
Fic de Shattereddreamss. Traducción de lunallena
Capítulo 1: El destino da vueltas (P.2)
Todos debían estar de regreso a la sala principal a las 2PM, así que cuando finalmente el reloj dio esa hora (finalmente para Bill y Tom al menos, contentos de que pudieran escapar de esa habitación) el lugar estaba lleno.
Aparentemente tenían que salir y explorar los alrededores o algo inútil como eso. Bill tenía pensado escaparse, pero el supervisor llegó y revisó todos los cuartos, así que fue forzado a salir. Con un rostro de molestia, escuchaba al señor Jost quién le estaba dando información sobre los bosques alrededor de las cabañas. Bill no recordaba nada de eso.
Cuando la aburrida plática había terminado, finalmente todos salieron. Afortunadamente todos podían ir dónde quisieran, lo cual era algo positivo, así que teniendo esta oportunidad en sus manos, Bill siguió una ruta que al parecer nadie había seguido, una vez todo a su alrededor eran solo árboles y silencio, Bill se sentó y cerró sus ojos, inhalando lentamente antes de abrir su boca.
“Ich bin hier irgendwo gelandet
Kann nicht mehr sagen, wer ich bin
Hab die Erinnerung verloren
Die Bilder ergeben keinen Sinn
Bring mich zurück, bring mich nach Haus
Ich schäff’s nicht allein hier raus.
Komm und hilf mir Fliegen
Leih mir deine Flügel
Ich Tausch sie gegen die Welt
Gegen alles, was mich hält
Ich tausch sie heute Nacht
gegen alles was ich hab.
erzähl mir alle lügen
Mach es so, dass ich es glaub…»
Bill dejó de cantar y solo dejó que su mente vagara a través del sonido y las palabras. Intentó intensamente sentir la canción y de pronto la música apreció en su cabeza. Tenía una idea e intentó pegarla a la melodía.
Cuidadosamente, abrió su boca e intentó.
—Erzähl mir alle lügen, mach es so, dass ich es glaub. Sonst krieg ich keine Luft mehr,.. und diese Stille macht mich taub..»
Sonrió. Era perfecto. Tomó su celular para grabar su nueva creación antes de que lo olvidara. Susurró la melodía de cómo serían las siguientes líneas y de la nada las letras fluyeron. ¿Ves? Amaba el silencio. Podía tener ideas brillantes cuando no había nada más que silencio a su alrededor. Nadie que lo juzgara. Lastimosamente, esos momentos no eran muy frecuentes.
—Nur graue Mauern und kein Licht, Alles hier ist ohne mich! Komm und hilf mir fliegen..»
Muy bien, ya había llegado al coro otra vez. Lo consideró un logro y se sintió muy orgulloso de eso. Seguro, no era muy bueno en muchas cosas, excepto las canciones, él lo adoraba. Era su pasión y orgullo.
Bill continuó cantando el coro hasta que llegó a la parte del “puente” y se detuvo, continuó tarareando la melodía. Mmm no, mal. Mentalmente repitió el sonido así no lo olvidaría y comenzó el coro una vez más hasta que fue abruptamente interrumpido por un ruido.
Escuchó con más atención, poniéndose ligeramente nervioso y sí, ahí estaba otra vez. Reconoció algo como una risa. Mierda ¿Alguien lo había oído? Bill odiaba cantar en frente de las personas porque era eso de lo que tenía miedo: Qué se rieran de él.
— ¿H-hola? —Llamó nervioso y ninguna respuesta vino. Quiso llamar una vez más pero de pronto alguien lo empujó a un lado.
— ¡BOOO! —alguien gritó.
Bill hizo un sonido de sorpresa por el susto a la vez que se giró con la boca abierta, justo a tiempo para ver a Tom con sus amigos riéndose más y más fuerte.
—Hey Billy ¿Así suenas cuando te corres? Apuesto a que ni siquiera lo sabes ¿cierto?
Bill se sintió pesado, sin fuerzas, queriendo cubrirse con una manta enorme y desaparecer.
—Entonceeeees…—Tobías comenzó —Eres un pequeño cantante ¿no? ¡Qué lindo! —Su voz llegó a los oídos de Bill como cuchillos, solo evitó la mirada, no sabiendo que hacer o decir, estaba entrando en pánico, sin embargo intentaba no mostrarlo.
— ¡Bring mich nach haus, Ich schaff’s nicht allein hier raus! — Tobías canto con un tono oscuro y sarcástico, y el corazón y cabeza de Bill dio un fuerte golpe a la vez que la sangre fluía con velocidad en sus venas.
— ¡Correcto! No lo harás por sí mismo, marica. Deberías gastar tu tiempo dando algunas mamadas, apuesto que te gustará, al menos le sería útil a alguien. O quizá gastar el tiempo en frente del espejo ¡Georg ven aquí!
El castaño parecía saber lo que se suponía que debía hacer. Se paró en frente de Bill y lo alzó agarrándolo por debajo de las axilas. Bill quiso resistir, lo intentó, pero fue inútil ya que el otro muchacho era musculoso, fuerte y mayor que él. Con una mueca divertida en el rostro de Tobías, se acercó con la mano alzada.
—Déjame ver cómo cantarás después de esto —Su primer puño colisionó fuerte en el estómago de Bill. El pelinegro era delgado, frágil, no tenía nada de gordura para amortiguar el impacto. Piel, huesos y órganos. Quería colapsar, caer al suelo y enrollarse para disminuir el dolor, pero Georg era muy fuerte y no podía escapar, así que se quedó ahí. Paralizado.
Antes de que supiera que estaba pasando, sintió un puño golpear su labio. Bill sintió explotar igual que mareado y adolorido. Lentamente bajó la cabeza y escupió en el suelo, viendo que su saliva se había tornado rojo. Gimió adolorido al recibir otro puñete en el estómago.
Bill lloró e intentó gritar para que se detengan, pero nada más que un susurró salió
—D-Deténganse, por favor…
Alzó la mirada para encontrar a alguien que pudiera ayudarlo, pero obviamente, no había nadie. La única cosa que vio fue a Tom con una mueca en el rostro. Se estaba riendo y sus ojos brillaban. Tom no estaba pretendiendo, realmente lo disfrutaba, Bill lo sabía.
—T, vamos, es suficiente —Arvin logró decir entre risas —Solo tenemos veinte minutos antes de irnos y no quiero desperdiciar mi tiempo con ese pedazo de mierda. Quiero fumar algo de hierba, apúrense.
Tobías le asintió a Georg, quien soltó el cuerpo de Bill inmediatamente. Bill cayó al suelo como un saco, no era capaz de moverse. Mantuvo su rostro escondido entre sus brazos hasta que oyó las voces desaparecer. Sería un largo camino de regreso a casa.
&
Tom estaba en su cama, escuchando música por su Ipod cuando la puerta se abrió agresivamente. Una persona entró cojeando, inmediatamente agarrándose del borde del estante más cercano que se encontraba al lado de la puerta. Entró a la habitación, obviamente temblando.
Sin darle una mirada a Tom, Bill arrastró sus pasos hacia la cama y cayó sobre él, suspirando pesadamente.
El muchacho, quién tenía el cabello negro desordenado pegado en su frente y cuello, alzó un brazo y cubrió sus ojos, su mano colgando a un lado de su rostro.
Tom tomó la oportunidad para sacarse un audífono sin notarlo y tragó. Seguro, había golpeado a mucha gente antes sin sentirse culpable, pero nunca tenía que lidiar con ellos o verlos después de eso. Nunca vio a sus víctimas llegar a casa o que hacían después de recibir un golpe.
Después de unos momentos, Bill se sentó, aún sin mirar a Tom, y se dirigió al pequeño lavabo de la habitación para hacer gárgaras. Escupió el agua y Tom vio salir sangre de la boca del muchacho. Bill se dirigió hacia sus cosas con dedos temblorosos. Sacó el desinfectante y un pedazo de algodón, echó el líquido en el algodón y lo sostuvo sobre su labio partido.
Encogió el rostro por un momento al sentir que el líquido hacía contacto con la herida. Cuando el algodón se secó, lo lanzó al basurero, tomó su Ipod y su libreta negra.
Tom se sintió extraño. El muchacho no parecía estar ansioso por hablar con él, tampoco parecía estar molesto. Tom no lo entendía. Si fuera Bill, se hubiera golpeado ahora mismo, pero por supuesto, ese era él, Tom pensó y ese de allá era Bill, frágil y asustado como mierda.
A las siete Tom salió para cenar, Bill murmuró algo de no querer salir así que se encogió de hombros y salió solo, encontrándose con sus amigos en los pasillos.
Eran casi las nueve cuando regresó a la habitación y Bill ya estaba dormido, sus hombros desnudos asomándose por las sábanas pero el resto completamente cubierto, su rostro limpio de maquillaje, algo que Tom no estaba acostumbrado a ver. Pudo ver que incluso sin maquillaje Bill tenía el rostro un tanto femenino. No podía negarlo, el chico tenía una cara bonita. Era teóricamente perfecto. Una pequeña y recta nariz, pómulos alzados, pestañas largas y agradables, carnosos labios. Si fuera una chica, de seguro sería una con muy buena apariencia.
Tom caminó por la cama de Bill cuando de pronto fue consciente del hecho que había dejado de caminar hacia su propia cama. El de trenzas se quitó la gorra y su camiseta junto con sus pantalones. Solo en boxers, se dirigió a su cama, se acostó bajo sus sábanas y rápidamente cayó dormido.
Continúa…
No se imaginan la cantidad de cosas que Bill y Tom pasarán esta semana. El fic será actualizado muy lento, pero si quieres leerlo por completo, te invitamos a descargarlo en PDF en nuestra tienda, pinchando «aquí»