
Fic TOLL de Sheerac50. Traducido por lunallena
Capítulo 9
Bill se apoyó en la barandilla, girado hacia Tom. Ninguno de ellos dijo nada por varios minutos. Tom se sentía nervioso sobre estar ahí afuera solo con Bill, probablemente por el cambio de la actitud de Bill. Estaba más seductivo de lo usual, sin duda causado por varios vasos de champaña. Y estaba tan increíblemente hermoso que Tom no podía apartar sus ojos de él.
— ¿Cuándo empiezan los fuegos artificiales? —Bill preguntó en voz baja.
Tom observó su reloj. Eran diez para las doce.
—En diez minutos.
— ¿Crees que las personas vengan aquí a ver?—Bill ladeó su cabeza y observó a Tom a través de mechones largos, oscuros de cabello.
Tom meneó la cabeza.
—No, probablemente estarán en el jardín, peleándose por los cerillos.
Por un largo momento, sostuvieron la mirada del otro y Tom bajó la suya hacia los labios de Bill, relamiendo su piercing en el labio lentamente. Pudo sentir la tensión crecer entre ellos con cada segundo que pasaba y se sobresaltó al primer petardo que explotó.
Iluminó el cielo, acompañado por carcajadas y aplausos, Bill se inclinó hacia él con la sonrisa más pequeña.
—Feliz año nuevo, Tom —Dijo antes de que sus labios tocaran apenas los de Tom.
Cuando Bill lentamente se alejó, Tom humedeció sus labios y levantó sus brazos para envolverlos alrededor de la cintura del muchacho, previniéndole que retrocediera.
—Eso difícilmente contó como un beso —Tom habló profundamente, antes de jalar a Bill para otro.
Sintió el cuerpo delgado, suave en su agarre, mientras Bill lo besaba completamente en la boca, sus brazos se serpentearon alrededor del cuello de Tom. Este abrió sus labios, queriendo más de la belleza en sus brazos. Bill movió rápidamente su lengua y logró que Tom gimiera cuando se encontró con la suya.
—Dios, Bill. Eres tan…—Tom jadeó, ladeando su cabeza a un lado para apuntar hacia esos dulces labios otra vez. Bill mantuvo sus ojos cerrados, prácticamente derritiéndose en el agarre de Tom, mientras su lengua trabajaba y se enredaba contra la del de rastas.
Sus labios se movieron juntos y cuando Tom sintió un miembro duro bajo unos jeans, frotándose contra el suyo, presionó más, ganándose un apasionado sonido por parte de Bill casi llevando a Tom al borde.
Atormentándose la cabeza, Tom se retiró un poco para recuperar su aliento. Miró abajo al jardín dónde los otros fácilmente podían verlos si giraban sus cabezas.
— ¿Quieres ir a otro lugar? —Preguntó aturdido y Bill asintió, tomándolo de la mano y guiándolo dentro del edificio una vez más.
Tom no presto atención a dónde Bill lo estaba llevando. Lo hubiera llevado a través de las rejas de la muerte si hubiera sido el deseo de Bill.
Se detuvieron en la sala donde Andreas tenía su oficina y Bill se giró para besarlo hambriento una vez más. A Tom nunca le habían arrancado un beso así antes y ahora estaba más que ido, no estaba seguro de siquiera poder pronunciar su propio nombre.
Las manos de Bill buscaron debajo de la camiseta de Tom y sintió sus dedos bajar sobre su estómago tentativamente.
—Lindos abdominales —Bill susurró y sus dedos hicieron cosquilla la piel de Tom —Pero ya sabía eso.
Sí, después de compartir la cama dos veces, Bill ya debería saber cómo lucía la mayor parte del cuerpo de Tom. Tom tenía la más firme creencia que al final de la noche, no habría más secretos.
Bill movió sus manos a los hombros de Tom y bajó por su espalda, sintiendo cada centímetro, todo mientras simulaba besos calientes.
—Andreas me dijo que eras cien por ciento hétero —Bill murmuró contra los labios de Tom.
Tom estaba tan profundo en el beso que su cabeza estaba nadando. Envolvió sus brazos más apretadamente alrededor de la delgada cintura y jaló a Bill más de cerca, solo jadeando dentro de la boca del otro muchacho como respuesta.
Se movieron más abajo en la sala, aún enredados el uno al otro. Cuando alcanzaron la puerta de la oficina de Andreas, Bill se separó y se apresuró con una llave para abrir la puerta cerrada.
—Apresúrate —Tom susurró, mirando sobre su hombro para ver que nadie entrara otra vez. El cerrojo hizo un click y la puerta se abrió.
Finalmente dentro, Bill empujó a Tom en la impresionante silla detrás del gran escritorio. Tom alzó la mirada con un rostro serio. Le gustaba esta mareada y más atrevida versión de Bill. Probablemente porque este Bill era lo suficiente agresivo para presionar a Tom para que lo toque. Y a Tom definitivamente le gustaba tocar a Bill.
Sus ojos no se separaron del otro mientras Bill lentamente se movió hacia Tom, mirando abajo donde el de rastas estaba sentado con los labios abiertos, respirando dificultosamente de la emoción. Alzó una de sus largas piernas sobre el regazo de Tom, sentándose de horcajadas, presionándose más contra la dureza de Tom.
— ¿Estás seguro que eres tan hétero como crees que eres?
Tom jaló las caderas de Bill y buscó por esos encantadores labios una vez más.
—No estoy seguro de nada cuando estoy alrededor de ti —Respondió sinceramente.
Bill movió rápidamente su lengua dentro de la boca de Tom y lo besó acaloradamente, contorneándose en el regazo de Tom.
—Entonces déjame ponerlo así —Dijo y ganó un profundo gemido por parte de Tom al presionar su trasero contra el duro miembro de el de rastas — ¿Cuánto quieres follarme ahora mismo?
Tom suspiró sorprendido cuando Bill jaló sus rastas, haciendo que su cabeza cayera hacia atrás a la vez que sus labios fueron hambrientamente devorados por Bill.
—Oh, Dios, demasiado —Murmuró en el beso —Demasiado.
—No será a lo que estás acostumbrado —Bill le dijo, recorriendo los labios de Tom con la punta de su lengua.
Tom trazó sus dedos debajo de la camiseta de Bill y acarició su pecho y estómago, dirigiéndose a desabrochar la correa.
—No me importa —Jadeó en el beso que presionó contra los labios hinchados de Bill —Lo que sea que tengas, lo quiero.
Bill se acomodó un poco.
—Entonces hazlo —Susurró de regreso —Quiero sentirte dentro de mí.
Tom hizo un gruñido y prácticamente arrancó la camiseta ajustada de Bill de su delgado cuerpo. Se alzó de la silla, cargando a Bill sosteniéndolo del trasero y colocándolo sobre el escritorio al lado de ellos. Lamió uno de los pezones de Bill y frotó su mano sobre la entrepierna del muchacho, sintiendo el calor de la erección de Bill a través de la tela.
—Bill…Bill…—Murmuró en la suave piel mientras su lengua jugueteaba en esas partes, ganándose los más fuertes gemidos del pelinegro —No creo alguna vez haber querido algo tanto en mi vida.
—He querido esto desde la primera vez que posé mi ojos en ti —Bill jadeó, arqueando su espalda y presionando su pecho contra los besos de Tom —Nunca pensé que me quisieras.
Tom agarró las caderas de Bill con fuerza y lo jaló hacia su propia erección, frotando su miembro doloroso contra el de Bill.
—Mierda, sí —Jadeó, moviendo sus caderas. Estaba comenzando a sudar y tiró su camiseta de talla grande a un lado, continuando a desabotonar sus pantalones. Asintió hacia los pantalones de Bill.
—Quítatelos.
La correa de Bill fue desabrochada por las hábiles manos de Tom y quitó sus jeans apretados y boxers en un solo movimiento, alzando sus caderas ligeramente. Observó la longitud dura de Tom a la vista y lo alcanzó para acariciarlo tiernamente.
—No tenemos nada, así que tendré que humedecerlo primero o dolerá —Bill dijo, relamiendo sus labios.
Tom cerró sus ojos a la vez que Bill se arrodillaba ante él y habilidosamente succionaba el miembro de Tom dentro de su boca. Ahora Tom entendía porque las personas tenían la lengua perforada.
—Oh, Dios —Jadeó, recorriendo sus dedos a través del cabello de Bill —Eres como un sueño.
La lengua y labios de Bill trabajaron hasta que el miembro de Tom estuviera prácticamente empapado de saliva. Luego se levantó y se acostó en el escritorio otra vez, sosteniendo la mirada de Tom con la suya.
—Tómame, Tom —Dijo, sus ojos oscuros quemando en Tom.
Tom observó bajo dónde la hinchada cabeza de su polla estaba resplandeciente y lo dirigió entre las nalgas del pequeño trasero de Bill.
— ¿Solo así? —Tom dudó.
Bill asintió fervientemente.
—Puedo tomarlo —Dijo abriendo sus piernas alrededor de Tom mientras el de rastas comenzaba atravesar su cuerpo muy lentamente. Mantuvieron sus ojos fijamente hasta que Tom estaba completamente dentro. Casi olvidando como respirar.
— ¿Es Bueno? —Bill preguntó ansioso.
Tom exhaló y asintió.
—Más que bueno. Te sientes tan bien —Dijo y cerró sus ojos, no siendo capaz de mantenerlos abiertos. Salió y empujó una vez más con un gemido que escapó de sus labios. Bill se sentía más estrecho que cualquier cosa que haya experimentado antes y se perdió así mismo en la intensa sensación a la vez que embestía continuamente con un cálido brillo en sus ojos que parecía amor.
— ¿Así está bien? —Tom preguntó — ¿Lo estoy haciendo bien?
Bill sonrió un poco y asintió. Estaba gimiendo tan dulcemente que Tom debió haber sido capaz de adivinarlo sin preguntar. Bill envolvió sus dedos alrededor de su propia erección y empezó a frotarse. Los ojos de Tom fueron atraídos por el movimiento de la mano y agarró las caderas de Bill más fuerte para acelerar sus embestidas. La intensidad hizo que su visión se nublara y se inclinara para buscar la boca de Bill una vez más, ya extrañando el sabor. Compartieron un beso húmedo que contenía más que pesadas respiraciones y jadeos, que labios y lengua. Los suaves gemidos de Bill pronto crecieron a un lloriqueo al eyacular sobre su estómago. Tom lo observó hipnotizado y eyaculó después de un grave gemido. Dejó que su cuerpo se desplomara sobre Bill, sin importarle que todo el semen de Bill estuviera sobre su estómago.
Mientras la respiración de Tom regresaba a la normalidad lentamente, los dedos de Bill estaban acariciando su espalda y hombros tiernamente. Tom quería mostrar el mismo afecto, así que levantó su mano para tomar la quijada de su amante y presionar un suave beso en sus labios.
Bill sonrió y lo observó con tanta calidez en sus ojos que el corazón de Tom dolió.
— ¿Estuvo bien para ti? —Preguntó alzando la mirada a Tom con ojos tímidos.
Tom sonrió perezosamente.
—Ese fue, sin duda, el mejor sexo que he tenido —murmuró contra los labios de Bill.
Las voces afuera los interrumpieron despiadadamente, regresándolos a la realidad y apurándolos que se vistieran y limpiaran el desastre que habían hecho. No quería que Andreas tenga una gran sorpresa la próxima vez que viera su oficina.
Compartiendo una secreta sonrisa, se detuvieron y escucharon en la puerta antes de asomarse cuidadosamente para ver que no haya moros en la costa.
A la vez que Tom seguía a Bill de regreso con los otros, casualmente retornando a sus asientos en la mesa, observó al alto, delgado hombre frente a él y sintió un estirón dentro de él. Sabía que se había enamorado fuerte esta vez.
El coqueto Bill que lo había encantado toda la noche entera parecía haberse desvanecido al mismo segundo que se unieron a la fiesta y Tom no sabía qué hacer por ello. Era agradable como siempre y no evadía hablar con Tom, pero las divertidas y peligrosas miradas se habían ido. Tom solo espero que Bill no tuviera segundos pensamientos sobre cruzar la línea entre ser amigos y ser amantes, o el pensamiento de esto como una noche intoxicada donde habían dejado que la lujuria simplemente se apodere de su mejor juicio.
Tom realmente esperó que esto podría ser el comienzo de algo nuevo.
Continúa…
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