
Fic de Shattereddreamss. Traducción de lunallena
Capítulo 4: “Muy bueno” también podría causar problemas
—Buenos días.
—Buenos días.
Silencio.
Bill y Tom, ambos se habían levantado la mañana siguiente, sin mirarse el uno al otro, solo comenzaron a alistarse. La mente de Bill estaba a mil ¿Qué le está pensando Tom? ¿Me odia incluso más? ¿Le gusto? ¿Le significó algo? ¿Estoy loco? ¿Estoy alucinando? ¿Por qué estoy pensando esto? ¿Por qué me importa tanto? ¡Deja de estar demente, Bill! ¡Supéralo! Mierda ¿Por qué no me mira? ¿Le dirá a los otros? ¿Qué harán? Oh Dios.
Bill cubrió sus ojos con una mano y suspiró tembloroso, quizá debería olvidarse de eso. Si Tom no hablaba del tema, sería mejor que él tampoco ¿verdad? Sí, mejor así.
Solo se quedaría callado.
Solo había pasado un par de segundos, ayer…antes Tom se había alejado y se había girado, se metió a la cama sin decir alguna palabra. Al menos se habían dejado de golpear y sacarse la mierda, una buena señal.
¿Por qué estaba haciendo esto? ¿Acaso sentía algo por Tom? ¿Por qué? Tom lo odiaba, siempre había sido así, siempre se había comportado como un imbécil cuando se trataba de Bill ¿Cómo podría sentir algo por alguien así? No tenía sentido.
El desayuno fue en silencio, como también lo había sido en su habitación. Bill se acostó en su cama, mirando el techo y notó que Tom lo estaba mirando. Se forzó a sí mismo a no mirar de regre…no podía. No, no, no, no…
De reojo vio que Tom lo seguía mirando, incluso diez minutos más tarde ¿Qué carajos quería? Bill pestañó, sintiéndose más incómodo que nunca y después se giró para mirar la pared al otro lado de la cama, así no tendría que ver a Tom. No podía soportarlo, su cabeza daba vueltas y lo estaba volviendo loco.
Para el día de las actividades, el grupo entero estaba dividido en cuatro partes. Bill no estaba con Tom o con alguien de su pandilla, menos mal. Estaba realmente, verdaderamente tranquilo. Quizá finalmente había logrado relajarse de preocupaciones. Solo era cuestión de tiempo.
Sin embargo no fue así. Su cabeza estaba llena de “Tom”, repitiendo el beso una y otra vez, preguntándose como había empezado. Podía pensar en ello miles de veces y aun así no tener una pista. No tenía idea de cómo empezó. Frustrante.
La actividad del día era construir un Puente. Algo sobre relacionarse con los estudiantes, trabajo en equipo. Una tontería.
Bill ayudó a otros en piloto automático – su mente vagaba el tiempo entero.
No podía calmarse, estaba buscando por algún sentido pero se le iba de las manos. El punto era, no podía entrar a la cabeza de Tom. Ese era el problema.
&
El puente que Tom estaba haciendo con sus amigos estaba fallando miserablemente. Seguía una extraña ruta y según Tom, nadie debería arriesgarse en pasar sobre él. Sabía que no se podría.
— ¡Tom! ¡Tom ven a ayudarme y dame esa cuerda! —Oyó a Georg gritar. Tom rápidamente despertó de su ensueño y agarró la cuerda que estaba a solo unos centímetros de sus pies y dárselo a Georg, quien se estaba balanceando en el puente, cuidadosamente.
Suspiró y ahí estaba Bill otra vez, en su cabeza. Maldita sea. Eso había estado pasado todo el día…Ese beso aparecía constantemente en su cabeza y lo estaba volviendo loco.
Intentaba descubrir que había pasado, pero no podía. Un minuto había estado colérico con él como un loco y luego tenía el cuerpo del muchacho contra la pared y lo estaba besando. Por un momento se dio cuenta que había querido eso, afortunadamente se había alejado.
Sin embargo, el daño ya estaba hecho. Su mente estaba lleno de Bill y no había otra cosa que podía hacer al respecto. Nunca había pasado antes. Nunca había estado tan atrapado de ese modo por un estúpido beso…quizá porque todo era tan perturbador e incorrecto. No se suponía que debía besar a un chico, no se suponía que debía reaccionar a ello. Tom no era gay. Nunca lo había sido.
Por supuesto, siempre había sabido que Bill era un tanto bonito (¿Cómo podría no notarlo?) más que bonito, el muchacho era realmente bello. Incluso si lo observabas más de cerca, tenía rasgos perfectos, un perfecto perfil, una perfecta figura. Siempre lo había sabido, pero nunca pensó más sobre ello. Ya sabes, hay mucha gente bonita en el mundo y Bill era una de ellos…solo que NO le iba a los chicos.
Nunca había sentido tal necesidad, pero ahora…si cerraba sus ojos, veía a Bill haciéndole…cosas y…eso lo prendía.
Sacudió la cabeza una vez más cuando alguien lo llamó.
— ¡Tom, vamos! ¿En dónde tienes la cabeza? ¡Ayúdame!
No quieres saber dónde está mi cabeza, pensó Tom, antes hizo lo que tenía que hacer y luego regresó a su lugar dónde había estado de pie antes, solo pensando y preguntándose sobre todo.
—Muy bien, niños ¡Tienen diez minutos de descanso! Coman o beban algo y asegúrense de dar todo lo que puedan cuando regresen. Está casi terminado ¡Lo hicieron muy bien! —La maestra gritó y todos contentos se sentaron cansados. Tom hesitaba.
Había algo que estaba considerando hacer pero él…estaba…si él…si él hacia eso no había vuelta atrás. Sabía que quería eso ¿Podría hacerlo? ¿Podría soportarlo?
Sin embargo, quería eso, sí, estaba claro. Y Tom Trümper estaba acostumbrado a obtener lo que quería. Tom Trümper era muy necio y pijo para considerar alguna posible consecuencia, así que a la mierda todo.
Con piernas temblorosas caminó hacia la maestra. Aún podía retroceder pero…no podía hacerlo.
— ¿Señorita? —preguntó.
La maestro giró su cabeza hacia Tom y lo miró con curiosidad — ¿Sí, Thomas?
—Estaba…Me estaba preguntando si tenía el número de teléfono del celular de Bill. Yo..uh…necesitaba decirle que cuando abra la puerta de nuestra habitación tenga cuidado porque…porque tengo mis Cd en frente de la puerta.
Oh Por Dios, qué excusa tan terrible. Tom incluso quiso reír de su estupidez. La maestra lo miró con extrañeza, tomó algunos papeles de su bolso y empezó a revisar. Tom también le había dado su número de celular antes del viaje (Cada estudiante lo había hecho en caso de emergencia o perdida de alguna pertenencia) Así que Tom sabía que Bill debió haber dado el suyo.
—Sí, seguro, aquí tienes —le mostró el papel a Tom, este tomó su celular del bolsillo y lo anotó.
—cero, cuatro, ocho, tres, cero, uno, cero, nueve, ocho, nueve…—murmuró en voz alta mientras anotaba el número —Gracias.
Caminó de regreso al lugar dónde todos estaban ocupados comiendo y hablando, se separó de ellos un poco, sus ojos enfocados en el número. Hazlo, hazlo…una parte de él gritaba. ¡No! ¿Estás demente? ¡No lo hagas! La otra mitad respondía.
En una acción de reflejo, Tom marcó el botón verde. Inmediatamente cerró los ojos y meneó la cabeza ¿Qué estaba haciendo? Oh cielos.
El teléfono estaba sonando.
— ¿Hola? —Una voz vino de la otra línea.
—Eh…hola ¿Bill?
—… ¿sí?
—Soy Tom.
Silencio.
—Uh…Hola, Tom.
—Escucha ¿También tienes descanso ahora?
—uhm ¿sí?
— ¿Y a las 5pm todos tienen que ir a la sala principal para hacer otras actividades?
—Sí…
—En su lugar, ve a la habitación, necesito hablar contigo.
Bill no respondió por un momento y Tom le dio un tiempo para pensar. Honestamente, tampoco sabía que decir.
—Está bien, ahí estaré.
—bien.
Tom cortó la línea con un gran suspiro. Oh Dios ¿En qué se estaba metiendo? Tom se sentía asustado y aun así no podía dejar de sonreír. ¿Qué era la vida sin un pequeño riesgo?
&
Bill estaba estupefacto, aun mirando la pantalla de su celular.
¿Qué acababa de suceder?
—Muy bien gente ¡Hora de regresar! —La maestra gritó. Oh, no necesitaba eso ahora mismo, se sentía alborotado y nervioso. Necesitaba tiempo para pensar, procesarlo. Tom iba a hablar con él sobre lo de ayer, de eso estaba seguro. Le iba a decir a Bill que nunca le hable o lo mire otra vez; le iba a decir a Bill que pensaba que era desagradable. Entonces otra vez, quizá Tom lo dejaría solo. Pero ¿Era eso lo que realmente quería? ¿Quería que Tom lo dejara solo? Incluso si la respuesta siempre era negativa ¿Quería perder aquello? Bill tenía que admitirse así mismo que la respuesta era no. Estaba fuera de lugar, loco y masoquista, pero no quería que Tom deje que poner su ojo sobre él, no importa que lo pateara o golpeara.
Le sorprendió un poco a Bill que Tom haya tenido que ser el primero en decir algo al respecto. Había pensado que Tom sería el que se haría el desentendido y pretendiera que nunca había pasado. Bueno, quizá solo quería hacerle prometer a Bill que nunca le diría a nadie…esa era una opción ¿verdad?
Tan pronto como Bill pensó sobre eso, se prometió así mismo a no tener tan altas expectativas sobre Tom. Había una enorme probabilidad de que seguiría actuando como un idiota, como siempre, que considerarlo “dulce”, llamémoslo así, por escasez de otra palabra….Bill frunció el ceño al pensamiento de combinar “Tom” y “dulce”
El tiempo pasó realmente despacio y Bill pensó que estaba a punto de estallar. Lo que sea que Tom quería decirle, quería oírlo ahora mismo. Ese estúpido puente no parecía ir a ningún lado de todos modos, solo faltaba arreglar algunos errores y estúpidos detalles.
Finalmente la maestra dijo que todos podían regresar al bus. Bill siempre estaba relajado, tranquilo y el último estudiante en ir a algún lado. Ahora, por otro lado, Bill fue el primero en subir al bus ¿Qué pasó con eso de no tener expectativas muy altas? Se maldijo así mismo, no podía evitarlo. Esperaba que Tom sea agradable, no podía negarlo.
Durante el camino, Bill miraba hacia la ventana en silencio, pensando 1000 cosas al mismo tiempo.
Finalmente, llegaron a la sala principal. Todos dejaron el bus al igual que Bill, pero mientras todos se dirigían a dentro, Bill se escapó disimuladamente por detrás de una pared, se escabulló por unas cabañas y entró a su habitación. Nadie estaba ahí todavía.
Soltó un respiro tembloroso, se sentó sobre la cama e intentó ocuparse en algo así no tendría que pensar mucho…sin embargo no funcionó.
Solo un par de segundos más tardes, oyó la puerta abrirse y su corazón soltó un fuerte latido.
Tom entró y levantó su cabeza para ver directamente a Bill.
Bill lo miró de regreso, su boca muy abierta, mirando a esos ojos hermosos. Lo vio caminar hacia su dirección y se detuvo justo cuando estaba en frente de él.
— ¿D-De qué quieres hablar? —Bill preguntó en voz baja.
Tom no respondió de pronto, levantó una de sus manos y la colocó sobre el cuello de Bill empujándolo hacia él.
— ¿Qué…? Eh…
—Hazlo.
— ¿H-Hacer qué?
—Hazlo.
Los labios de Tom estaba ligeramente entre abiertos mientras hablaba y miró a Bill, a travesándolo con la mirada, Bill no podía hacer nada por unos instantes, solo miró fijamente a Tom con su boca abierta y algo en un rincón de su cabeza le hizo entender qué estaba pidiendo Tom, sin embargo, parecía que la conexión de sus neuronas no estaban funcionando como debería. No podía mover su cuerpo, no podía hacer nada.
—Bill —Tom dijo y era ese tono en su voz, grave y despacio que hizo que Bill cumpliera sin ni siquiera pensarlo.
Lentamente llevó su rostro más cerca al rostro de Tom, sus nervios casi lo volvían enfermo y entonces se encontró así mismo admitiendo que estaba enamorado justo en el momento que presionó sus labios, carnosos y calientes con los de Tom.
Y entonces se besaron otra vez. Le tomó un momento a Bill perderse (Después de todo ese era el chico que le atraía de toda la escuela secundaria entera)
Entonces fue Tom quien fue el primero en agarrar las caderas de Bill con sus manos, presionándose más a él, así Bill no podría hacer nada más que levantar sus brazos alrededor del cuello de Tom.
El beso se profundizó rápidamente, la boca de Tom abriéndose más en un pestañar y enredando sus lenguas. Bill se derretía. Sentía derretirse hasta el suelo; Se derretía hasta el centro de su ser y sintió flamas creciendo en su interior. Ambos tenían la cabeza perdida, su corazón latía a toda velocidad y se sentía caliente. Eso no detuvo cada toque de Tom que quemaba en su piel, sus sentidos estaban perdidos y cada yema de los dedos de Tom que presionaban en su cuerpo se sentía como una nueva dosis de heroína.
No fue tan largo hasta que las manos de Tom descendieron, así estaba agarrando firmemente el trasero de Bill y alzó su cuerpo delgado, llevándolo y soltándolo sobre la cama con las piernas extendidas.
Bill apenas tuvo tiempo para procesarlo todo, porque segundos más tarde Tom también estaba sobre la cama, sujetándolo sobre el colchón y besándolo apasionadamente.
Su cuerpo se sentía tan bien. Demasiado bien. Apenas podía registrar el hecho de que no solo se estaban besando, si no también toqueteando, se estaba sintiendo excitado y estaba entrando a una zona muy peligrosa.
Bill levantó sus piernas y las envolvió en el cuerpo de Tom, a Tom parecía no desagradarle así que continuó.
Arqueó la espalda y así su pecho se presionó con el de Tom; Quería tocarlo tanto como era posible. Todo iba con fluidez, tan natural. Algo completamente diferente que cuando era con Dylan. Dylan lo empujaba todo el tiempo y era muy brusco con Bill. Siempre tenía que hacer lo que ordenaba.
Sin embargo, nunca fueron más allá. Dylan era lo suficiente inteligente para saber que los padres de Bill lo botarían.
Tom parecía estar bien con lo que hacía. Parecía estar bien con todo, eso incluía tocamientos o besos y a Bill le gustaba. Era completamente nuevo para él.
Se sintió sin oxígeno, jadeó por aire ya que Tom lo había hecho olvidar como respirar. Su corazón había perdido el control, sus movimientos habían perdido el control.
De pronto todo dio un giro (Bill no supo quién lo inició, pudo haber sido él). En el siguiente momento, Bill estaba sobre Tom, inclinado hacia él y masajeando los labios del de trenzas con sus manos, acariciando su pecho, su cuello, sus trenzas…
El largo cabello de Bill se deslizó por sus hombros, suavemente tocando los hombros de Tom, parecía como si el cabello hubiera formado una cortina, desconectándolos del resto del mundo.
Se giraron de nuevo y de pronto la boca de Tom ya estaba en el cuello de Bill, succionando y mordiendo hasta que Bill hiciera un gemido de placer. Nunca había tenido algún tipo de placer como este antes y parecía que no tenía suficiente. Tom comenzó a jalar la camiseta ajustada de Bill y este inmediatamente alzó los brazos, así podría quitársela.
—T-Tú también…—El pelinegro murmuró. Tom se sacó su propia camiseta en menos de un segundo y se agachó en ese instante para presionar su piel denuda contra la de Bill. Se sentía caliente y suave. Se friccionaban entre ellos, moviéndose como si estuvieran follando y Bill no podía negarlo, eso lo estaba poniendo cachondo de gran manera. Ni siquiera consideró el hecho de que siempre era reacio a mostrar su piel desnuda a alguien, siempre podían preguntar sobre sus golpes, pero Tom no lo hizo. Tom parecía saber que no debía y Bill amaba la libertad que le daba no importarle. Gimió una vez más, sintiendo la fuerte necesidad de expresar los sentimientos que quemaban dentro de él. Dios, estaba caliente, muy caliente. Especialmente por el hecho que sentía algo duro en su entrepierna cada vez que se movían. Tom estaba duro. Había hecho que Tom Trümper tenga una maldita erección.
En ese mismo momento sintió algo que no había sentido en tanto tiempo. Se sintió seguro. Complacido. Unido. Incluso sexy. Sí, se sentía sexy.
Qué sentimiento más asombroso.
Más sensaciones aparecían a través de su cuerpo a la vez que Tom intentaba desabrochar torpemente su correa.
—Tom ¿Estás ahí?
Ambos se congelaron al oír la voz de Tobias venir del otro lado de la puerta.
Ninguno de ellos se movió por un par de segundos, Tom parecía recuperar su mente y comenzó a moverse lejos de Bill —S-Sí, estoy aquí. Espera un minuto.
Agarró ambas camisetas del suelo, le lanzó una a Bill y se colocó la suya.
Bill rápidamente hizo lo mismo y comenzó acomodar su cabello un poco a la vez que Tom caminaba hacia la puerta. Le envió una última mirada a Bill antes de abrir. Era una miraba de culpa. Confusión. Y también de alarma. Comportate normal…eso era lo que la mirada gritaba.
Tobias terminó diciéndole a Tom que era la hora de la cena. Tom dijo que estaría ahí en unos segundos antes de cerrar la puerta otra vez y sin decir una palabra se dirigió al baño y cerró la puerta. Bill se sentó ahí, mareado.
Se había sentido tan bien. Tan mal. Muy mal. Demasiado bien.
¿Qué hubiera pasado si Tobias no los hubiera interrumpido? Tom había estado trabajando en quitarse los pantalones, lo sabía muy bien y estaba muy excitado para negarse. ¿Hubiera sido capaz de negarse? No sabía la respuesta y eso lo asustaba. No estaba seguro qué quería…como, por supuesto, quería a Tom, mucho y supuso que Tom también lo quería, sin embargo Tom era el mujeriego de la escuela y su cabeza le decía que no era una buena idea. Besarse, tocarse, seguro… ¿Pero en realidad quería perder la virginidad con ese chico?
Algo dentro de él, algo le decía que debía tener cuidado. No debería sentir nada muy profundo o saldría dañado.
Lastimosamente, la parte que le gritaba que quería era muy fuerte.
Continúa…
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