
Fic de Xim_Alien. Temporada II
Capítulo XII
El haber hablado a Tom para preguntar alguna referencia del abogado, fue muy difícil, fue como haber abierto una herida que tal vez ya estaba cerrada, abrirla con una navaja suiza completamente desamparada. Me sentí mal, sentía que volvía a ser el mismo de antes.
Le doy a Markus la hoja donde anoté el número de Erich, el abogado, él no me quita la mirada de encima cuando me siento en el sofa, a su lado.
—Parece como si hubieras visto a un fantasma, ¿estás bien?
—Sí, así me siento —admito sin ver directamente a Markus.
—Georg ¿te ofrezco algo de tomar o de beber?
—No señora, muchas gracias.
Sinceramente no tenía ganas de meter nada en mi boca, más bien, quería que todo saliera, sentía que mi estómago me estaba jugando una mala pasada. Pero todo lo provoqué yo. Me sorprende que me sigua ese recuerdo después de todo este tiempo. Si Tom lo dejó así, como un recuerdo, ¿por qué me persigue como un fantasma?
—¿Estás bien, amor? —vuelve a preguntarme.
—Sí, llama al abogado, iré al baño.
&
Aunque el restaurante está casi lleno y, el reloj está por marcar las 9:25 de la noche, hago que una mesa quede lista para cuando Markus llegue. Mi trabajo aquí es de mesero y en algunas ocasiones del día, soy el que atiende el bar. Mi jefe es un hombre regordete, calvo y perfeccionista en un grado obsesivo. Mis piernas empiezan a temblar cuando la manecilla de los minutos avanza con más lentitud que antes. Toda la gente que está comiendo en este preciso momento, no pedía nada para que yo trabajar y los nervios se fueran.
Desde que he comenzado a trabajar aquí, no le he pedido a Jim que viniera para una cena íntima, trabajo me costó convencer a mi jefe que me permitiera una cena al final de mi turno, aunque no termina mi turno a las 9:30, sólo por el simple hecho que no hay mucha gente a la cual atender.
Aún así, ya son las 9:27 y Jim no ha llegado… supongo que está saliendo apenas de casa o ya está en camino.
—Alex, debes apurarte, atiende la mesa 5 y 9 antes de que llegue tu noviecito.
—Sí, señor.
Mi jefe no es una persona homofóbica, sin embargo, se enoja cuando alguien de sus trabajadores está holgazaneando. Veo el reloj y ya dan las 9:29. Ya debe estar llegando.
—Esto es para la mesa 5, Alex.
—Entendido…
—Alex, lleva esto a la mesa 3.
—Sí…
—Lleva esta langosta a la señora de la mesa 12, Alex.
—Bien…
—Alex, atiende el bar, hay dos hombres esperando su cuenta.
—Ok…
—Alex…
12:30 marcaba el reloj ahora, las piernas me seguían temblando, pero no de nervios como antes, sino de cansancio, del «ven aquí y allá»
Jim no va a venir.
—Alex, te quedas a cerrar, necesito que el chico que está lavando todo se vaya antes de que tú cierres, sabes que las cámaras funcionan a la perfección así que no quiero problemas. Mañana te espero a las 6:00.
—Sí, señor.
Respondí ahora triste, vencido, cansado, había estado nervioso por ser la primera vez que recibía aquí en mi trabajo a Jim para tener una cena, ahora me sentía estúpido frente a mi jefe, quien no podía ocultar una sonrisa burlona.
Bueno, no puedo culparlo del todo tampoco, la fábrica donde trabaja como jefe y supervisor de una planta empacadora de aparatos electrodomésticos que envían desde Japón. Desde hace unos meses están teniendo algunos problemas con los, así que necesitan que los trabajadores trabajen más y por ende, los supervisores a cargo de observar a cada trabajador y asegurarse de que todo marche bien.
Me quedo a limpiar cada mesa, el bar (porque no hay alguien que lo atienda todo un turno), el punto es que termino por limpiar todo.
—Ya terminé Alex, nos vemos mañana.
—Claro, Luka. Cuídate.
—Igual tú.
Sale del restaurante y empiezo a apagar las luces, me quito mi mandil de trabajo y me pongo una chamarra para salir a la fría madrugada.
Llego a casa y no hay nadie en el sofá como creí encontrarlo, sólo encuentro una nota en su lugar.
Perdóname, amor, son las 12:00 de la noche, pensé en que seria buena idea pasar a avisarte, pero no siquiera puedo escribir bien.
Te espero en la cama.
Te amo.
Efectivamente, la caligrafía es muy diferente a como él escribe. Dejo la nota en el mismo lugar y me dirijo a la habitación con una sonrisa en el rostro.
Lo veo dormido, con una pierna fuera de las sabanas, un brazo igual sobre las sábanas y la mitad de su torso desnudo. Me quito toda la ropa y entro a la ducha sólo para relajarme un poco, fue una noche agitada.
&
Despierto sintiendo algo cálido en mi cara, cuando estoy lo suficiente lúcido me doy cuenta que ya es un nuevo día. Volteo a mi lado y Alex está completamente dormido. La sábana sólo cubre parte de sus piernas, dejando a mi vista su torso y parte de sus bóxers, justo el medio de sus piernas, para ser exacto.
Mi mente empieza a trabajar con la información que mis ojos reciben. Son lindos planes para una cálida y hermosa mañana.
Mi mano se cuela por debajo de la sábana, acaricio una de sus piernas, subo lentamente por el pequeño pero visible bulto de un miembro grande y flácido, no se mueve a causa de mi tacto, así que continúo.
Mi mano no se distrae más en su miembro y sigue subiendo hasta su pecho, mi boca se entretiene dejando besos pequeños en su cuello y en su hombro.
Sólo así empieza a removerse en la cama.
—Buenos días, mi amor.
—Buenos días.
—Siento lo de ayer.
—No te preocupes, lo entiendo. ¿Vas a ir hoy?
—No, pero tengo que hacer unas llamadas, ayer tuve un problema con el contador, al parecer las cifras del último año no cuadran… ¿Puedo hacer algo para recompensar mi falta?
—Pues… soñaba que estabas haciendo cosas conmigo así que…
—Así que… ¿quieres que continúe?
—Sí, sería una linda forma de despertar y como disculpa, claro.
Sólo necesitaba escuchar eso para que mi sistema comenzara su trabajo y no parar por las próximas dos horas. Sólo Dios sabía lo que podría hacer en todo ese tiempo, con el bello ser humano que tenía a mi lado.
Continúa…
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