I am here 28

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Fic de Xim_Alien. Temporada II

Capítulo XXVIII

Abro los ojos lentamente, el sol entra por la ventana y así, espero que el sueño se vaya. Pero no sólo eso, cuando mis ojos se han acostumbrado a la luz del día, veo que a mi lado está él, mi novio, ese hombre que comenzó siendo mi tutor y ahora tiene todo el derecho de hacer conmigo lo que quiera. Se mantiene a mi lado, mirándome, tan cuidadosamente que raya en lo observador y a su vez, tan cuidadoso como si formara parte de una serie de cambios dentro de un experimento, del cual tiene que reportar cada cambio, cada reacción. Pero, aún así, no me importa.

—Buenos días —lo saludo mientras me acomodo sobre la cama, pues sigo boca abajo, me gusta sentir las sábanas sobre mi piel desnuda.

—Buenos días —me responde con dulzura, como hace tiempo ya no lo escuchaba—. Quisiera que fuéramos al hospital, siento decirte que no puedo pensar en algo más que él y…

No continuó con su idea, pero tampoco era necesario, sabía a lo que se refería, sabía perfectamente lo que quería decir. Y es que  anoche no hicimos el amor como acostumbrábamos, hicimos el amor de otro modo, conectando nuestros sentimientos desde un principio hasta los de ahora y, lo que queríamos lograr de esta relación, conectamos nuestras almas de una forma en la que nos arrebata el aliento, tan profundo como un orgasmo mismo.

También sabía de antemano que no podía negarme, fui yo el que lo traicionó, sería un idiota si me rehúso a darle lo que me pide, mas si es tan importante como esto.

—Está bien.

&

Estaciono el auto frente a la universidad, me preocupa tanto el dejarlo solo después de todo lo que ha pasado y, después de saber que toda la universidad ya lo sabe.

—No es necesario que te vayas. Puedes pedirle a Lorain que te pase los apuntes.

—¿No crees que ya me ha ayudado bastante?

—Es tu amiga, lo hará con gusto.

—No te preocupes, estaré bien. Ahora, ve a trabajar, cualquier cosa yo te llamo a tu oficina.

—Bien, pero por favor, si alguien te molesta, búscame a mí, a nadie más.

—Lo haré.

Su voz llega a mis oídos de una manera tan dulce, que me eriza los vellos de la nuca. No arranco el auto hasta que lo veo cruzar medio campus, hasta perderlo de mi vista, sólo así puedo sentirme ¼ más confiado. El haber olvidado lo hecho, no quiere decir que confío plenamente en que ya nada pasará, tal vez la confianza de pareja ha vuelto, con mayor razón cuando una prueba sale negativa del todo, pero las demás personas, las externas a una relación, nunca son de fiar.

Lorain es más que una amiga, es una chica que nos ha apoyado tanto desde que Bill la conoció, ese día llegó a casa realmente contento, como si chiquillo en su primer día escolar al que le dan una estrella de buen comportamiento. Para él había sido muy significativo el hacer una amiga el primer día de la universidad. Sólo podemos confiar en ella.

Para: Lorain.

Hola, pequeña. Sólo quisiera pedirte que cualquier cosa que pase con Bill, me llames. Él dice que podrá manejar cualquier situación, quisiera negar que me siento inquieto cada vez que él me afirma eso. Bueno, sólo quería pedirte eso. Espero no molestarte.

Gracias y bonito día.

Llego al trabajo y subo hasta el piso donde se encuentra mi oficina. Al entrar, mi secretaria me da un paquete con todo el trabajo que se ha juntado este fin de semana.

—El señor Gustav lo espera a las 3:00 en su oficina.

—Gracias, Sylvia.

Desde mi oficina, la vista que me ofrece el gran ventanal, me hace querer observarlo todo el día, dejar de estar sentado frente a un escritorio y recordar que, desde un principio, era eso lo que quería, no tener que estar esperando que algo ocurra, sino ir a buscarlo por mi cuenta, pues la ansiedad que se siente al estar esperando, es la que de a poco se lleva la paz de vivir. Por pequeño o grande que eso sea, siempre quise conserguilo por mis propios méritos, no esperar a que tocaran a mi puerta.

Volteo para salir de mi oficina pero, recuerdo otra cosa, mi trabajo me apasiona, tengo muchas cosas pendientes y en las cuales deseo seguir construyendo. Sólo si no fuera por ese chico que se llevó mi vida, lo peor o mejor de todo fue que se lo permití.

&

—Bueno, me… complace anunciarles que hoy, es el último día de revisión.

La señorita que desde hace algunos meses ha estado visitándonos, se ve algo malhumorada, imagino que por dentro, ha de estar muriendo, pues sus ojos arden de enojo por la impotencia de hacer lo que su religión —me aventuro a deducir—, le dicta. Su trabajo consiste en dar el visto bueno sobre la vida que le damos a Rachell, sobre todo lo que le podemos ofrecer, desde la infraestructura del hogar, hasta sus propios derechos de un ser humano. Cuando la señorita ha comprobado que todo marcha bien, no ha tenido otra opción que darnos a Rachell por completo, por fin puedo ver a Markus con esa sonrisa de triunfo como ese día en que la trajo a vivir aquí.

—Firmen estos formatos. Alguien más del departamento de Servicios Sociales, seguirá visitándolos días inesperados para ustedes. Pero ya no será tan seguido como hasta ahora se ha ido manejando, podría decirles que quizás será una o dos veces por año.

—Genial, muchas gracias.

—Cualquier error, cualquier falta por pequeña que sea, les prometo que esa niña se les retirará.

—¿Se nos retirará? —pregunto ofendido—. ¿La considera usted como un objeto molesto o algo por el estilo? Porque para mí es un ser humano, y no se nos puede «retirar».

—Como sea, están avisados.

Deja unas copias de las formas antes firmadas sobre la mesa de centro y se lleva las formas originales. Sonrío cuando cruza la puerta y la cierra detrás de sí con un fuerte portazo.

—No puedo creerlo.

Markus sostenía a Rachell en sus brazos desde hace algún par de minutos, mantenía una mirada de sorpresa y a la vez de desagrado hacia esa despreciable mujer y, su sonrisa era la única que no encajaba con el resto de su rostro, pues sonreía tan genuinamente, que te hacía caer en la pregunta más estúpida.

—¿Qué no puedes creer? —pregunto con el temor de su respuesta.

—¿Eres tonto? —lo sabía—. Obviamente que nos hayan dado a Rachell por completo y, no lo sé, que pueda haber personas como ella. Es un grave error tener a gente de esas trabajando en el departamento de Servicios Sociales. ¿Puedes imaginar con cuantos casos «anormales» para ella, pueda estar relacionada?

—Pero si no le gusta ¿por qué trabaja en esto?

Ambos guardamos silencio, silencio que es interrumpido por los dos miembros más ruidosos pero amigables, de esta pequeña familia.

—Tal vez quiere seguir trabajando para alcanzar su sueño, un mundo sin parejas más amorosas como tú y yo —mi hipótesis le provoca una sonora carcajada—. Piénsalo, tal vez quiere limpiar el mundo de personas que aman, viven, sueñan y luchan como nosotros. De eso tienen envidia y quieren destruirnos.

—Geo, te amo. ¿Lo sabes, cierto?

—Lo sé.

&

Llego a casa de Alex después de mi tiempo libre en la empresa. Ya necesitaba ese tiempo, aprovechando que Bill no me ha llamado y Lorain ha respondido con un tierno «No te preocupes, yo te aviso cualquier cosa que tu niño haga. Cambio y fuera.»

—Hola, hermanito. ¿Todo bien? Iba a ir en unas horas, Jim se acaba de ir al trabajo y yo entro hasta las 5:30.

Alex me deja entrar y sin más, paso hasta la sala para sentarme en el sofá más mullido.

—Hola, siento el haber venido sin avisar antes.

—Asi llegas siempre, sin avisar. Lo bueno que no me has encontrado haciendo cosas con Jim.

—¿Cómo te va con él?

—Espléndido, ahora entiendo porqué no funcionaba nada de nada con otras personas. Él es el correcto… Pero ¿todo bien con Bill? ¿Por qué me preguntas esto? Nunca me preguntas cosas así y menos en ese tono.

—Sí, todo bien, hace unos días fuimos al hospital y está bien, al menos no le pasaron nada.

—Eso es bueno. ¿Ya lo perdonaste definitivamente?

—Podría decir que sí.

—Que bueno, debes estar al pendiente para que ya nada le pase y nadie se quiera aprovechar de su situación.

—De hecho… Por eso estoy aquí.

—¿De qué hablas?

—Unos empresarios quieren comprar mis diseños.

—¡Cabrón! Que bueno… Perno no entiendo.

—En Italia… Quieren que vaya para presentar mis diseños al dueño de la empresa de allá y… No sé si aceptar o no.

—Sigo sin entender ¿por qué me dices esto si debes hablar con Bill, no conmigo?

—Él me dirá que me vaya, siempre me ha dicho que haga lo que quiera con mi carrera, que alcance mis sueños y que no me detenga por nadie, incluyéndolo. No me siento bien al pensar que voy a dejarlo solo.

—Habla con él, habla con tu jefe para ver qué otras posibilidades tienes, ¿qué tal si puedes llevártelo?

—Sería genial, pero los empresarios sólo pagarán mi boleto. No dos.

—Que estupidez.

&

—¿Quieres que te acompañe a tu depa, cielo?

—¿Por qué tan atenta, eh? Pensé que ya estábamos bien.

—Sólo quiero ser amigable.

—Me has acompañado hasta adentro de la cafetería, me has a acompañado a mi salón en las clases que nos tocan separados, te la has pasado conmigo todo el día sin despegarte un poco.

—Pues sí, pero es que te adoro, ¿qué quieres que haga?

—Que te alejes un poco, no quiero correrte pero dame espacio —mi voz dramática le da un toque casi real y…

—¡Hey, mami, dame biberón!

—Embara…  Ah, lo siento, ya no lo estás.

—¡Fenómeno!

—¡Hijos de puta! —les grita Lorain antes de que vayan más lejos.

—Déjalos, Lorain.

—Me fastidian.

Ambos salimos de la universidad y, yo, después de un recorrido de media hora, bajo de su auto para entrar a mi departamento.

—Gracias por traerme.

—Cuídate, cielo.

Entro al edificio y por consiguiente al departamento mismo, entro y hay un sobre pequeño en el suelo, corroboro de que Tom aún no ha llegado y abro el sobre.

Hola, Bill.

Sólo te aviso que comenzará una

nueva vida para ti.

Nos vemos pronto.

Me pregunto si será bueno decirle esto a Tom.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a comentar 😉

por Xim_Alien

Escritora del Fandom

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