
Fic de billxbesitztxmeinxherz. Traducido por lunallena
Capítulo 3
Berlín 22:37
Con nada más que hacer, Tom se dirigió al parque local a regañadientes. Las luces de las calles se habían ido y nadie se atrevía a caminar en las calles tan tarde excepto uno que otro vagabundo buscando algún lugar para pasar la noche. Los labios de Tom se curvaron en una mueca al oler el fuerte hedor de whiskey y cerveza.
Se situó en la banca del parque y alzó su mirada hacia el cielo dónde las estrellas brillaban sobre él. Por primera vez en su vida, Tom estaba verdaderamente confundido y asustado de los sentimientos que estaba experimentando dentro de él. Esos nuevos sentimientos eran extraños y no familiares para Tom, hacían que su estómago se estrujara y su pecho se calentara, una sensación que Tom no había sentido por nadie, excepto por su ya fallecido hermano, Georg. Esas emociones eran algo que Tom no recordaba o ya no conocía. Le enfurecía tener que sentir esos sentimientos ahora mismo. La única emoción que Tom quería sentir en ese momento era un enfermo placer de ver a gente morir lentamente por sus propias manos.
—Sí —Tom siseó cerrando sus ojos e intentando recordar cómo había sido su último asesinato.
&
El niño se sobresaltó cuando la puerta de entrada se abrió de golpe señalándole que su padre debe estar en casa después de un largo día de trabajo. Peter Huber de trece años, no podía haberse equivocado. Un tanto extraño, dejando de lado la negligencia de la persona de haber encendido las luces de la casa, Peter sentía que nada malo sucedía, bajó las escaleras y entró a la cocina buscando por su padre. Normalmente el señor Huber colocaba su abrigo y sombrero sobre la mesa de la cocina y se preparaba una pequeña copa de vino para ayudar a relajarse. Peter miró a la mesa vacía, libre de abrigo y sombrero de su padre, empezó a sentirse ligeramente asustado.
— ¿Papá? —Peter llamó en un melodioso sonido — ¿Papá estás en casa?
En ese momento hubo un sonoro ruido de algo quebrarse, Peter entró en pánico y corrió hacia el teléfono. Peter era hijo único y su madre había muerto hace unos años, es así cómo el Sr. Huber hizo que Peter se aprendiera el número de la estación de policía de memoria. Marcó el número con dedos temblorosos, posicionó el teléfono cerca de su oreja y lo único que oyó fue el silencio. Su corazón se detuvo. Alguien había cortado la línea de teléfono.
— ¿Q-Qué? —Susurró y las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos. Usando la mejor solución que un niño de trece años pudiera hacer, Peter sabía que algo malo estaba sucediendo ¿Cómo llamaría a la policía o a su padre ahora?
—La señora Brown —Peter susurró enfocando su mirada a la puerta a través de la oscuridad —La señora Brown sabrá que hacer.
Presionó su espalda a la pared, Peter examinó la habitación e intentó localizar un posible escondite antes de dirigirse a la puerta principal. Para su descontento, la puerta había sido trabada.
—no, no, no —Peter lloriqueó intentando no hacer mucho ruido —No puede estar cerrado, ¡vamos, ábrete!
Tap, Tap…
Un repentino sonido de pasos aproximándose hizo que Peter se congelara en el lugar. El vello detrás de su cuello se erizó, de pronto el ambiente de la habitación se sintió frío, haciendo que el trémulo muchacho se aferrara al pomo de la puerta por su vida deseando que se abriera. Se negó a girar y las pisadas hicieron eco en sus oídos más fuerte. Peter cerró sus ojos rogando que quién sea estuviera en su casa no fuera capaz de ver en la oscuridad. Una vez más Peter estaba equivocado.
—Peter —Una grave voz se oyó detrás del muchacho. La persona sostuvo la primera sílaba del nombre y Peter se estremeció, negándose a girar, estaba helado de miedo. Sintió como la persona se acercó más y su espalda se puso rígida — ¿A dónde crees que vas, Peter?
Las lágrimas fluyeron de los ojos del muchacho deslizándose por todo su rostro a la vez que abrió su boca soltando un grito silencioso. Dejando de lado la edad de Peter, este era inteligente, lo suficiente inteligente para saber que la persona que estaba en su casa no debería estar ahí, lo suficiente inteligente para saber las situaciones que suceden en las películas de acción de papá.
—P-Por favor —Rogó sin inmutarse con lágrimas en los ojos — ¡Por favor no!
—Has sido un muchaho malo, Peter —La voz hizo una mueca siniestra presionando su cuerpo contra la del menor adolescente —Uno muy malo.
— ¡No! ¡Por favor! —Peter se estremeció cuando una mano agarró su muñeca y le dio la vuelta, encarando a su atacante. La oscuridad abarcó todo el rostro del intruso no permitiéndole a Peter mirarlo, pero claramente pudo distinguir el brillo de su sonrisa. Peter peleó, dando puñetes y patadas al aire, pero su atacante era muy fuerte y fácilmente lo sujetaba — ¡Detente! ¡Por favor! ¡No! ¡Ayuda! ¡Ayúdenme! ¡Papá!
—Cállate —La voz gruñó dando una bofetada en todo el rostro del muchacho — ¡Cállate mocoso! ¡Nadie va oírte!
— ¡Papá! —Peter sollozó a la vez que el extraño lo arrastraba hasta la sala — ¡Papá ayúdame! ¡Ayuda! ¡Por favor! ¡Papá!
Fue rápidamente tirado al suelo y forzado a quedarse ahí mientras su atacante lo amarraba a las patas del mueble con una correa. El extraño olía raro, una mezcla de humo de cigarro y licor.
—Tu papa nunca…—La voz jadeó en el oído de Peter, sus labios rozando contra su lóbulo —…va a venir por ti.
— ¡No! —Peter sollozó — ¡Eso no es verdad! ¡Mi papá va a venir por mí! ¡Te llevará a la cárcel! ¡Solo espera, estará aquí en unos momentos y va a ayudarme!
El peso que presionaba el cuerpo de Peter se alzó y el muchacho observó con miedo mientras su atacante buscaba en sus bolsillos.
— ¡No! ¡No! ¡No! —Peter lloró luchando contra la correa que lo tenía sujetado — ¡No quiero morir! ¡No!
— ¡Niño! —La voz bufó — ¡Niño! ¿Puedes callarte? ¡Es solo el teléfono!
—O-oh —Peter se mordió el labio con lágrimas aún emanando de sus ojos. El extraño tomó su teléfono, cliqueó algunos botones. Le tomó unos momentos a Peter poder ajustar su mirada y claramente ver el rostro del hombre en frente de él, un rostro delgado de un hombre con trenzas. El hombre miró hacia el muchacho atrapando su mirada y Peter alejó sus ojos inmediatamente. Los ojos del hombre lo asustaban, eran ojos enfermos de un asesino.
—Querías ver a tu papa ¿no es así? —Tom sonrió encontrando la foto en su teléfono —Echa un vistazo.
El muchacho miró a Tom sospechosamente intentando saber lo que pensaba y Tom lo miró con el ceño fruncido. Podía oír y ver todo ahora mismo. Ver desde los contornos de la habitación y oír hasta el latido del muchacho. Todo era muy emocionante.
— ¡Mira maldita sea! —Tom gruñó sacudiendo el teléfono a pocos centímetros del rostro del muchacho. Este parpadeó repetidas veces ajustando sus ojos y poder ver la imagen con claridad, Tom esperó pacientemente, hasta que el rostro del chico palideció, haciéndole saber que Peter había visto.
— ¡Oh Dios mío! —El muchacho rompió el silencio en una combinación de grito y sollozo. Ahí, en la pantalla del teléfono había una foto del Sr. Huber abarrotado, amordazado, ensangrentado y mutilado en mil pedazos en la cajuela del carro de la familia Huber. El sollozó de Peter salió con histeria, ahora que sabía que nadie vendría a salvarlo y horrorizado del violento asesinato de su padre.
—Ah —Tom suspiró dramáticamente alejando el teléfono y bajando sus pantalones —Música para mis oídos.
— ¡Oh Dios mío! ¡Oh dios mío! —Peter lloraba luchando contra el agarre — ¡No! ¡Papá! ¡No!
—Oh sí —Tom hizo una mueca y deshaciéndose de su camiseta.
— ¡No! ¡Papá! —Peter tembló cuando Tom empezaba a quitarle sus piyamas — ¡Papá! ¡A-Ayúdame!
—No estoy seguro de que tanto funcionará que grites, considerando que tu padre está destrozado —Tom sonrió antes de reír a su propia broma — ¿Lo entiendes? ¿Destrozado?
— ¿¡Por qué estás hacienda esto!? —Peter gritó cuando Tom finalmente se deshizo de su camiseta. Tom se detuvo y miró al niño con desprecio.
— ¡Por que puedo! —escupió inclinándose y buscando en sus bolsillos. Soltó un sonido de alegría cuando sus dedos se encontraron con una cuchilla, sacó el arma con cierto brillo en los ojos. Era la misma cuchilla que había obtenido de la tienda de Brauni hace unos meses. Tom recorrió con sus dedos el arma, embelesado y sin encoger su rostro de dolor cuando accidentalmente se hizo un corte en el dedo.
— ¡Ayuda!—Peter sollozó desesperado al mirar el arma de Tom —¡Detente! ¡Por favor! ¡No entiendo por qué haces esto!
—Porque eres un chico malo —Tom sonrió llevando su arma hacia el cuerpo tembloroso de Peter, justo en su pezón izquierdo. Peter se congeló, cerró sus ojos de miedo, esperando por el dolor.
— ¿Quieres saber algo de mí? —Tom susurró manteniendo la cuchilla en su lugar. Peter miró y negó con la cabeza.
—Bueno, te lo diré de todos modos. Mi padre era un hombre malo —Tom sonrió enfermo, mirando los ojos horrorizados del muchacho —Y solía hacerme cosas malas todo el tiempo. De hecho una de sus cosas favoritas era jugar con mis pezones.
Los ojos de Peter se abrieron y cerraron a la información y Tom sonrió envidiando su inocencia —¿No quieres que juegue contigo?
—N-no —Peter susurró suavemente mirando la sonrisa maliciosa de Tom.
—Bueno, eso no sucederá —Tom pretendió lucir triste — ¡Son muy tentadores! Soy un chico bueno, Peter, en serio lo soy, pero ya que no quieres que juegue con tus pezones…
Peter asintió con sus ojos enormemente abiertos.
—…Y yo realmente quiero. —Tom continuó con una sonrisa —Entonces, supongo que tendré que cortarlos.
— ¿Qué? —Peter lloró anonadado.
—Piénsalo, si no tienes pezones entonces no querré jugar con ellos.
— ¡No, no, no! —Peter lloriqueó cuando Tom presionó el arma filuda sobre su piel sensible y con un movimiento de muñeca, cortó los pezones. El grito proveniente de Peter no podía ser considerado de humano mientras Tom tallaba y observaba cómo emanaba la sangre de la piel del muchacho. Rió de jolgorio cuando se embarró la mano de sangre.
Peter continuó gritando de dolor e intentó empujar a Tom, soltarse del agarre. Sin embargo Tom presionó el arma en el otro pezón haciendo que el adolescente soltara otro grito desgarrador. El de trenzas se tomó un momento para verdaderamente apreciar su nueva obra maestra antes de continuar. Cuidadosamente y con mucha precisión, rebanó el otro pezón de Peter cómo si se tratara de la carne de un pavo.
—Sangras demasiado —Tom remarcó bajó los gemidos de agonía de Peter —Y estás comenzando a fastidiarme.
El muchacho siguió llorando y gritando desesperadamente, encogiéndose de dolor. Tom frunció el ceño, no queriendo seguir con el juego. Sonrió como un enfermo y agarró los muslos desnudos del muchacho con las manos manchadas de sangre, se agachó entre las piernas del muchacho casi rozando su pecho completamente expuesto. Peter aún estaba llorando histéricamente y no prestaba atención a lo que Tom estaba haciendo, se estremeció con mucha fuerza cuando Tom lo penetró sin preparación.
—Ahhh —Tom gimió comenzando a embestir las caderas del muchacho, adentro y afuera. Peter balbuceaba algo sin sentido cada vez que Tom embestía y este se reía divertido en cada estocada.
—Tú probablemente…oh sí…mmm…mueras pronto, sabes —Tom advirtió continuando con cada penetración —Con heridas como esas, te desangrarás a morir en cuestión de minutos.
Peter comenzó a llorar más fuerte al escuchar a Tom y este bofeteó el rostro del muchacho haciendo que este ladeé la cabeza con brutalidad.
—Pero no te preocupes —Tom rio —Habré terminado cuando eso suceda.
Sus embestidas siguieron incrementando a tal barbaridad que el cuerpo del muchacho crujía cada vez que el hombre lo penetraba con agresividad. Emanaba una increíble cantidad de sangre del trasero del muchacho, formando un charco en la alfombra del suelo, además, la sangre de las heridas de sus pezones, friccionaban con el pecho de Tom, manchándolo con el líquido carmesí en cada estocada.
Tom estaba muy cerca de terminar y con un gritó mencionando el nombre de Bill cayó rendido sobre el cuerpo tembloroso del muchacho.
—C-Creo…creo que no siento mis piernas —Peter balbuceó con la mirada ida y nublosa, comenzaba a sentirse pesado.
—Entonces es tiempo de que te vayas —Tom respondió sentándose a un lado y agarrando los hombros del muchacho para posicionarlo en sentado. Desató sus manos sujetadas a la pata del mueble, con la seguridad sabiendo que el muchacho no escaparía y estuvo en lo correcto. Peter lloró de dolor y bajó la mirada hacia la alfombra dónde estaba desparramada toda la sangra que bajaba por sus muslos.
—Fue un gusto conocerte, muchacho…agradece que no fui…—Tom se detuvo para bostezar —Oh, lo siento…cómo decía, agradece que no fui muy violento contigo.
Peter se estremeció de miedo, estaba muy débil para luchar contra Tom. El de trenzas tomó la quijada del muchacho con una mano y con la otra el tope de su cabeza. La visión de Peter ya comenzaba a desaparecer y este luchó para no cerrar los ojos y aclarar la mirada.
—Papa…—El muchacho susurró.
—No te preocupes, pequeño, lo verás pronto —Tom hizo una mueca presionando su agarre.
De pronto con una repentina fuerza, la mano de Tom agarró la quijada de Peter y abrazando su cabeza con la otra mano, giró el cuello del muchacho, lo suficiente para quebrarlo.
Tom dejó que el cuerpo cayera tendido sin vida.
—Me pregunto —Tom susurró sentándose cruzado de piernas al lado del cuerpo muerto —He arruinado tu niñez…estás muerto ahora. Te maté. Nunca crecerás, nunca verás a tu padre otra vez y nunca tendrás la oportunidad de buscar tu venganza hacia a mí.
&
La frente de Tom se arrugó al pensamiento de aquella noche, ya no extasiado por sus habilidades sino sintiéndose culpable. Por la primera vez en mucho tiempo, Tom pensó verdaderamente por qué iba a través de todo ese meollo. Unas cuantas horas de torturar a sus víctimas y luego largarse pero…¿para qué? Estaba destruyendo la vida de las personas y cicatrizando aquella que él dejó.
Entonces, el pensamiento más horroroso cruzó su mente.
¿Había arruinado la vida de Bill?
Bill, el chico que voluntariamente dejó todo para estar con Tom, el primer chico por el que Tom se sintió emocionalmente atraído, el rostro que veía al despertar cada mañana, el cuerpo el cual tenía el derecho de reclamar sin necesidad de forzar. ¿Por qué había Tom regresado por Bill al hospital en primer lugar? Al comienzo, Tom se había convencido a sí mismo que fue así porque la policía había interferido y necesitaba mostrarles quién estaba al mando, pero ¿por qué después de eso permitió que Bill viviera? ¿Qué era lo que Tom sentía, en cierto modo, posesividad sobre él?
¿Por qué Tom no regresaba al apartamento y lo mataba? Era su apartamento después de todo.
— ¡Mierda! —Tom gritó trayendo sus manos a la banca con ira — ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Pequeño bastardo! ¡Soy débil por su culpa! ¡Estúpida perra! ¡Podría matarlo en cualquier momento! —Tom rio trastornado — ¡Podría tirarlo al suelo y abrirle esa pequeña garganta! ¡Hacerlo sangrar por todos lados! ¡Podría cortar su pecho en dos y arrancar su jodido corazón si quisiera!
Se levantó rápidamente dirigiéndose a su apartamento.
— ¡Nadie me va a suavizarme!
Continúa…
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