
Fic de billxbesitztxmeinxherz. Traducido por lunallena
Capítulo 11
Ubicación y tiempo desconocidos.
—Mi querido Bill —La persona suspiró agarrando la quijada de Bill para que lo encarara. Bill soltó un jadeo mirando directamente a su secuestrador —Soy Gustav Schäfer, la sola y única persona que amará a Tom verdaderamente.
Bill miró si expresión a su secuestrador, mirando cada detalle de su rostro a la vez que el hombre encendía la luz. El hombre era bajo y fornido, incluso más bajo que Bill, que apenas tenía dieciséis, usaba lentes rectangulares de marco negro y cabello corto y negro. Ese tipo, Gustav, encajaba perfectamente como un modelo de asesino serial, como si hubiera salido de una película. Un escalofrío sacudió el cuerpo de Bill. Gustav hizo una mueca observando la apariencia de Bill y ambos se quedaron mirando con ojos críticos.
—Bueno, hola pequeño gatito —Gustav sonrió de lado ganándose la atención de Bill. El hombre tenía el rostro afeitado con pequeñas escamas de piel muerta alrededor de su labio y cerca de la papada.
— ¿Qué quieres de mí? —Bill preguntó suavemente intentando calmar su voz —No tengo dinero, solo déjame ir.
—Aw, pero ya te dije por qué estás aquí —El rostro de Gustav se iluminó —Verás, soy el verdadero amor de Tom y tú, niñato, eres mi carnada. Mira, dependiendo si incluso Tom decide salvarte, no vendrá tan fácilmente, piensa esto como una cita a ciegas, la persona puede sonar agradable en internet pero también la persona necesita cierta motivación para que puedan conocerse. Ya sea fotos, videos o en este caso…tú. Y Tom estará aquí en cuestión de horas.
— ¿Y si no? —Bill retó sabiendo muy bien que Tom sí vendría por él.
—Bueno, entonces…—Gustav sonrió con maldad inclinándose para acercar su rostro hacia Bill —Entonces no me servirás más.
— ¿Y me matarás? —Bill dijo apenas mirando a Gustav. Gustav echó la cabeza hacia atrás soltando una carcajada y Bill rechinó los dientes.
—Bill, Bill, Bill…No eres lo que esperé que fueras. Las noticias y los reportes policiales te han hecho ver como un muchacho asustado, pequeño y perdido, pero heme aquí, cara a cara con una pequeña perra. Parece que Tom te ha domado muy bien en todos los sentidos.
El rostro de Bill se ruborizó intensamente a tales palabras y Gustav gentilmente posicionó una mano en las rodillas de Bill haciendo que este entrara en pánico a la vez que comenzaba a mover su pierna hacia arriba. El muchacho aguantó un sollozó en la garganta e intentó alejarse pero las correas se lo impedían y lo sostenían fuerte en su lugar, permitiéndole a Gustav que recorriera su mano libremente. Fuertes y cortos dedos se deslizaron a través de los pantalones sucios de Bill hasta llegar a su entrepierna.
Bill soltó un suspiró y movió su cabeza a un lado para encarar a Gustav en shock y el hombre sonrió dándole un fuerte agarre en su miembro. Bill lloriqueó de dolor. Sus dedos continuaron masajeando la entrepierna de Bill.
—Ningún efecto ¿eh? —Gustav le dio otra mirada penetrante a Bill y apretó con fuerza su miembro haciendo que el muchacho se estremezca.
— ¡De-Detente! —Bill suspiró ahogado cuando sentía la mano de Gustav recorrer su entrepierna hacia su cremallera. Gustav bajó el cierre y de un tirón le quito los pantalones y boxers, dejando a Bill con las piernas desnudas.
—Tan solo pensar…—La sonrisa de Gustav hizo que Bill se estremeciera —…que las manos de Tom tocaron esta piel. Tan solo pensar que besó esto con sus labios. Pensar…que ha estado dentro.
Bill frunció el ceño y giró su cabeza a un lado no queriendo ser capaz de ver la perversión en el rostro de Gustav. Gustav no estaba haciendo esto porque lo deseaba sino porque Tom había estado ahí. Cuando miraba a Bill, no estaba viendo a Bill, sino imaginando todo lo que Tom le había hecho. Una enferma y retorcida escena apareció en los ojos de Gustav y Bill rogó silenciosamente que Tom llegara pronto.
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Departamento policial de Berlín. 22:00
—Esto es enfermo —Gordon suspiró ligeramente casi sin aliento. Había pasado las últimas horas explicándole a Tom por teléfono cuál era la situación con Gustav y sus amenazas.
— ¿Qué ganaría él con conocerme? —Tom frunció el ceño caminando de un lado a otro en la cocina de la casa de Bushido. Bushido había llamado a Victoria y a los niños más temprano para sugerirles que vayan a la ciudad para la cena de esa noche así se encontrarían ahí dejando la casa para Tom.
—No estamos seguros —Lange respondió también en la sala de conferencia cerca al teléfono. No le gustaba la idea de pedir la ayuda de Tom, pero la policía se sentía en la derrota ahora —Pero probablemente se asumiría que Schäfer tiene cierta admiración hacia tu persona, pues ha estado matando gente usando tu estilo.
—Pero ¿Qué ganaría? —Tom frunció hablando más para sí que con la policía —Tuvo la oportunidad de matarme cuando se llevó a Bill, pero no lo hizo. Quiere que muerda el anzuelo…pero ¿para qué? Quizá también quiere matarme si nos adentramos, aunque lo dudo de alguna manera.
—Estás en lo correcto —Gordon estuvo de acuerdo —No tendría sentido que haya pasado de eso en el primer momento.
— ¡Dios! —La voz de Lange se oyó a lo lejos de la línea — ¡El hombre es un maldito asesino, no tiene lógica!
—Todo asesino tiene una lógica —Tom gruñó de regreso —Incluso los más locos.
—Podría querer torturar a Bill en frente de ti —Michael añadió distante —Ya sabes, mató a Simone.
Aquella posibilidad hizo que Tom sintiera escalofrío en toda su espina dorsal y presionó firmemente su espalda a la pared más cercana como apoyo. El solo pensamiento de que Gustav podría hacerle algo a Bill hacia que su sangre hirviera. Le había sorprendido a Tom al principio como rápidamente había reaccionado ante la situación, todo esto lo ponía vulnerable. A pesar de que la policía no había mencionado nada, Tom sabía que su llamada estaba siendo rastreada y que sabían dónde estaba. Por todo lo que Tom sabía, ellos rescatarían a Bill y probablemente arrestarían a Tom por sus crímenes pasados. Tom estaba totalmente vulnerable con la policía y parecía no importarle, la breve conversación que tuvo con Gustav le había dicho a Tom todo lo que necesitaba saber del hombre. La fría y calculadora voz de Gustav le alertaba a Tom que ese era un hombre con quien no debía meterse y que no dudaría en hacerle daño a Bill.
—No —Tom dijo de golpe fastidiado —No sucederá.
—Necesitamos un plan de acción y rápido —Gordon instruyó asumiendo un tono de orden y Tom se encontró así mismo sonriendo —Tom, aún tienes el número de ese schäfer ¿cierto?
—Sí.
La policía ya había rastreado el número de Schäfer pero no llegaron a nada.
—Creo que es hora de que tomemos acción a los términos acordados.
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— ¿Quieres jugar, Bill? —Gustav preguntó desabotonando sus propios pantalones. Los ojos de Bill se abrieron de sobre manera cuando la prenda cayó al suelo y vio la erección en los boxers de Gustav.
—V-Vete a la mierda. —Bill escupió mientras se moría de miedo por dentro.
—Juguemos un juego —Gustav sonrió caminando cerca de un rincón oscuro del sótano y sacó un palo de hockey —Las reglas son, si haces ruido….
Gustav alzó el palo sobre su cabeza y lo bajó de golpe sobre el brazo del adolescente haciendo que soltara un grito. Entonces Gustav repitió la acción aún más fuerte. Bill pudo prácticamente sentir sus huesos romperse al tacto del objeto con su brazo.
—Serás castigado —Gustav rio — ¿Entendido?
— ¡Aléjate de mí! —Bill gritó y se echó a llorar.
—No estás siendo silencioso —Gustav llevó la punta del palo a la quijada del muchacho para alzarle el rostro y ver el dolor en el adolescente.
—Detente… ¡Por favor! —Bill gritó casi destrozado tanto como Gustav retiró el palo. Después de algunos porrazos, los golpes se detuvieron y Bill miró a Gustav con ojos cansinos e hinchados sintiendo la sangre subirle a la cabeza. Su cuerpo dolía y cada hueso lo sentía quebrado. Sintió nauseas.
—Creo que deberíamos incluir a Tom en nuestro juego ¿no crees? —Gustav dijo sin aliento. Bill se mantuvo callado, no quería ser golpeado otra vez. Gustav lo miró expectante y luego sonrió de lado dándose cuenta que Bill no respondería. Entonces observando a Bill todo el tiempo, marcó el número y lo sostuvo frente al rostro de Bill.
— ¡Tom! —Bill sollozó en el teléfono pero solo se encontró con el sonido de timbrado que le indicaba que aún estaba marcando. Gustav retiro el teléfono y negó con la cabeza, agarró el palo de hockey con la otra mano como alerta.
Finalmente el timbrado se detuvo y la respiración de Bill se atoró en su garganta al oír la voz de Tom al otro lado de línea.
—uh… ¿hola?
Gustav observó a Bill intensamente apretando el palo de hockey con la otra mano y Bill se congeló. Tenía que alertarle a Tom sobre dónde estaba pero con Gustav ahí sería difícil.
—Tomi…Tomi ayúdame —Bill lloriqueó necesitando oír la voz de Tom y como lo había esperado, entró en pánico.
— ¡Bill! ¿Dónde estás?
Bill se aseguró de agachar la mirada para no ver a Gustav y este sonrió de lado como un loco. Tomó una bocanada de aire y se preparó.
—Tomi él ha-
Las palabras de Bill vinieron como una ráfaga pero pronto Gustav alejó el teléfono. Sus ojos se encontraron y Gustav llevó el palo de hockey al brazo de Bill una vez más. Otro grito de dolor. Mientras Tom entraba en pánico al otro lado de la línea.
— ¡Bill! ¡Bill háblame! ¿Dónde estás?
— ¡Tomi! —Bill intentó gritar pero Gustav posicionó su mano sobre la boca del muchacho. Bill instantáneamente comenzó a patalear y Gustav luchó para mantener sus rodillas firmes contra Bill mientras este batallaba. El muchacho estaba básicamente inmovilizado, así que Bill hizo todo el daño como pudo y mordió a Gustav en la mano…con fuerza.
El hombre soltó la boca de Bill maldiciendo y colocó su otra mano en su lugar. Debajo de él Bill estaba usando sus dientes como un animal salvaje intentando desesperadamente ser liberado. Observando a Gustav hurgar alrededor con el teléfono otra vez e intentó calmarse ya que finalmente iba hablar con Tom Trümper por primera vez.
—Hola Tom.
— ¿Quién eres y qué le has hecho a Bill? —El corazón de Bill se hinchó de esperanza al oír la voz de colérica de Tom en el teléfono y le sonrió de regreso a Gustav con maldad.
—Ahora, Tom, Bill y yo nos tenemos que ir pronto pero te diré esto…es mejor que escuches a Gordon —Con eso, Gustav colgó el teléfono y Bill miró con confusión a su raptor.
—ahora tú —Gustav gruñó de regreso a Bill —Has sido un muchacho malo ¿Acaso no fui bastante claro en el juego?
— ¡N-No! —Bill gritó cuando Gustav recogió el palo de hockey una vez más — ¡Aléjate de mí! ¡Detente! ¡Por favor!
— ¡Te dije que habría un castigo por no estar callado! —Gustav gruñó trayendo la cabeza curva del palo contra el rostro de Bill. El muchacho estaba llorando histéricamente ahora mientras Gustav lo golpeaba una y otra vez. Trajo el palo hacia abajo, justo en el brazo de Bill y sonrió sabiendo que definitivamente rompería el brazo del chico ahora.
— ¡Asquerosa y pequeña…pequeña perra! —Gustav gruñó tirando el palo de hockey ensangrentado hacia el suelo — ¿Por qué? ¿Ah? ¿Por qué de toda la gente Tom elegiría enamorarse de un pequeño mocoso como tú?
— ¡Aléjate de mí! —Bill contestó rechinando los dientes y Gustav le abofeteó el rostro usando la fuerza suficiente.
— ¿Esos son labios después de hacer una mamada? —Gustav se burló agarrando el rostro de Bill y presionando sus labios con brusquedad sobre los de Bill en un forzado beso. Bill suspiró mientras Gustav comía, en vez de besar, su boca usando sus dientes sobre el labio inferior de Bill.
—Pensar que…—Gustav jadeó alejándose —que los labios de Tom tocaron estos.
— ¿Qué mierda? ¡Aléjate enfermo! —Bill lloró desesperadamente mientras Gustav recorría sus manos por todo su cuerpo.
—Pero tengo la certeza lo que él ha tocado múltiples veces —Gustav suspiró en ensoñación —Su polla, semen e incluso su lengua.
Los ojos de Bill se agrandaron mientras Gustav lo posicionaba hacia abajo en una manera familiar, dándose cuenta con horror que Gustav estaba planeando en comérselo. Lloriqueó patéticamente en rendición aflojando su cuerpo y cansado de luchar contra ello. Gustav posicionó una mano en uno de los lados de los muslos de Bill, acariciando con su pulgar la cicatriz profunda que el cuchillo de Tom había ocasionado aquella noche de reconciliación. Gustav abrió las piernas de Bill y se congeló, con una expresión en el rostro que Bill no estaba seguro de cómo llamar.
— ¿Q-Qué? —Gustav preguntó llevando uno de sus dedos hacia la entrada de Bill. El muchacho se estremeció pasmado del frío toque pero también al darse cuenta de que el semen de Tom que se había secado aún estaba ahí desde la última vez que hicieron el amor en casa de Bushido.
— ¡A-Aléjate de mí! —Bill suspiró asustado mientras Gustav llevaba su dedo hacia su nariz e inhalaba. La escena hizo que Bill sintiera un sentimiento desagradable en sus entrañas y se quejó al ver el rostro embelesado de Gustav al oler el semen seco de Tom.
—Es un Dios —Gustav suspiró de puro éxtasis —Incluso huele como pensé que olería.
—Oh Dios mío —Bill dijo deseando poder llevar una mano hacia su boca y evitar vomitar. Su estómago dolía y Bill sentía que devolvería todo en cualquier minuto.
— ¿Está dentro de ahí, no? —Gustav lamió sus labios mirando el rostro doloroso de Bill.
—N-No —Bill gimió débilmente con los ojos cerrados.
Gustav sonrió y abrió las piernas de Bill una vez más y se inclinó para dejar un tierno beso en la entrada de Bill. El muchacho se estremeció fuertemente pero sabía que no había forma de resistirse mientras miraba con disgusto a Gustav que empezaba a lamer su entrada. Como sea, Bill no sintió emoción o excitación, solo disgusto al oír a Gustav gemir el nombre de Tom. Las manos de Gustav quemaban en la piel de Bill mientras este agarraba con descaro y limpiaba con su lengua la sustancia seca en Bill.
—Oh Tom —Gustav gimió besando la entrada de Bill como si estuviera besando a Tom —Mmm
La cabeza de Bill cayó a un lado mientras la sensación asquerosa crecía en su estómago. Podía sentir incrementarse dentro de él. Entrando en pánico, el muchacho giró su cabeza a un lado mientras el contenido de su estómago subía a través de su garganta y vomitó a un lado de la mesa. Continuó después de unos segundos, lloriqueando con disgusto al tener algo de cabello a un lado de su boca.
—Uh, asqueroso —Gustav detuvo sus besos por unos momentos le dirigió a Bill una mirada de desaprobación — ¿Por qué en el mundo Tom quisiera estar con alguien como tú?
— ¡Cállate! —Bill gruñó débilmente descansando su cabeza contra la mesa.
—Apuesto que hay más adentro ¿verdad? —Gustav preguntó y Bill alzó la mirada hacia Gustav, para ver como este observaba su entrada tentativo con los labios rojos e hinchados.
Cómo sea, no esperó mucho tiempo para que Bill respondiera, ya que empezó a lamer la entrada de Bill una vez más y a embestir su lengua en los músculos estrechos que se resistían. El cuerpo entero de Bill se tensó ante la intrusión y las lágrimas comenzaron a salir de los ojos del pelinegro. Se sentía usado y su brazo gritaba de dolor al estar lastimado. Gustav no estaba haciendo esto porque quería a Bill, no es que a Bill le importara, lo hacía porque quería a Tom.
Gustav estaba hacienda sonidos obscenos mientras embestía su lengua dentro y fuera de Bill repetidas veces, agarrando los muslos del muchacho fuertemente. Finalmente con un sonoro lengüetazo miró hacia Bill con una sonrisa malévola.
—Y apuesta que él ha estado dentro de ti ¿no es así? —Gustav rio apoyándose en sus rodillas y gateando más de cerca hacia Bill hasta que estaba íntimamente presionado contra la parte trasera de Bill.
—Sí —Bill gruñó, su voz estaba rota y débil —Tom solo folla a la gente que ama verdaderamente.
Bill observó con cierto placer mientras el rostro de Gustav se volvía rojo de ira. Bill alzó una ceja perezosamente como si tentara a Gustav a ceder y lo hizo. Con un brusco movimiento Gustav entró en el agujero de Bill haciendo que este gritara de dolor. Sintió un espasmo en su cuerpo, como si convulsionara y Gustav comenzó a embestirlo con rudeza mientras Bill enterraba sus uñas en las palmas de sus manos por el dolor. No es el peor dolor que Bill alguna vez haya sentido, pero Tom había sido tan gentil la última vez que Bill no se sentía preparado. Gustav siguió embistiendo entusiasta gimiendo el nombre de Tom.
—Su…jodida polla….estuvo aquí —Gustav gimió cerrando sus ojos de placer —Oh Dios…mierda.
—V-Vete a la…—La voz de Bill salió débilmente mientras Gustav lo penetraba con dureza —…Mierda.
—Uh…uh oh…Mmm Tom…—Gustav gimió más y más alto. Bill podía sentir al hombre hinchándose dentro de él y cerró sus ojos fuertemente no queriéndose imaginar a Gustav correrse en sus adentros.
— ¡Argh! ¡TOM! —Gustav se estremeció y Bill cerró sus ojos con tanta fuerza que sintió la corrida del hombre golpear contra su próstata. Gustav terminó su orgasmo dando pequeñas embestidas y susurrando el nombre de Tom una y otra vez hasta que finalmente terminó. Salió fuera de Bill con un sonido pegajoso y Bill gruñó al sentir el semen del hombre deslizarse fuera de él.
—Aléjate de mí —Bill dijo una vez más y Gustav se alejó con una mirada indiferente. Se subió los pantalones cuando hubo un fuerte ruido proveniente de las escaleras.
— ¿Qué carajos? —Gustav dijo perplejo y Bill se congeló de miedo.
— ¿Bill? —Una voz gritó e hizo eco en toda la casa. Bill sintió su corazón hincharse de alegría.
—¡TOM! —Bill gritó con emoción y Gustav giró su cabeza para mirar al muchacho. De repente la puerta del sótano se abrió de golpe revelando al hombre.
Tom estaba de pie en la entrada de la puerta jadeando pesadamente tras bajar las escaleras, estrechó sus ojos color caramelo para ajustarse a la luz. La respiración de Bill se incrementó, Tom nunca había lucido mejor. La pequeña luz que iluminaba la habitación reflejó la sombra del rostro sudoroso de Tom. Estaba usando una camiseta sin mangas, dejando expuesto sus músculos y el estómago de Bill se agitó al ver el ligero puño flexionado en la mano de Tom con furia. Tom giró su atención hacia Bill quién estaba desnudo y desparramado sobre la mesa, el muchacho vio un parpadeo en sus ojos.
—Bill —Tom dijo casi sin aliento, se apresuró hacia la mesa y sostuvo a Bill en sus manos.
—Tomi —Bill dejó que sus lágrimas fluyeras.
— ¡Y Gustav! —Gustav rio aplaudiendo lentamente —Bueno, ahora que nos conocemos todos, vayamos al grano.
— ¿Qué hiciste? —Tom gruñó girándose y agarrando a Gustav por los hombros. Empujó con fuerza al hombre contra la pared más cercana.
—No mucho —Gustav dijo fingiendo timidez —Solo estuvimos tonteando un rato.
—Tomi é-él…—Bill fue interrumpido por la mirada despectiva de Gustav.
—Pequeña perra —Gustav murmuró.
— ¿Cómo lo llamaste? —Tom gruñó empujando a Gustav contra la pared con fuerza. El hombre apenas rio cerrando sus ojos e inclinándose hacia delante cuando Tom lo soltó y se apresuró hacia Bill. — ¿Por qué nos llamaste aquí? —Tom preguntó de pie en frente de Bill en una manera protectora.
— ¡Para conocerlos por supuesto! —Gustav sonrió brillante sin quitar la mirada de Tom. El de trenzas podía sentir la mirada del otro hombre y frunció el ceño frotando la mano de Bill con fuerza.
—Tomi —Bill susurró —Él está enfermo.
—Tom, estoy aquí para hacerte una oferta —Gustav sonrió de lado dando un paso —Uno el cual no será capaz de resistir.
—Sí ¿y cuál es? —Tom preguntó dando un paso adelante.
—Verás, Tom, soy todo lo que alguna vez querrás.
— ¿Q-Qué?—Tom preguntó perplejo por la afirmación.
— ¿Qué hace nuestro estimado Bill aquí? ¿Ah? Constantemente es atrapado por la policía e incluso yo. Es una carga, un pequeño niño llorón, un cadáver —Gustav dijo — Hasta dónde yo entiendo, Tom, yo no sería una carga para ti, me aseguraría que la policía nunca nos encuentre y me aseguraría de que nada te fastidiara. Tom…te veneraría de la manera en la que mereces ser venerado.
Tom se pausó por un momento y miró a la mesa dónde estaba Bill entrando en pánico por la expresión de su rostro. Se giró hacia la sonrisa de Gustav.
— ¿De verdad? —Tom preguntó sonriendo y acercándose más hasta que sus pechos casi chocaran — ¿Qué más harías por mí?
—Mmm —Gustav ronroneó —También dejaría que me follaras cada noche, de la manera que quieras, sin ninguna queja.
— ¿Sí? —La Tom de voz de elevó y los ojos de Bill se agrandaron.
— ¡T-Tomi! —Bill se estremeció en shock — ¿Q-Qué estás haciendo?
—Y te chuparía cuando sea y cuando quieras —Gustav jadeó lentamente moviendo sus caderas hacia adelante para encontrarse con las de Tom. Este correspondió y Bill hizo un sonido ahogado detrás de ellos.
— ¡Tom! —Bill gritó — ¡D-Détente! ¿Qué estás haciendo? ¡Él es el malo!
— ¡Cállate perra! —Tom contestó girándose y mirando a Bill intensamente.
Bill sintió su estómago estrujarse —Tom…
Continúa…
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