En negación 6

En negación 6

Fic TOLL de Sheerac50. Traducido por lunallena

Capítulo 6

Unas cuántas hojas marchitas cayeron al suelo en frente de los pies de Tom. El otoño era suavizado por la suave nieve que se prolongaba en la acera. No estaba usando guantes así que metió sus manos en los bolsillos para protegerse del frío. La fría brisa se sentía suave contra su piel caliente. Sabía que era emoción, en lugar del frío lo que había traído el color rojizo en sus mejillas. Estaba pensando en lo de anoche y cómo los ojos de Bill se habían encontrado frecuentemente durante la decoración navideña. ¿Por qué se sonrojaba al pensamiento de esos dos ojos marrones que brillaban hacia él? No tenía respuesta. Bill era un hombre, no una chica, ni una mujer. Era un impresionante, hermoso hombre.

Pateó algunas piedritas en su camino, sumergido en sus propios pensamientos, mientras daba la vuelta en la última esquina del club. Andreas le había dejado la llave de la puerta frontal así podría recoger su billetera que olvidó en la encimera de la cocina el día antes.

Dentro, cruzó el área del gran salón, ahora brillando con colores resplandecientes. Arriba en lo alto del techo, habían guirnaldas doradas que él y Bill habían colocado ayer, lucía festivo. Tom sonrió cuando los vio, pensando de regreso a que tanto se habían reído mientras las colocaban. El lugar estaba en casi completa oscuridad excepto por algunos viejos faroles en la ventana, esparciendo su poca luz. Tom pensó que la atmósfera del lugar había cambiado durante las festividades, dado por las velas y la nieve falsa en las ventanas.

Empujó la puerta de la cocina y se sorprendió al no encontrarla vacía.

En una de las mesas, Bill estaba sentado con una pila de servilletas en frente de él. La mayoría de ellas arrugadas en bolas. Saltó de su silla cuando Tom entró a la habitación.

—Oh. Hola, Tom. Me asustaste.

Tom lo miró con las cejas alzadas y detuvo sus pasos.

— ¿Por qué aún estás aquí? Y ¿qué estás haciendo? —Preguntó y recuerdos del sueño de anoche regresaron a él ante la vista del pelinegro. Las cosas que le había hecho a su amigo…Agradeció a Dios que Bill no leyera mentes.

Bill solo sonrió dulcemente y miró el desorden que había hecho con todas las servilletas usadas.

—Estoy intentando aprender cómo hacer esos cisnes que tenemos en las mesas.

La sonrisa de Tom se agrandó y rio suavemente.

—No está yendo muy bien ¿supongo?

Bill alzó la mirada mientras Tom caminaba hasta sentarse al lado de él y sonrió.

—No, nada bien.

Tom de pronto dejó de sonreír.

—Es día de navidad. ¿Qué estás haciendo aquí solo? ¿No tienes una familia que se pregunte dónde estás?

Bill giró su rostro hacia el papel deformado en un pájaro en sus manos.

—No, mi padre y yo no nos vemos cara a cara exactamente —Dijo y sonrió un poco para tomar el borde de la gravedad de ese anunciamiento.

El pecho de Tom se contrajo al pensamiento de su amigo pasando la festividad solo, en el trabajo para el tope de todo. Sin dudar, hizo una decisión en su mente.

— ¿Por qué no vienes conmigo a la casa de mi hermana? Hace un pavo increíble —Tom ofreció haciendo lo mejor para no hacer sentir a Bill como si fuera un caso de caridad.

Bill meneó su cabeza.

—No te preocupes, Tom. No quiero estar arrimado en tu familia.

—Vamos, estarían emocionados de tenerte ahí —Tom persistió —Mi hermana siempre se está quejando que no llevo una cita. Estaría contenta.

— ¿Una cita? —Bill lo miró inquisitivo y Tom se ruborizó al darse cuenta como había salido eso. Por supuesto que no se había referido a eso. Ambos, él y Bill, sabían que Tom no salía con chicos.

—Sabes…yo no…—Tom tartamudeó intentando encontrar las palabras correctas cuando entonces Bill empezó a reír en su adorable forma especial.

—Relájate, Tom. Sé que no me estás pidiendo que vaya como tu cita real.

Tom sonrió un poco aliviado —Entonces ¿vendrás?

—No creo que pueda decir no a una oferta como esa —Bill sonrió entre dientes.

Solo eran diez minutos de viaje hacia la casa de su Hermana, pero Tom pensó que lo mejor sería llamar primero y dejarla saber que estaba llevando un amigo. Su hermana sonó encantada cuando le pregunto si este amigo era un nuevo conocido suyo.

—No es lo que piensas. Es un chico —Tom respondió por teléfono.

—Bueno, está más que bienvenido, pero ¿su familia no lo extrañara? —Catherine preguntó.

—Dice que no —Tom dijo y le lanzó una mirada hacia el asiento pasajero, donde Bill revisaba su maquillaje en el espejo del auto. Se preguntó si la orientación sexual de Bill era el problema de su padre o si el desacuerdo era por algo completamente diferente.

—Oh, está bien. Nos vemos luego entonces —su hermano dijo antes de colgar.

Una mujer en sus mediados veintes abrió la puerta frontal e inmediatamente voló hacia el cuello de Tom. El joven de rastas sonrió al abrazar a su hermana de regreso.

—Te extrañé. Ha pasado tanto tiempo —Ella regañó con una voz cálida y se giró hacia Bill.

—Soy Catherine —Ella dijo y sacudió la mano del muchacho pelinegro.

—Mucho gusto, soy Bill

Catherine llamó a su esposo John, quién estaba preparando un ponche de huevo en la cocina.

Un hombre corpulento con un delantal rojo oscuro, y con comienzos de pérdida de cabello a pesar de sus jóvenes años, salió de la cocina.

— ¡Tom! —Llamó animoso y se giró interesado hacia Bill. —Hola, linda, eres bastante alta. —Dijo buscando su mano, sonriendo cálidamente hacia Bill.

Tom sonrió entre dientes, antes de disfrazar su burla aclarando su garganta.

Catherine golpeó disimuladamente a un lado a su esposo para que se callara.

—Lo siento por mi esposo, Bill —Catherine dijo y le lanzó una mirada a su marido.

Los ojos de John volvieron rápidamente hacia el muchacho pelinegro y lo miró desinhibido.

—¿Bill?

—Sí, ese soy yo —Bill sonrió, ladeando su cabeza a un lado, luciendo más femenino que nunca.

La pareja de casados caminaron fuera de la cocina para servirles a los recién llegados ponches de huevo y la voz de John fue oída muy claramente a la vez que mirada inquisitivo a su esposa.

— ¿Ese es un chico?

Bill soltó unas risitas, no fastidiado por la escena que había causado.

—De seguro me recordará.

Tom sonrió y llevó a su amigo dentro de la sala.

Catherine se unió con ellos después, alcanzándoles cada uno una taza de ponche de huevo.

Observó cómo Bill le daba a su hermano la sonrisa más dulce, mientras colocaba su mano en el antebrazo de Tom. Este agachó su rostro y sonrió a la taza en sus manos, como si de repente fuera un tímido niño de siete años. Los ojos de Bill permanecieron en el perfil de su hermano mientras sus dedos se alejaron del brazo de Tom con renuencia.

Ella continuó observando a los dos chicos, reían y hablaban y no podía negar que Tom nunca había lucido tan feliz antes. Sus ojos estaban prácticamente brillando hacia Bill y tenía esa mueca en su rostro que nunca parecía desvanecer.

De pronto, se iluminó en Catherine que quizá había algunas cosas que no sabía de su hermano. Algunas cosas que ella sospechaba que él no había descubierto todavía por sí mismo.

Se puso de pie y miró a Tom sonriente.

—Creo que el pavo está listo. ¿Me ayudas en la cocina? —Ella preguntó y Tom asintió, siguiéndola obedientemente a la otra habitación.

Su hermana había preparado puré de patatas y ensalada verde que iría con el pavo. Olía muy bien y la boca de Tom comenzó a aguarse. La vista del crocante pavo dorado le recordó qué tan vacío estaba su estómago.

Pudo oír las voces de Bill y John en la otra habitación. Parecían llevarse bien, aunque ambos eran tan diferentes como dos personas podrían notar. Catherine miró arriba a su hermano menor, quien era una cabeza más alto que ella.

—Me sorprendes, Tom —Ella dijo, sonriéndole con una mirada de curiosidad en su rostro.

Tom colocó abajo un cuchillo y un tenedor al lado del pavo.

— ¿Yo? ¿Cómo así? —Preguntó, moviendo el plato para decorarlo con algo de lechuga.

—Bill. Parece un chico muy dulce, pero nunca esperé esto de ti —Catherine sonrió inocentemente.

Tom se giró para verla.

— ¿A qué te refieres? Solo somos amigos —Dijo rápidamente.

—No estoy diciendo que no lo sean, pero algo me dice que en la forma en cómo te mira, él quiere ser más que tu amigo —Catherine afirmó calmada.

Tom bufó indignado.

—No seas tonta —Dijo, no tomando en serio a su hermana. De pronto, su corazón comenzó a latir más rápido y se sintió fastidiado por esos ojos familiares que estudiaban su rostro.

Catherine no respondió. Solo alzó su mano para acariciar su mejilla gentilmente.

— ¿Cómo puedes ser tan ciego, Tom?

Aunque Tom estaba seguro que su hermana estaba muy equivocada, sus palabras hicieron eco dentro de su cabeza. ¿Por qué le importaba si Bill le gustaba más que un amigo? No es que saldría algo de eso.

Pudo oír voces alegres en la habitación siguiente mientras su hermana entraba con el pavo en un plato como si estuviera cargando un trofeo. Se maldijo a sí mismo y recogió los tazones con el puré y las ensaladas antes de seguirla fuera. Al sentarse a la mesa, se aseguró de mantener sus ojos lejos del muchacho pelinegro que había traído esta noche. Maldijo a su hermana por decir tal tontería, haciéndolo sentir nervioso e incómodo alrededor de su amigo.

Bill parecía tener un tiempo maravilloso. Su brillante risa hizo que Tom se sintiera bien por la decisión de traerlo. Y más ponche de huevo tenía, menos preocupado se sentía a que tan cercanos habían terminado sentándose en el sofá más tarde esa noche, o que él y Bill fueron invitados por Catherine dentro del cuarto de invitados juntos cuando el reloj mostraba las dos de la mañana.

—Lo siento, solo hay una cama, pero es bastante espacioso y ambos son delgados, no tendrán problema con encajar ahí —Su hermana dijo cuando entraron a la pequeña habitación que una vez le había pertenecido a Tom.

Tom miró a la cama y empezó a sentirse nervioso otra vez.

—Por mí está bien —Oyó a Bill decir contento.

Cuando la puerta se cerró detrás de la hermana de Tom, ambos cayeron en silencio y Bill caminó hacia la cama mirando abajo.

— ¿Qué lado prefieres?

Tom giró su cabeza y miró primero a Bill y luego a la cama.

—No importa —Se encogió de hombros.

—Entonces elijo esta —Bill dijo y caminó hacia el lado derecho, empezando a quitarse sus prendas.

Tom observó como los jeans de Bill fueron empujados hacia abajo sobre sus pequeñas caderas, revelando un pequeño, firme trasero en unos boxers negros. Apresuradamente, alejó su mirada, comenzando a quitarse su propia camiseta.

Cuando él, vestido en solo excepto su ropa interior, caminó hacia la cama, atrapó la mirada de Bill en la parte superior de su cuerpo y abajo en su entrepierna, antes de alejar su mirada de Tom con un ligero sonrojo.

Con un rápido movimiento, Bill se quitó la camiseta y se metió debajo de las sábanas. Tom caminó al lado izquierdo y se acostó a una distancia prudente de su amigo. Justo como aquella vez que habían compartido cama. Sin embargo, esta vez, ambos se conocían y Tom no sabía por qué, pero estaba muy consciente del cuerpo casi desnudo de Bill al lado de él.

De pronto Bill se acercó un poco más, apoyándose en su codo.

—Gracias por dejarme venir esta noche —Dijo suavemente, cuando Tom giró su rostro hacia él, apunto de decir que estaba contento de que Bill haya sido capaz de venir. Pero, causado por el movimiento inesperado de Tom, sus rostros se encontraron muy de cerca, sus labios casi rozándose contra el otro brevemente antes de que Bill suspirara en sorpresa un poco y retrocediera su cabeza, preocupado por la reacción de Tom por la intrusión de espacio.

Los ojos de Tom se abrieron grandemente por un momento, sorprendido por el repentino toque en sus labios. Sin embargo, cuando observó la devastada mirada en el rostro de Bill, sonrió un poco para calmarlo. Como si estuviera congelado, Bill permaneció apoyado en su codo sobre el rostro de Tom y todo lo que Tom podía pensar era qué tan increíbles lucían los ojos de Bill de cerca y cómo lo hacían sentir mareado. Sintió su estómago revolverse con algo desconocido y antes de que pudiera evitarlo, su mano alcanzó la parte trasera del cuello de Bill y jaló al muchacho hacia sus labios otra vez. Bill se rindió ante el beso y Tom cerró sus ojos, saboreando los más suaves labios que alguna vez pudo haber tocado. Era un beso lento con encuentro de labios, saboreándose con ternura, antes de abrirlos permitiéndole acceso a Tom dentro de su boca. Gimiendo suavemente, Bill besó más profundamente y Tom sintió su cuerpo entero responder al dulce e intoxicante sonido. Su lengua jugueteaba con la plateada perforación en la lengua de Bill y estaba comenzando a quemar con un deseo desconocido dentro de su cuerpo. El calor se estaba revolviendo en su entrepierna y lo hizo agrandarse en segundos.

Jadeando, alejó sus labios de Bill. Se sentían calientes e hinchados; justo como lucían los de Bill. Miró fijamente al pelinegro y vio la misma confusión en los ojos de su amigo que sintió dentro de él. ¿Qué cosa lo había llevado hacer una cosa tan loca como esta?

—Mierda, lo siento tanto —Dijo con voz grave, apenas podía reconocerlo —No sé por qué hice esto.

Las mejillas de Bill estaban bastante sonrojadas y agachó la mirada, lejos de la mirada de Tom.

—Yo tampoco. Sé que no te gustan los chicos, Tom —Murmuró abajo en el colchón.

No, ciertamente no le gustaban. Aun así, quería envolver sus brazos alrededor de la pequeña figura a lado de él y sostenerlo cerca, enterrando su nariz en ese sabe cabello largo. Mirando abajo, pudo ver su propia erección mostrándose debajo de las sábanas y se giró en su estómago para esconder su vergüenza de Bill. El ponche de huevo, aparentemente, había afectado su cuerpo más de lo que había notado porque no había explicación del por qué su cuerpo reaccionó de esta manera y quería ir a dormir, así no tendría que pensar más en eso.

Continúa…

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por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

2 comentario en “En negación 6”

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