
Fic TOLL de Sheerac50. Traducido por lunallena
Capítulo 1
Por décima vez, Tom intentó anudar la corbata sin éxito. Maldiciendo, lo lanzó a la cama y en su lugar, continuó alzando sus rastas en una cola de caballo. Simplemente llevaría la maldita corbata al lugar de Andreas y él lo anudará.
Su amigo había abierto un nuevo club y aún estaba escaso de empleados. Tom nunca había atendido personas antes pero ¿qué tan difícil podría ser? Solo cargas las bandejas y bebidas y luces todo rígido ¿verdad?
Se miró en el espejo y meneó su cabeza por lo que vio. Nunca se había vestido así antes, ni siquiera cuando su hermana se casó. Bueno, entendía que no podía presentarse con pantalones holgados y una sudadera esta noche.
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Cuando llego a “El Espejismo”, tal como Andreas había llamado el lugar, vio a su amigo yendo de un lado a otro intentando hacer varias cosas a la vez. Era solo la segunda semana de la abertura y ya algunos trabajadores iban de aquí para allá.
Por supuesto Tom no había visto el lugar antes, al menos no después de que Andreas lo terminara. Estaba placenteramente sorprendido de descubrir que Andreas tenía cierto ojo para los detalles. El club tenía estilo y una atmósfera agradable. No como todos esos lugares dónde todo lucía frío y estéril. En la parte trasera de la habitación había una asombrosa barra que obtuvo su atención tan pronto puso sus ojos encima. El frente y los lados de la barra estaban hechos de vidrio con burbujas del tamaño de una pelotita de golf que emergía de ello. Una joven mujer vestida de blusa blanca y un chaleco negro estaba sirviendo bebidas junto a un hombre vestido de igual manera.
Tom encontró a Andreas, tomó las órdenes y se dirigió a la cocina. Una hermosa muchacha llamada Mónica le sonrió seductoramente estando de pie a su lado, acomodando la corbata en su pecho. Tom le sonrió de regreso, pero pensó que mejor no debería seguir el flirteo. Andreas probablemente quería que actuara profesionalmente, así que esta noche solo sería el mejor mesero que podría ser.
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Balanceó los seis vasos de champaña como un profesional a través de la puerta hacia la pequeña habitación en la parte trasera del club. El cuarto privado para las fiestas privadas.
Cinco hombres de mediana edad con cigarrillos estaban sentados alrededor de la mesa. A la izquierda del hombre más ruidoso estaba una pequeña figura que no encajaba en lo absoluto. Un muchacho pelinegro de figura delicada luciendo incómodo en su silla. Tenía el rostro más hermoso que Tom alguna vez haya visto en un hombre, demonios, incluso en una mujer si fuera el caso. El hombre muscular a su lado se inclinó para decirle algo al oído y el muchacho sonrió reservadamente y lo alejó discreto.
Tom caminó hacia la mesa y bajó la bandeja.
— ¿Necesitan algo más, caballeros? —Preguntó educadamente usando la frase exacta que Andreas le había dicho.
El hombre sonrió de lado y colocó su brazo alrededor de los hombros del muchacho.
—Tengo todo lo que necesito justo aquí.
El muchacho se movió en su silla intentando soltarse del agarre del hombre. Alzó sus ojos hacia Tom por primera vez y lució fastidiado por la situación. Era obvio que este muchacho no tenía intenciones de ir más allá con ese hombre esa noche.
—Compórtate, Charles. Conoces las reglas —El muchacho regañó entre dientes con una sonrisa.
Tom vio la sonrisa forzada del muchacho pero el hombre rio despreocupado. Tom se preguntó a qué tipo de reglas se refería.
—Ya veremos —El hombre murmuró y le dirigió una mirada a sus amigos. Todos ellos sonrieron.
A Tom no le gustó esa mirada ni un poco. Sintió lastima por el pobre muchacho y se preguntó cómo demonios terminó con esa compañía. Con una última mirada hacia ellos, tomó la bandeja vacía y caminó fuera del lugar con un fruncido en el ceño.
Afuera ubicó a Andreas quién estaba saludando a los nuevos invitados con una sonrisa en su rostro. Tom decidió preguntar por las siguientes instrucciones.
— ¿Debería esperar aquí por alguna mesa también?
—Eso sería fantástico, solo no olvides de revisar los cuartos traseros de vez en cuando —Andreas respondió.
—Lo haré —Tom dijo y continuó sirviendo bebidas a los recientes invitados.
Había olvidado el rastro del tiempo, hablando con las personas y disfrutando del lugar, cuando recordó a los invitados del cuarto privado. Rápidamente, caminó entre las mesas en zigzag, bajó unas pequeñas escaleras y abrió la puerta de la pequeña habitación.
— ¡Ah, ahí estás! —El hombre que tenía su brazo alrededor del muchacho atractivo exclamó. La preocupada expresión en el rostro del muchacho había sido reemplazada por una sonrisa y risitas. Tom frunció el ceño. Incluso desde la distancia, podía decir que el muchacho había ingerido algo más fuerte que el alcohol. Si había tomado con o sin su consentimiento, Tom no lo sabía. Pero sospechaba fuertemente en lo último.
El hombre, que el muchacho había llamado Charles, ordenó a Tom que le trajera más bebidas así que el joven de rastas salió otra vez, ahora sintiendo intranquilidad en su vientre. Le tomó más tiempo de lo que quería obtener las bebidas. Necesitaba estar dentro de esa habitación para ver que todo estaba bien. La manera en que todos los hombros tenían sus ojos sobre el muchacho atractivo; era obvio que algo estaba sucediendo y Tom se sentía increíblemente atribulado por ello.
Cuando regresó, vio que el hombre de adelante tenía su mano bajo la mesa, mientras Tom se acercaba a ellos, vio que la mano del hombre estaba sobre el muslo del muchacho, acariciando lentamente hacia su entrepierna. El muchacho no hizo nada para detenerlos; en su lugar soltó una risita más y alzó su mirada hacia Tom, sonriente y con la mirada desenfocada.
Mierda, está drogado. Tom pensó mirando hacia ellos esta vez.
Colocó la bandeja en su sitio, miró a sus lados y regresó hacia Andreas. Esperando que su amigo sepa que hacer.
Le tomó algo de tiempo a Andreas estar libre, lo cual Tom estaba ahí de pie luciendo angustiado.
Caminaron juntos de regreso, Andreas estaba fastidiado con toda la situación. Estaba dedicado a mantener a sus clientes felices y si ellos traían su propio entretenimiento entonces ¿cuál era el daño en eso?
Los ojos de Tom se agrandaron a la vista que se encontró cuando abrió la puerta del cuarto privado. El muchacho atractivo estaba sentado de horcajadas sobre el regazo del hombre y estaba inclinado hacia atrás, así su cabello un poco largo se desparramaba en la mesa detrás de él, revelando su pálido abdomen plano con un tatuaje que se asomaba en el límite de sus pantalones en su cadera. Los brazos de hombre estaban alrededor del cuerpo del muchacho para evitar que caiga y sonrió de lado apreciando la manera en la que el muchacho se mecía en su agarre.
Uno de los hombres que estaba a su lado alcanzó el rostro del muchacho entre sus manos, mientras presionaba sus labios contra la boca de este. El muchacho sonrió perezosamente en el beso y gimió suavemente.
El hombre, quien sostenía al muchacho en su regazo, rio y jaló sus caderas para tener ese trasero ajustado más cerca de su entrepierna. Los ojos del pelinegro estaban entreabiertos y dejó que la erección del hombre apretara en su trasero, parecía perdido en su propio mundo.
—Tenemos que hacer algo —Tom dijo observando la escena con disgusto.
—Lo sé, pero qué podemos hacer —Andreas protestó. Estaba tan intranquilo como su amigo por el comportamiento de los hombres.
Tom continuó observando como el hombre jalaba más de cerca al mucho hacia su pecho. El hombre sonrió suavemente a qué tan fácil el muchacho se dejaba manosear en los movimientos obscenos. Con torpeza, lo besó y sin protestar el muchacho correspondió al beso, dejando que el hombre tocara sus partes íntimas.
—Mierda, todos ellos van a…uno tras otro —Tom siseó —Y él está desorientado, si ni siquiera sabe qué está sucediendo.
Andreas formó su mano en un puño, no sabiendo qué hacer.
— ¿Quizá eso quiere? —Intentó esperanzado.
Tom le lanzó una Mirada furiosa.
— ¡Sí cómo no! Lo vi intentando alejarse de esos hombres, van a empezar a follar si no los detenemos en este instante —Tom protestó. Podía entender la reacción de Andreas, intentando sacar a sus clientes, pero Tom no podía quedarse ahí de pie en silencio mientras alguien podría ser abusado por cinco hombres.
Girándose en sus talones, Tom abrió la puerta de golpe y desapareció con Andreas detrás de él. No pasó ni un segundo para que la alarma de incendio sonara y Andreas maldijera entre dientes, sabiendo a quién culpar cuando el club estuviera vacío.
Los hombres en la mesa se levantaron mareados, mirando a Andreas quién se excusaba diciendo que no se preocuparan y que por favor caminaran con calma fuera del edificio.
Tom sabía que Andreas lo agarraría del pescuezo por haber hecho eso, pero podría preocuparse de eso más tarde. Se apresuró hacia la habitación privada, encontrándose con gente que intentaba salir de ahí. Encontró al muchacho inconsciente en una de las sillas, con su cabeza apoyada sobre la mesa al igual que sus brazos. Nadie si quiera se había acercado a revisar si estaba bien.
Tom no era un hombre muy corpulento, sin embargo alzó el cuerpo delgado en sus brazos sin casi ningún esfuerzo.
No tomó mucho tiempo para que todos se dieran cuenta que se había tratado de una falsa alarma y regresaron al edificio. Mientras Tom quería sacar al muchacho lejos de ahí antes que los hombres regresaran.
Salieron por la puerta trasera y detuvo sus pasos fuera del edificio mirando al muchacho en sus brazos. Su rostro descansaba cerca del pecho de Tom y largos mechones de cabello cubrían su mejilla.
— ¿A dónde te llevo? —Tom se preguntó a sí mismo en voz alta.
Continúa…
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