Epicentro 1 (P.1)

Epicentro 1 (P.1)

Fic de Shattereddreamss. Traducción de lunallena

Capítulo 1: El destino da vueltas (P.1)

Tobías ¿Dónde está el basurero? —Tom gritó extremadamente fuerte para que todos en el bus lo oyeran.

Justo ahí, en algún lugar de esos asientos —El muchacho corpulento respondió, divertido, apuntando con su dedo los asientos traseros. Su rostro burlón tenía una sarcástica expresión. Tom rio y rodó los ojos mientras colocaba sus dedos en la cabeza como diciendo “¡Por supuesto! ¿Cómo pude olvidarlo?”

Lanzó el pedazo de plástico arrugado, resto de unas deliciosas papas fritas, a la parte trasera dónde aterrizó justo dónde se suponía.

Sobre la cabeza del muchacho delgado, haciendo que su cabello negro cayera sobre su rostro haciendo que se sobresaltara de sorpresa. Sus ojos se fijaron obviamente en la gente que reía a su alrededor en el bus, sabiendo que empezaba a enrojecerse. Rápidamente miró hacia la ventana otra vez, esperando ser olvidado e ignorado.

¿Qué sucede, Billy? ¿Sacudimos lo que sea hay dentro de una pequeña cabeza loca tuya? —La voz de Arvin esta vez, burlón y molestoso —Bueno, qué mierda, no queremos saber que hay dentro de esa cabeza.

Bill ya no estaba escuchando a esas alturas. No tenía ganas de mirar a toda esa gente quienes se burlaban de él, se reían con gusto. Intentó desesperadamente olvidarse de todos ellos, sin embargo no era siempre así de simple. No importa qué tantas veces se dijo a sí mismo que no importaba, no era bueno mentirse a sí mismo, dolía a veces.

Lentamente soltó un suspiro, agarró su mochila con sus uñas perfectamente pintadas y tomó su libreta junto con un lapicero, inmediatamente colocando el lapicero en su boca y mirando concentrado la página. Había estado trabajando en una nueva canción hace unos días, era una lástima que esta estúpida escuela tenga que organizar un viaje ahora mismo, porque la canción había estado yendo muy bien. Ahora toda su concentración se había desvanecido en ese ambiente lleno de seres humanos descerebrados a su alrededor. Era simplemente ridículo. Ellos y su constante patético intento de sobresalir de su preciosa normalidad. Hacía que Bill quisiera rodar los ojos, sin embargo se detuvo, ya que eso no haría que los puños se suavizaran cuando lo golpeaban.

Para empeorar la situación, se dirigían a los bosques de los alrededores de Magdeburgo ¿Cómo se les había ocurrido? Una semana entera ahí. Seguro, Bill quizá sería capaz de aguantar las bromas un par de horas en un día pero ¿Una semana los veinticuatro horas del día? Eso no iba a ser sencillo y lo sabía. Bill había hecho un gran esfuerzo de no volverse loco a esas alturas. Probablemente abandonaría algunas actividades tanto como sea posible para pasar el rato solo en su habitación.

Eso le trajo otra pequeña cosa para preocuparse: La habitación.

Ya había sido anunciado que solo habrían dos personas en cada habitación y ninguno podía decidir por ellos mismos quienes serían su compañero de cuarto.

Bill esperaba que le tocara con una persona tranquila, alguien con quien no se metiera en problemas. Sí, eso sería muy agradable. Bill miró su celular y supo que pronto llegarían al campo, casi en menos de 10 minutos, así que guardó su libreta.

La escuela estaba haciendo el viaje con los de cuarto, quinto y sexto año. Eso era un montón de estudiantes. ¿Cuál era la probabilidad de que terminara compartiendo habitación con aquellos con quiénes lo adiaban? Pequeña, se dijo a sí mismo. Casi nula.

Bill estuvo en lo correcto sobre los diez minutos, pero si había esperado por una rápida y tranquila entrada al hotel, fue en vano. Problemas con los trajes de baño y maletas y…maldición, estaba haciendo frío. Las chicas de su escuela parecían pensar que estaban yendo al polo norte por un mes o algo parecido. ¡Dios santo, y él que pensaba ser la diva con todas sus cosas! No podía negarlo. Bill tenía muchas cosas, pero había intentado (en vano) dejar algunas cosas en casa para no tener que hacer mucho trabajo en empacar y desempacar.

Cuando todos habían, eventualmente, terminado de instalarse, la tutora, Señorita Bailys, llamó a todos para que le prestaran atención. Todos sabían que se trataría sobre las habitaciones así que ella empezó cuando todos guardaron silencio. La mujer era baja y delgada, los ojos ligeramente achinados, definitivamente era el tipo de persona con la que no deberían meterse en problemas y todos lo sabían.

Muy bien, alumnos. Ahora voy a anunciar a sus compañeros de habitación antes de que empezaran a planear algo déjenme mencionar lo siguiente: Ningún cambio será permitido y los cuartos serán revisados con regularidad. Habrán diferentes cabañas, cada una con cinco habitaciones de A a E. Su habitación está en el orden que serán llamados. Habrá un supervisor por cada casa. Muy bien, aquí vamos…Casa número uno. Nathalie Massimo con Joy Lauser. Thaïs Krauenberg con Julia Amant. Tisha Fernandez con Lisa Nirato. Shania Alice con Maria Black y finalmente Levinia Waltz con Anna-Josi Smith. Casa número dos…

Se pudo oír algunos chillidos de emoción y también de molestia. Bill se quedó de pie en la esquina, esperando ser llamado. Por su puesto estaba nervioso ¿Quién no lo estaría en su posición? No había muchas opciones que lo complacerían. En realidad la probabilidad que le tocara con alguien que le agradara eran incluso más pequeñas que terminar con alguien que lo odiaba. Cuarto tras cuarto fue anunciado.

Tom estaba rodeado de sus amigos, Georg y su novia Jessi, Arvin, Tobías con su novia Shane y Tom son su novia – o quizá mejor llamarla su “conejita del momento”- Michelle Morgan. Usualmente ellos eran ruidosos e irritantes, pero ahora tenían las bocas cerradas, esperando. Tom sostenía distraído la mano de su novia y Bill no pudo evitar morder su labio desviando la mirada. Desde el primer momento que lo había visto había sentido algo por Tom. Por su puesto, este lo irritaba como todos los otros chicos de su grupo, pero su sonrisa podía volver a todos gay, en serio. No es que a Bill le importaba, él era gay de todos modos.

—…Casa número siete. Georg Listing con Arvin Marbella, Tobias Chester con Mike wright, Jessi Allison, Shane Oliver y Michelle Morgan para la habitación triple…

Todos los amigos de Tom estaban celebrando y este se puso nervioso. Mierda, todos ellos tenían un buen compañero de habitación…excepto él. ¿Con quién lo pondrían? Sería muy típico de los profesores- quienes lo odiaban- darle una habitación con un estúpido niño de cuarto año.

—…Gustav Schäfer con Andreas Orrico y finalmente Thomas Trümper con Bill Kaulitz.

Tom vio como diferentes mandíbulas caían al suelo alrededor de él, aún sin darse cuenta lo que la profesora había dicho. Entonces su cerebro lo proceso.

¿¡QUÉ!? —se quejó, su voz más alta de lo usual.

¡No hay forma! —Bill añadió

¡Esto no puede suceder! —Tom dijo una vez más

¡No voy hacer esto por una semana entera! —Bill concluyó. Nadie lo había oído hablar –muchos menos gritar- así, pero su cuerpo entero estaba temblando al pensar todo lo que se venía. No iba tener ni un minutos de paz y silencio, además era Tom, del quién debía alejarse para no babear sobre él ¡Oh mierda, estaba jodido!

El pelinegro posicionó la mano en su cadera y el otro cubrió su rostro, no estaba preparado para esto.

¡Por supuesto que lo harás! —La profesora contestó alegre y Tom quiso quitarle la sonrisa de su rostro de un puñete —Ahora, me gustaría que todos lleven sus cosas a sus respectivas habitaciones, tranquilamente. ¡Vamos gente! ¡No tenemos todo el día! No olviden leer sus agendas para saber cuándo tienen que volver aquí a esta sala. Muy bien, casa ocho…

Tom y sus amigos comenzaron a caminar, mirando al muchacho de trenzas con lástima mientras maldecía la elección. Estar en un cuarto con Bill Kaulitz, el raro de la escuela.

Mierda, estaré feliz si al menos puedo cerrar un ojo por una noche ¿Quién sabe que podría hacerme?

Escucha, no te preocupes Tom, encontraremos una forma de sacarte y llevarte a una de nuestras habitaciones por la noche. ¿Acaso no siempre encontramos una solución a todo?

Bill solo rodó sus ojos detrás del grupo de gente y suspiró tras escuchar la conversación. Seguro, podía pretender que no le afectaba en los absoluto, pero la verdad era distinta. Gustav y Andreas estaban hablando detrás de él, no estaban en el mismo grupo pero al menos se tenían los unos a los otros.

Gustav era un chico de quinto año, con su cabello rubio, corto, anteojos y perfectas notas, era el ñoño de la escuela. Sin embargo estaba bien, Bill le había hablado de vez en cuando y nunca parecía tener ningún problema. Ya que era una persona que no resaltaba mucho, la mayoría lo dejaba en paz, algo que Bill deseaba a veces.

Andi, lo conocía mejor. Sus madreas habían sido amigas en la secundaria así que ellos habían estado en la casa del otro más de una vez cuando eran más pequeños y Bill se llevó muy bien con el rubio. Era su mejor amigo, de hecho. Estaba en cuarto año, igual que Bill y la verdad es que Bill lo envidiaba a veces. Su estilo no era tan diferente al de Bill, pero su personalidad asertiva y su gran boca, era más aceptado por la gente de la secundaria que Bill.

Con su cabello oscuro, negro como las cenizas cayendo sobre sus hombros y el delineador negro que usaba diariamente, siempre llamaba la atención, sabía eso. Además de las uñas negras y blancas…y…su diferente…gusto en las prendas lo hacían el blanco de algunos chicos frustrados.

Sería fácil, solo tenía que ser como todos ellos y entonces todo se detendría, pero sabía que sería infeliz. Realmente le gustaba como lucía y no quería cambiarlo. Simplemente era él.

Pronto, todos ellos llegaron a sus cabañas y Bill abrió la puerta de la habitación 7E al final del pasillo. Ingresó y oyó a una persona – Tom, asumió- siguiéndolo, estaba terriblemente callado, no es que alguno de ellos quisiera decir algo de todos modos.

Bill cayó sobre una de las camas con un pesado suspiro, mirando hacia el techo.

Quiero la cama cerca a la ventana.

Bill dejó su mirada vagar sobre el chico que estaba al lado de la cama y frunció el ceño — ¿oh?

Sí.

Se quedó callado por unos momentos.

Ehm, claro.

Sintiendo como si quisiera vomitar por la vista de la expresión arrogante de Tom, se levantó y se sentó en la otra cama. ¿Era realmente necesario ser tan antipático? Bill no entendía del todo como una persona podría ser tan antipática todo el tiempo.

Comenzó a desempacar y mientras hacía eso, sintió claramente la vista de Tom fija en su espalda. Estaba en lo correcto.

Tom estaba mirando todas las cosas que Bill estaba desempacando y alzó sus cejas con una expresión de disgusto. ¿Qué era eso con el pequeño, delgado niño afeminado? ¿Acaso no tenía el dinero suficiente para un cambio de sexo o qué? Vio un set de maquillaje, un bolso lleno de joyas, montones de camisetas y pantalones. Uno de cuero. Oh Dios. Una negra y larga camiseta de manga larga que no era realmente una camiseta, más bien una red de pescar. ¿En realidad usaba esas cosas? Sacó otro pequeño estuche de plástico. Tom pude ver un desinfectante y una pequeña botella con una inscripción.

¿Para qué es eso? —Le preguntó a Bill sin pensarlo dos veces.

El otro se giró, claramente sorprendido y luego su mirada se dirigió al estuche — ¿Esto? Ah, es para un tratamiento para tatuajes.

Eso sorprendió a Tom, Nunca había pensado que Bill era el tipo de persona lo suficientemente valiente para tatuarse (Para ser honestos, Tom no tendría las agallas de hacerlo) Pero, al pensarlo, parecía que sí lo era. Bill era así de extravagante. Tom se preguntó cómo serían sus padres ¿Acaso el niño no tenía quince o dieciséis años?

Oh —Fue todo lo que dijo.

Bill lo miró extrañado antes de girarse y seguir con lo que estaba hacienda. Tom meneó la cabeza con un suspiro, esta iba a ser una rara semana.

Continúa…

Y así comienza la semana del terror (o ellos creen)

por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

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