En negación 4

En negación 4

Fic TOLL de Sheerac50. Traducido por lunallena

Capítulo 4

Tarareando para sí mismo, Tom caminaba por la sección de Cds en la tienda de música. Estaba desesperado por algo de música nueva porque ya se conocía de memoria las que tenía.

Un golpecito en la ventana al lado de él hizo que alzara la mirada. Afuera de la tienda, Bill lo saludo mientras intentaba acomodar las bolsas en su mano. Tom le sonrió y saludó de vuelta.

—Andreas debe estar pagándote muy bien —Dijo cuándo ayudaba a su amigo con una de las bolsas.

Bill rio y meneó la cabeza.

—Desearía. Por fortuna, tengo algo de dinero ahorrado —Dijo mientras comenzaban a caminar fuera del pasillo de la tienda. Tom de pronto había olvidado que necesitaba sus Cd.

Giró su rostro para ver a Bill, tenía un perfil tan delicado.

— ¿Extrañas tu antiguo trabajo? —Preguntó sintiéndose un poco responsable de la disminución en el salario de Bill.

—Solo el dinero, ciertamente no los clientes —Bill se detuvo y se giró hacia el de rastas —No puedo agradecerte lo suficiente por lo que hiciste en ese entonces. Si no fuera por ti, de seguro hubiera sido violado y jodido de por vida.

Tom se sonrojó un poco a la sinceridad en la mirada de Bill.

—No fue nada —Dijo cabizbajo.

—Lo fue para mí —Bill declaró empezando a caminar otra vez.

Pasaron por una tienda de hamburguesas y Bill se detuvo nuevamente.

— ¿Tienes hambre?

—Luce lleno.

— ¿Qué te parece si compramos aquí y comemos en mi apartamento? —Bill preguntó y tornó sus labios en una sonrisa —De esa manera puedo librarme de todas estas cosas una vez en casa.

Tom no podía decir “no” a eso, estaba muy curioso sobre el apartamento de Bill. La única vez que había estado ahí fue cuando llevó a Bill a casa después de la noche, que básicamente raptó al chico del club. Pero solo lo había visto por fuera y lucía más llamativo que el pequeño lugar de Tom.

—Me parece bien.

&

De regreso al apartamento de Bill, los ojos de Tom vagaron por toda la habitación decorada. Todos los brillosos y coloridos muebles encajaban, algo que no podía decir de su propio apartamento.

Tom básicamente usaba su propio apartamento solo para dormir y siempre y cuando estuviera limpio no le importaba si el sofá o las sillas combinaban.

—Sabes qué, Tom —Bill dijo sentándose a la mesa de la cocina frente al hombre de rastas —No tengo ni la más mínima idea de lo que haces para vivir.

Tom colocó las dos hamburguesas en los platos que Bill le había alcanzado.

—Trabajo en un gimnasio —Dijo y Bill alzó sus cejas con sorpresa.

—No hubiera adivinado eso, pero creo que tiene sentido —Dijo.

— ¿Lo tiene?

—Te he visto solo en ropa interior —Bill dijo y Tom pudo jurar que las mejillas del muchacho se enrojecieron un poco —Puedo decir que te ejercitas.

Tom estaba acostumbrado que las muchachas, prácticamente, lo comieran con la mirada y obtenía más que solo invitaciones después de clases, sabiendo que su jefe lo despediría si rechazaba alguna oferta.

—Oh, cierto. Lo olvidé —Dijo y se preguntó cómo pudo sentirse avergonzado de que durmió casi desnudo al lado de Bill la primera vez que lo conoció. Ya que Bill era un chico, Tom no lo hubiera pensado dos veces y se dio cuenta que lo volvería hacer una vez más si estuvieran en la misma posición.

Terminaron de comer y mientras Bill iba al baño, Tom pensó que quizá podría mostrar un gesto amable lavando los platos. Así que se dirigió al lavabo y prendió la llave, mientras colocaba los platos un poco en frente de él. Ya que el agua de su casa fluía un poco débil, había esperado que lo mismo sucediera en el apartamento de Bill, sin embargo el agua fría salió fuerte salpicando sobre su pecho y estómago.

—Oh, mierda —murmuró mirando su camiseta mojada. El agua hacía que se apegara a su cuerpo y revelara cada detalle debajo de la tela. Siseando, se quitó la camiseta, sintiendo el agua fría hacer contacto con su piel y sintiendo escalofríos.

Oyó una risa detrás de él y se giró para mirar a Bill.

—Debí haberte advertido, si me hubieras dicho que harías eso. Siempre sale un poco fuerte antes de que el agua fluyera normalmente —Bill dijo y miró a su mojado amigo con una sonrisa.

— ¿Puedo usar tu baño? —Tom preguntó excusándose con una sonrisa, avergonzado de haber mojado todo el piso de Bill.

—Absolutamente. Ve a secarte, yo puedo llevar esto a la secadora. Estará listo en unos minutos, puedes tomar prestado uno de los míos —Bill dijo guiándolo por la sala. Tom solo esperó que Bill tuviera algo un poco más grande que las pequeñas camisetas que siempre usaba.

Dentro de la habitación, Tom llevó su camiseta al lavabo y la estrujó tanto como pudo, usando todas las fuerzas de sus brazos para exprimirle hasta la última gota posible, mientras Bill estaba de pie en la entrada de la puerta esperando por la camiseta de Tom y llevarla a la secadora.

Alzando su mirada al espejo, Tom vio que Bill observaba sus músculos flexionarse en su pecho desnudo y sus brazos, se sonrojó un poco a la expresión en los ojos del pelinegro, que irradiaban coquetería y algo que tenía un asombroso parecido a la lujuria. Bill se mordió el labio inferior mientras sus ojos vagaban por el cuerpo de Tom, inconsciente de que estaba siendo observado.

Una sensación de hormigueo de pronto se esparció por el estómago de Tom hasta su entrepierna y su corazón comenzó a latir rápidamente dentro de su caja torácica. Se aclaró la garganta y le extendió a su amigo la camiseta mojada, sintiéndose, de pronto, un poco expuesto.

Los ojos de Bill se dispararon hacia el rostro de Tom antes de que sus mejillas comenzaran a ruborizarse. Salió corriendo hacia la secadora y luego hacia su habitación para sacar una camiseta seca para Tom.

Para el de rastas, lo mejor era quedarse dónde estaba. La habitación de Bill no era un lugar que deseaba ver en ese instante. Especialmente desde que su traicionero miembro decidió hacerle una mala pasada.

Se sintió aliviado cuando Bill le prestó una camiseta poco después, si no era tan grande como Tom solía usar, al menos era lo suficiente grande para cubrir toda la parte alta de su cuerpo.

Caminaron dentro de la sala y se sentaron en el lujoso sofá color arena. Tom miró alrededor los cuadros y pinturas que adornaban las paredes. No había fotos en lo absoluto así que asumió Bill no era cercano a su familia. Al menos nunca los había mencionado.

Tom solo tenía a su hermana y cuñado desde que sus padres habían fallecido en un accidente automovilístico hace unos años, dejando a su hermana mayor al cuidado de Tom hasta que sea lo suficiente mayor para independizarse. Catherine y Tom siempre habían sido cercanos y aún se llamaban a diario.

Sus ojos se dirigieron hacia la mesa lateral y notó que había algunas rosas frescas dentro de un jarrón.

— ¿Son de un novio…o novia? —Tom dijo presuroso. No quería asumir algo por el hecho de que Bill lucía femenino y claramente encontraba atractivo al muchacho.

Bill siguió su mirada y negó con la cabeza.

—No salgo con chicas —Declaró, confirmando lo que Tom ya había sospechado —Son de un cliente habitual quién pensó que podría ser persuadido a salir con él con solo comprar flores.

— ¿Y estaba equivocado? —Tom sonrió.

—Muy equivocado —Bill le sonrió de regreso —Desde ahora voy a elegir mis propias citas.

— ¿Y lo estás haciendo? Me refiero ¿viendo a alguien? —Tom preguntó sin darse cuenta que era una pregunta muy personal. Una que realmente no necesitaba saber la respuesta.

Bill bajó la mirada y negó con la cabeza ligeramente.

— ¿No estás saliendo con nadie? —Tom hubiera pensado que los chicos estarían haciendo una fila para salir con alguien como Bill.

—Parezco tener este molesto hábito de enamorarme del chico equivocado —Bill dijo y alzó la mirada para encontrarse con la de Tom. La mantuvo hasta que el de rastas lo evadió. De pronto, los adentros de Tom se estaban removiendo y se preguntó si tenía que ver algo con la comida que acababa de comer.

— ¿Ah sí? —Logró preguntar.

—Sí, el último estaba casado, aunque eso no lo detenía de tener un poco de diversión por ese lado. —Bill resopló —Y ahora este…bueno, ni siquiera es gay.

—Oh, eso debe apestar —Tom se simpatizó.

—Sí, bueno…—Bill se alzó de hombros — ¿Qué hay de ti?

— ¿Yo? No, no estoy saliendo con nadie —Tom respondió y cuando se trataba de pensar en eso, no encontraba a las chicas del gimnasio tan atractivas como solían ser. Se preguntó cómo era eso posible.

Bill le dio una sonrisa y se levantó.

—Voy a ver si tu camiseta está lista —Dijo desapareciendo por otra sala. Los ojos de Tom siguieron el pequeño trasero, hasta que se dio cuenta lo que estaba mirando. Meneó la cabeza y se culpó por el hecho de que el trasero de Bill sucedía estar a la misma altura de los ojos de Tom en ese entonces.

Unos segundos más tarde, Bill regresó con la camiseta de Tom en sus manos. Tom lo aceptó y se cambió cuando Bill se giró, examinando algo en su librero.

—Supongo que es mejor que me vaya —Tom dijo y comenzó a caminar hacia la puerta. Bill lo siguió fuera de la sala, alcanzándole su chaqueta.

—Gracias por traerme a casa —Bill dijo sonriendo, mirando todas las bolsas que había dejado al lado de la puerta. Tenía que desempacar algunas.

—Gracias por la comida y la compañía —Tom sonrió de regreso.

En el carro, camino a casa, Tom recordó que no había comprado ningún CD. Bueno, siempre había un mañana para hacerlo.

Continúa…

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por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

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