
Fic de Shattereddreamss. Traducción de lunallena
Capítulo 3: Rompiendo las paredes (P.2)
El día entero fue muy tranquilo, o en cualquier caso, para Bill. No se topó con la pandilla de Tom durante las primeras horas, pero por supuesto, la segunda parte del viaje aún no llegaba. Tenían que ir en canoa y Bill estaba ligeramente nervioso con el hecho de que a veces no le gustaba mojar su cabello después de arreglárselo, además estaba usando su ropa bonita. “El viaje en el río” fue planeado a las dos de la tarde y harían un tour por casi dos horas.
—Muy bien, niños —La profesora dijo —Todas son canoas dobles, sugiero que vayan con su compañero de habitación y por “sugerir” me refiero a “es una orden”.
Fastidiado por los murmullos de los alumnos de la escuela, Bill se quedó de pie. No sabía que sentir al respecto en realidad. No quería ir en canoa con Tom porque sabía que sus amigos molestosos estarían ahí todo el tiempo pero quizá sí quería ir en canoa con Tom. Había sido muy dulce esa mañana después de todo…Bill decidió no sacar ninguna conclusión muy rápido y solo ver que sucedía.
Suspirando, se giró y caminó hacia los botes flotantes en las orillas del río, mientras buscaba a Tom.
—Hey —Dijo con un poco extraño cuando finalmente encontró al muchacho de trenzas, haciendo que Tom lo notara.
Tom se giró, pestañó un par de veces como si estuviera sorprendido por el hecho de ver a Bill de pie en frente de él —uh, hola —respondió, rápidamente girándose de nuevo, hablando con algunos de sus amigos.
Bill se mordió el labio, no podía negarlo, era una molestia. Otra vez.
No quería que Tom lo ignorara ¿Qué estaba mal con él? Bien, Tom lo había ayudado ayer y había sido muy agradable esa mañana, pero eso no significaba que le agradaba Bill de repente así que ¿Por qué estaba esperando que Tom cambiara? Dios, tenía que dejar de sentirse atraído y convencido de sus propios sentimientos.
—Entonces…—Murmuró en voz baja —¿Vamos a ir en canoa?
Tom suspiró. Bill sabía que no tenía ganas de querer hacer eso. Una molestia una vez más. Incapaz de seguir ahí y soportar la situación, no importa qué tan ingenuo realmente era, Bill se giró y caminó hacia las canoas, asumió que Tom lo seguiría después.
Cuando miró hacia atrás (disimuladamente) vio, contento, que efectivamente Tom lo estaba siguiendo. Bill se sintió nervioso cuando eligió una canoa al azar y comenzó a colocar todas sus cosas en los asientos. Tom hizo lo mismo y ambos entraron a la canoa, ambos en completo silencio.
¿Por qué el destino lo odiaba tanto? Bill pensó para sí. ¿Por qué se metía en situaciones como estas? Bill rodó los ojos, concluyendo una vez más que en uno de esos días iba a tener que aprender a controlar esa obsesiva y masoquista necesidad. Iba terminar teniendo un colapso cerebral tarde o temprano.
Las otras canoas comenzaron a dirigirse hacia el fuerte y fluido río al igual que el de ellos. Todos los amigos de Tom estaban alrededor, hablando con ánimos, bromeándose los unos a los otros y Bill quería saltar al agua y ahogarse justo en ese momento. Podría ser estúpido, pero se sentía humillado y eso dolía. No debería dolerle ¿Acaso no estaba acostumbrado a eso? ¿Iba a dejar que eso le afectara? Se maldijo así mismo e intentó no escuchar las risas que vibraban en sus oídos.
Fue solo una hora y media después cuando el grupo entero decidió tomar un descanso y comer algo a las orillas del río. Bill no encontró el coraje de sentarse al lado de todos ellos. Solo caminó lejos y encontró un lugar detrás de unos árboles dónde ellos, ciertamente, no podían verlo. ¿Por qué? No lo sabía. No es que ellos no supieran que él estaba solo, solo no quería darles evidencia, supuso. No quería que lo vieran siendo patético. Era tan estúpido. Oh Dios, tan doloroso a veces.
—Bill, nos vamos —Oyó la voz de Tom gritar.
—D-De acuerdo —Respondió —Voy.
Rápidamente tomó todas sus cosas y las colocó en su mochila, corrió de regreso al lugar dónde estaban las canoas flotando. Bill ingresó a la canoa, una azul brillante, y comenzó a empujar sus cosas en los asientos cuando de pronto oyó unas risitas. Quería acomodarse y ver qué estaba pasando, pero apenas estaba al borde de la canoa cuando de repente todo comenzó a moverse y antes de que Bill supiera qué demonios estaba pasando, sintió como su cuerpo impactó con el agua junto con la canoa sobre él al haber sido empujado por otras personas.
Confundido y desorientado, fue empujado debajo de la superficie del agua, sus instintos inmediatamente haciéndolo luchar, sintiendo que su corazón iba a mil por hora y su cabeza empezaba a entrar en pánico, eventualmente pudo salir, tomando una gran bocanada de aire dentro de la cavidad de la canoa dónde aún había algo de oxígeno. Entonces se dio cuenta de lo que había sucedido. Oh no. Irracionalmente solo quería quedarse ahí dónde estaba y no salir nunca más, así no tendría que encarar a ninguno de ellos, sin embargo, no era una opción. Luchó para salir de ahí, la canoa era realmente pesada y todo lo que tenía que hacer era salir.
Eventualmente su mano encontró un lugar dónde pudo sentir aire en vez de agua y empujó. Bill finalmente salió a la superficie tosiendo y jadeando por aire, se frotó los ojos y tembló. Su corazón latía muy rápido, había estado en puro pánico por los pasados minutos.
No sabía qué hacer.
Cuando atrapó su respiración otra vez, se giró y vio a toda la pandilla entera riendo sentados en el suelo, agarrando sus estómagos porque no podían soportar más la risa, aparentemente.
A Bill le importó una mierda todo ello. La única cosa que su mente realmente registraba era Tom riendo junto con ellos, ni siquiera lo miraba.
La descuidada divertida mirada en sus ojos lo apuñalaba profundamente. Era una cosa pequeña, esa sonrisa, y eso que había experimentado cosas peores pero a esas alturas, le rompió el corazón a Bill tener que verlo. Se sintió solo y sin esperanzas, como si su corazón se hundiera por siempre. Era difícil tragar y poder respirar.
Luchando, Bill salió del agua hacia la orilla para luego recordar que todas sus cosas aún estaban en la canoa.
Y eso lo golpeó con fuerza. El miedo lo invadió.
Oh Dios no, pensó.
— ¡Mierda! —Dijo en voz alta y corrió hacia la canoa, jalando y moviendo todo antes de que sea demasiado tarde. Bill buscó por el lugar dónde había puesto la mochila. Lo encontró, rápidamente regresó a la orilla, empapado cayó sobre el suelo. Con sus dedos temblorosos abrió su mochila y sacó su libreta.
Empapado.
Sintió un pinchazo, más fuerte que cualquier otro día a través de su corazón, haciendo que sus ojos se acumularan de lágrimas.
¡Sus canciones!
Abrió su libreta y cuidadosamente tocó las páginas para que no se partieran.
Aún podía leerlas…Si empezaba a escribir todo de nuevo cuando regresaran, podría aún salvarlo.
Sin darse cuenta, las lágrimas ya estaban cayendo por sus mejillas y nunca se había sentido tan avergonzado en su vida. Se había prometido así mismo que nunca lloraría en frente de esa gente y ahora estaba haciendo justo eso. Solo de pura frustración e impotencia.
¡Y Tom lo estaba viendo, joder! Ni siquiera se atrevió a alzar su rostro porque estaba asustado de que pudiera verlo.
Intentando relajar su rostro, hizo un mohín al guardar su libreta de regreso a la mochila, silenciosamente dirigiéndose a la canoa. Ya estaba mojado de todos modos.
—Vámonos —Susurró —Tenemos que estar de regreso en una hora.
&
Bill estaba sentado en el pequeño escritorio de la habitación, con una libreta nueva y la otra libreta mojada en frente de él. No era tan bonita como su libreta anterior, pero al menos tenía las letras de las canciones.
Ni siquiera se había molestado en quitarse las ropas mojadas, solo quería escribir todo en la nueva libreta y eso tomaría tiempo. Se estaba congelando pero bueno, era muy necio para que le importara. Tom estaba detrás de él, acostado sobre su cama. Por supuesto lo sabía, pero se negaba a darse la vuelta. No había mirado a Tom una vez llegaron del viaje y tampoco tenía la intención de hacerlo.
Fue entonces cuando la voz del muchacho habló.
— ¿No deberías cambiarte de ropa?
¿Quién demonios era esa chico ahora?
— ¿Por qué?
—Vas a enfermarte.
Bill no podía creer lo que oía. Empezó a hervir por dentro, literalmente, hirviendo. Quería gritar, gritar muy fuerte. Sin embargo intentó calmarse, no lo hagas, Bill, no lo hagas.
—Cállate —Susurró intentando mantener su voz temblorosa.
— ¿Por…? Claro que no. —Tom dijo con arrogancia en su voz ¿Quién era él para decirle eso?
Bill cerró los ojos de golpe.
Giró el rostro y abrió la boca totalmente fastidiado — ¡Tú pedazo de hipócrita excusa de persona! —Era más de sorpresa como que de insulto. Tom no respondió solo miró fijamente a Bill. —Primero me empujas al maldito río y la siguiente cosa que haces es ¿¡preocuparte porque puedo enfermarme!? ¡Estás tan lleno de eso!…solo ¡Aléjate de mí! —Cerró fuertemente los ojos, intentando bloquear la imagen del rostro de Tom. No quería verlo porque le entraban ganas de querer pegarle y fuerte. Solo un poco más e iba volverse histérico, podía sentir su sangre hervir.
— ¡Oye! Deberías estar feliz de que me importa.
— ¿¡TE IMPORTA!? —Bill perdió su temperamento en ese momento. Ese chico tenía algo mal en su cabeza, no había otra opción ¿verdad? Ninguna persona normal consideraría su comportamiento normal ¿cierto?
El pelinegro se levantó de su asiento, lanzó su lapicero al otro lado de la habitación y caminó hacia el otro muchacho sentado sobre la cama. Levantó su mano y con un rápido movimiento le abofeteó en todo el rostro y luego lo empujó con toda la fuerza que pudo, gritando de frustración.
— ¿¡QUÉ MIERDA CREES QUE HACES!? —Tom gritó de vuelta a la vez que se levantaba de la cama agarrando el delgado cuerpo de Bill por los hombros y empujándolo hasta que el cuerpo de Bill impactara contra la pared — ¡No te atrevas a pegarme, jodido imbécil! ¿¡Quién mierda te crees que eres!?
— ¡Debería preguntarte la misma jodida pregunta! —Bill respondió intentando soltarse del agarre de Tom — ¿¡Quién MIERDA te crees que eres!? ¡Solo porque eres popular no puedes hacer lo que puñetera se te venga en gana!
— ¿Y por qué no? ¿Qué va a detenerme? ¿ah? —Tom lo miró amenazante.
— ¡LAS OTRAS PERSONAS TAMBIÉN TIENEN SENTIMIENTOS, TOM! —Bill gritó con la voz temblorosa, casi quebrándose. Mierda, iba a llorar otra vez. Mierda, mierda, mierda —Algunos pueden lucir tímidos y estúpidos ante tus ojos, pero ellos también sienten… ¡Deberías dejar de ser un maldito ignorante!
Había solo una única opción para librarse. Bill lanzó un rodillazo directamente en la entrepierna de Tom. Con un ruido ahogado el muchacho colapsó y Bill tomó la oportunidad para escapar momentáneamente del débil agarre, corrió hacia el otro lado de la habitación pero Tom era más rápido y antes de que pudiera llegar a la puerta y escapar, fue traído de vuelta por los cabellos. Pateando y gritando, cayó al suelo a la vez que Tom lo empujó con agresividad.
— ¡SUÉLTAME JODIDO IDIOTA! —lloriqueó.
— ¡Por supuesto que no! Déjame mostrarte lo que sucede cuando gente como tú cree que puede pegarme así, Bill —Dijo lentamente con mucha ira en su voz.
Bill comenzó a entrar en pánico. Estaba atascado, no podía moverse, porque cuando lo intentó sintió un dolor en la cabeza, Tom aún lo sostenía de los cabellos.
Tom alzó su primer puño y Bill cerró los ojos, arrugó el rostro al saber que venía después. Segundos más tarde sintió un fuerte dolor en el estómago. No quería aguantarse más, en su lugar gritó con todas sus fuerzas a causa del dolor, se agarró el estómago con ambas manos, así que lo único libre eran las piernas. Comenzó a patear al azar, esperando poder golpear a Tom y Sí, solo segundos después el otro muchacho cayó al lado de Bill maldiciendo. Bill tomó ventaja e intentó levantarse, pero no fue suficiente, Incluso un tanto adolorido Tom fue capaz de agarrar el pie de Bill haciendo que tropezara y cayera al suelo.
— ¡MIERDA! —Gritó — ¡Suéltame! ¡Déjame ir!
Tom gateó hacia él y lo agarró por los hombros, los sacudió con brusquedad y lo empujó haciendo que su cuerpo impactara con la pared una vez más. Sus ojos se cruzaron, y Dios, Tom lucía extremadamente hermoso cuando estaba fuera de control. Soy tan masoquista Bill pensó y le hizo gracia, empezó a reírse de sus propios pensamientos. Era ridículo, pero eso no le sorprendía en lo absoluto.
— ¿Qué es tan gracioso? —Tom dijo de golpe.
—Nada —Bill respondió a la vez que lanzó su cabeza hacia la pared y miró el techo, abrió sus ojos a la vez que sentía una ola de emociones recorrer todo su cuerpo. Ya nada le importaba.
Miró hacia abajo y vio duda en los ojos chispeantes de Tom, de pronto sintió que Tom lo agarraba con más fuerza y lo sacudió contra la pared, diciéndole que se callara y dejara de reírse.
—TÚ MALDITO —un golpe —MARICA.
Bill casi empezaba a llorar en ese momento por el dolor que sentía en el cuerpo a esas alturas, convirtiéndose casi insoportable pero a la vez se sentía entumecido. En general, estaba molesto de que Tom usara esa palabra, cuando no hace mucho le había dicho que podía confiar en aquella revelación. Sus piernas colapsaron pero Tom lo sostuvo, manteniéndolo de pie, mirando al muchacho con ira en los ojos. Algo que Bill no había visto antes y esta vez era incapaz poder escapar. Dejaría de intentarlo.
Tiene ojos tan hermosos.
Eso fue lo que cruzó por la mente de Bill en ese momento antes de que su cabeza cayera a un lado solo para sentir la respiración enfurecida de Tom soplar en su rostro y entonces sus labios se encontraron. No sabía quién besó a quién. No sabía por qué no estaba alejando a Tom. No sabía por qué Tom no se había alejado. No sabía que estaba pasando. Estaba electrificado y la pesada respiración continuó entre sus bocas en cuestión de segundos, ellos ya estaban conectados de esa manera. No sabía que significaba. Todo lo que podía pensar era en los suaves labios de Tom y qué tan bien sabían…quería más. Estaba adormecido de todo lo demás.
Continúa…
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