, la voz de Andreas sonó.
— ¿A dónde demonios desapareciste ayer? —Su amigo preguntó molestó.
Antes que Tom pudiera responder, Andreas continuó.
—No me digas. Te llevaste al muchacho ¿no? ¿A dónde te lo llevaste?
—En realidad está aquí —Tom respondió mirando su cama dónde la figura se encontraba atribulada.
Estuvieron callados por unos segundos antes de que Andreas hablara de nuevo.
— ¿Lo llevaste a casa contigo?
—No sabía que más hacer. Viste lo que estaban haciendo ayer —Tom defendió.
Andreas bajó la voz como si alguien estuviera oyéndolos.
—Escucha, Tom. Ni siquiera conoces a ese chico ¿Qué estabas pensando?
Tom se dio cuenta que Andreas estaba en lo correcto. Ni siquiera sabía el nombre del muchacho. Miró hacia la persona, qué estaba todavía sobre su cama mordiéndose las uñas justo en ese momento. Parecía bastante joven y vulnerable, difícilmente peligroso.
—Te llamaré luego ¿de acuerdo? —Tom dijo y colgó. Recogió un par de pantalones y se vistió. El muchacho ya estaba de pie fuera de la cama vistiendo la misma ropa de ayer, ya que Tom no había sido lo bastante atrevido para desvestirlo.
—Ni siquiera sé tu nombre —Tom dijo tras encontrar una de sus camisetas y colocársela por sobre su cabeza.
El muchacho sonrió y pasó sus manos por su cabello.
—Bill —Dijo.
Tom le sonrió de regreso —Soy Tom.
Continúa…
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Que un hetero diga que se puede perder en los ojos de otro chico 😏